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miércoles, 16 de marzo de 2011

EL DEL BATE

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En las elecciones presidenciales del año 2.000 entre Hugo Chávez Frías y Francisco Arias Cárdenas, es histórico el debate que convocó este contra el presidente, y ante la ausencia de Chávez en la brega televisada, todos vimos una gallina blanca ocupar su lugar.

Arias discurseó solo ante las cámaras de televisión con una silla ocupada por una nerviosa ave de corral, queriendo endosarle al invitado ausente la coloquial característica de las gallinas que huyen ante el escobazo aleve. La cobardía.

Chávez ganó ampliamente las elecciones de esa oportunidad y los venezolanos no tuvimos el chance de observar la confrontación dialéctica del planteamiento de dos enfoques, que al final en el tiempo, resultaron ser uno solo. Años después el tiempo se encargó de demostrar donde estaba ubicada la cobardía con el retorno al redil rojo rojito, de Arias con el rabo entre las piernas. El debate del año 2.000 fue una pelea entre un perro juguetón y taimado ladrándole a una gallina clueca que se devuelve y coloca en desbandada a su antiguo perseguidor.

Los debates políticos en televisión sirven para medir las ideas de gobierno, evaluar los planteamientos para enfrentar las coyunturas sociales y confrontar los enfoques de los ciudadanos ante una determinada circunstancia. A diario observamos en los programas matutinos debates ante una determinada contingencia de naturaleza política, económica, social, cultural, militar de nivel local, regional, nacional o internacional. El televidente al final, se forma el juicio de valor correspondiente y asume una conclusión personal.

El debate del año 1983 entre los candidatos presidenciales Jaime Lusinchi y Rafael Caldera, terminó de voltear la torta de la opinión pública en la tendencia del voto a favor del médico adeco ante la soberbia e impertinente exigencia de Caldera para que aquel le respondiera una famosa carta, de la cual la gran mayoría desconocía sus contenidos. La gente terminó arropándose con la bonhomía que se desprendía de aquel jodedor y cordial contrincante del debate, que eludía hábil, sarcástica y juguetonamente las filípicas retoricas y académicas del Júpiter copeyano. ¡Jaime es como tú! Lusinchi le dio una sublime paliza electoral a Caldera y lo mando a jugar desde las Grandes Ligas hasta la liga Triple A de las candidaturas. En algo debe haber contribuido ese debate.

Esta parrafada sirve de antesala, para argumentar la importancia de un debate. Venimos saliendo de un gran debate televisado en vivo y en directo, con todas las condiciones en contra, donde los parlamentarios de la oposición se enfrentaron a los miembros del gabinete ejecutivo que fueron a ser interpelados en la gestión. Esos cinco minutos de intervención de los diputados de oposición contra la discreción en exposiciones de los ministros fue suficiente para desnudar la realidad del régimen. Ese debate, con todas las condiciones en contra le dio una gran puntuación a las fuerzas democráticas.

El otro debate que mantenemos, también con todas las reglas a favor del gobierno, es al que nos enfrentamos en los shows dominicales del comandante con su Alo Presidente. El tiempo se ha encargado de desmontar en toda su intensidad la verdad. El discurso de la mentira se enfrenta semanalmente con las cifras de la verdad. Ese debate lo ganó la inmensa mayoría de la opinión pública hace mucho tiempo con los índices que se reflejan en la inseguridad, el desabastecimiento, el bajo poder adquisitivo, la corrupción, la baja calidad de los servicios, los sistemas de salud, la vialidad y las demandas laborales. Ese debate se ganó hace muchos domingos. El mes de diciembre de 2.012 se encargará de adjudicar completamente los resultados.

¿Era conveniente que los estudiantes de la democracia acudieran al debate orquestado en Televen el día 15 de marzo de 2.011? ¡Pero por supuesto¡ La ausencia fue un grave error que va a explotar el régimen con su inmensa y pulida maquinaria de propaganda.

Todos los argumentos esgrimidos para la ausencia se caen por su propio peso, incluso chocan de frente contra otras líneas estratégicas que han servido de soporte para descargar otras iniciativas políticas que se han estigmatizado como pifias políticas.

La línea de la abstención de las elecciones de diciembre de 2.005 para la Asamblea Nacional ha sido rebatida con la tesis de la ocupación de los espacios y la participación.

Esa misma línea de descargo ha sido utilizada para empujar la participación en todas las elecciones organizadas por el actual Consejo Nacional Electoral, a pesar del conocimiento que tenemos de disponer el régimen de todas las condiciones completamente ventajosas a su línea electoral.

El argumento de la planificación de la marcha convocada para ese día no tiene el suficiente asidero. Las marchas han ido perdiendo el poder de convocatoria desde los históricos días del año 2.002. La relación en el costo político de las marchas y los beneficios de las convocatorias, son sobremanera negativos en el tiempo.

La oposición debe tener la capacidad de enfrentar los compromisos políticos en los distintos y múltiples frentes que se activen. El gobierno retiene en este momento la iniciativa. Es nuestro deber activar líneas políticas y estratégicas para recuperar la libertad de acción y la maniobra. Mientras no sea así, nuestra dinámica será de la reacción y allí el régimen tiene sus favores.

He insistido que nuestros estudiantes son la bala de plata política en esta coyuntura. Los últimos yerros encarnados en la suspensión de la primera huelga de hambre en la sede la OEA y el establecimiento de una negociación con el régimen, a todas luces desventajosa y marrullera erosionó y deslegitimó en su originalidad este mecanismo de lucha que históricamente ha tenido niveles heroicos por la prenda que se coloca en la balanza del riesgo… la vida.

Insisto, la ausencia de los estudiantes democráticos en el debate de Televen fue una gran equivocación. Quienes tuvimos la oportunidad de observar la calidad de las exposiciones revolucionarias, la profundidad de los planteamientos de los estudiantes oficialistas, la chuleta de sus disertaciones y el caletre de la oratoria roja rojita, concluimos con el soporte de haber perdido una gran oportunidad de una cadena nacional para contrastar las disertaciones de nuestros estudiantes, que se levantan sobre la base de la recuperación de una educación inducida hacia la libertad, la paz, la democracia, la constitución, los derechos humanos y la unidad de la nación.

Ese nuevo error de la ausencia en el debate de los estudiantes de la democracia contra los hombres nuevos de la revolución, le dio la oportunidad nuevamente al régimen, de darnos con el bate.