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domingo, 20 de septiembre de 2009

¿NUEVO PACTO DE PUNTO FIJO?

Formo parte del grupo de venezolanos que ha fijado una posición pública contra el gobierno. Eso me ha representado un karma independiente de las acciones que ha tomado unilateralmente el régimen, como parte de sus propios mecanismos de hostigamiento y persecución. El gobierno tiene pleno derecho a hostigarme y a perseguirme, y punto. Quien no lo tiene es la oposición o los compañeros de causa.

A medida que el gobierno ha ido estrechando el cerco socioeconómico a los militares retirados, en una suerte de mensaje directo a los militares retirados; me he visto obligado a buscar otra alternativa para paliar la difícil situación económica.

No he metido curriculum en los organismos públicos por razones obvias, pero ya he agotado las copias que introducido ante las empresas privadas, que me las devuelven con el argumento de "no podemos Coronel y usted sabe porque". Yo he traducido esa respuesta, simplemente como miedo, culillo a la reacción del gobierno, a la retaliación indirecta y a la represalia oficial. La respeto, pero no la comparto.

La coyuntura demanda que cada quien, cada sector, cada gremio, cada organización fije unilateralmente una posición y se atrinchere en la consecuencia con sus arquetipos individuales y corporativos.

Que el régimen te persiga con sus acciones es comprensible, pero que la oposición te castigue con la indiferencia, la inacción y la omisión; eso sí es verdad que no es aceptable. La ausencia de solidaridad es el combustible más expedito para la desmovilización. La población es al guerrillero como el agua es al pez, lo decía Mao en su famoso librito y que es una verdad estratégica del tamaño del Ávila; en este momento toda la sociedad civil al frente del régimen, debe de servir de apoyo a todo aquel que disienta. Estamos ante una coyuntura extrema y hay que ocupar una posición definida.

La ambigüedad, la incertidumbre, la medianía, el desdén y la indiferencia benefician al régimen y sus ejecutorias.

Un momento de riesgos, de cambiar el menudo por la morocota, como decía el Juan Parao del Cantaclaro de Rómulo Gallegos; exige al menos que los compañeros de ruta tengan algún mensaje y una evidencia de solidaridad y de apoyo.

El olvido hacia los presos políticos, el desdén hacia la la gran cantidad de exiliados, la indiferencia con los acosados internamente, la apatía para con los hostigados judicialmente abre el camino para la desmovilización y la despreocupación política, en un momento en que se requiere del activismo de todos. La negligencia opera a favor del régimen.

Hay que reconocer, que en eso los rojos rojitos han sido más consecuentes con sus partidarios. Sus presos nunca los olvidaron, sus perseguidos siempre tuvieron la concha oportuna y sus exiliados tuvieron la solidaridad de la internacional que siempre dispuso del alero para apoyarlos.

En nosotros no operan las cosas así. Al perseguido y hostigado todo el mundo le saca el culo, al preso lo olvidan y el mismo preso empieza a lanzar conjeturas sobre sus compañeros de camino (Si a fulano no lo encanan es porque tiene un juju con el régimen); y a los exiliados no le aplican la misma fórmula de solidaridad y apoyo de la poderosa maquinaria logística de los cubano-americanos de Florida que aplican los antillanos cuando llegan a exiliarse. En nosotros opera la formula de sálvese quien pueda y tú te metiste en ese peo…échale bolas.

Parte de la tragedia de la oposición es la diáspora en la que nos ha arrastrado el viejo liderazgo y el actual. Mientras se arrastren los fardos de la incompetencia, de la ignorancia, del miedo, de las ambiciones, del oportunismo y la ausencia de la proporción histórica y política del momento; el fantasma de la atomización continuará haciendo de las suyas. Cada quien halará para su lado y nos mantendremos en el mismo lugar.

Hacer una enumeración de todos los temas que nos han activado y movilizado en algún momento, nos llevaría mas allá de una cuartilla, simplemente enunciarlos sin definirlos.

El caso más a la mano sería el de nuestros presos políticos y los perseguidos; pero… ¿y los exiliados?, ¿los hostigados judicial y laboralmente? El tema de los medios de comunicación y la libertad de prensa es otro, el narcotráfico, las FARC, la impunidad, politización de la FAN y un largo etcétera; al final todos los temas se resumen en cuatro grandes que son Inflación, Inseguridad, Corrupción y Hugo Chávez.

Si te pidieran en una sola línea resumirlos, basta con indicar la violación continua y persistente a la Constitución Nacional de la República Bolivariana de Venezuela.

¿Ese tipo de cosas se soluciona con atesorar todos nuestros esfuerzos opositores para pulir una excelente convocatoria a las elecciones del 2.010 y del 2.012? Yo creo que no.

El proceso de recuperación de grandes banderas como la libertad, la paz, la independencia, la soberanía y la democracia, para garantizar la seguridad y la sobrevivencia de la Nación Venezolana, se inicia porque dentro de la oposición se construya un gran desarrollo de solidaridad, apoyo y defensa de la disidencia.

Mientras no sea así, cada quien andará por su lado y siempre estaremos en el mismo lugar. Lo trágico es que se animará a un gran proceso de desmovilización política y desactivación en el activismo y eso a quien favorece es a los grupos opositores partidarios de la cohabitación con el régimen, en una suerte de Pacto de Punto Fijo rojo rojito.

¿Será por eso que la oposición ha estado desde cierto tiempo en un punto fijo?

No hay solidaridad, no hay respaldo, no hay apoyo; nadie dentro de la oposición hace nada para remediarla. Los ejércitos caminan sobre sus estómagos.

Mientras tanto, la Revolución Bolivariana continuará a paso de vencedores.