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domingo, 17 de enero de 2010

REVOLUCION, ASIMETRIA Y OPOSICION

Con este régimen hemos probado todo género de formas de lucha para solucionar el grave problema político que arrincona al país. Hablo en primera persona del plural en este momento porque en todos los análisis de la crisis; las conclusiones siempre apuntan hacia una sola persona como responsable. Y eso obliga a incluirse desde el año 2.000 en todas las alternativas que se han manejado hasta este momento. Las ortodoxas, pacificas y constitucionales; y las otras.

Sin hacer una calificación de las conveniencias políticas, la naturaleza de los actores y sus intereses, los escenarios para cada coyuntura, las valoraciones sociales, su incidencia en el plano de las relaciones internacionales; cualquiera de las opciones empleadas inicialmente para retorno de la republica a los cauces de la constitucionalidad; ha debido tener el apoyo integral de la sociedad civil, el soporte organizacional de los partidos políticos y el respaldo consecuente de todos los venezolanos identificados con la paz, la libertad y la democracia.

La legitimación de Hugo Chávez en las elecciones del año 2.000 (Arias contra Chávez); todos los eventos políticos y militares del año 2.002 (11 de abril, Plaza Altamira y Paro Petrolero), el referendo revocatorio del 15 de agosto de 2.004, la estrategia de la abstención del año 2.005 (Elecciones para la Asamblea Nacional); la reelección de 2.006 (Rosales contra Chávez); las movilizaciones estudiantiles del año 2.007 que provocaron el triunfo de la oposición en la propuesta para la reforma constitucional del 2 de diciembre de 2.007; las elecciones regionales del 23 de noviembre de 2.008 y por último la propuesta de la reforma constitucional del 15 de febrero de 2.009; fueron eventos políticos en los cuales no hubo unanimidad de la disidencia al régimen, lo que abrió sobremanera los flancos, a través de los cuales se expusieron demasiadas vulnerabilidades, especialmente las derivadas de una pésima planificación, la ausencia de una estrategia única y unos resultados cuyos análisis siempre han surgido, por vía de los protagonistas, dos y tres años después cuando está corriendo otro escenario, otros actores y otros intereses diametralmente opuestos a los iniciales.

El régimen siempre ha dispuesto de la iniciativa de una manera abierta y la oposición ha tenido una actitud reactiva y predecible. Su accionar no ha sido como producto de la implementación de una política autónoma, una estrategia original, metas independientes y tareas articuladas en la generación de una sinergia política, social, económica y hasta militar de acuerdo a la coyuntura.

Tres oportunidades han lucido como victorias políticas claras y contundentes para la oposición, en el desarrollo de la Revolución Bolivariana.

11 de abril de 2.002, a pesar de los análisis sesgados, las conclusiones precarias y la escasa proporción de las informaciones disponibles; ha sido el único momento donde los adversarios a Hugo Chávez, lo han colocado fuera del poder. Eso es inobjetable. Los errores posteriores que lo regresaron al poder son de otra valoración y consecuencia que proyectan todavía la debilidad del régimen ante eventos flexibles y elásticos en su planificación; y sobremanera cambiantes en su ejecución. Pura doctrina de la guerra asimétrica. Ganamos, cobramos y devolvimos el premio.

La Abstención convocada el 4 de diciembre de 2.005 fue otra victoria para la disidencia en el llamado y la consumación; mas no en la etapa de consolidación de la victoria, posterior a los días de las elecciones; cuando ante el grueso resultado de quienes se expresaron con la renuncia en el sufragio, no consiguieron los mensajes del liderazgo opositor para transformar en realidades de movilización y activismo la potencia expresada en la indiferencia abrumadora ante las urnas. Allí ganamos, pero no cobramos.

La reforma a la Constitución Nacional en sus resultados del 2 de diciembre de 2.007 fue otra sorpresa estratégica que derrumbó el mito de invencibilidad del régimen. La jornada de activismo de calle y movilización de los estudiantes, en los días posteriores al cierre de radio Caracas Televisión obligó al llamado presidencial para activar la consulta en este referéndum, en una suerte de respuesta que compensara la ola rebelde de la juventud en la calle. El país se movilizó y acudió masivamente al llamado del movimiento estudiantil. La victoria pírrica de esa jornada confirmó que las asimetrías en las ejecuciones le han rendido beneficios al sector opositor. El gobierno carece de respuestas ante presiones alternativas no sujetas a la cartesiana planificación militar característica del régimen. En la reforma ganamos, cobramos y el premio caducó el 15 de febrero de 2.009 con la propuesta de la enmienda constitucional a través de un referendum.

Así ha sido a lo largo de once años. El régimen, a través de la sala situacional de Miraflores y las otras organizaciones de Estado Mayor que están activadas de manera permanente en los componentes militares y los organismos de seguridad del estado; toma los referentes de un solo liderazgo, la presión de un solo partido, la integridad de una política, la fuerza en una estrategia única y hace permanentes apreciaciones de la situación política, establece formas de acción, las compara y al final surge una recomendación en línea con el concepto político de la Revolución Bolivariana y el Socialismo del siglo XXI; la permanencia en el poder mas allá de los lapsos constitucionales establecidos en la Constitución Nacional de la Republica Bolivariana.

Mientras tanto…¿Qué ocurre aguas adentro de la oposición?

Los liderazgos plurales, válidos en una democracia formal y civilista se estrellan ante la atomización de las propuestas, el archipiélago de sus políticas desconcierta sobremanera a la sociedad civil, la constelación de estrategias, objetivos y metas pugna por sobrevivir en una carrera absurda que no identifica al adversario, no aclara las estrategias hostiles ni las reconoce y, ante una ausencia de objetivos y la dispersión de las metas políticas; nadie acomete tareas ni se las asigna. En síntesis, un fracaso rotundo y total.

¿Qué hacer?

La Plaza Altamira en sus planteamientos originales, nada que ver con su desenlace lánguido y macilento; el paro petrolero en su desarrollo germinal, el activismo estudiantil del año 2.007 hasta su expresión definitiva del 2 de diciembre, la huelga de hambre estudiantil del año pasado y la de Franklin Brito; han demostrado que el régimen que alardea como estructura de planificación y pensamiento militar en eso que llaman la doctrina de la Guerra Asimétrica; flaquea y recula cuando se le aplica una cucharada de su propia medicina.

La sorpresa táctica y estratégica de todos esos referentes políticos y militares, han evidenciado que el régimen cuando es asediado con iniciativas fuera del librito, pierde tiempo para reaccionar, espacio para maniobrar y sus decisiones se estrellan ante la perplejidad de sus fuerzas propias fuerzas de choque.

¿Será bueno el momento de salirse otra vez de lo convencional?