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jueves, 1 de octubre de 2009

NUESTRA BALA DE PLATA

Nada que se active dentro de la oposición al régimen de la Revolución Bolivariana y el Socialismo del Siglo XXI del Presidente Hugo Chávez escapa a la polarización que acogota en este momento a la sociedad venezolana, según "el proceso de cambios" iniciado hace diez años.

Bajo ese criterio, disiento de quienes declaran unilateralmente que los estudiantes activaron la huelga de hambre y es la responsabilidad de ellos, levantarla sin que a los demás le corresponda hacer las evaluaciones en las que va implícita la critica correspondiente.

Hugo Chávez no da puntada sin dedal. Nada sale de los cenáculos de la Sala Situacional del Palacio de Miraflores, que no atienda a la línea de consolidar la revolución y extender su poder, más allá de las posibilidades constitucionales. Ya tiene abierto el camino en ese sentido y la vereda de sus violaciones se ampliará en la medida que la oposición continúe errando en sus políticas, desviándose de las estrategias (Si existen), ausente de un liderazgo único y contribuyendo a fortalecer la atomización actual.

En diez años de oposición hemos cometido cualquier cantidad de errores que deberían de haber originado algunas enseñanzas. La reincidencia en los mismos, la reedición de las pifias y la terquedad en poner en acción los mismos escenarios, esta vez con actores abiertos distintos; nos encaminan a dar vueltas en círculo y con grupos adversos entre sí. Mientras tanto Hugo Chávez consolida su proyecto político y avanza a paso de vencedores. ¿Será difícil aceptar una realidad que está a la mano?

En el gobierno de Chávez, hemos probado toda suerte de soluciones para confrontar el problema político de Venezuela, que está definido y concentrado en torno a la figura del Teniente Coronel Hugo Rafael Chávez Frías. Desde las ortodoxas hasta las menos ortodoxas posibles. Las extremas se han circunscrito a la aplicación del artículo 350 de la Constitución Nacional de la República Bolivariana de Venezuela. Si, esa norma expresamente señalada en el texto constitucional y a la que el gobierno quiere tapar convenientemente; y a la que algunos factores de la oposición ni siquiera aluden por razones convenientemente electoreras y de cohabitación gobiernera.

Resulta que en la única oportunidad que ha habido una victoria contundente, incluso con la salida breve de Hugo Chávez del poder – ha sido por la conjunción cívico militar del 11 de abril de 2.002, en una suerte de aplicación del artículo 350 de la Constitución Nacional. Los errores de esa ocasión son validos en el comentario, porque su reedición en las experiencias posteriores le ha sumado a la oposición cualquier cantidad de decepciones y peores consecuencias. La desmovilización es una de sus secuelas.

La otra victoria lo fue el llamado abstencionista del 4 de diciembre de 2.005. La respuesta fue contundente y abrumadora en los resultados numéricos hasta esa fecha. Cosa distinta fue la ausencia de un plan adicional que complementara con movilizaciones de calle y activismo político de cara a la confrontación con el gobierno, que permitiera ejercer suficiente presión al régimen, para obligarlo a negociar. Eso no existió y la victoria de la abstención se diluyó en inacción, omisión y aceite para una maquinaria electoral que se estrelló de frente con la candidatura presidencial de Manuel Rosales, quien no cobró, perdió y se llevó las esperanzas de la oposición hasta Lima, Perú.

Luego, el mismo régimen nos abrió el frente de combate con el cierre de Radio Caracas Televisión, eso activó al movimiento estudiantil en la calle y el oficialismo trató de sacar un trapo rojo con el llamado a una reforma constitucional que fracasó y coronó pírricamente el 2 de diciembre de 2.007 la oposición.

Nuestras victorias han sido contraatacadas con resultados favorables al gobierno. El 11 de abril de 2.002 (Movimiento cívico – militar) originó la reacción exitosa del 13 de abril; el 4 de diciembre de 2.005 (Estrategia de la abstención) desembocó en el descalabro de Manuel Rosales el 6 de diciembre de 2.006 (Elecciones Presidenciales); y el 2 de diciembre de 2.007 (Referéndum de la Reforma) provocó los resultados favorables al régimen del 23 de noviembre de 2.008 (Elecciones Regionales) y estos fueron rematados el 15 de febrero de 2.009 (Referéndum de la Enmienda). No creo que haga falta abundar en los detalles.

Los otros reveses han sido balas de plata que hemos usado a destiempo, sin criterio, sin planificación, con ausencia de coordinación y sin proporción política e histórica. La jornada de la Plaza Altamira, el Paro de diciembre de 2.002, las movilizaciones de febrero y marzo de 2.004 (La Guarimba) y el referendo revocatorio fueron estacas que dejamos de clavar al régimen en el corazón. Si se pudiera resumir en una sola línea, el camión de errores, es inevitable subrayarlo; liderazgo.

Hemos sido incapaces de iniciar una explotación del éxito y desarrollar una persecución para ampliar nuestros márgenes de victoria, en los pocos eventos exitosos que hemos tenido en diez años, porque hemos exteriorizado una incapacidad de engranar sinergeticamente el archipiélago de liderazgos dentro de la disidencia. Las agendas unilaterales chocan abiertamente, dejando poco margen para los encuentros y las coincidencias, y si resaltando las diferencias; y habitualmente eso facilita la labor del régimen, que atiende a un solo liderazgo, una sola política, una sola estrategia canalizada hacia una sola fuerza. En la oposición orbita todo género de constelaciones de distintas magnitudes. ¿Es difícil aceptar esta realidad?

En este momento, dentro de la oposición orbitan varias fuerzas. La oposición ortodoxa esta a dedicación exclusiva al engranaje de su maquinaria organizacional, para las elecciones del año 2.010. La contumacia de la salida electoral para enfrentar un régimen que ha copado todos los espacios del poder público, es una insistencia que se viene estrellando contra la realidad de un Consejo Nacional Electoral al servicio de la revolución y que focaliza todas sus decisiones con, para, por,en y desde el Palacio de Miraflores. ¿Hace falta evidencias?

Luego esta otro tolete que ha venido engrosando paulatinamente a la abstención histórica del país. Ese grueso porcentaje que se ha ido desmovilizando con las persistentes derrotas electorales y la ausencia de unidad dentro del liderazgo opositor. Ese indicativo señalado con las respuestas No sabe/No contesta y Ninguno en las encuestas, sigue nadando en el medio de la borrasca, esperando el auxilio de un liderazgo, una propuesta, una alternativa que vaya más allá de la opción electoral. Eso no lo han querido entender los líderes de los partidos políticos; pero también las cabezas visibles de gremios, universidades, sindicatos, estudiantes, empresarios.

La reactivación de las gigantescas movilizaciones del 22 de agosto de 2.009 y del 5 de septiembre de 2.009, son unas lecturas erróneamente interpretadas por la dirigencia de los partidos políticos. El mensaje no fue lo suficientemente descifrado y las desgraciadas conclusiones del liderazgo han contribuido a erosionar el ánimo opositor, la voluntad de combatir de la disidencia, el entusiasmo de los demócratas y el interés de participación que se había repuesto en las fuerzas de la oposición, a partir de esas marchas. Los venezolanos quieren soluciones al problema político.

Nada había turbado la calma chicha del régimen, hasta que él mismo incurrió en el error de arreciar con la represión y tratar de arrinconar nuevamente. Encanó al Prefecto de Caracas, Richard Blanco; enjauló al estudiante Julio Cesar Rivas Castillo y puso a correr a Oscar Pérez. Tres representantes de tres sectores abiertamente adversos al régimen. Estudiantes, políticos y gobiernos de oposición. Con ello quiso enviar un mensaje con destinatario definido. El mensaje llegó y recibió una respuesta inesperada. Una huelga de hambre originada desde el interior por estudiantes, que ha venido incrementándose para temor del régimen. ¿Cuál es la preocupación?

La bala de plata de la oposición que está consciente de la solución al problema político del país, la encarna los estudiantes y sus acciones potenciales. Las acciones potenciales de los estudiantes son las marchas y ahora que han incorporado la huelga de hambre como mecanismo de presión, con excelentes resultados en otras experiencias.

El riesgo de la huelga de hambre es el pliego de solicitudes que vayan a hacer al gobierno nacional. Debe haber claridad que nuestro antagonista no es la OEA, ni la ONU, ni Brasil, ni Estados Unidos. Nuestro oponente es el régimen de Hugo Chávez y hacia allá debe dirigirse la presión que se ejerza.

Hemos hecho dos disparos anteriores con nuestra bala de plata. Los resultados del referéndum aprobatorio a la reforma constitucional del 2 de diciembre de 2.007, fueron la consecuencia de la actividad de los estudiantes en la calle, después del cierre de Radio Caracas Televisión. Fuimos incapaces de rematar y consolidar nuestra victoria y de allí la derrota electoral del 15 de febrero de 2.009.

Los estudiantes se han movilizado ahora con la novedad de esta huelga de hambre que puede arrinconar al régimen de Hugo Chávez, si se establecen objetivos claros, se activa una vocería plural, se define la estrategia única, se estructura un pliego de solicitudes viable y negociable con el gobierno (insisto…la presión es hacia el gobierno de Hugo Rafael Chávez Frías) y hay respuesta de la sociedad civil en el apoyo y la solidaridad hacia los estudiantes.

Se levanta la huelga con el grito y la alegría de haber alcanzado los objetivos ¿Cuáles? Y con la decisión unilateral de dejar por fuera a los otros sectores de la sociedad civil. ¿Qué sentido tiene solicitar el apoyo y la solidaridad del resto de la sociedad en ese compromiso, si no vas a consultar posteriormente las decisiones fundamentales?

El problema político actual es que no hay nada que se mueva políticamente, desde Castillete hasta Punta de Playa, desde la Isla de Aves hasta la Catarata de Huá que no tenga la contaminación de la polarización política.

Un régimen que no se dio por enterado de la huelga, que no sintió la presión interna de la misma, que no obligó a una movilización de su aparato represivo, comunicacional y político; es la confirmación de que la presión de la Huelga de Hambre de los estudiantes se orientó hacia otra dirección o simplemente no la hubo; en consecuencia no fue exitosa.

Aceptar como un logro la declaración del secretario general de la OEA, José Miguel Insulza y la promesa de solicitar al gobierno nacional la presencia de la CIDH para confirmar la realidad de los presos políticos y la persecución y hostigamiento a la disidencia, es una conclusión equivocada o una pésima negociación. Levantamos la huelga de hambre en plena efervescencia, a cambio de una promesa de un aliado estratégico del régimen ¿o alguien ignora hacia donde late el corazón de Insulza?

La relación del costo político de una huelga de hambre y lo que ello implica; y el beneficio de una promesa volátil de la OEA de solicitar al gobierno la presencia de la CIDH en el país, no contrapresta la bala de plata que se quedó sin percutir. Simplemente presionamos a la OEA y aún el gobierno no se ha dado por enterado. Nos montamos en el ring y todos los golpes se los lanzamos al árbitro, mientras nuestro oponente real y efectivo que es Hugo Chávez, ni siquiera se levantó del banquillo.

Si se activa una huelga de los trabajadores en el país, el resto de los sectores debe ligar a que ese conflicto escale y se coloque en niveles de presión intolerables para el régimen. Eso es válido para los educadores, los médicos, los conductores, los trabajadores petroleros, etc.

Una huelga de los estudiantes en este momento, es una huelga de todos los venezolanos que sueñan con la salida por la vía de la aplicación del mecanismo constitucional del artículo 350, del régimen de la Revolución Bolivariana. Si no es así, no tiene sentido estar solicitando el apoyo y la solidaridad de los otros sectores, justificar que "es una actividad de los muchachos", pedir el refuerzo de los medios de comunicación nacional e internacional y pujar para que se le haga un reconocimiento de la huelga.

Salió de la prisión Julio Cesar Rivas Castillo, eso fue un logro significativo de la huelga de hambre, quedan otras metas políticas por alcanzarse que se materializaran en la medida que se logre afinar la estrategia y se consolide la unidad en el liderazgo; incluso dentro del sector estudiantil.

Los estudiantes gastaron una bala de plata con la huelga de hambre, pero ya vendrán oportunidades para acertar en el mero centro de la mitad del medio.