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sábado, 25 de julio de 2009

VENI, VIDI, VICI

 

Yo esperaba escuchar ayer 24 de julio de 2.008, en la euforia de Manuel Zelaya levantando la cadena que separa físicamente Nicaragua de Honduras entre el Puesto Fronterizo de Las Manos (Nicaragua) y El Paraiso (Honduras) que, en un gesto épico para pasar a la historia de una manera menos burda como lo ha venido haciendo desde su salida en calzoncillos y pijama de muñequitos de Disney el pasado 28 de junio de 2.008 d.c; Mel se impusiera a todos los que le hacían la corte circense – Maduro incluido – y exclamara a todo vozarrón "Alea jacta est" (La suerte está echada).

Abrigaba la esperanza sadica que Mel, como su homonino Gibson en Corazón Valiente (Braveheart), la espectacular superproducción de Holliwood que recoge la vida de un rebelde escoces que lidera la resistencia contra el cruel rey Eduardo I de Inglaterra. Cruzara la cadena, se enfrentara a tambor batiente contra el Coronel hondureño que lo impedía en El Paraiso y de un solo envión en zafarrancho de combate, llegara a Tegucigalpa y colocara en desbandada al cruel rey Roberto Micheletti. En lugar de ello, se devolvió, se bajó unas botellas de escoces con el Principe de gales Maduro, y a golpe de tambor y de arpa tuvieron una feroz batalla contra Baco o Dioniso, mientras discutían las interioridades de un edicto que ha venido aplicando Ptolomeo Chavez en el que se configura el Ius primae noctis (el derecho de pernada) en el imperio revolucionario para acceder a altos cargos en los poderes publicos.

Les confieso que ayer dedique todo el día de Bolívar a observar la concentración de las tropas de Manuel Zelaya en Las Manos, esperando que tocara a Generala y se iniciara la marcha de aproximación para la conquista de El Paraiso. Todo no pasó mas alla de una entrada comiquísima, una permanencia fugaz en suelo hondureño y una reculada similar a las del que te conté.

Me abordó la frustración. En lugar de ello Manuel Zelaya reculó, se dedicó a posar, a hablar por teléfono celular guilladito con quienes ustedes sospechan, a recibir instrucciones de Cayo Julio Fidel también, a quechar chuletas de Junio Bruto Insulza y a refrescarse con una Coca Cola imperial de lata, como quien hace un comercial exclusivo para la televisión.

Nuestro Julio Cesar bananero y sus legiones de chavistas importados y soportados logísticamente desde la capital del Imperio bolibanano por Ptolomeo I Chavez, desde donde se seguía paso a paso el cruce del Rubicón a través de Telesur; optó por la prudencia y sin aplicar la filosofía caprina retrocedió. Como todo chivo que se devuelve por cobardía, se desnucó políticamente.

Veni, vidi, vici (Vine, vi y venci) son las celebres palabras con las cuáles Cayo Julio Cesar anunció al Senado la rapidez de su victoria militar en Zela 47 a.c, sobre Farnaces II Rey del Bosforo, una batalla con resultados muy eficientes; poco tiempo y esfuerzo. Esta vez, Zela fue para Zelaya una parodia de Vine, vi y me devolví.

Aspiro que esta nueva derrota política en seguidilla, de nuestro Ptolomeo de alpargatas, reedite en algún momento la expresión juliana de Et tu, Bruto ¿Y tu también, Bruto? Mientras el puñal represado en mucho tiempo de Fuenteovejuna se desliza con toda la suavidad de la traición.

Vine asustado, vi rapidito y me devolví mas asustado, es el Comentario a la Guerra de las Galias de nuestro Julio Cesar sombredudo.