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miércoles, 28 de octubre de 2009

HUGO GOBIERNO, HUGO ESTADO, HUGO NACION

La posición de embajador de buena voluntad de la Revolución Bolivariana y del Socialismo del Siglo XXI, que ha asumido Antonio Ledezma ante la Comisión de Exteriores del Senado de Brasil, para torcer una posición a favor del ingreso de Venezuela a Mercosur es una actitud que deja en el aire muchas interrogantes, difíciles de argumentar y explicar en primer lugar para el mismo Antonio Ledezma, en segundo lugar para su partido Alianza Bravo Pueblo, en tercer lugar para la Mesa Unitaria y por ultimo para la Sociedad Civil en general.

El Alcalde del Distrito Metropolitano esgrime como buena para mediar entre los senadores brasileños y Venezuela una razón candorosa e ingenua. El ingreso atiende a razones del estado venezolano y a las enormes ventajas que derivan para el estado venezolano su vinculación con el Mercado del Sur. En contrario se apela, que un aislamiento del estado de Venezuela operaría en beneficio de la Revolución y para ello se enarbola el Caso de Cuba y el embargo norteamericano.

Las victorias diplomáticas que están obteniendo los cubanos en este momento en la ONU, con el auxilio de esta cándida síntesis, sirven de base para exponer en el caso venezolano que después de diez años de Revolución Bolivariana y de Socialismo del Siglo XXI, aún nos empeñamos en la oposición, de reeditar los episodios de la Patria Boba de la Primera y Segunda República.

El 28 de octubre de 1.980 fui testigo de excepción de la diferencia que existe entre el gobierno y el estado. En una reunión sostenida con los oficiales de la Guarnición Militar de Caracas en el Teatro de la Academia Militar de Venezuela, el gobierno democrático del Presidente Luis Herrera Campins presentó por boca del entonces Canciller Luis Alberto Zambrano Velasco, el resultado de las negociaciones de su gobierno con Colombia en la propuesta conocida históricamente como Hipótesis de Caraballeda para arribar a un acuerdo en la delimitación de las aguas marinas y submarinas en el Golfo de Venezuela.

La posición casi unánime de las Fuerzas Armadas Nacionales en esa asamblea fue de un rotundo rechazo al planteamiento del gobierno en un tema de estado, tan delicado como lo es la delimitación de sus fronteras. La institución armada, como un ente al servicio del estado reaccionó y al gobierno no le quedó más remedio que engavetar la propuesta hasta nuestros actuales días. Una experiencia como esa en la actual revolución es imposible reeditar. La línea entre gobierno y estado simplemente no existe y se diluye en torno a la figura de Hugo Chávez, el líder, el único, el caudillo. El estado es el gobierno, y el gobierno es el Fuhrer de Sabaneta.

Ese solo ejemplo basta para echar por la borda todo el argumento de la defensa del ingreso, en este momento, de Venezuela al inmenso Mercado del Sur. Cualquier auxilio y cabildeo de Venezuela ante la comunidad internacional es la tutela y el amparo para Hugo Chávez.

Bajo el argumento inocente de Ledezma podemos justificar y patrocinar el acceso de Venezuela al exclusivo y candente club de la energía nuclear y montarnos con el mismo celo rojo rojito de cubrirlo como un asunto del estado venezolano y no del gobierno de Hugo Chávez. Los beneficios de la energía nuclear serían para nuestro territorio, para nuestra población y para ello estamos ejerciendo los venezolanos plena soberanía en nuestras decisiones.

Razonamiento idéntico podemos apelar para justificar la dotación, el equipamiento y el adoctrinamiento de nuestra Fuerza Armada Nacional, como una institución del estado venezolano esencialmente profesional, sin militancia política, organizada por el Estado para garantizar la independencia y soberanía de La Nación y asegurar la integridad del espacio geográfico, mediante la defensa militar, la cooperación en el mantenimiento del orden interno y la participación activa en el desarrollo nacional. Eso constitucionalmente es inobjetable… ¿Pero en la realidad política actual, es así?

El armamentismo abierto en que nos hemos embarcado los venezolanos en este momento, pudiera servir para disponer de suficientes recursos y créditos sobremanera de estado para defender la millonada en dólares que hemos invertido en Rusia, España, Bielorrusia y China para dotar a la institución armada. La defensa y la integridad territorial así lo demandan; pero todos sabemos y así lo ha justificado el propio Comandante en Jefe de la Fuerza Armada Nacional, que ese parque comprado es para usarlo contra un enemigo externo (El Imperio y Colombia) y en prioridad con el frente interno (La oposición política). Entonces, es un asunto encubierto de estado, pero con la más palmaria manifestación de usarlo a nivel de gobierno.

Igual razón pudiéramos esgrimir para alegar las alianzas políticas, económicas y militares de Venezuela con otros estados, distintos a nuestro tradicional desenvolvimiento como país; cuando todo el mundo mantiene como una verdad irrefutable que el gobierno rojo rojito de Hugo Chávez está exportando su Revolución Bolivariana y el Socialismo del Siglo XXI. La soberanía del estado venezolano se ha replegado y ha dejado el paso a Hugo Chávez y su delirio de poder global. L'etat cest moit.

¿Qué gana Venezuela con el ingreso al gigante mercado del sur? ¡Mucho! ¿Cuál es el beneficio político para Hugo Chávez y su revolución la aprobación de la afiliación de Venezuela a Mercosur? ¡Mucho más que los beneficios económicos del estado venezolano! Con la incorporación de Venezuela a Mercosur se le está expidiendo un certificado de buena conducta a los diez años de la revolución bolivariana y se le abre expedito el camino de consolidarse en el régimen del Socialismo del Siglo XXI en la sub región hasta mas allá del 2.021; no hay que olvidar que los grandes mercados que hacen vida en el Tratado de Asunción son los compinches políticos más importantes de Latinoamérica.

El uso político del petróleo como arma de negociación le ha rendido excelentes dividendos al Presidente Chávez y su revolución; eso y la "aparente" ingenuidad política de nuestros líderes de oposición desde los duros años del 2.002, le han expedido un certificado de permanencia al régimen, que tal cuál como se proyectan los números del liderazgo opositor en las recientes encuestas, la vitalidad del Socialismo del Siglo XXI va mas allá del 2.012.

La relación comercial con Colombia y con Estados Unidos (El odiado imperio) también es un asunto de estado que trasciende y trascenderá mas allá de la Revolución Bolivariana y la gestión de Hugo Chávez; la permanencia de Venezuela en la Comunidad Andina de Naciones (CAN) también atiende a razones de estado; la terrible sospecha de la vinculación de la revolución con la narcoguerrilla colombiana es otro asunto de estado; las alianzas con gobiernos vinculados al terrorismo internacional pone en peligro la existencia misma del estado venezolano incluso mas allá, es un asunto de la seguridad de la nación; y en ningún momento hemos visto trazar al liderazgo de la oposición una línea estratégica para denunciar y enfrentar con visión de estado, estas amenazas. Creo sinceramente, que esta actitud de Antonio Ledezma de cabildear para Hugo Chávez en Brasil deja en el aire muchas inquietudes y bastantes preguntas que lo afectarán políticamente en el corto y mediano plazo.

Las preguntas que derivan en contrapeso al ingreso de Venezuela al Mercosur con sus ventajas son entre otras ¿Qué gana Hugo Chávez? ¿Cuál es el beneficio para la oposición? ¿Cuál es la posición de la Mesa Unitaria con esta actitud de Ledezma? ¿Cuál es la garantía de que Hugo Chávez se va a portar bien políticamente a partir del ingreso de Venezuela al Mercosur? ¿La posición de Antonio Ledezma es una actitud unilateral o atiende a qué? ¿Qué gana Antonio Ledezma? ¿Cuál es la opinión de otros líderes fundamentales de la Mesa Unitaria en relación a la actitud del Alcalde del Distrito Capital? ¿Qué piensa Leopoldo López? ¿Qué piensa Julio Borges? ¿Cuál es la postura de Henry Ramos Allup? ¿Qué dice Luis Ignacio Planas? ¿Está jugando posición adelantada Antonio Ledezma? ¿Y la Sociedad Civil, ese segmento que está en el orden del 54% en las encuestas, que opina? ¿Es este un nuevo episodio de Patria Boba que estamos reeditando? ¿

Mientras la oposición política juegue con Hugo Chávez a suma variable, no tenga una visión de estado, no tenga consolidada una propuesta para garantizar la seguridad de la nación en el tiempo, carezca de una línea política más alá de la visión partidista y no se deslastre de la carrera presidencial para el año 2.012, la vitalidad del régimen no se verá afectada.

Hugo Chávez seguirá jugando a suma cero, con una visión política de largo alcance para consolidar su revolución Bolivariana más allá de las fronteras y un proyecto político nucleado en torno a los vaivenes de la chequera petrolera y la ingenuidad política de sus adversarios internos.

Personalmente pienso además, que Antonio Ledezma hizo una salida en falso con el lobby que está desarrollando en Brasil a favor de Hugo Chávez y no del estado venezolano. A no ser que ya esté siendo afectado por el Síndrome de Estocolmo.