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sábado, 9 de enero de 2010

VIERNES ROJO ROJITO

El viernes 8 de enero de 2.010; el Presidente de la Republica, con toda la parafernalia que ha significado su gobierno que ya va para 11 años; anunció una devaluación del bolívar fuerte y para ello estableció dos tipos de cambio; un dólar oficial para la adquisición de rubros relacionados con la alimentación y la salud; y un dólar petrolero para las compras derivadas hacia el sector automotriz, el comercio y las telecomunicaciones.

La medida, que había venido anunciándose y sugiriéndose por los especialistas desde hace cuatro años; es la materialización y la concreción de la realidad económica de un gobierno inútil e incapaz para atender las exigencias fundamentales de una nación; la distribución equitativa de la riqueza petrolera y la generación de bienestar común para todos los venezolanos, sin hacer algún tipo de distinción.

La medida además, pone de relieve el interés fundamental del régimen de la Revolución Bolivariana y el Socialismo del siglo XXI en términos de lo que significa la permanencia al frente de los destinos de los venezolanos; el mantenimiento de las riendas del poder a costa de cualquier contingencia que pudiera enfrentársele.

En once años de gobierno, el Presidente de la Republica y su régimen han administrado un billón de dólares, mucho más de lo que administraron los gerentes políticos y militares para la recuperación de Europa después de la Segunda Guerra Mundial.

Un billón de dólares que ha ingresado por concepto de la renta petrolera y que se han administrado discrecionalmente por el ejecutivo, cuya tarea fundamental ha sido la confiscación de todos los otros factores de poder que pudieran hacer los contrapesos democráticos y contralores. La prioridad no ha sido el ejercicio democrático, lo ha sido el ejercicio del poder.

Solamente este año que acaba de concluir, el Teniente Coronel Presidente, en una absurda demostración de su desprecio por los venezolanos; ha entregado a otros países dadivas y concesiones del feudo personal en que ha convertido las arcas públicas, recursos ascendientes a la nada despreciable cantidad de casi nueve mil millones de dólares a casi veinte países. ¿Es o no un desprecio para los venezolanos esta actitud de manirrotismo externo? ¡Por supuesto!

Los efectos de este dispendio sin control y con la disipación propia de un incompetente para las altas tareas de la magistratura que se asignaron desde el 6 de diciembre de 1.998, confirman sobremanera que el Teniente Coronel Hugo Chávez y su régimen llevan camino del abismo al pueblo venezolano. El mismo abismo en el que está sumido el pueblo cubano desde hace 52 años.

Inseguridad, servicios públicos, inflación, corrupción son los vectores políticos mas importantes que aporrean al venezolano común en las dos areas que llaman mas a la sensibilidad de todos; el bolsillo y el estomago.

Las medidas devaluatorias que anunció el presidente nos pondrán mas holgados nuestros bolsillos por la limpieza característica de los más bajos niveles de depauperación, pero también ampliaran nuestros estómagos en el vacio de la obtención de la canasta básica. Los artículos de la cesta básica tendrán un encarecimiento contiguo al porcentaje de la devaluación de nuestro bolívar fuerte, una moneda que nació débil desde el mismo momento de su aparición en la economía.

De nada han valido ni valdrán, las medidas espasmódicas y dispersas que ha anunciado el gobierno del Teniente Coronel para equilibrar las cuentas de nuestra economía y encaminar a la nación por senderos de prosperidad. En todas ellas ha privado lo político, lo coyuntural y lo contingente. No se trata de enrumbar al país por los caminos del progreso y el bienestar, como debería de ser la orientación; simplemente las medidas son para inyectarnos a los venezolanos con todo lo que significa, una medicina equivocada, dolorosa y caduca como lo es el Socialismo del siglo XXI en una reedición blanqueada, desmalezada y retocada del feroz extremismo que por 52 años le ha prescrito Fidel Castro al hermano pueblo cubano.

Nunca ha sido la prioridad del régimen la igualdad de los venezolanos, ni la distribución justa y equitativa de la riqueza. La prioridad es el poder y la permanencia en este a costa de cualquier sacrificio que se le pueda exigir e imponer a los venezolanos.

En la misma medida que nos hemos embarcado en las balsas de la pobreza durante estos once años de desgobierno militarista, autocrático y dictatorial; los venezolanos hemos ido desmovilizándonos peligrosamente abriendo los cauces para que el régimen termine de consolidarse definitivamente.

El Teniente Coronel Hugo Chávez no llegó al poder para gobernar, llegó para extender la Revolución Socialista y anacrónica de Fidel Castro y para garantizar su vigencia y reedición cuando el sátrapa antillano termine de desaparecer físicamente. Chávez es la garantía de la permanencia de la trasnochada y cincuentona Revolución Cubana.

El viernes negro del presidente Luis Herrera Campins en 1.983 quedará como una celebración escolar, ante los efectos que se intensificaran en la economía de los venezolanos; con la aplicación de las medidas iniciadas a partir de este viernes rojo del Presidente Hugo Chávez.

Según la interpretación de los analistas rojos rojitos, el viernes negro fue la antesala del sacudón de los días teñidos de sangre del caracazo en febrero de 1.989.

¿Como se teñirá y mutará este viernes rojo rojito después de esta reedición de los días de la devaluación en 1.983?