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sábado, 17 de abril de 2010

EL VECTOR DE LOS NI NI

La construcción de la Unidad Perfecta dentro de las fuerzas democráticas que adversan al presidente Hugo Chávez y su régimen totalitario, demanda de cada uno de los actores participantes mucha actitud hacia los objetivos establecidos. Mientras no sea así, los esfuerzos de la articulación y estructuración de las distintas fuerzas que convergen hacia la recuperación de la democracia, la libertad, la paz, los fueros constitucionales y la unidad de la nación; se dispersaran y perderán en el vacío.

La sinergia es fundamental en este momento político. La presencia protagónica de los vecinos, los productores, los comerciantes, los estudiantes, los consejos comunales, las ONGs, los trabajadores, los empresarios, los intelectuales, los periodistas, los medios de comunicación social, los artesanos, los profesionales, las mujeres, los campesinos y los partidos políticos demanda una visión que oriente todos estos esfuerzos en una sola dirección. Solo así, se generaría la sinergia correspondiente para provocar la presión que se requiere el 26 de septiembre de 2.010. Solo así las fuerzas democráticas actuarían como un vector, con fuerza política y dirección estratégica hacia la victoria.

Pero además, ese vector de la coalición democrática, per se, se convertiría en un elemento de presión antes, durante y después del evento electoral y de allí deriva su gran potencia.

La voluntad, el entusiasmo y el interés de todos estos actores son algunos de los indicativos mas a la mano, para resaltar la gran oportunidad que está a la mano de la dirigencia de los partidos políticos y el liderazgo de aquellos sectores, para la construcción de la Unidad Perfecta.

Los últimos numeritos de las encuestas realizadas por las empresas más importantes del país, reflejan un alto porcentaje de venezolanos no alineados ni identificados con el sector oficial ni con la oposición.

Los llamados Ni-Ni se han convertido en el filón político más importante y el atractivo electoral llamado a capitalizar el mensaje de las campañas. Estos números se alimentan en prioridad de sectores del gobierno que se han desplazado, frustrados por el incumplimiento de las promesas y la gran incapacidad demostrada por el régimen en el combate a la inseguridad, la corrupción, la pésima gerencia de los servicios públicos y el carácter autocrático y militarista que ha tomado el gobierno en estos últimos años.

Los Ni-Ni son la demostración más perfecta de la construcción de la unidad…perfecta. En los Ni-Ni se amalgama toda suerte de sectores del país; trabajadores, vecinos, empresarios, estudiantes, consejos comunales, mujeres, comerciantes, intelectuales, ONGs, productores, periodistas, medios de comunicación social y hasta partidos políticos, nucleados en torno al descontento con la incapacidad del gobierno, pero también distantes de los errores garrafales que ha venido caracterizando en estos últimos once años, a la oposición.

En los Ni-Ni hay fuerza en el descontento por la dirección que lleva el país en los años de la Revolución Bolivariana y el Socialismo del siglo XXI, fuerza en la rabia atesorada por la ineficiencia en el control de la inseguridad por parte del gobierno, fuerza en la irritación por observar la impunidad en el combate a la corrupción desatada en la boliburguesia, fuerza en la indignación en el día a día de sufrir con impotencia la ineficiente gestión de los servicios públicos (especialmente agua y luz); todos estos arrebatos son direccionados hacia el gobierno, pero además con la misma intensidad, el berrinche y la furia se dirigen hacia la oposición cuando observan con estupor la ausencia de un liderazgo de referencia, la nulidad en las políticas y la incompetencia en el diseño de la estrategia de la coyuntura, y sobre todo la presentación de un proyecto de país, por parte de los sectores adversos al presidente y su régimen, que se empeñan con cada oportunidad electoral, en repetir los mismos errores de eventos anteriores.

En los Ni-Ni hay fuerza, pero no hay ninguna dirección, es una potencia anclada en la espera de un mensaje que pueda capitalizarse en el poder que representan en este momento, de un liderazgo que los represente en el futuro y allí reside su importancia.

En términos de las oportunidades, la primera opción la tienen las fuerzas democráticas opuestas al régimen de la Revolución Bolivariana y el Socialismo del siglo XXI. Esa oportunidad se construye con un mensaje capaz de atesorar la esperanza de todos los sectores, pero que además el vehículo a través del cual llegue a ellos, sea en la renovación del liderazgo que levante las líneas gruesas de la política del futuro del país y la definición de una estrategia de la coyuntura, lo suficientemente viable para el diseño de una victoria arrolladora. Si a ello le agregamos la presentación de un proyecto de país, lo suficientemente inclusivo para garantizar la unidad de la nación y la recuperación de los valores de la democracia civilista como la paz, la libertad, la independencia, la soberanía, el respeto a los derechos humanos; entonces allí están las condiciones para materializar la Unidad Perfecta dentro de la coalición democrática.

Ni-Ni, mensaje, liderazgo, políticas, estrategia, proyecto de país, candidatos; allí están las claves para la construcción de la unidad perfecta. La capacidad del actual liderazgo, ubicado en la acera de enfrente al Presidente Hugo Chávez, la Revolución Bolivariana y el Socialismo del siglo XXI reside en armar un buen rompecabezas, en armonizar todas esas piezas y sincronizarlas con todos los sectores involucrados para que estos se sientan representados e identificados con las actividades que se implementaran antes, durante y después del evento electoral del 26 de septiembre de 2.010.

Las elecciones para seleccionar el plantel de diputados de la legislatura del año 2.010 – 2.015 representan un gran reto para la coalición democrática, un desafío que se inicia con la presentación buenos candidatos, capaces de motivar el vasto sector de los Ni-Ni que espera aun un mensaje lo suficientemente atractivo que los movilice y active política y electoralmente antes, durante y después del 26 de septiembre de 2.010, pero que además los conecte con los candidatos y la agenda legislativa, que formara parte del proyecto de pais.

En la medida que la fuerza represada en los Ni-Ni se direccione hacia el proceso de recuperación de los fueros constitucionales y democráticos, en esa misma intensidad la fuerza de la coalición democrática tendrá capacidad de ejercer presión para garantizar la victoria del 26 de septiembre de 2.010.

Esa debe ser la actitud de la actual dirigencia de la coalición democrática en el proceso de la construcción de la Unidad Perfecta.

 

Caracas, 17 de abril de 2.010