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viernes, 28 de septiembre de 2007

UNA RESPUESTA A LA PASTORAL DEL VA CARRATU MOLINA

«En la obra literaria de la escritora inglesa Mary Shelley “Frankenstein o el moderno Prometeo” un joven suizo estudiante de medicina obsesionado por conocer los secretos entre el cielo y la tierra; y en su afán por desentrañar "la misteriosa alma del hombre" crea un cuerpo a partir de la unión de distintas partes de cadáveres diseccionados. El experimento concluye con éxito cuando Frankenstein le da vida al cuerpo.»

 

 

Ciudadano

Vicealmirante Mario Iván Carratú Molina

En el ciberespacio

 

Tengo el deber de dirigirme a usted en la ocasión de hacerle referencia a su “pastoral” y por supuesto a la respuesta que hace el también Vicealmirante German Rodríguez Citraro. De antemano debo decirle que esta será una larga epistola y aunque no estoy obligado a hacerlo porque no soy el destinatario original, si soy el consignatario directo; en primer lugar porque fui y sigo siendo militar por convicción y formación y aún me afecta todo lo que tenga que ver con las Fuerzas Armadas Nacionales y en segundo lugar, porque soy testigo directo de muchas de las cosas a que se aluden en ambas correspondencias y cualquier valoración elemental desemboca en que aquellos polvos de la incompetencia, la ineptitud, la intriga, la cobardia y el oportunismo de los mandos militares de aquella oportunidad, trajeron los barros de la Revolución Bolivariana en los que se encuentra atascada Venezuela.

 

Por ambos lados estoy afectado como muchos de los venezolanos que no se sienten identificados con este proceso politico, pero que cada vez que emergen de los albañales institucionales de las Fuerzas Armadas Nacionales, historias como las que usted sugiere en la misiva y la que abiertamente desentraña el Vicealmirante Rodríguez, los militares profanos de aquella epoca encuentran punto de apoyo para justificar a Chavez y su carnaval politico y los “civiles” dejan lugar en su capacidad de asombro para medir el rol institucional de la corporación militar de la vituperada Cuarta Republica.

 

Cada vez que se desentrañan historias menudas, que aún no son del dominio publico en su plenitud, hay espacio sobremanera para el asombro para los “civiles” y para un grupo numeroso de militares que desconocen ese periodo que arrancó desde 1.988 hasta 1.998 con la llegada de Chavez al poder; se le consigue espacio tambien para argumentar y justificar el ascenso politico de Hugo Chavez; pero mas alla de eso, como en los intríngulis la plataforma conspirativa de Hugo Chavez fue ocupando espacios dentro del Ejercito, mas que por las virtudes organizativas y el esquema de seguridad de la conspiración, por la incompetencia de los generales del Ejército de la ocasión, por la ineptitud organizaciónal, por la postración servil de los elementos militares de los organismos de inteligencia estrategica del estado, por la cobardia de otros, por el oportunismo intrigante y maniobrero de un grupito de generales y almirantes que de “notables” degeneraron en el gran tumor organizacional que concibieron y que se va magnificando en la medida en que Hugo Chavez va avanzando con su revolucion bolivariana.

 

Es “notable” a estas alturas de la Revolucion Bolivariana, que toda la historia del 4 de febrero de 1.992 no se ha contado aún. Queda bastante tela para cortar en la elaboración de ese traje historico para ese pasaje de patria boba que abarca diez años desde 1.988, en la etapa culminante del gobierno de Jaime Lusinchi y la victoria de Carlos Andres Perez, hasta el 6 de diciembre de 1.998 con la victoria electoral de Hugo Chavez Frias.

 

Cuando realmente se levante la alfombra y observemos el detalle de la cronología de los hechos, la secuencia de los eventos, la presencia de los personajes protagonistas y los de reparto, las tramas que se urdieron, el aparato escenografito, los nudos que se formaron bajo el manto de la intriga, la pasión, la maniobra y la zancadilla para llegar al poder (Miraflores, el Ministerio de la Defensa o los Comandos Generales de Fuerza, etc.); Tom Clancy, John Grisham, Agata Christie, Isaac Asimov o en todo caso nuestro Jose Ignacio Cabrujas quedarán como niños de pecho ante la capacidad de imaginación y la fertilidad en la generación de eventos novelescos de nuestros generales y almirantes de esa decada, que se convirtieron en realidad por virtud de la ignorancia, la soberbia y la cobardia de quienes debian tomar decisiones. Una perfecta tragicomedia.

 

Es tal la dimensión de la basura organizacional acumulada debajo de la alfombra de la historia en esa decada, que aún muchos de los protagonistas (civiles y militares) continuan medrando en los pocos intersticios que dejan otros zamuros bolivarianos de convicción original.

 

El 26 de octubre de 1.988 un sorprendido Doctor Simon Alberto Consalvi, entonces Presidente de la Republica, encargado por un viaje al exterior del Dr Jaime Lusinchi, observo preocupado como al frente de su oficina un escuadron de tanques Dragoon al mando del Mayor Jose Domingo Soler Zambrano, ocupaba posiciones frente al edificio del Ministerio de Relaciones Interiores en la esquina de Carmelitas y se desplegaba para maniobrar.

 

Este incidente, que a la larga originó un breve periodo de prisión para el Mayor Soler no fue investigado en toda su magnitud y lo expreso con la propiedad de descargar cualquier desarrollo logico del incidente, que aún veinte años después no ha sido posible expresarle a la opinión publica. Yo estuve en esa ocasión en la Ayudantia de la Jefatura del Estado Mayor General del Ejército y puedo dar fé que mas alla de la salida candorosa de las “tanquetas” como coloquialmente se denomina en la opinión publica a las unidades militares de esas características; desde Fuerte Tiuna hasta el centro de Caracas, las decisiones que se tomaron no estuvieron sustentadas en una investigación contundente con la determinación de responsabilidades desde el Mayor Jose Domingo Soler Zambrano, pasando por el Comandante del Batallon de Tanques Ayala, el Comandante de la 31 Brigada de Infantería, el Comandante de la Tercera Division de Infantería hasta llegar al Comandante General del Ejército, sin obviar cualquier derivación de las responsabilidades hacia otros niveles no incluidos en la linea de mando.

 

Eso no ocurrió así y por simple y elemental solidaridad entre los generales y almirantes de la epoca, el Mayor Soler hizo el papel del “chinito” de Recadi. Para apuntalar, los remito a aquel incidente del 28 de mayo de 1.987 del aterrizaje de una avioneta en plena Plaza Roja de Moscú en plena guerra fria. Esa aventura donairosa y ocurrente de Mathias Rust en un vuelo de película, le costó 4 años de prision (Mas tarde fue indultado) y el descabezamiento de toda la estructura militar desde el Ministro de la Defensa Serguei Sokolov, el Comandante de la Defensa Aerea Alexander Sulkonov por incapaces, hasta los responsables por operar los radares.

 

Si se hubiese hecho una “notable” investigación en aquella oportunidad, estableciendo las responsabilidades hasta el nivel a que hubiere lugar, sin limitaciones de ninguna clase, la historia hubiese sido otra; a lo mejor el General de División Jose Maria Troconis Peraza hubiese sido Ministro de la Defensa o ratificado en el cargo, o el General de División Juan Jose Bastardo Velásquez, entonces Inspector General del Ejercito hubiera reemplazado en el Ejército al General Troconis Peraza. En todo caso, creo sin lugar a equivocarme que la historia institucional del Ejército y por supuesto de las Fuerzas Armadas Nacionales y del país, hubiese sido otra si las investigaciones del incidente del 26 de octubre de 1.988 se hubieran profundizado.

 

Hasta el momento, ese episodio de la movilización de un escuadrón de tanques Dragoon, originado por una supuesta llamada del General Bastardo Velásquez, Inspector General del Ejercito, directamente al Mayor Soler Zambrano, Segundo Comandante del Batallón de Tanques Ayala, con un recorrido desde Fuerte Tiuna hasta la Avenida Urdaneta, en tiempo record y sin haberse disparado las alarmas de seguridad correspondientes, en ninguna de las instalaciones de los organismos de seguridad del estado, continua siendo un misterio para la gran mayoría de los venezolanos. Yo estoy notablemente claro en esos hechos.

 

El 4 de Febrero de 1.992 yo estaba haciendo el XXXIII Curso de Comando y Estado Mayor en la Escuela Superior del Ejército. Debo decir que fui sorprendido como la mayoría de mis compañeros de curso por los acontecimientos que se habían desencadenado el día anterior. Ese mismo día en la tarde fuimos invitados varios compañeros de curso por el Ministro de la Defensa el General de División (Ej.) Fernando Ochoa Antich a la casa ministerial para intercambiar sobre los eventos del golpe de estado. El canal para la invitación fue el entonces Capitan Fernando Falcon Veloz, quien hacia las veces en el Ministerio, de ayudante personal del ministro. Recuerdo presentes entre otros a Raul Baduel, Mendez Orozco y otros. Entendí, de esa reunión que el General Ochoa quería conocer de primera mano y con profesionales militares de nivel intermedio (Teniente Coroneles y Mayores) y con capacidad y criterio politico, las impresiones del golpe militar que aun no había sido controlado por completo a pesar de que ya el teniente Coronel Chavez estaba en ese momento en la Direccion de Inteligencia Militar rindiendo declaración..Debo confesar que en ese momento no apelé a la malicia para estructurar una conclusión contundente sobre los objetivos de esa reunión. Quince años después, puedo disponer de una notable deducción después de poner a encajar cada pieza historica en el lugar que corresponde.

 

Previa a esa reunión, ya todos los oficiales del Ejército de la Guarnición Militar de Caracas, habiamos asistido a una reunión explicativa en el Teatro de la Academia Militar de Venezuela; donde un lloroso y compungido (Literalmente, lo certifico) Comandante general del Ejercito, el General de División Pedro Remigio Rangel Rojas; públicamente y con lagrimas hipeantes se lamentaba de haber visto truncadas sus aspiraciones de llegar al Ministerio de la Defensa, por la aventura de un grupo de muchachos del Ejército. No hay que olvidar que el dia 3 de febrero de 1.992 en horas del mediodia el Director de la Academia Militar de Venezuela, el General de Brigada Delgado Gainza y el Capitan Gimon se le habian presentado en su despacho y lo habian informado del golpe, el General Rangel con esa información en la mano no tomó ninguna decisión, no ejecutó ninguna acción ni dicto alguna orden; sin embargo fue ratificado en el cargo después del incidente; incluso finalizo su tiempo de servicio activo al frente del Comando General ¿Cómo se llama eso? ¿Soberbia? ¿Incompetencia? ¿Debilidad? ¿Ineptitud? ¿Cobardia? ¿De quien?

 

Los dias posteriores al golpe, el Ejercito ordenó hacer una investigación en todos los ordenes y unas evaluaciones institucionales para ponderar las debilidades, para detectar el hueco corporativo a traves del cual, los valores y principios democraticos del Ejercito Venezolano, Forjador de Libertades se habían desangrado. Recuerdo como puntas de lanza de esa iniciativa del componente al entonces Coronel Raul Salazar Rodríguez, al Mayor Fonseca Sandoval y al Mayor y Sicologo Ray Figueroa. Mas de trescientas (puedo equivocarme en el numero) detenciones ocasionó el golpe del 4 de febrero de 1.992, especialmente en los niveles de oficiales subalternos y con lo ma exclusivo en materia profesional, dentro de la fuerza. Profesionales excelentemente calificados y con una trayectoria institucional impecable, los primeros de su promoción y mejor referidos dentro de sus unidades estuvieron comprometidos en la felonía. Es justicia reconocerlo y puede ser que ello privó a la hora de tomar decisiones de irlos reincorporando paulatinamente a la institución, sin cargos de comando; pero ello a la larga demostró que fue un error de naturaleza estrategica que privó para las posiciones militares y politicas que actualmente ostentan todos ellos y que sirven de soporte interno en la Fuerza Armada Nacional a la Revolucion Bolivariana.

 

En todo caso, lo importante es que del 4 de febrero de 1.992 se derivan unas responsabilidades institucionales atribuibles a generales y almirantes (Especialmente al Alto Mando Militar) de la epoca y seria bueno, visto el actual estado de cosas en la Republica Bolivariana de Venezuela y el camino por el cual nos lleva arreados el Teniente Coronel Hugo Chavez, que sus integrantes tuvieran la fortaleza institucional, el valor civico y el coraje personal de endosarse públicamente sus debilidades como jefes. ¿Cómo se llama eso? ¿Soberbia? ¿Incompetencia? ¿Debilidad? ¿Ineptitud? ¿Cobardia? ¿De quien?

 

El 26 de marzo de 1.994 Hugo Chavez Frias fue indultado por el Presidente Rafael Caldera. Tenia el anciano presidente en la primera magistratura apenas dos meses ejerciendo y primera decisión de estado que tomó fue lanzar a la calle a Hugo Chavez Frías. Pero con el mismo impulso que indulta a Chavez, designa en el Consulado de Venezuela en Vigo al Teniente Coronel Jesús Urdaneta Hernandez, al frente del PAMI al Teniente Coronel Francisco Arias Cardenas y el Teniente Coronel Jesús Miguel Otriz Contreras y para el Ministerio de Infraestructura al teniente Coronel Joel Acosta Chirinos. Cuatro Reyes de la baraja de la Revolucion Bolivariana en el gobierno de Caldera y el mono (Joker) del mazo llamando a la abstención inicialmente y luego presentandose victoriosamente en la contienda electoral de 1.998.

 

Entiendo que cada vez que se va a indultar a un preso militar debe oirse la opinión de las autoridades judiciales y penales en los niveles correspondientes; seria bueno leer para formarse un buen juicio critico para la posteridad, la postura del juez de la causa, del director del anexo militar de Yare, del Director de Justicia Militar de esa oportunidad, del Comandante de la Guarnicion Militar de Caracas, del Presidente de la Corte Marcial de aquella oportunidad, del Comandante General del Ejercito, del Alto Mando Militar, del cuerpo de generales y almirantes del año 1.992. Que bueno seria leer la opinión en aquel entonces del General de División Fernando Ochoa Antich, del General de Division Carlos Peñaloza Zambrano. ¿Hubo alguna posición institucional por parte del Cuerpo de Generales y Almirantes del año 1.994? ¿Fue cierto que el General de División Raul Salazar Rodríguez le envió un carro oficial a Hugo Chavez para que presenciara el desfile militar del 5 de julio de 1.995 en la Avenida Los Proceres? ¿Cómo se llama eso? ¿Soberbia? ¿Incompetencia? ¿Debilidad? ¿Ineptitud? ¿Cobardia? ¿Ingenuidad? ¿Oportunismo? ¿De quien?

 

El 6 de diciembre de 1.998 Hugo Rafael Chavez Frias gana limpiamente las elecciones presidenciales con un amplio porcentaje de votación sobre su mas cercano competidor, el Señor Luis Alfaro Ucero. La expresión de Hugo Chavez en uno de sus mitines publicos de “tener una mano en la calle y otra en los cuarteles” estaba fundamentada en que asi como se habia ganado a la opinión publica con potencialidad electoral, dentro de los cuarteles habia estructurado una Alto Mando Militar, desde el mes de julio que funcionaba a la sombra y encabezado desde Washington por el General de División Raul Alejandro Salazar Rodríguez, entonces Agregado Militar en Estados Unidos. Formaban parte de ese Staff militar ad hoc, el General de División Noel Enrique Martinez Ochoa en el Comando Unificado de las Fuerzas Armadas, el General de Brigada Victor Cruz Weffer en el Comando de la Tercera Division de Infantería y Guarnicion Militar de Caracas y otros jefes militares en los otros componentes, que fueron a integrar la estructura cupular de las Fuerzas Armadas Nacionales, después del 2 de febrero de 1.999. Lo medular de esto, es que los espacios ocupados paulatinamente por los quintacolumnas institucionales nucleados en torno al grupo numeroso de profesionales militares comprometidos con Hugo Chavez en el golpe del 4 de febrero de 1.992 (Los reincorporados y los que no salieron) y los segregados por las estupidas decisiones politico militares que le inducia el General de Division Ruben Matias Rojas Perez a su suegro el Presidente Caldera para favorecerse en los cargos; le permitieron al General Salazar Rodríguez y sus seguidores, estructurar una organización de reacción en caso tal de que los resultados electorales no favorecieran a Chavez o que habiendolo favorecido estos no le fueran reconocidos. Es allí donde surge, la historia absurda del Golpe de Estado orquestado por Rojas Perez y de la cuál fui afectado directamente junto con un grupo numeroso de profesionales militares.

 

Era yo en esa oportunidad Comandante del 82 Regimiento de Apoyo Logistico “Jose Maria Carreño”, una de las unidades militares mas importantes del Comando Logistico, desplegada en la ciudad de Caracas y cumpliendo una mision de reserva durante el Plan Republica de esa ocasión. Bajo el mando de casi 3.000 hombres y con una maquinaria operacional lista para el combate, si se hubiesen activado los supuestos contemplados en la planificación, especialmente el que se referia a la desestabilización por los seguidores del candidato Hugo Chavez y específicamente los que formaban parte de las Fuerzas Armadas Nacionales, mi estructura de Comando y Estado Mayor estuvo lista para actuar sobre la plataforma de mis decisiones, mis acciones y mis ordenes. Debo hacer abstracción de falsa modestia y humildad, pero en aquella ocasión me esmeré en los detalles de mi planificación y creo que tenia cubiertas todas las hipótesis de planificación que normalmente surgen en el juego de guerra, cuando se realiza una apreciación. Afortunadamente, todo no pasó de las tensiones propias de un momento de expectativa y al otro dia reuní mis unidades y las arengué en el sentido de reconocer el nuevo tiempo institucional que se iniciaba. Dos meses despues estaba entregando el cargo operativo y se me asignaba a un cargo administrativo sin ningun tipo de posibilidad de proyección profesional y con el sanbenito de arrastrar una supuesta participación en un golpe de estado que, para desgracia mia, realmente quienes lo tenian montado estan haciendo gobierno en este momento. Son testigos de esto los entonces Teniente Coroneles Hugo Armando Carvajal Barrios, administrador de la unidad; Ramiro Acosta Chirinos, Jefe de Operaciones de la Unidad y Carlos Alcala Cordones, observador operativo enviado por la Escuela Superior del Ejercito; hoy todos ellos son generales de la republica y con vara alta dentro del regimen.

 

Lo medular de esto es que un grupo de Jefes Militares de la mas alta graduación le hicieron la cama institucional dentro de las Fuerzas Armadas Nacionales al candidato Hugo Rafael Chavez Frias, sin que eso signifique objeción a su triunfo electoral, mas por lo errático de sus decisones y sus omisiones, que por la pertinencia y precision de las acciones de los infiltrados. ¿Cómo se llama eso? ¿Soberbia? ¿Incompetencia? ¿Debilidad? ¿Ineptitud? ¿Cobardia? ¿Ingenuidad? ¿Oportunismo? ¿De quien?

 

Lo demas, después del 6 de diciembre de 1.998 hasta nuestros actuales dias, es historia harto conocida y el poco margen desconocido puede agotarse haciendo un ejercicio de realidad y hacerle seguimiento a la trayectoria de cada uno de los protagonistas de esa decada, que debe pasar por un capitulo de patria boba.

 

Mientras mas aclara el panorama el general Ochoa Antich para justificar sus decisiones del 4 de febrero de 1.992 y responder a las imputaciones publicas de su taimada y socarrona participación en la felonía Chavista; mas abre caminos para la duda y la vacilación; y abre muchos senderos para los reparos a sus medidas, pero mucho mas a sus omisiones. La Escuela Superior del Ejercito y en general todos los instituos de formación y capacitación militar, hacen mucho énfasis en el proceso de toma de decisiones; es obvio que un analisis elemental al desenvolvimiento del General Ochoa Antich en aquella ocasión del 4 de febrero de 1.992, deja bastante espacio para el lapiz rojo, a no ser que lo haya hecho exprofeso.

 

Un articulo publicado por el General Ochoa en Opinión y Analisis el 14 de mayo de 2.005 en Analitica.com señala claramente su responsabilidad al expresar

 “el general Carlos Julio Peñaloza, el día que recibí el ministerio de la Defensa me visitó acompañado por el mayor Orlando Madrid Benítez. Este oficial le había informado de unas reuniones supuestamente conspirativas que, desde hace algunos meses, se realizaban en la Escuela Superior del Ejército. El propio general Peñaloza, acompañado por mí, había informado sobre ese hecho al presidente Pérez, antes de entregar el Comando del Ejército,

A los pocos días, el presidente Pérez y yo evaluamos esta información. No la consideramos suficiente para tomar medidas disciplinarias. Debe recordarse que ese grupo ya había sido investigado sobre hechos más concretos como fueron la noche de los tanques y el rumor sobre un posible golpe durante las elecciones para gobernadores y alcaldes en diciembre de 1989, sin podérsele demostrar nada”.

 

Esto es rigurosamente cierto, tan cierto es que el Mayor Orlando Madriz Benitez aun permanece asilado en Estados Unidos desde aquella oportunidad por el temor a las represalias y era la segunda vez que entregaba evidencias de la conspiración de Hugo Chavez dentro del Ejército, eso me consta porque yo estaba de Ayudante en la Comandancia General del Ejercito. Sin animo a polemizar, pero este articulo del General Ochoa Antich es un mea culpa, lo que yo no se es la profundidad y hasta donde llega el nivel de compromiso. Lo que ocurrio posteriormente, las interioridades, la estructura, los ensambles y otras cosas escabrosas que pudieran achacarsele al General Ochoa en esto del 4 de febrero de 1.992 da para escribir toda una biblioteca de Alejandría.

 

En relación al famoso Grupo de Los Notables dentro de la institución militar, sin animo de hacer una calificación al mismo para no prejuiciar y generar posturas tendenciosas en la apreciación, al hacer una valoración de sus integrantes, lo que esta a la vista no necesita anteojos, no hay lugar a dudas que algo debe estar oliendo mal en Dinamarca:

El General de Brigada Ramon Guillermo Santeliz Ruiz, compañero de promocion del General Ochoa Antich, fue el General quien en compañía del Ingeniero Fernan Altuve Febres y por instrucciones del Ministro de la Defensa se dirigió al Museo Historico Militar a negociar la rendicion de Hugo Chavez el 4 de Febrero de 1.992. Hoy es uno de los cerebros dentro del Consejo Nacional Electoral, estratega de comicios y sufragios; y responsable de todo lo que tenga que ver con el registro electoral desde hace años. Fue el factotum del General Ochoa durante su epoca ministerial y Venerable Maestro de todos los triunfos electorales del Invicto de Sabaneta.

 

El General de Brigada de la Guardia Nacional Jose Nicolas Albornoz Tineo, compañero de promocion del General Ochoa Antich es actualmente miembro del Estado Mayor Presidencial, reincorporado por merced de la gracia presidencial, disfruta de la cercania y las bendiciones del Presidente Hugo Chavez Frias y es responsable directo de todas las decisiones politico militares que surgen del Comandante en Jefe. Arquitecto de la intriga, Summa Cum Laude de las componendas, Supremo armador de los chanchullos y contubernios del grupo, era la inteligencia al servicio del mal, el cerebro gris de todo. Ayer, un gran estructurador de la red de los emplastos del grupo para armar las cabezas de playa ante Lusinchi, Carlos Andres Perez y Caldera; hoy, esta sentado a la derecha del Dios Padre omnipotente de la Revolucion Bolivariana.

 

 

El General de Division Carlos Julio Peñaloza Zambrano, fue Comandante General del Ejercito, conoció de la denuncia de la conspiración de Hugo Chavez mientras este fue oficial de planta en la Academia Militar de Venezuela y él, Director del instituto. Durante su ejercicio como Comandante general del Ejercito ordenó una investigación a nivel de la Inspectoria General del Ejercito en el año 1.989 en la que tuvo participación el General Ochoa Antich como Comandante de la Tercera División de Infantería y el General Heinz Azpurua como Inspector General del Ejercito; mas tarde le consignó al entonces Ministro de Relaciones Interiores el Dr. Alejandro Izaguirre para que le hiciera llegar al Presidente Carlos Andres Perez los resultados de esa investigación. Por una diferencia con el Presidente Carlos Andres Perez relacionada con la adquisición de municiones para el Ejercito, donde estuvo involucrada la tristemente celebre Gardenia Martinez y el jefe de seguridad de CAP, el señor Orlando Garcia; sale del cargo en junio de 1.991 y lo entrega al General de Division Pedro Remigio Rangel Rojas, mientras que Ochoa pasa de la Tercera División al Ministerio de la Defensa y Heinz Azpurua se va de la Inspectoria General del Ejercito a la Disip. No tengo evidencias a la mano para confirmar la especie que circula en el sentido de que, luego de haber iniciado la investigación formal para imputar a Hugo Chavez Frias y sus camaradas de conspiración, el general Peñaloza Zambrano junto con sus socios de grupo se montaron paralelamente en la conspiración, dejandole el trabajo sucio a Hugo Chavez. Si fue asi, craso error en el que se embarcaron al subestimar al teniente coronel. La historia se ha encargado de estrujarle a él y a quienes han subestimado a Chavez, que esa no era no la opción.

 

Repito, carezco de la suficiente contundencia documental y de mucha información de terceros; pero hay unas realidades que dan paso a muchas especulaciones y que ponen entredicho la responsabilidad del general Peñaloza en ese entonces y hasta el momento. En la trayectoria academica e institucional de las funciones dentro de las Fuerzas Armadas Nacionales se enseña que la responsabilidad en los cargos es antes, durante y después. Es verdad, el General Peñaloza develó la conspiración chavista antes de asumir el cargo de Comandante General del Ejercito, la enfrentó durante su ejercicio como jefe del componente; pero después de entregar su cargo y mucho antes de generarse la crisis del 4 de febrero de 1.992, hizo mutis por el foro; y aún a estas alturas del proceso de consolidación y profundizacion de la Revolucion Bolivariana, su mutismo comunicacional y su sigilo publico es notorio. ¿Tiene algo que aportar para el conocimiento y la interpretación del proceso historico y político de la decada transcurrida entre 1.988 y el 1.998? ¡Por supuesto! ¿Por qué no lo hace? ¿Soberbia? ¿Incompetencia? ¿Debilidad? ¿Ineptitud? ¿Cobardia? ¿Ingenuidad? ¿Oportunismo? ¿Cohabitacion? ¿Entendimiento?

 

El General de División (Ej.) Carlos Rodolfo Santiago Ramirez , ex embajador del Gobierno de la Republica Bolivariana de Venezuela en Colombia, eterno aspirante al despacho del Ministerio de la Defensa. Arriba al chavismo, mas que por convicción y consecuencia con sus arquetipos ideologicos y conceptuales, por elemental sentido de lo practico. Arribista compulsivo y trepador consuetudinario, pero carente de las formas y la inteligencia que rezuman Jose Nicolas y Santeliz; fue el centro de la diatriba en julio del año 1.991, por su enfrentamiento con el General Ochoa por el cetro del quinto piso del Ministerio de la Defensa. Todos los presentes costosos y exquisitos, incluidos cuadros de alta factura, que llegaron al palacete de El Marques por la mano de la señora Marbella, para obsequiar a Cecilia Matos y a Doña Victoria, se quedaron frios, ante la gran calentera del General Santiago Ramirez, por la designación de Ochoa en el despacho de la Defensa. En todo caso, el tiempo se ha encargado de demostrar que ambas decisiones (Ochoa en la realidad y Santiago en un supuesto) no eran felices ni acertadas por parte del Presidente Perez.

 

El Vicealmirante German Gustavo Rodríguez Citraro fue otro integrante del grupo. Yo recuerdo aún, sus entradas ostentosas y faraonicas al despacho del Comandante General del Ejercito en los años 1.988 y 1.989, esgrimiendo su Cohiba Presidente de 14.000 bolivares la unidad y certeramente guillotinado, con su alba indumentaria de marino. No conozco la trayectoria profesional del Vicealmirante Rodríguez Citraro, pero de su paso por la Direccion General Sectorial de Inteligencia Militar (DGSIM) en esos años turbulentos y criticos desde 1.984 hasta 1.989 si se pueden inferir algunas cosas que se extraen con las pinzas institucionales y con criterios eminentemente incisivos. El Vicealmirante era director del organismo de inteligencia durante la famosa noche de los tanques a que hice alusion en parrafos anteriores, yo tambien como usted ratifico que ese episodio no fue lo suficientemente investigado y la mejor ratificacion de eso es que el unico responsable citado fue el mayor Soler, el menos comprometido. La complicidad y el interes a que hace cita usted en su “pastoral” es lo que quedó en el ambiente de aquella ocasión y aún flota en los pasillos de la Comandancia General del Ejercito, de la Inspectoria General del Ejercito y de la Jefatura del Estado Mayor General del Ejercito. Una opinión que nunca ha sido tomada en cuenta y que sería interesante consultarla, seria la del General de Division Juan Jose Bastardo Velásquez, entonces Inspector General y a quien con ese evento le mataron en la cabeza el gallo de sus aspiraciones en el Ejercito. ¿Quién salio afectado? ¿Quién salio beneficiado? Repito, para este incidente yo he cubierto sobremanera desde la primera oportunidad, todas las preguntas que pudieran plantearseme.

 

El Vicealmirante Rodríguez en la respuesta a usted, le indica que el arrime a los politicos en la vituperada Cuarta Republica era exclusivo de los profesionales militares del Ejercito y la Guardia Nacional. Eso es tan absurdo y estupido como alimentar la tesis de los astigmatismos estrategicos (Los navales son los que ganan la guerra desde una posición comoda, los aviadores son los papaupa porque doblegan la voluntad del enemigo, los del Ejercito son los chéveres porque conquistan el terreno, etc.) y aquella tesis de que los del Ejercito son brutos, los de la Armada finos, inteligentes y “culitos”, los aviadores son “civiles” y los guardias son corruptos; sin embargo se contradice mas adelante cuando reseña la manera como utilizo la escalera de su familiar el Doctor Simon Alberto Consalvi para ascender al grado de Contralmirante.

 

Estoy completamente seguro que ese episodio no se investigo a profundidad, si es asi como lo dice Rodríguez Citraro de que se hizo una investigación y se presentaron unas recomendaciones; entonces la misma fue mal orientada y las recomendaciones fueron chucutas, porque el unico “chinito” fue Soler. Es asi tan de cierto, que casi 20 años después todavía no se tiene una precision de los responsables de aquella aventura ni sus alcances y si es cierto que ello fue un coletazo inicial de lo que hizo crisis el 4 de febrero de 1.992, con mucha mas razon el Vicealmirante Rodríguez esta errado. Yo estoy muy claro.

Coincido plenamente con Rodríguez Citraro en que en ese periodo comprendido entre 1.980 y 1.990 fue perverso donde…

 “Lamentablemente fue imposible hacerlo (Lo que tenian que hacer el grupo de notables para el fortalecimiento de la institución armada) en ese oscuro período de descomposición que se produjo en la Institución Armada a finales de la década de los 80 y principios de los 90, reflejo del deterioro general ocurrido en el país, propiciado por una dirigencia política corrompida e incapaz, cuya cabeza perversa Caldera/Alfaro Ucero, extendió sus tentáculos hacia la institucion armada fragmentando y destruyéndo cualquier posibilidad de alcanzar aquel objetivo de mejora de la institución militar y concluyó con las peleas intestinas y acusaciones de todo tipo en los Altos Mandos de las cuatro Fuerzas, principalmente en el Ejército y en los intentos de algunos Jefes Militares, incluidos Ministros de la Defensa para imponer sus "Proyectos Políticos", hasta llegar al golpe de Estado del 4 de febrero de 1992. Lo ocurrido después cuando este duo de políticos ancianos perversos se aliaron para iniciar el principio del fín, es harto conocido de todos nosotros”.

 

Este parrafo de la carta del Vicealmirante Rodríguez Citraro es un mea culpa de mayor intensidad al del General Ochoa de los parrafos anteriores. Si el grupo de oficiales generales y almirantes de la etapa comprendida entre 1.988 y 1.998, no fueron capaces de hacer las evaluaciones correspondientes, de presentar las apreciaciones estrategicas y los consiguientes estudios para ilustrar al Comandante en Jefe (Llamese Lusinchi, Perez o Caldera) sobre la situación interna de las Fuerzas Armadas Nacionales y el posterior proceso de descomposicion institucional (Estamos hablando de Ministros de la Defensa, Comandantes Generales de Fuerza, Directores de Inteligencia, etc integrantes de esa logia llamada Los Notables) alli esta la clave de porque Hugo Rafael Chavez Frias filtró abiertamente su proceso conspirativo con la complacencia del grupo, la simpatía de los cofrades y el deleite de los ilustres e iluminados compañeros de armas, como siempre fueron calificados los integrantes del Grupo Los Notables.

 

Entonces es valido concluir, que Hugo Rafael Chavez Frias es hechura maliciosa, tendenciosa, sibilina y velada del General de División (Ej.) Carlos Julio Peñaloza Zambrano, ex Comandante General del Ejercito en el periodo 1.989 – 1.991, del Vicealmirante German Gustavo Rodríguez Citraro, Director General Sectorial de Inteligencia Militar en el periodo 1.984 – 1.989, del General de Division (Ej.) Fernando Ochoa Antich, Ministro de la Defensa entre 1.991 y 1.992; y de los otros integrantes del grupo de Notables, quienes no ocupaban cargos cupulares en la organización militar, pero si tenian poder e influencia en las decisiones que se tomaron en ese periodo. Todo eso arrastra una maraña de complicidades siniestras, de connivencias a la luz de la luna, de complots bajo el aullido lastimero de los perros y de alianzas maquiavelicas de toda laya, que contribuyeron a remendar y estructurar eso que se llama Revolucion Bolivariana.

 

Con la llegada de Jose Vicente Rangel al Ministerio de la Defensa, le he conseguido explicación a unas misteriosas y furtivas salidas de un ex comandante general del Ejército, solo y sin ningun margen de seguridad personal, para dejarle en el buzon de la casa de Miguel Angel Capriles sobres de Manila con información privilegiada relacionada a la adquisición de material de guerra, para ser publicadas en los diarios de la Cadena Capriles y provocar una guerra comercial entre los Perros de la Guerra; posteriormente ese mismo sobre, con esa misma mano se iba luego a la casa de Jose Vicente Rangel en La Florida para alimentar la columna de Jotavé “Los hechos y los dias” en el diario El Universal. ¿Como se llama eso? ¿Soberbia? ¿Incompetencia? ¿Debilidad? ¿Ineptitud? ¿Cobardia? ¿Ingenuidad? ¿Oportunismo? ¿De quien?

 

Lo que se estimuló artificialmente como una conspiración politica y militar para la toma del poder politico; no pasaba mas allá de un gran montaje que se le vendía a los presidentes y comandantes en jefe de turno, para motivar las compras militares de la ocasión y las consecuentes comisiones y al mismo tiempo para orientar y canalizar las decisiones presidenciales hacia unos jefes militares pertenecientes al grupo. Mientras eso ocurría, Hugo Chavez se desenvolvia a sus anchas con su conspiración a cielo abierto con el regodeo de los jefes militares y el paladeo orgiastico de futuras posiciones de poder. Y alli entramos en el terreno de la subestimación con la que siempre los generales y almirantes observaron al grupo de bolivarianos, pretendiendo darle cancha para que estos hicieran el trabajo sucio y luego aquellos encaramarse de acuerdo a la oportunidad y el tiempo estrategico.

 

A proposito, me llama poderosamente la atención que entre los politicos culpables de la desinstitucionalizacion de las Fuerzas Armadas Nacionales, el Vicealmirante Rodríguez Citrato no incluya a Jaime Lusinchi y su Evita de alpargatas, la señora Blanca Ibáñez.

 

Como se ve, mi almirante, aun quedan cosas en aire en las que no se ha logrado establecer una estructura coherente y armonica que le de sentido y direccion a los detalles, pero en general la gran mayoria coincide en que todo este proceso politico y militar que esta sufriendo el pais actualmente, tiene una responsabilidad que desemboca irremisiblemente en el liderazgo de las decadas de 1.980 y 1.990, lease generales y almirantes; todos han sido mencionados en esta extensa carta y faltan muchos.

Esta misiva no pretende ser una pastoral realmente y si una contribución modesta al esclarecimiento de muchos episodios politicos y militares.

 

En la novela de la creación del monstruo “El moderno Prometeo”, la autora Mary Shelley refleja un terror mucho peor que el monstruo en si; la desmedida ambicion de Victor Frankenstein, su creador. Cualquier analogía con la realidad politica, social, economica y militar del pais se hace con la mas pura intención.

 

Mis saludos y mis respetos, mi almirante.