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viernes, 24 de diciembre de 2010

CHUCHO Y HUGO

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Chucho Melean es un hombre de negocios y un prospero empresario. No es político. Su comportamiento en los eventos que se iniciaron con la expropiación de las 47 fincas en el sur del lago de Maracaibo, lo convirtieron en fracción de segundos en el hombre de la coyuntura para la oposición política.

En ningún momento se oyó a Chucho Melean hacer algún comentario de naturaleza política ni hacer algún pronunciamiento a favor o en contra del régimen. Como hombre de empresa y responsable de un negocio se limito a defender su propiedad.

Los medios en general y en particular en la web 2.0 (Facebook, Twitter, SMS, blogs, etc.) convirtieron al señor Melean en una referencia política cuando se filtró a la opinión pública la posición de la defensa de su propiedad. Eso lo elevó a niveles de popularidad y heroicidad dentro de la oposición al régimen. Chucho era el hombre que necesitaba la disidencia para encabezar el liderazgo político y enfrentar al régimen.

Lo que ocurrió posteriormente, también en la línea de un hombre de negocios, es que el señor Melean acepto una propuesta del gobierno, que le pareció aceptable y eso no es censurable en un empresario. El señor Melean no es político. Simplemente se montó sobre una coyuntura política para hacer un tremendo negocio con el gobierno, y al final en una relación ganar-ganar ambos (Chucho y Hugo) obtuvieron lo que aspiraban. Eso en teoría de juegos se llama juego de suma variable.

Hugo desmontó un vector que podía convertírsele en un foco de perturbación para la estabilidad del gobierno y Chucho materializó su exigencia como hombre de negocios. Ambos ganaron. No hay garantía de que el sur del lago no se convierta en un desencadenante de la crisis política, así como no la hay para que el gobierno le pague a Chucho su aspiración. Pero, ambos, en la mesa salieron conformes.

En menos de 72 horas el señor Melean fue desmontado del pedestal y paso de héroe a villano. Eso tiene una explicación.

Cuando el señor Melean exterioriza “De aquí me sacaran muerto y yo disparare el primer tiro” lo está haciendo como empresario y hombre de negocios con coraje, firmeza, consecuencia y resistencia en la defensa de sus propiedades. Así ha sido la tradición y la historia del ejercicio empresarial en esa zona del sur del lago y esa postura obligo al régimen a negociar con Chucho Melean. Lo demás fue el desenvolvimiento de una reunión de negocios entre Chucho y Hugo.

Al menos el señor Melean fue sincero y abierto cuando dijo a la opinión pública que si había una buena negociación él entregaba la tierra. Eso fue público.

Un hombre de negocios, que se sentó en una mesa a hacer negocios públicamente con el gobierno, la posición que debe asumir es la de…un hombre de negocios. Insistimos, el señor Melean no es político.

Dicen que el dinero no tiene corazón, sino que lo diga la conducta política de estos últimos doce años.

¿Desde cuándo venimos oyendo, en estos últimos doce años en los mentideros políticos, de líderes opositores que negocian abiertamente contratos del gobierno a cambio de posturas políticas?

¿Que diferencia a la actitud de Chucho Melean con la de Gustavo Cisneros en el año 2.004? cuando cambió en 180 grados la línea editorial de Venevisión para asumir una postura “equilibrada” en la coyuntura política ¡Ninguna¡ Ambos asumieron esa negociación, prácticamente de manera pública.

¿Es distinta la posición de Chucho a la de Mezerhane y Zuloaga (Empresarios ambos) cuando hicieron aquella jugada con el gobierno para sacar del juego de Globovision a Alberto Federico Ravell? Yo creo que no hay diferencia, lo que marco contraste fue el criterio encubierto de la negociación. Pero eso no es censurable, son empresarios que atienden sus negocios tratando de sacar el mejor partido posible en una negociación.

Mientras tanto, en los sectores democráticos siguen a la búsqueda de políticos que asuman con desprendimiento de la visión empresarial, las tareas de liderazgo y los riesgos que son inherentes al ejercicio de encausar la resistencia al régimen.

Es difícil pedirle a un empresario que asuma comportamiento de político, cuando toda su trayectoria ha sido completamente empresarial. Lo reprochable es cuando los empresarios asumen conductas políticas para conseguir sus fines empresariales y dejan en la estacada a la masa que ha depositado sus esperanzas políticas de la coyuntura.

Censurable es cuando los políticos se meten a empresarios y de manera encubierta negocian con el régimen el mantenimiento del statu quo.

Lo que se evidencia con estos eventos en el sur del Lago de Maracaibo y este comportamiento de la masa opositora es la orfandad en materia de liderazgo y la ausencia de una dirigencia que se articule en el perfil de la coyuntura de acuerdo a las exigencias de la crisis política. Coraje, firmeza, consecuencia y resistencia al tenor de la respuesta que se le debe dar al gobierno y al régimen de acuerdo a la necesidad, la proporción, la oportunidad y la conveniencia son las guías para el liderazgo de la ocasión.

Los factores mayoritarios de la oposición estamos a la búsqueda de un liderazgo político que sea capaz de enfrentar a Hugo en todos los terrenos y que asuma los riesgos que son inherentes al ejercicio de liderazgo (Cárcel y muerte).

Hemos tenido políticos con comportamientos de empresarios que han sido incapaces de asumir con coraje, resistencia, firmeza y consecuencia la tarea de llevar a la nación a los fueros de la democracia y la libertad. En ellos ha privado más el Código de Comercio que la Constitución Nacional de la Republica Bolivariana de Venezuela.

Hasta el momento las libertades empresariales han prelado por encima de las libertades políticas.

La empresa personal ha tenido prioridad ante las necesidades de todo el colectivo que se resume en la Republica Bolivariana de Venezuela.

Vamos a continuar esperando un político que diga a los cuatro vientos “De aquí me sacaran muerto y yo disparare el primer tiro”