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sábado, 27 de noviembre de 2010

¿INSTITUCIONALISTAS O MERCENARIOS?

Los 2 comandantes en La Habana en 1.994

Hace años, en un famoso informe publicado por la Dirección General Sectorial de Inteligencia Militar (DGSIM) que publicó el diario Tal Cual, el régimen chavista había clasificado a los militares en tres grupos claramente diferenciados. Chavistas, Antichavistas e institucionalistas.

Era la época de los novenarios de la Constitución de 1961, la cuál había pasado de moribunda a extinta. Los deudos políticos aún se negaban a aceptar la realidad de la desaparición y recordaban con gran pesar, mas sus virtudes que sus defectos, ante los logros aparentes de la recién nacida.

Los eventos políticos desarrollados desde aquella ocasión, hasta esta oportunidad han diluido y segregado a los antichavistas de la institución armada, quedando únicamente dos facciones claramente diferenciadas, y conviviendo solidaria y armónicamente, dentro de la corporación militar.

Los acontecimientos del 11 de abril de 2002, facilitaron al régimen la segregación vertiginosa y expedita de los militares más emblemáticos de la facción antichavista. La gran mayoría enfrentó procesos judiciales, otros enfrentaron Consejos de Investigación que los pasaron raudamente y sin formulismos a la situación de retiro, los menos están desarrollando tareas domesticas en sus hogares y otros fueron a ocupar cargos de segundones, cercanamente vigilados por sicarios y sigüises del régimen.

En este momento en la institución armada, existen dos grupos claramente diferenciados por el mismo Hugo Chávez. Los que están con el en un regimen con el sol a las espaldas; y quienes se siguen aferrando inútilmente a las faldas de una institución aporreada y postrada a los pies del líder único y dios viviente de la revolución.

El grupo de los que apoyan al Presidente Hugo Chávez es calificado por la sociedad civil democrática como mercenarios. Mientras que el otro grupo es calificado como institucionalista.

En tanto Chávez califica a los militares que están con él como revolucionarios y representantes de la nueva institución que esta naciendo con la Revolución Bolivariana ¡Son institucionalistas ¡ y al otro grupo como contrarrevolucionarios y opuestos pasivamente a la nueva institucionalidad revolucionaria, en la cuál la Fuerza Armada es remplazada por milicias bolivarianas y las instituciones ancestrales son recuerdos efímeros y volátiles de presencia.

¿Quién tiene la razón? Veamos.

Ambos grupos piensan que arrastran su razón y tratan de empujársela al otro valiéndose de cualquier argucia legal o no.

Un militar institucionalista o profesional es lo opuesto a un mercenario. Detallemos ambos conceptos y dejemos, que la razón derivada del análisis apunte a los verdaderos mercenarios y aísle los verdaderos institucionalistas.

Un mercenario, por defecto idiomático, es un aventurero que por un cierto estipendio, sirve y combate al servicio de un grupo o nación extranjera[1]. Un mercedario que es la expresión original, sirve a un soberano extranjero de manera voluntaria, en su propio territorio.

¿En que momento alguno de los grupos señalados se embarcó en una aventura? ¡En el momento que se aparto del cuerpo de normas que le sirven de referencia¡

Es claro que el documento fundamental para referencia, en la actuación de la Fuerza Armada Nacional es la Constitución Nacional, al fin y al cabo, la Fuerza Armada Nacional es una institución del Estado venezolano que tiene rango constitucional.

El texto constitucional de 1961, en el artículo 132 señalaba textualmente cual era la función constitucional de las Fuerzas Armadas Nacionales al indicar:

“Las Fuerzas Armadas Nacionales forman una institución apolítica, obediente y no deliberante, organizada por el estado para asegurar la defensa nacional, la estabilidad de las instituciones democráticas y el respeto a la Constitución y a las leyes, cuyo acatamiento estará siempre por encima de cualquier otra obligación. Las Fuerzas Armadas estarán al servicio de la republica, y en ningún caso al de una persona o parcialidad política”.

Esta norma señalaba el carácter no deliberante y apolítico de la institución, e igualmente le indicaba tres funciones constitucionales claramente definidas, que debía asegurar;

1. La defensa nacional como función básica de todo cuerpo militar,

2. La estabilidad de las instituciones democráticas, con lo cual se diseñaba a la corporación militar como una estructura de carácter democrático, y

3. El respeto a la Constitución Nacional y toda la arquitectura legal de la Republica.

La Constitución de la Republica Bolivariana de Venezuela, aprobada el 16 de diciembre de 1999 señala en el articulo 328 la función de la Fuerza Armada Nacional:

“La Fuerza Armada Nacional constituye una institución esencialmente profesional, sin militancia política, organizada por el Estado para garantizar la independencia y soberanía de la Nación y asegurar la integridad del espacio geográfico, mediante la defensa militar, la cooperación en el mantenimiento del orden interno y la participación activa en el desarrollo nacional, de acuerdo con esta Constitución y la ley. En cumplimiento de sus funciones esta al servicio exclusivo de la nación y en ningún caso al de persona o parcialidad política alguna. Sus pilares fundamentales son la disciplina, la obediencia y la subordinación. La Fuerza Armada esta integrada por el Ejercito, la Armada, la Aviación y la Guardia Nacional, que funcionan de manera integral dentro del marco de su competencia para el cumplimiento de su misión, con un régimen de seguridad social integral propio, según lo establezca su respectiva ley orgánica”.

La diferencia fundamental entre ambos textos en las funciones atribuidas constitucionalmente a la Fuerza Armada Nacional estaban orientadas hacia; garantizar la independencia y soberanía de la Nación y asegurar la integridad del espacio geográfico mediante;

1. La defensa militar,

2. La cooperación en el mantenimiento del Orden Interno y

3. La participación activa en el desarrollo nacional.

Estas tres concepciones forman parte del modelo de Defensa Integral de la Nación y realmente lo que se hace es segregarlos del concepto general y definirlos.

En ningún momento, el texto constitucional apunta a la Fuerza Armada Nacional, como garante del cumplimiento de sus normas; ni le impone aseguramiento de la estabilidad de las instituciones democráticas.

En el texto de 1961 las Fuerzas Armadas Nacionales tenían una definición de apolíticas, la de 1999 las señala como...”sin militancia política.” ¿Cuál es la diferencia entre ser apolíticas y sin militancia política?

El apoliticismo en las Fuerzas Armadas Nacionales regidas por la Constitución de 1961, se iniciaba con la firma de un documento denominado Declaración de Apoliticismo por el cadete, cuando ingresaba a los institutos de formación militar.

El apoliticismo entrañaba el equilibrio y la objetividad en el tratamiento de los asuntos de estado por la institución militar, en todos los niveles de la organización. Ya se había definido una cultura organizacional en el tratamiento de los asuntos de alto nivel político, militar, económico y social de la Nación, por parte de las Fuerzas Armadas Nacionales, sobre la base de la abstracción a los gobiernos de turno.

Si las Fuerzas Armadas Nacionales no hubieran actuado apolíticamente durante toda vida institucional; en el año de 1981 se hubiese firmado la celebre Hipótesis de Caraballeda presentada por el gobierno de Luis Herrera Campins, al margen de las ventajas o desventajas de la misma; no hubiesen derrotado militar y políticamente a los intentos de la guerrilla castro-comunista de los años sesenta y no hubieran enfrentado institucionalmente todos los intentos de golpe de estado del Porteñazo, Barcelonazo, Carupanazo, 4 de Febrero y 27 de noviembre de 1.992, y el intento de la insurrección popular del 27 y 28 de febrero de 1989, cuya actuación esta siendo estigmatizada en estos momentos.

Todas estas actuaciones de la institución fueron en bloque, sin defender el gobierno de turno sino la institucionalidad democrática, el estado de derecho y la paz social; y contaron con el respaldo de todos los cuadros organizacionales y los mandos en todos sus niveles.

El ... “sin militancia política” de la Fuerza Armada Nacional, de la Constitución de 1999, le da a la Fuerza Armada Nacional, la misma connotación del independiente de nuestra política domestica. No esta afiliado a ninguna tolda política, no tiene limitaciones para deliberar y actuar políticamente; y además, tiene derecho a ejercer el sufragio. ¡Debe tener su corazoncito ¡Si, a eso le agregamos como ingrediente fundamental una revolución a la cual servir, entonces allí reside toda la base del funcionamiento institucional de la actual Fuerza Armada Nacional.

¡Son independientes políticamente, pero; por supuesto, afectas completamente con el gobierno¡ Ese caso nunca se presentó en la cuarta republica. Los corazoncitos eran la excepción, nunca la regla.

En el caso de presentarse coyunturas como las reseñadas anteriormente ¿Cómo será la postura de la Fuerza Armada Nacional? Por supuesto que de solidaridad automática con el gobierno, con la revolución y con el régimen totalitario en que estamos embarcados desde cierto tiempo. No importa que ello nos afecte como Republica, como País, como estado y lo que es más importante como Nación. Las disidencias ya quedaron el camino.

Desaparece, igualmente, como función constitucional, la responsabilidad de la Fuerza Armada Nacional de velar por el cumplimiento de la Constitución Nacional, previsto en la Constitución de 1961 y esta función se le diluye a la corporación militar con el resto de la sociedad en el artículo 333 cuando se indica: “Esta Constitución no perderá su vigencia si dejare de observarse por acto de fuerza o porque fuera derogada por cualquier otro medio distinto al previsto en ella: En tal eventualidad, todo ciudadano investido o ciudadana investida o no de autoridad, tendrá el deber de colaborar en el restablecimiento de su efectiva vigencia”.

Hasta este momento podemos concluir que los militares venezolanos no tienen una responsabilidad constitucional de manera específica, como en la Constitución de 1961, de velar por el cumplimiento del texto fundamental y tampoco los confina funcionalmente hacia el cumplimiento de deberes eminentemente militares de manera integral.

De la misma manera los obliga a participar activamente en la política domestica y a alinearse con el proyecto político del Presidente Hugo Chávez Frías. Pero eso no es lo importante, en el año 2021, cuando este abandone el gobierno (es un decir), la Fuerza Armada Nacional habrá desarrollado una cultura organizacional de participación activa en la política del país que obligara al nuevo régimen entrante, a iniciar un proceso de reestructuración de la institución militar, que puede pasar, incluso, por soluciones blandas como el replanteamiento de sus funciones y la sinceracion de la misma, hasta su desaparición como organización, para dar paso a una Fuerza de Defensa como las de Panamá, hasta la extrema como su desaparición en el caso de Costa Rica.

Los militares venezolanos para formalizar simbólicamente el compromiso constitucional, prestan un juramento ante la Bandera Nacional, el cuál señala entre otras cosas:

Prometéis a Dios y a la Republica, en presencia de la Bandera, defender la Patria y sus instituciones hasta perder la vida y no abandonar jamás a vuestros superiores

Dos cosas importantes se asumen como compromiso en ese momento, defender la patria y sus instituciones, es la primera. La otra es no abandonar jamás a los superiores.

Ambas cosas no están señaladas en la Constitución de 1999. La defensa de las instituciones desapareció de un plumazo, la vela por el cumplimiento de la Constitución y las leyes pasaron a ser una quimera.

¿Cuáles son las instituciones fundamentales de la democracia occidental? Los poderes públicos, la Presidencia de la Republica, la Asamblea Nacional, el Tribunal Supremo de Justicia, la Fiscalia General, el Consejo Nacional Electoral, los Partidos Políticos, la familia, la sociedad, la iglesia, las Fuerzas Armadas, el Estado de Derecho, el matrimonio, los medios de comunicación; son instituciones fundamentales para el funcionamiento equilibrado de la sociedad.

Esas instituciones fueron derrotadas, aniquiladas, arrinconadas, menguadas y reducidas; otras, simplemente remplazadas por el huracán revolucionario.

Habiendo desaparecido algunas y otras simplemente boqueando por sobrevivir, no existe en el horizonte bolivariano del proceso, ninguna cosa establecida que haga contrapeso y facilite el funcionamiento equilibrado de los poderes públicos.

En este momento la institución fundamental de la Revolución Bolivariana es Hugo Rafael Chávez Frías, como Presidente de la Republica y Comandante en Jefe de la Fuerza Armada Nacional.

¡Quienes siguen de cerca y están demostrando lealtad al proceso revolucionario y fundamentalmente a la institución del proyecto, Hugo Chávez Frías, son los verdaderos institucionalistas¡

Los oficiales generales y almirantes que le hicieron el caldo gordo a la revolucion al inicio del regimen tuvieron y tienen la calificación de institucionalistas; juraron lealtad a la institución Hugo Chávez Frías mientras estuvieron activos algunos, y otros en plena actividad.

Ahora... ¿Que calificación se le puede dar a los que se mantienen ambiguos e indecisos y se atribuyen ellos mismos calificaciones como institucionalistas? !Simplemente son mercenarios¡

¿Por qué son mercenarios? ¿O mercedarios?

La mayoría de quienes se autocalifican como institucionalistas, levantan la bandera de la institucionalidad mientras el cajero automático, les reporte al final de mes la entrada de sus haberes. La primera condición se está cumpliendo.

Es bien conocida la relación filio-amistosa-político-militar del régimen de Hugo Chávez Frías con el proceso revolucionario de la Cuba fidelista. Así como también es de dominio público que los asuntos del gobierno venezolano se deciden con la misma frecuencia que Hugo Chávez hace sus viajes a la antilla marxista-leninista. Eso nos hace dar una connotación de colonia de Cuba o la Provincia numero 15 del Estado Cubano. ¡Somos el apéndice de un gobierno extranjero¡

Entonces...si no se comparten los ideales de la revolución bolivariana y se sigue manteniendo el status de defensor - con las armas de la republica - de los postulados de la Quinta Republica y el Socialismo del siglo XXI; si se practican indiferentemente los postulados políticos y militares del líder único, y se espera borregamente una reacción inicial de los civiles; se pasa de la condición de militar profesional e institucionalista, a la de mercenario en su propio territorio.

Como se ve, la mayoría de nuestros militares que se autocalifican como institucionalistas, están ejerciendo un malinchismo[2] ingenioso y manifiesto. Se están entregando a los cubanos groseramente y permitiendo la invasión pacifica y completa del territorio venezolano

¿Estarán asegurando la integridad territorial?

 


[1] Diccionario Militar, Estratégico y Político. Fernando de Bordeje Morencos. San Martín Historia del Siglo de la violencia. Editorial San Martín 1981. Pagina. 105

[2] De La Malinche (fallecida c. 1527), indígena mesoamericana, intérprete y compañera de Hernán Cortés, cuya labor fue fundamental en el proceso de conquista de México.