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lunes, 1 de agosto de 2011

LAS CAMISAS DE CHAVEZ

El Presidente exterioriza el Facie Cushingoide tipico de los pacientes oncologicos que reciben tratamiento de quimioterapia y altas dosis de esteroides

¿Le robaron las camisas rojas al Teniente Coronel Chávez? Su decisión de calificar como sospechosos a todos aquellos que se vistan completamente de rojo, inclina a presumir que al Comandante Presidente le robaron todas sus prendas rojas y eso nos recuerda el incidente con Diógenes Escalante en el año 1.945 y la referencia que hacia este, se orientaban en el episodio preliminar de arterioesclerosis o esquizofrenia, según las dos opiniones que circularon, de la sustracción de sus camisas del ropero.

Mas se intensifica la percepción cuando en su aparición en el Balcón del Pueblo, Chávez de camisa amarilla y sombrero tipo Conde der Guácharo comienza a mercadear las bondades del color bilioso a contravía de lo que eran sus anteriores declaraciones.

En todo caso, lo que se empieza a tejer en la opinión pública, como un episodio preliminar es sobre la competencia de Hugo Chávez en su condición de primer magistrado nacional para seguir conduciendo las riendas de la república, en la condición de enfermo de una dolencia de la que no se tiene conocimiento la ubicación, el estadio ni el pronóstico; pero que por sus características y las referencias es un padecimiento grave.

Lo que más está empezando a tomar cuerpo ante la opinión pública del país, por encima de la compasión natural alrededor de la enfermedad, con una proyección electoral que el mismo régimen alienta; es la pertinencia de dejar en manos de un paciente con una enfermedad como el cáncer, los destinos de una sociedad.

La enfermedad del Presidente se convierte en un asunto de estado, desde el mismo momento que los 28 millones de venezolanos son notificados oficialmente por él mismo en cadena nacional de las interioridades del tumor, sin especificar el lugar del cuerpo, el alcance de la tumoración y las proyecciones según un parte médico acreditado, por encima de los reportes del oncólogo del régimen, Fidel Castro.

Los partes médicos los ha asumido personalmente Chávez, con detalles que obvian el sitio exacto de las dos intervenciones quirúrgicas, el estadio de la tumoración y los pronósticos señalados posteriormente por los especialistas que lo atienden. Toda la sociedad venezolana tiene formada en este momento una opinión, sobre la dolencia del primer magistrado, pero no proyecta las implicaciones del delicado estado de salud presidencial en el destino de la nación.

¿En qué momento tomará cuerpo ante la opinión pública que el Presidente está incapacitado para tomar decisiones que afecten al gobierno?

Un cáncer no es una torcedura de tobillo. Tampoco uno de los acostumbrados catarros que compartía el presidente en sus dominicales Alo Presidente, con su audiencia. Estamos hablando de una enfermedad que lo afectará física, síquica y mentalmente. Su rutina de primer magistrado nacional se verá afectada severamente por su emocionalidad.

El historial de sensibilidad de Hugo Chávez no remite a mucha consolidación en sus arquetipos éticos, políticos, ideológicos y conceptuales. La integridad ha sido la gran ausente en la vida del Comandante. Su inconsecuencia con los afectos personales, familiares, amistosos y hasta políticos hablan de muchos vaivenes, donde las ideas pendulan con la efervescencia de las realidades más inmediatas y los contextos de sus entornos. La emocionalidad y la pasión han sido el patrón de la conducta del Comandante Presidente a lo largo de su vida personal, profesional y política.

Por el contrario, la ausencia de equilibrio – pareciera un contrasentido – le ha facilitado las rutas personales, profesionales y políticas en la obtención de sus metas y objetivos.

La conspiración en los cuarteles en las etapas previas al golpe de estado, fue facilitada en la emocionalidad de los altos mandos de la época, los resultados del 4 de febrero de 1.992 son la consecuencia del desconcierto del entonces Comandante en Jefe de las Fuerzas Armadas, la libertad del 26 de marzo de 1.994 es el resultado del cálculo político del alto gobierno y la irracionalidad de las masas de aquella coyuntura; su victoria electoral el 6 de diciembre de 1.998 fue la consecuencia de la pasión electoral exponenciada por no valorar adecuadamente los errores del bipartidismo y una peor apreciación de los eventos político-militares de la década de los 80.

Conclusión, la historia de Hugo Chávez, desde su aparición en la opinión pública es la secuela del corazón de las masas. Su desaparición puede ser el desenlace de las masas del corazón.

LA COMPETENCIA PRESIDENCIAL

Diogenes Escalante no pudo llegar a Presidente de la Republica consensuado, en el dificil año de 1.945, por una grave enfermedad mental.El artículo 226 de la Constitución Nacional de la República Bolivariana de Venezuela señala textualmente

“El Presidente o Presidenta de la República es el Jefe o Jefa del Estado y del Ejecutivo Nacional, en cuya condición dirige la acción del Gobierno.”

La primera pregunta que se desprende de la realidad de la enfermedad del Presidente de la República es ¿Afecta el cáncer de Hugo Chávez, la dirección de la acción del gobierno? La respuesta es obvia…! Por supuesto ¡

Para un paciente de cáncer sometido a quimioterapia, la prescripción inevitable de su médico de cabecera es reposo físico, síquico y mental, el cual no será observado con las exigencias de un Consejo de Ministros, cadenas de radio y televisión, esquemas de seguridad de la Guardia de Honor Presidencial, autorizaciones y firmas, solicitudes y reuniones en agotadoras jornadas con sus colaboradores, cuentas con el Ministro de la Defensa, encuentros con el Canciller, diálogos con el Ministro de Finanzas, llamadas telefónicas al Presidente de la Asamblea Nacional, coordinación el Tribunal Supremo de Justicia y los otros poderes, solicitudes de empréstitos, designación de embajadores y ministros, audiencias con embajadores extranjeros y representantes de gobiernos. Todas estas actividades deben abordarse en toda su extensión con la seriedad de una república y no con las limitaciones de una pastilla a horario, un enema apresurado, una deposición intempestiva, una inyección prescrita o los apremios de un vómito fuera de agenda. Así no se dirige un gobierno.

Más adelante, en el artículo 236 cuando se expresa de manera taxativa “Son atribuciones y obligaciones del Presidente o Presidenta de la República” en los 24 ordinales remite el constituyente a verbos en estado ejecutivo e imperativo como cumplir, hacer cumplir, dirigir, nombrar, remover, ejercer, declarar, dictar, convocar, reglamentar, administrar, negociar, decretar, celebrar, formular, conceder, fijar, disolver en unas facultades amplias sobre la vida y el futuro de los venezolanos, que nadie en su sano juicio se atrevería a ratificarle a Hugo Chávez en la evocación de su magistratura rodeado del paral con la solución y equipos de infusión, en la cama clínica y el aturdimiento de las prescripciones médicas que se inician desde tempranas horas de la mañana.

Por referir algunas de las más importantes de sus atribuciones, vamos a pulsar con algunas inquietudes que se desprenden de su actual condición.

¿Esta Hugo Chávez en su condición de Comandante en Jefe de la Fuerza Armada Nacional, competente en el cien por ciento para ratificar en sus cargos el actual Alto Mando Militar y ejercer el mando directo de la Fuerza Armada Nacional?

¿Tiene el Presidente Chávez toda su lucidez y equilibrio físico, síquico y mental para contratar empréstitos de la República y adquirir más deuda como Administrador de la Hacienda Pública Nacional?

¿Está el Primer Magistrado Nacional certificado emocionalmente en este momento para conducir las relaciones internacionales de la República Bolivariana de Venezuela?

Esas son las preguntas más importantes que circulan en la opinión pública nacional e internacional en todo tipo de mentideros políticos y que obligan a un gran debate nacional que trascienda a la política interna y sus derivaciones hacia las elecciones del año 2.012.

 

En este momento lo que priva es el destino de la república y el futuro de la nación. Así debería enfocarse la enfermedad presidencial en su calificación de un asunto de estado.

EL MEDICO DE CABECERA

 

Fidel Hugo

El Presidente Chávez no ha tenido ningún tipo de reserva en admitir públicamente, que está cumpliendo al pie de la letra, las prescripciones de quien se ha constituido en su médico de cabecera. Fidel Castro está ocupando el lugar que corresponde a una autoridad oncológica, de acuerdo al nivel del paciente, la ubicación del tumor, el estadio y el pronóstico de la enfermedad.

Lo que se ha constituido para toda la opinión pública nacional e internacional, en un secreto a voces que circula como una novela por entregas, es la intensidad de la influencia en todas las decisiones de Hugo Chávez, que tiene el dictador cubano. El secuestro emocional de Fidel hacia Hugo Chávez es un hecho comunicacional, público y notorio que el mismo presidente venezolano se ha encargado de promover en cadenas de radio y televisión.

Pero además, Fidel Castro es otro paciente de cuidado, convaleciente a sus 84 años de edad de varias operaciones de diverticulitis de colon y una fistula; y además con el trance de haber estado en agonía en los meses de julio y octubre de 2.006.

Esa es la realidad. El Presidente de la República Bolivariana de Venezuela, Jefe del Estado, Comandante en Jefe de la Fuerza Armada Nacional, Administrador de la Hacienda Pública Nacional y Jefe de las Relaciones Internacionales del país está enfermo y tiene una dependencia absoluta de un anciano enfermo cuya emocionalidad siempre nos remitirá a la histórica crisis de los misiles del año 1.962, que puso al mundo al borde del holocausto nuclear.

En el año 1.945, después que se canceló políticamente el incidente de Diógenes Escalante y ante la ausencia de un acuerdo de las principales fuerzas políticas y sociales del país, el golpe de estado del 18 de octubre de 1.945 contra el presidente Medina Angarita fue una realidad, en la conjunción de algunos vectores militares y políticos de aquella ocasión.

El asunto de la competencia emocional de Hugo Chávez para dirigir los destinos de Venezuela y su dependencia física, síquica y mental de Fidel Castro en este momento es un problema de soberanía y de unidad nacional.

Las camisas rojas de Chávez, en la evocación del capítulo de Diógenes Escalante – las tiene Fidel, quien es realmente quien está al mando.

¡Que desgracia la de todos los venezolanos!