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domingo, 19 de diciembre de 2010

LA CAIDA

laCaida

En 1.928, en plena dictadura del general Juan Vicente Gómez y en la celebración de la Semana del Estudiante que se había organizado durante el carnaval de ese año, el régimen ordenó detener a los principales líderes organizadores del acto, entre ellos Pio Tamayo un antiguo exiliado político. Los jóvenes fueron remitidos a la tenebrosa cárcel de La Rotunda.

Generacion del 28Ante la inesperada reacción oficial y en actitud solidaria frente a lo que consideraban un injusto cautiverio, el resto de los estudiantes se entregó de manera voluntaria a la policía, lo que resultó una maniobra que desconcertó completamente a los cuerpos represivos. Posteriormente, el Gobierno los trasladó al castillo de Puerto Cabello, permaneciendo allí detenidos 214 estudiantes, durante 12 días, hecho que hasta entonces nunca había ocurrido en el país.

Como siempre, los estudiantes han estado a la vanguardia de las coyunturas políticas del país. Desde aquella entrega voluntaria y solidaria con los estudiantes detenidos de la histórica Generación del 28 en la dictadura del general Juan Vicente Gómez; se afinca su participación en la caída del régimen dictatorial del general Marcos Pérez Jiménez, hasta su vanguardia de activismo y movilización que desembocó en la primera derrota electoral del régimen el 2 de diciembre de 2.007, ante la propuesta de la reforma constitucional del Teniente Coronel Hugo Chávez.

Ante tres gobiernos duros de orientación militarista y de vocación dictatorial, los jóvenes estudiantes han planteado propuestas originales que han tenido resultados más allá de lo convencional.

Los estudiantes han tenido un protagonismo indiscutible en estos últimos tiempos. La caída electoral del 2 de diciembre de 2.007 fue una consecuencia de las movilizaciones que se iniciaron después del 27 de mayo de ese año, inmediatamente del cierre de Radio Caracas Televisión. Los jóvenes calentaron la calle y eso arrinconó al régimen, que en un acto desesperado trató de tapar el error del cierre del canal con la llamada a un referendo.

La campaña electoral de esa ocasión fue de Hugo Chávez contra los jóvenes estudiantes. Al final, la “victoria de mierda” reconocida contra su voluntad, ratificaba los lauros para el liderazgo estudiantil de esa ocasión.

Una de las enseñanzas de esa oportunidad, fue el carácter no lineal, que se impone en la actual confrontación política. La estrategia de la aproximación indirecta de Lidell Hart, en la aplicación de la fuerza social actual, para generar un rendimiento político distinto a los resultados generados en una confrontación directa, propone un cambio en el diseño de las líneas políticas y el actual diseño estratégico para enfrentar al régimen de la Revolución Bolivariana y el Socialismo del siglo XXI.

Mientras se siga aplicando el modelo lineal para hacer oposición a Hugo Chávez y su régimen, la ventaja la llevara el gobierno. Hay que rescatar la iniciativa y la libertad de acción. Para ello debemos establecer propuestas novedosas que desconcierten al régimen, tareas originales que generen desbarajuste y confusión dentro de sus filas; pero que además permitan transferir la reacción a las filas rojas rojitas. Hasta el momento ellos han tenido el monopolio de la acción.

El gobierno ha demostrado en 12 años de ejercicio, su incompetencia para gerenciar las crisis que ha tenido. La ineptitud para el enfrentamiento de contingencias siempre lo agarra de sorpresa. Eso que llaman las eventualidades de los planes, que militarmente se llaman apreciaciones de la situación de conducción, se ha determinado que no es el fuerte de los responsables de las decisiones.

Conscientes como estamos todos los venezolanos, del camino trajinado por la Revolución Bolivariana y el Socialismo del siglo XXI; de la mano de su líder el Teniente Coronel Hugo Chávez la Venezuela del futuro ha hipotecado el legado que se le ha de transferir a las generaciones de relevo. Más allá de la republica, del gobierno y del estado venezolano, es la unidad de la nación lo que está en juego. En consecuencia es el momento de hacer grandes sacrificios asumiendo grandes riesgos.

Una primera propuesta no lineal que pudiera generar algún embrollo en los planes del gobierno, es el regreso inmediato y espontaneo de todos los exiliados políticos. Sobre todo de quienes tienen la responsabilidad de ser calificados como líderes en cada uno de sus orígenes.

Manuel Rosales y Carlos Ortega deben formar parte de ese retorno, son parte de los líderes mas importantes de un partido político. Nelson Mezerhane, Eligio Cedeño y Guillermo Zuloaga son líderes empresariales y se convirtieron en una referencia dentro del país, en la actual coyuntura. Los generales Enrique Medina Gómez, Néstor González González, Pedro Pereira, el Vicealmirante Héctor Ramírez Pérez, el Contralmirante Daniel Comisso Urdaneta y otros militares exiliados deberían regresar al país y enfrentar la cárcel abiertamente. Nixon Moreno y Oscar Pérez también deberían sumarse a esa repatriación espontánea. Patricia y Rafael Poleo, y Orlando Urdaneta son imprescindibles en una iniciativa de esta naturaleza. En general, todos los exiliados deberían de regresar al país en este momento.

Pero además, la cabeza visible de esta vuelta a la patria de estos líderes, cada uno en su área, debería asumirla Pedro Carmona Estanga. Sería una excelente vía de retomar los cauces de su liderazgo del año 2.002 y reencontrarse con la venezolanidad con la que está en deuda desde los días de abril.

La llegada de nuestros exiliados sería una excelente manera de solidarizarse estos líderes con nuestros presos políticos, pero además es el reencuentro con los 28 millones de venezolanos presos entre Castillete, Punta Playa, Isla de Aves y la Catarata de Huá.

¿Es un riesgo? Los riesgos son inherentes al ejercicio de liderazgo.

¿Es una temeridad? Más que eso, es una iniciativa no lineal. Cuando estos líderes se dejen caer por el país, puede ser que su caída genere otra caída.

¿Es una propuesta ingenua?... ¡Puede ser! Lo fueron también en 1.928 la solidaridad de los 214 jóvenes que se fueron a entregar a los carceleros del General Juan Vicente Gómez en las puertas de La Rotunda, así como lo fueron los capitanes de abril en la Revolución de los claveles de Portugal en 1.974.

¡Peor es no hacer nada!