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miércoles, 29 de diciembre de 2010

EL CID Y CAP

El Cid

¿En qué momento los restos mortales de una persona se convierten en un asunto de estado y de unidad nacional? La pregunta es por la polémica legal desatada entre las familias Pérez-Rodríguez y Pérez -Matos por el lugar del sepelio del ex presidente Carlos Andrés Pérez.

Hay un momento en que los dolores familiares se repliegan ante el dolor de la nación. Creo que la tragedia venezolana va más allá de la tragedia familiar de ambas familias.

Los venezolanos necesitamos en este momento emblemas y referentes que unan la lucha política que trascienda a los partidos.

La muerte de Carlos Andrés Pérez representa en este momento un buen punto alrededor del cual, la mayoría de los venezolanos que está ubicado en la acera del frente de este gobierno, puede nuclearse y servir de soporte a un gran concepto de lucha y de resistencia. Su vida fue así, porque no encarnarlo en la muerte; y sobre todo cuando esta ocurre en un gran momento de la vida nacional que se proyecta hacia la muerte de la nación.

No se trata del dolor familiar, de la tragedia social ni del trauma organizacional a su partido Acción Democrática. En un momento de alarma en el cuerpo social, de fractura hacia la unidad familiar propiciada por el régimen de Hugo Chávez y la Revolución Bolivariana, de crisis en la republica; los restos mortales de CARLOS ANDRES PEREZ pueden ganar una nueva batalla en la lucha para la restitución de la paz, la libertad, la democracia y el valor de la Constitución Nacional de la Republica Bolivariana de Venezuela.

No se trata de subir a CAP a un caballo y forzarlo en su espada desde la cima de una colina para obligar a la huida de los villanos, como lo hizo en su tiempo Rodrigo Díaz de Vivar (El Cid Campeador). Es el retorno de los referentes de lucha contra las dictaduras, contra el oprobio, el vasallaje y el escarnio que se representa en este gobierno y que tanto necesitan los venezolanos que no están de acuerdo con las continuas violaciones a la constitución por parte de Hugo Chávez y su claque revolucionaria.

Ante el dolor de la patria, ambas familias deben ceder sus espacios para el dolor de Venezuela.

¿Vale la pena subir los restos mortales de CAP al caballo blanco del escudo nacional de Venezuela y ceñirlo con las armas de la Constitución Nacional de la Republica Bolivariana de Venezuela para que libre su última batalla por la democracia y la libertad contra los moros rojos rojitos?

¡La nación bien lo merece!