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domingo, 21 de marzo de 2010

LA CANDIDATURA IDEAL

¿Que perfila la oposición al régimen de Hugo Chávez cuando establece para la candidatura del Consenso y la Unidad al mejor candidato? ¿En que se piensa cuando hablamos del consenso y la unidad? ¿Pensamos en un hombre o una mujer ideal para encarnar esa candidatura? ¿Le damos a prioridad a una maquinaria organizacional o a una estructura partidista? ¿Qué ubicación le damos en esa escala al pueblo? ¿Es un candidato para los amigotes que nos acompañan en la campaña? ¿Es un candidato para la maquinaria partidista o para la oposición? ¿O realmente es un candidato que representa los intereses del pueblo?

La maquinaria es la estructura organizacional que moviliza recursos humanos, materiales y financieros; que organiza planes, que diseña estrategias, establece políticas y se articula local, regional y nacionalmente. La maquinaria es una entidad perfecta, en tanto y en cuanto quien la conduzca haga armonía con ella.

Un Lamborghini 400 es una belleza inerte de la ingeniería, cuando esta estacionada. Al colocar la llave del encendido y conducirla su perfección se incrementará cuando se conduzca en los limites establecidos; mas allá de eso se transforma automáticamente en una maquina para la destrucción y la muerte.

La energía de la bomba atómica que destruyo a Hiroshima y Nagasaki en 1.945, es la misma que ha servido para encender los motores que han encaminado a la humanidad hacia la construcción y el desarrollo en la medicina y la ingeniería.

Siempre va a ser más importante el hombre que la maquina. Las definiciones de bueno o de malo lo encaminan las acciones del hombre, en sentido general. El hombre es la suma de sus virtudes y sus defectos; en resumen el hombre al final, será el resultado de su reputación.

Si la oposición va a ser seleccionar su candidato ideal para postularlo a la Asamblea Nacional, la prioridad de la decisión debe orientarla hacia el hombre, no hacia la maquinaria. No es lo mismo decidir en torno a una maquinaria ideal y asignar un valor residual y accesorio al hombre, que invertir la carga de la resolución y establecer un estándar de primer orden hacia el hombre.

La situación ideal en una coyuntura política es un candidato con todos los atributos personales, profesionales, académicos y políticos; ayuntado con una maquinaria perfectamente aceitada y con sus piezas en orden. No hay razones para pensar que esa coalición fracase; sin embargo todo orbitará en torno al candidato, el hombre, el ente racional.

Otra situación sería una excelente estructura de campaña, para respaldar a un hombre promedio. Si estamos pensando que la maquinaria lo va a hacer todo y va a conducir al equipo hacia la victoria; estamos destinados a fracasar en la empresa. Por supuesto, que una mala organización con un candidato promedio, es una empresa que va directo al abismo de la derrota.

Sin embargo, el gran elector, el mejor calificador, la mejor encuesta en torno al mejor candidato la decidirá el pueblo al final; de allí que la decisión debemos orientarla para que el pueblo oriente mayoritariamente su resolución hacia el hombre que encarne mejor sus aspiraciones de riqueza y bienestar común. El pueblo no va a votar por la maquinaria que lo respalda, el pueblo va a votar por un hombre.

 

Los últimos sondeos de opinión expresan que los venezolanos están demandando en general una renovación del liderazgo e incluso posicionan por encima de las organizaciones políticas un amplio sector que no se identifica con ninguno de los bloques que se afilian al sector oficial o al sector opositor.

Allí reside precisamente, el objetivo hacia donde debe orientarse el esfuerzo de captación de los electores que decidirán los resultados del venidero 26 de septiembre de 2.010 y desde allí debe emanar el mensaje que debe construirse para que el sector democrático se imponga mayoritariamente en la victoria.

Sin construir un discurso de la anti política, el mismo que proyecto en 1.998 a Hugo Chávez hacia la primera magistratura; en este momento de la unidad nacional para la recuperación de los fueros institucionales y el primer paso para el retorno a la paz, la soberanía, la independencia, la libertad, la democracia y la unidad nacional en la plataforma de la Constitución Nacional de la Republica Bolivariana de Venezuela; el acto electoral del 26 de septiembre de 2.010 debe estar soportado con la selección de los mejores hombres en las listas y los circuitos electorales.

Un momento de desprendimiento de los ambiciones personales y los interés grupales para dar paso al sentimiento nacional que embarga a una gran mayoría de los venezolanos de encaminarnos por los senderos de la democracia eso se alienta seleccionado a los mejores en todo el sentido de la expresión.

Los credenciales personales, los meritos políticos, la trayectoria académica y la experiencia al frente de la gestión pública son las mejores banderas para vender nuestros candidatos y representan el mejor mensaje publicitario durante la campaña electoral. En modo alguno se debe imponer el argumento del soporte financiero y la maquinaria de los partidos por encima de las demandas de los venezolanos que exigen ciudadanos probos, venezolanos honestos, créditos personales, académicos, políticos, intelectuales y fundamentalmente de ciudadanía para acceder a las responsabilidades que demandaran del diputado de la Asamblea Nacional para el periodo 2.010 – 2.015 unas condiciones especiales que van más allá de las cuotas organizacionales históricas y tradicionales en la elaboración de las listas.

No analizar los números que se están expresando en las últimas encuestas, en relación a las demandas de nuevos liderazgos en la sociedad, puede ser el factor más importante en el resultado de las elecciones del venidero 26 de septiembre de 2.010.

Quienes tienen la cuota más alta de responsabilidad, en ese proceso de toma de decisiones son los partidos políticos.

Vamos a esperar a que prive la sensatez y no le demos la responsabilidad de un Lamborghini 400 a un novato…pero tampoco a muchos que han demostrado en su largo ejercicio de pilotos la incompetencia, la inutilidad, la ignorancia y la ausencia de proporción en relación a las responsabilidades que se enfrentaran a partir del nuevo parlamento que saldrá luego del 26 de septiembre de 2.010.

Mas alla de las maquinarias, del soporte financiero, de la experiencia de los partidos…nada va a reemplazar al hombre y su bagaje representado por su historial.