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martes, 31 de mayo de 2011

ESOS…! NO VOLVERAN ¡

El dilema de encontrarse con el pasado en la construccion del futuroLa vieja política no significa la participación de los viejos políticos en la política. Tenemos de eso una variopinta de modalidades con matices que van desde los dinosaurios cabilleros de los inicios de los años sesenta cuando arrancó la democracia, hasta los núbiles caballeritos incapaces de subir a un cerro a pedir un voto, por la comodidad de una poltrona mullida desde donde acceden a la web 2.0.

Hay de todo allí. Jóvenes que ya sucumbieron a la trapisonda de la maniobra están embarcados en este momento en la oposición, dentro de las maniobras que identificaron al famoso hombre del maletín durante la no menos famosa convención del Radio City, que es emblemática de la corrupción como manera de hacer política. Pero también, observamos con la esperanza de la renovación, viejos líderes intercambiando con todo el planeta a través de las TIC, como el más insomne de los carajitos.

Lo que se censura no son los viejos liderazgos en torno a hombres y mujeres que construyeron un modelo de sociedad con los anclajes de aquella época, como si, la forma de hacer política que fue erosionando los pilares fundamentales de la democracia. Eso es lo que se combate.

El ¡No volverán ¡ como consigna revolucionaria de los rojos rojitos está vigente dentro de la oposición, en cuanto a cercar las vías del retorno de esa inmoral manera de construir equipos, que más que eso eran mafias de la política preparadas para el asalto al poder. Clanes organizados en torno al delito, a la maniobra y el conciliábulo que se desarrolla en nocturnidad para distribuirse los cargos en plena campaña electoral, pero también para entrar como depredadores de las arcas públicas, una vez alcanzadas las victorias electorales, mientras la distribución equitativa de la riqueza y la generación del bienestar común dentro de la función pública, pasaba a un segundo plano.

Esa forma de hacer política, durante la campaña y en el cargo, son los enemigos a vencer. En torno a ese concepto se debe estructurar el plan de campaña, el pacto de gobernabilidad y al final el modelo unitario donde se va a abanderar nuestro candidato desde el nivel local, regional hasta el presidente de la república.

¡No volverán¡ Es verdad. La lección de los vicios del pasado, exponenciados durante estos últimos doce años de vida republicana caracterizada por corrupción, pésimos servicios públicos, ineficiencia, inseguridad, pérdida de soberanía, división de la unidad nacional y el riesgo de vernos involucrados en un conflicto de grandes dimensiones donde nunca hemos sido invitados; imponen una profunda reflexión sobre la calidad del liderazgo que vamos a responsabilizar de las grandes decisiones en el futuro de la nación.

Viejos con ideas nuevas y con el Twitter a flor de piel se renuevan en los conceptos, jóvenes con las cicatrices del pasado reciente y a punto de tatuarse las misiones en el corazón, proyectan desde Facebook su visión de un mundo decimonónico y demodé, fósiles de la política con las heridas de las viejas batallas antes de 1.998, están listos para dar un salto al machete en el combate político y muchas mentes lozanas intoxicadas con el morbo de las taras de la vieja política, que se sumergen en las procelosas aguas de la fermentación social y política, hacen vida activa en la comparsa de la oposición.

El reto está en buscar los anclajes que amarren todas esas visiones y emociones nacionales, de cara al futuro inmediato.

Mientras no sea así, viejas caras, rostros nuevos y los mismos resabios serán el referente de la oposición. Esos… ¡No volverán¡