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sábado, 20 de febrero de 2010

EL BOLERO DE RAVELL

La idea de esta crónica no es hablar de música y hacer una semblanza de la excelente obra para ballet compuesta por Maurice Ravel en 1.928 en honor a la bailarina Ida Rubinstein; cuyo éxito inmediato y rápida difusión universal la hicieron una de las más famosas obras del compositor y además uno de los exponentes musicales más importantes del siglo XX.

Vamos a abordar un tema político y mediático que ha agarrado bastante cobertura en esta última semana, cuyo desenlace aun se mantiene en vilo.

La procesión sigue por dentro en Globovisión a raíz del ya conocido incidente entre los accionistas principales del canal; Ravell, Zuloaga y Mezerhane. Y continuara en la medida que la conocida línea editorial del medio sea la de no claudicar ante el gigantesco y abusivo aparato de propaganda del gobierno que bombardea en una sola línea a la opinión pública, la de maquillar la verdad, retocarla hasta llevarla hasta niveles de mentira y en otras ocasiones para ocultarla. El régimen hará esfuerzos para callar a Globovisión o que baje su línea y mientras este medio continúe aferrado a ventilar la verdad, aquel mantendrá sus cargas ofensivas para reducirlo.

En esa verdad secuestrada por la maquinaria mediática gubernamental se esconde la violación persistente y continuada de los derechos humanos de una gran cantidad de venezolanos, la ineficiencia en la prestación de los servicios públicos fundamentales, los niveles incontrolables de la inseguridad, la impunidad en la corrupción de los altos funcionarios del gobierno, la politización de la Fuerza Armada Nacional, la entrega sistemática de la soberanía venezolana a factores de la revolución cubana y las reiteradas violaciones a la Constitución Nacional de la República Bolivariana de Venezuela, a que se ha acostumbrado el Teniente Coronel Hugo Rafael Chávez Frías, en su condición de Presidente de la Republica y Comandante en Jefe de la Fuerza Armada Nacional.

Ravell en su rueda de prensa del día 18 de febrero de 2.010 dejó al descubierto muchas heridas en la conducción ejecutiva de la vanguardia comunicacional del país, que un vasto sector de venezolanos ha convertido al canal y su línea editorial; el último reducto institucional mediático que se resiste a las cargas de la caballería de la Revolución Bolivariana y el Socialismo del siglo XXI, en esa Guerra de Cuarta Generación o Asimétrica que está conduciendo el régimen para reducir cualquier iniciativa que saque a flote la verdad verdadera de lo que acontece en el país.

Las cargas de Lina Ron y sus motorizados armados son parte del asedio de violencia a que ha sido sometido el medio; ya eso es historia junto con la artillería del Seniat, el CICCP y la Guardia Nacional, los discursos parlamentarios de Cilia Flores, Iris Varela, Mario Isea, etc. y el escatológico programa nocturno del canal de todos los venezolanos, mas los ataques del presidente en su show dominical. El gobierno ahora pasa a otro nivel de refinamiento asimétrico; se trata de apretarle las mochilas muy sutilmente al socio mas débil poniendo en jaque donde más le duele a este, el bolsillo.

Cuando el gobierno aprieta con Sudeban, Fogade, BCV, Indepabis allá, mas abajo de la cintura y al frente, el dolor se desplaza desde las bolsitas que contienen "los huevos", hacia los lados y se siente con una intensidad más penetrante y punzante en esas bolsitas que contienen "los nuevos" bolívares fuertes; el bolsillo. Allí es donde verdaderamente le duele a Mezerhane.

Nuevamente se pone de relieve el valor fundamental de seguir enfrentando con coraje al régimen en todos los terrenos y la circunstancia de seguir en el liderazgo a venezolanos que en lugar de cuidar sus bolas, las saquen para enfrentar con coraje los continuos y reiterados embates del régimen.

Queda claro en esta nueva escaramuza donde el gobierno se anota un nuevo tanto a favor, que esta coyuntura política del país requiere de venezolanos que trasciendan mas allá de los referentes a que estamos acostumbrados, no solamente en los últimos once años de revolución, podemos incluir también los que se llevaron por delante los cuarenta años de la tan vituperada Cuarta Republica. Las banderas de la dignidad, el honor, la solidaridad, la amistad, la libertad, la independencia, la paz, la unidad nacional, la democracia son las que se deben levantar para poder enfrentar con eficiencia al régimen. Se trata de oponer a la grosera ofensiva del gobierno con sus vanguardias de dinero, los valores y los principios de la ciudadanía. Para eso se requiere coraje.

Lo que estaba en juego, en el conocido impasse entre socios, tal cual como lo califico discreta, moderada y abiertamente velada el ciudadano Leopoldo Castillo era el valor de la verdad; no se trataba del peso de la artillería del paquete accionario de Zuloaga en las decisiones del canal, ni de las relaciones de Mezerhane con el gobierno con sus blindados que representan su mayoría de acciones en relación al pírrico diez por ciento de Ravell que latía en la cueva con la conducción de la línea editorial del medio. La apuesta era la reducción del nivel de influencia de esa misma línea editorial en la opinión pública nacional y como esta influía en la erosión de la popularidad del Presidente de la República; pero más allá de eso, existía la necesidad de cerrar la única ventana comunicacional disponible, más allá de los opositores al gobierno.

El objetivo de reducir a los accionistas del caso Globovisión, Guillermo Zuloaga (Empresario), Nelson Mezerhane (Banquero) y Alberto Federico Ravell (Periodista) abría en la Sala Situacional de Miraflores un espacio para hacer las correspondientes apreciaciones de la situación y determinar las vulnerabilidades a través de las cuales se podía penetrar la línea editorial del canal; para ello había que precisar los intereses del trio en eso de infiltrar y luego poner condiciones que se hicieron públicas. Y acá no hay espacio para las bolas; Guillermo Zuloaga (Empresario-Dinero), Nelson Mezerhane (Banquero-Dinero), Alberto Federico Ravell (Periodista-La verdad), eso resume exactamente los intereses de cada quien en el pleito entre los accionistas del canal por la oferta de compra-venta y las condiciones que derivaban de su finiquito. Lo demás es historia conocida a través de las verdades desabrochadas libremente en la rueda de prensa de Ravell, que detuvieron algunas bolas, soltaron otras y arrugaron a otras en el canal.

La rueda de prensa de Ravell dejó en el aire muchas bolas, dejó al descubierto las de Mezerhane con sus vinculaciones de banquero (el dinero no tiene corazón ni principios, esa es una verdad del tamaño de una catedral); dejó en cueritos a Zuloaga y puso a especular a toda la opinión pública sobre su separación del cargo de Director General de Globovisión.

La rueda de prensa de Alberto Federico Ravell fue un verdadero bolero que deja en el aire un bolero y no precisamente el de Maurice Ravel.