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sábado, 23 de julio de 2011

ESO ES LO QUE HAY

Eso es lo que hay

Somos cómodos. Definitivamente somos arrellanados y nos encanta el trabajo en solaz de ser manager de las gradas. Desde estas, con una gélida birra en la mano y en lo mullido de un asiento nos gusta criticar las decisiones que en el fragor del combate asumen quienes tienen responsabilidades en el terreno de juego.

Eso lo hemos trasladado al campo político. En este momento hay un indicativo cercano al 40% de venezolanos desplazados hacia las gradas. No son candidatos a nada, no tienen cargos de dirección y no están encuadrados en alguna estructura política, la gran mayoría ni siquiera opinan en las encuestas; son los famosos NI NI, No sabe/No contesta u otros en las preguntas que le hace el empadronador.

No twittean por miedo a los organismos de inteligencia del régimen, no abren una cuenta en Facebook para no exponerse al chisme, no tienen correo electrónico y si lo tienen es para intercambiar emails asertivos de esos que dicen que la vida les va a durar hasta más allá de la centuria si cumplen esta o aquella indicación, se comen esta fruta o dejan de comer la otra. Son guerreros a la hora de la difusión de las cadenas que llaman a la distribución de la estampa piadosa sin el compromiso de la confrontación. Esta es la hora de la contienda.

No opinan públicamente de nada político que los vaya a comprometer. Lo que es peor, muchos forman parte de esa gran masa abstencionista que en las últimas experiencias electorales rondan por el orden del 50% y hasta más… ¿Son ciudadanos?

Dentro de lo armonioso y placentero de nuestra posición distante, somos agrios en la crítica a quienes están activados en la labor de la reconquista de los espacios. Tras las bambalinas damos indicaciones, hacemos reflexiones de manera encubierta, corregimos entuertos embusacados y amparados por la nocturnidad conquistamos objetivos políticos enmascarados en nuestros temores, pensando que por eso el régimen nos segregará en lugares privilegiados cuando llegue el momento de las cuentas definitivas. Cuando lleguemos a eso que llamó un diputado eufórico rojo rojito de la Asamblea Nacional “la transición del socialismo al comunismo”.

Esos amigos se conocen de memoria la especie que circula profusamente en internet erróneamente atribuida a Bertold Brecht que dice “Primero vinieron a buscar a los comunistas, y yo no hablé porque no era comunista. Después vinieron por los socialistas y los sindicalistas, y yo no hablé porque no era lo uno ni lo otro. Después vinieron por los judíos, y yo no hablé porque no era judío. Después vinieron por mí, y para ese momento ya no quedaba nadie que pudiera hablar por mí “ pero les resbala candorosamente sus derivaciones, en la apatía de sus intereses…hasta que les llega la hora.

Quienes están permanente movilizados en la actividad política, sienten diaria y permanentemente los aguijones del reproche a distancia, del reparo verbal al error previo antes de ser dictado, a la reprobación enérgica desde el bienestar de la hamaca y la prosperidad recreativa del control remoto del televisor. A veces el agrado del aire acondicionado matiza las amonestaciones por una marcha que no se hizo, una vigilia que se pospuso, una huelga de hambre que no llego a sus objetivos o un discurso suave de algunos de nuestros diputados de la Asamblea Nacional.

Somos duros en la recriminación al liderazgo que hace algo, no importa que sea malo pero que algo hace. Las correcciones son más duras y crueles mientras más envejecido es el güisqui que maraqueamos en la tasca de moda.

Eso es lo que hay.

Eso no significa una actitud de conformismo ni de abatimiento. Pero la coyuntura impone una reflexión a los managers de las gradas para que pidan un guante y un chancecito en el roster. Una oportunidad para que participen todos le haría una enorme contribución sinérgica al equipo.

Somos cómodos.

Precisamente por ser acomodaticios es que Chávez estuvo conspirando durante 15 años y no ocurrió nada. Dio un golpe de estado y dentro del desahogo de nuestras casas, la gran mayoría se lo aplaudió. Imploramos a Caldera, según la historia oficial, para que lo indultara y se logró. En la holgura de nuestras posiciones democráticas del año 1.998 permitimos que fuera candidato y lo elegimos los venezolanos (yo no voté por él) Presidente de la Republica, Comandante en Jefe de la Fuerza Armada Nacional, Administrador de la Hacienda Pública y Jefe de la Diplomacia Venezolana. Más tarde le permitimos en la conveniencia de nuestras oportunidades que eliminara de un plumazo la Constitución Nacional de 1.961, se reeligiera en dos oportunidades, violara la nueva carta Magna cuantas veces le diera su real y soberanisima gana (en el sentido estricto de la expresión) y allí está aún, desde la Perla del Caribe, en la convalecencia tecnológica del Twitter y la quimioterapia.

En la lomita han pasado como líderes de la oposición en orden cronológico Henrique Salas Rohmer (Elecciones de 1.998), Francisco Arias Cárdenas (Legitimación 2.000 -dígame esa vaina), Carlos Ortega (Paro 2.001), Pedro Carmona Estanga (11 de abril de 2.002), Enrique Medina Gómez 22 de octubre – Plaza Altamira), Enrique Mendoza (Referendo Revocatorio – 15 de agosto de 2.004), Manuel Rosales (Reelección – 4 de diciembre de 2.006).

Después del año 2.006, los liderazgos se han horizontalizado y achatado. En eso ha contribuido la dispersión. Los estudiantes, después de la heroica jornada del 2 de diciembre de 2.007 se diluyeron hacia adentro de las organizaciones políticas y burocratizaron sus esfuerzos en los algodones soporíferos de los partidos.

Eso era lo que había.

Después de cada uno de esos eventos, esos liderazgos han sido destrozados en los análisis de una manera despiadada en el bienestar de nuestro café con splenda y la larga sobremesa de nuestros almuerzos ejecutivos.

Eso es lo que hay.

En mi pueblo, Zaraza, están lanzados dos precandidatos de la oposición a la Alcaldía para disputar las primarias internas. Desde la sobremesa del almuerzo los sometemos a las más duras murmuraciones y los desnudamos en las miserias personales, profesionales y políticas, olvidándonos de las nuestras.

Criticamos que no haya otros nombres, pero la reserva nos invade cuando somos exigidos para presentar el nuestro como una alternativa. Ni lavamos asumiendo el riesgo de la pelea política, ni prestamos la batea participando en las otras actividades y la movilización que se requiere. Así somos y eso es lo que hay.

La matriz DOFA que hacemos de quienes hacen vida en las distintas mesas de trabajo de la oposición, generalmente la inclinamos y la resaltamos hacia las debilidades y las amenazas, olvidándonos que hay fortalezas y oportunidades.

Cuando uno va a hacer una propuesta para que asuman una responsabilidad en la mesa de trabajo, una candidatura hacia lo interno, un apoyo en una actividad para repotenciar las fuerzas democráticas en la localidad, no hay tiempo, los negocios están a punto de caramelo y exigen nuestra atención, la finca requiere de la supervisión, hay que viajar a buscar a los muchachos que están en el exterior, hay que ir a reclamar las prestaciones sociales, estamos en pleno post grado, la mujer se enfermó, debemos ir a Cumana a retirar el carro que nos llegó, estamos deprimidos con una dolencia del alma y cualquier otra excusa o argumento baladí que nos limita para asumir la responsabilidad.

Eso sí, no se le ocurra fallar en algo a quien le toque. Disparamos desde la cadera, sin apuntar tratando de acertar en el reproche en el “mero centro de la mitad del medio”.

En Zaraza, como en San Juan de los Morros y en Caracas hay gente trabajando para salir de esta pesadilla por cualesquiera de las vías (no me da dentera decir cualesquiera).

Los managers de tribuna deberían de esperar que se abriera la temporada 2.011 – 2.012 o abrir una cuentica en Twitter o Facebook y aportar, o simplemente asistir a las actividades.

Las críticas deben convertirse en contribuciones teniendo muy en claro que la polarización no hace distinciones a la hora de las chiquiticas. Ya les tocará su turno y entonces vendrán a pedir la solidaridad y el apoyo que no dan desde las gradas.

La Vinotinto es el mejor ejemplo que hay emociones que van más allá de lo cotidiano, que permiten en un momento, unir el alma nacional en el sentimiento de la unidad. Eso lo demostramos en el juego contra Paraguay antes, durante y después.

Creo que llegó el momento que los 28 millones de venezolanos pidan un chancecito para participar en el juego. El compromiso de cambio del país así lo exige.

Hay alma, sentimiento y pasión por la patria. Hay voluntad, entusiasmo e interés.

Audaces fortuna juvat. Dicen que la fortuna le sonríe a los audaces. En la política la fortuna es una dama veleidosa que premia a quien lo es. Chávez es el mejor ejemplo.

Eso es lo que hay.