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miércoles, 25 de agosto de 2010

DAVID Y GOLIAT

Creo que pudiéramos aparejar la situación política del país, con el pasaje bíblico del gigante filisteo Goliat y el pequeño israelita David. Contra lo que muchos aspiran en la definición de los roles, el régimen se encarnaría en el minúsculo David y la oposición en el coloso Goliat.

Los números indican que hay una inmensa mayoría inconforme con las políticas públicas ejecutadas por el Presidente de la República, enmarcadas en el régimen de la Revolución Bolivariana y el Socialismo del siglo XXI.

Las cinco más grandes encuestadoras del país, ubican altos niveles de rechazo a los resultados de este gobierno en materia de seguridad ciudadana, servicios públicos, alto costo de la vida, poder adquisitivo y corrupción. Esas mismas evaluaciones indican que más de la mitad de los electores tienen intenciones de ir a votar en las elecciones para la Asamblea Nacional del venidero 26 de septiembre de 2.010. Con esos números abiertamente en contra de las posturas oficialistas, todo hace concluir que el Presidente Chávez y su régimen, son una minoría en el país.

Esa minoría atiende a una sola estructura política partidista desde el Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV), una sola política de proyectar la permanencia en el poder a Hugo Chávez mas allá de lo constitucional, una línea de destruir todo género de disidencia política al régimen, un solo mensaje de enfrentamiento anti-imperialista y revolucionario; y la inducción de un pensamiento único alentado por un sistema totalitario y militarista que se asienta sobre una dictadura personalista y decimonónica. Ese es el perfil de nuestro David rojo rojito, menudo en el número y menguado en sus cuadros en estos últimos años; pero exageradamente eficiente en sus propósitos electorales. ¡Que lo digan sus últimas participaciones en las elecciones¡ No ha pelado el chinazo.

Del lado de enfrente hay una mayoría que se expresa en un archipiélago de estructuras, con cualquier cantidad de agendas y políticas; todas con la urgencia de sacar a Chávez del poder…ya. Con líneas que pasan por la cohabitación política en el régimen constitucional y la sobrevivencia del chavismo en una etapa post Chávez, hasta la radical de eliminar todo vestigio que huela a revolución y socialismo. La pluralidad de mensajes y pensamiento, más allá de unir este enorme aluvión político, lo que hace es dispersarlo para beneficio y ventaja de David. Se alienta desde este gran alud de la coyuntura, que se levanten las banderas de la democracia, la paz, la libertad, los derechos humanos, el respeto a la Constitución Nacional y el rescate de la unidad nacional; con impulsos dirigidos desde distintos frentes, con diversos empujones, con disímiles emisarios a veces con contenidos indescifrables y misteriosos, y lo que es peor a veces sin ningún mensaje.

Ese desbordamiento político sin control, sin dirigencia y sin liderazgo ha ido configurando dentro de la oposición al régimen, un gigante torpe y chanflón, que ha ido avanzando sin rumbo y objetivos, y dando tropiezos chapuceros que a veces se manifiestan en avances como el del 2 de diciembre de 2.007 y el 23 de noviembre de 2.008; pero que luego se transforman en un embrionario pinino de coloso que lo expone al chinazo de David. ¡Que lo digan sus últimas participaciones en las elecciones ¡ No ha podido esquivar el chinazo de David.

Todo se perfila que el venidero 26 de septiembre de 2.010, mientras se persista con la actitud del Goliat lerdo y pánfilo, el David del gobierno continuará apretando los instrumentos de la puntería de su honda para precisar su disparo. Esos instrumentos son el CNE, el Plan República, el PSUV y los órganos del poder público nacional, regional y local, colocados al servicio de la Revolución Bolivariana y el Socialismo del siglo XXI, durante las jornadas electorales.

Si a esos instrumentos le agregamos las finanzas y la planificación correspondiente para garantizar el triunfo de los candidatos del gobierno, entonces el mandado está hecho. No hay nada que analizar.

Pero lo peor, mas allá de la inacción, de la omisión, son las agendas ocultas. Esas que se encubren para sin ningún tipo de escrúpulos, se activan para llevar a media máquina la locomotora de los impulsos del grueso contingente de venezolanos que está ubicado en la acera de enfrente.

¿Que hacer? Simplemente salir a votar. Salir a votar independientemente de que en los sectores adversos a la revolución bolivariana no se activen mecanismos para preservar el voto, para trasladar los electores o para garantizar la seguridad del voto.

Mas allá de la experiencia negativa del pasado domingo 22 de septiembre de 2.010; cuando en un simulacro previsto por el CNE no se participó como debía hacerse; los ciudadanos deben pasar por encima de la miopía de los dirigentes, de la inescrupulosidad de otros, de la flojera de los candidatos, de la inercia de los partidos políticos y de las agendas ocultas de algunos; para participar mayoritariamente en el acto electoral del 26 de septiembre de 2.010.

Es una buena manera de voltear el pasaje bíblico de David y Goliat; de pasar del gigante bobo y lerdo en que se ha convertido el sector opositor; en una mayoría que arrase en las colas, en las maquinas, en las urnas y en los números. Solo la participación entusiasta y mayoritaria de la población garantizaría que en esta oportunidad el Goliat de la oposición derrote al David del régimen.

La mayoría no garantiza la victoria, solo la garantiza la organización.