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sábado, 27 de febrero de 2010

¡PRESIDENTE, SEA UN VARÓN!

El último incidente internacional donde se ha visto involucrado, cual camorra de botiquín, nuestro presidente, más allá de dejar mal parado al país y terminar de lesionar gravemente eso que pomposamente se llama la majestad presidencial; abre caminos para debatir un asunto que ha venido corriendo fuertemente en las últimas semanas.

El tema de la renuncia presidencial vuelve a colocarse sobre el tapete, como un camino para lograr la gobernabilidad y la unidad nacional en un momento tan crítico de la republica; pero no solamente eso; también para que Hugo Chávez consiga un camino honorable en eso de desprenderse del poder. Este último segmento es una valoración que debe tomar en consideración, él como afectado directo en su ruta de salida.

Cuando el presidente colombiano Álvaro Uribe le exige a Hugo Chávez en la reunión del Grupo de Rio en Cancún, México, "sea un varón"; sin querer queriendo el cachaco le está exigiendo al criollo un acto de niveles heroicos, sobre todo en la política interna venezolana de la coyuntura.

Lo que menos está dispuesto a asumir Chávez en una circunstancia tan crítica para la Revolución Bolivariana y el Socialismo del siglo XXI, como la que se le está presentando en este momento a nivel nacional e internacional; es enfrentar responsabilidades como un varón, cuando estas se exigen desde un foro inoperante tendenciosamente, como lo puede ser en algún momento un organismo multilateral. OEA e Insulza en el caso Honduras es la mejor referencia de eso.

Eso no quiere decir que la presión que debe ejercerse internacionalmente para lograr encaminar a Venezuela por los caminos de la democracia, la libertad, la paz, la independencia y la soberanía, no debe intensificarse; para arrinconar a que Hugo Chávez "sea un varón" y enfrente su responsabilidad mientras ejerza como Presidente de la República Bolivariana de Venezuela; pero también cuando deje de serlo. Allí es donde la alternativa de la renuncia se abre esplendida para que "sea un varón".

La renuncia de un Presidente es un acto político de paralelismos heroicos contiguos al suicidio. La muerte política que apareja una dimisión forzada por las circunstancias de los fracasos en el ejercicio de su alta magistratura, pone a Hugo Chávez en el dilema buscar soluciones terminales a la grave crisis que ha hecho mutación en su revolución, en el socialismo, en la nomenclatura del chavismo, en el gabinete, en los partidos aliados, en los diputados, gobernadores y alcaldes oficialistas que andan buscando brincar la talanquera en cualquier oportunidad, en la relación con sus aliados internacionales y en particular dentro de las filas del chavismo de base.

Realmente para soportar una situación como esa el "sea varón" de Uribe en el cachaco cerrero y verraco, vea usted pues; es la traducción fiel del "aguanta pendejo" tu responsabilidad como un hombrecito o despréndete de ella como tal. A esta última es que queremos referirnos, porque la primera ha sido como mucho camisón pa'petra.

Salvador Allende aguantó homérico y extremo en el Palacio de La Moneda en Chile, las consecuencias de su pésima gestión pública. La reacción de las Fuerzas Armadas chilenas el 11 de septiembre de 1.973 a la descarada intervención en la soberanía del país austral por parte de Cuba y el mecenazgo político de Fidel Castro; mas las erráticas políticas públicas en los sectores de la economía y la sociedad alentaron el golpe de estado militar. El general Augusto Pinochet y su dictadura fueron una consecuencia de aquel estado de cosas, que desgraciadamente estamos reeditando en una versión mejorada y refinada ahora en Venezuela. Sea un varón Presidente Chávez, asúmalo.

La renuncia sigue viva en el abanico de opciones de Hugo Chávez – ya tiró esa parada el 11 abril de 2.002 - Esa alternativa y el llamado a un gobierno de unidad nacional, que ya descartó con eso de que no habrá reconciliación nacional, son las únicas vías disponibles para evitar una grave crisis política que pudiera desencadenarse en una etapa post Chávez y abrir los atajos indeseables de la antesala de una guerra civil.

Hugo Chávez está dotado del suficiente olfato vital para pronosticar cuando no las tiene todas para ganar y además una vocación demostrada para la renuncia. La Sala Situacional al lado de su despacho presidencial ya debe haberlo alertado de las vías estrechas disponibles que derivan de las continuas y permanentes apreciaciones de la situación. Su rendición del 4 de febrero de 1.992 y La experiencia del 11 de abril de 2.002 abren caminos para especular que a medida que la situación política, económica, social, militar e internacional del país empeore, la opción de dejar el pelero y aguardar por mejores condiciones para el retorno al poder será la vía mas a la mano de que dispondrá.

El recule del presidente a la hora de las chiquiticas es proverbial y oportuno en una suerte de aplicación al pie de la letra, de los postulados del Manual de Táctica General, en la sección de los movimientos retrógrados.

En febrero de 1992, Hugo Chávez se rindió cuando no había más alternativas. El peligro de vida que derivaba del bombardeo por la aviación leal a la Constitución Nacional, al Museo Histórico Militar le dejaba expedito el camino de la rendición y esperar mejores condiciones para llegar al poder. La retirada por ahora, anunciada en los 17 segundos concedidos por el Alto Mando Militar de la época, en su polémica alocución al país, le permitió esperar por mejores circunstancias políticas, económicas, sociales y militares. El 6 de diciembre de 1.998 en las elecciones presidenciales, los resultados electorales le favorecieron la victoria y el éxito, que no había llegado con el sangriento golpe de estado de 1.992. La retirada oportuna de aquel entonces con la rendición militar, lo favoreció políticamente seis años después. El fin justifica los medios.

En abril de 2.002, Hugo Chávez renunció cuando todos los caminos se le habían cerrado. El peligro de vida que procedía de la grave crisis social que se manifestaba con todo el pueblo caraqueño en la calle y el crítico enfrentamiento interno en los componentes militares que estaban expresándose mediáticamente en el desconocimiento a su autoridad de Presidente de la Republica y Comandante en Jefe de la Fuerza Armada Nacional; le despejaba la vía de la renuncia y esperar mejores circunstancias que le favorecieran el retorno al poder.

El 13 de abril, los graves errores políticos y militares de los protagonistas de la coyuntura, expresados en la ausencia de coraje personal, una proverbial ignorancia política, otra exponencial ingenuidad grupal, la desproporcionada desubicación histórica y las estúpidas ambiciones de poder de otros oportunistas de oficio; le permitieron a Hugo Chávez confirmar que su trueque de tiempo para reaccionar en la renuncia presentada, por el espacio de maniobra para regresar al poder concedido pávidamente por la aprensiva y babosa conducta de los actores políticos y militares de la ocasión, era la mejor Acción Retardatriz desde los tiempos de la Batalla de Santa Inés. El fin del retorno al poder estaba más que justificado.

Los tres escenarios de más alta probabilidad en el país lo dejan muy mal parado políticamente e incluso en algunos, su riesgo personal pasa por los extremos de sus anillos de seguridad en el cumplimiento de las tareas de resguardo de la integridad física del presidente.

La realización de las elecciones parlamentarias (Primer escenario) del 26 de septiembre de 2.010, proyecta resultados adversos en todas las valoraciones prospectivas que se hacen en las mediciones de las encuestadoras hasta este momento. Cuando esos índices se llevan hasta seis meses después, nada indica que la gestión gubernamental vaya a mejorar en agosto en la eficiencia de los servicios públicos (agua y luz), que la inflación pueda ser controlada, que el poder adquisitivo de todos los venezolanos se incremente, que los niveles de abastecimiento de los productos básicos mejore, que la inseguridad y la corrupción se controle, que la figura presidencial retorne a los fueros de la normalidad en el ejercicio de la función de la primera magistratura. No hay señales en el horizonte inmediato para que eso mejore. El voto castigo funcionará, mas en el chavismo que en el sector opositor. El gran árbitro para el reconocimiento de los resultados en este escenario lo será la Fuerza Armada Nacional (FAN) en el cumplimiento del Plan Republica y otros planes en los que está involucrada institucionalmente.

Luego está un estallido social similar al caracazo de febrero de 1.989 (Segundo escenario). La probabilidad de esta expectativa se incrementará en la medida que los catalizadores que empujan el voto castigo para el primer escenario (Servicios públicos, corrupción, inflación, inseguridad y las loqueras presidenciales) lleguen a niveles de descontrol y afecten indiscriminadamente, como en efecto ya lo están haciendo, a chavistas y opositores. Los choros, el hambre y la limpieza de bolsillos no hace diferencias entre rojos rojitos y opositores; mucho menos la arrechera por la impunidad en la corrupción y por el pésimo servicio de agua y luz. Sigue siendo un factor fundamental para el retorno a la normalidad dentro de las interioridades de este plan, la Fuerza Armada Nacional (FAN) en el cumplimiento de sus responsabilidades operativas (Plan Soberanía a nivel nacional, Plan Ávila en Caracas).

Por último y no por ello deja de ser importante y tener vigencia, un golpe de estado de derecha (Tercer escenario). Los dos primeros escenarios, dependiendo del control del Comandante en Jefe de la autoridad sobre las unidades operativas y especialmente de la autorictas hacia los integrantes de la institución armada en general (está en entredicho), facilitará la concentración, el despliegue y la maniobra de las unidades para el control del orden interno. Lo que no se sabe es, en qué momento las unidades operativas maniobrarán distinto a la planificación prevista y pondrán a reeditar un 11 de septiembre de 1.973. Las Fuerzas Armadas son leales hasta que traicionan, según el decir del común.

Como ven, no es nada fácil la coyuntura política que está viviendo en este momento de sol en las espaldas, Hugo Chávez, su Revolución Bolivariana y su Socialismo del siglo XXI. Los tres escenarios son negros para el futuro personal y político de Hugo Chávez, solo una vía heroica lo puede salvar del camino de la cárcel o la muerte política.

Para que sea varón, hace falta poco que se agarre más allá de la entrepierna y se palpe en la ausencia, bien común, en la hora de las chiquiticas.

El general Llovera Páez en los momentos críticos del 23 de enero de 1.958, le sugirió al dictador de ese entonces "Mi general vámonos…que pescuezo no retoña"

Elecciones, caracazo o golpe…¡Presidente sea un varón…que eso tampoco retoña!