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sábado, 12 de septiembre de 2009

DE QUE VUELAN, VUELAN

Primero fue la imagen de La Chinita en La Basílica de Maracaibo el 21 de agosto de 2.009. Un rayo partió la cara de la Virgen de la Chiquinquirá, Patrona de los zulianos y veneración de muchos venezolanos.

Ahora, después de un sismo, la cúpula del Panteón Nacional se ha doblado, el lugar sagrado donde se venera el honor de la nacionalidad y asiento eterno del sueño glorioso del Libertador Simón Bolívar.

La Basílica de Maracaibo es uno de los centros de veneración mariana más grandes de Venezuela, junto con la Divina Pastora en Barquisimeto, Nuestra Señora de Coromoto en Guanare y la Virgen del Valle en Margarita. En esos cuatro centros se deposita la más grande fe católica y religiosa del país. De los cuatro sectores de fervor místico y religioso, es en el estado Zulia donde el régimen ha orientado la mayor cantidad de odio y sectarismo político.

La interpretación de la iglesia es que La Chinita atajó el rayo para desviar males mayores, que iban a iniciarse desde el Zulia hacia Caracas.

Monseñor Ubaldo santana señala que es una señal de Dios para los venezolanos. Es posible, en terrenos de la fe y de la esperanza todo es posible.

De todos los altares patrióticos y nacionalistas es El Panteón Nacional el que resume el fervor de las glorias de todas las repúblicas que hemos tenido y los bríos libertadores. En él está el sueño eterno de Simón Bolívar, viendo como aún no han cesado los partidos ni se ha consolidado la unión, al contrario; se han abiertos mayores brechas entre los venezolanos.

La interpretación de los místicos es que El panteón Nacional atajó el sismo para desviar males mayores que iban a iniciarse desde la misma Caracas…hacia la misma Caracas.

La Basílica en Maracaibo es asociada, por supuesto, con la iglesia y el fervor de la mayoría católica venezolana; y El Panteón Nacional es referido a las glorias pasadas de la independencia y la gesta heroica de nuestros libertadores militares.

El rayo del 21 de agosto fue una combinación de elementos como el viento, el fuego y el agua. El sismo del 12 de septiembre fue la expresión de la tierra, el viento, el fuego y el agua. En todo caso en ambos eventos hubo la exteriorización de los cuatro elementos en un lapso relativamente breve; apenas 22 días y eso es una señal bien significativa desde el punto de vista semiótico; especialmente porque las señales hicieron impacto en dos altares erigidos a la fe y a la gloria.

La interpretación es mantener la fe en la respuesta de los venezolanos, para recuperar sus glorias. Los responsables de ese proceso serán La Iglesia y Los Militares, dos fuerzas telúricas tan importantes en una coyuntura política como la actual.

En todo caso, en ambos eventos, el rayo con La Chinita y el sismo con El Panteón Nacional, dejan bastante para la imaginación.

Estos tiempos de rituales sangrientos en el Panteón Nacional, de ataques a la Iglesias y en especial a la católica, de babalawos, de baños con la sangre completa de un león, de arroparse en cueros con el pabellón nacional, de gallinas degolladas en los cuarteles, de santería en el Palacio de Miraflores, de sincretismo, de altares en los comandos, de incienso permanente en las cuadras, de traslado del Islam y de ateísmo, permite expresar…de que vuelan, vuelan.

Yo por si acaso, me refugio en la fe. No esta demás.