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viernes, 4 de mayo de 2012

EL MAGO DE OZ

El mago de Oz 1

El Presidente ha convertido su convalecencia terminal en una película. El régimen ha acusado a la oposición de trivializar la enfermedad de Hugo Chávez, cuando realmente ha sido este quien ha convertido el tratamiento de su tumor en una escena dirigida por Steven Spielberg, que para el caso revolucionario muy bien puede ser Oliver Stone.

Las ultimas apariciones y desapariciones del Comandante Presidente, mas allá del misterio e incertidumbre que han generado entre todos los venezolanos, tienden a exacerbar la imaginación de todos los ciudadanos, incluyendo sus copartidarios.

Pero además, las ultimas decisiones del Presidente, en el tenor de la magia del cine, muy bien pueden aparejarse con El mago de Oz.

La historia de la huérfana Dorothy Gale y su viaje hacia una vida mejor al final del arcoíris acompañada del Leon sin valor, el hombre de hojalata sin corazón y el espantapájaros sin cerebro, es la historia de Hugo Chávez en esta coyuntura signada por su enfermedad terminal, en su largo viaje hacia la eternidad.

El tornado del cáncer ha sacudido duramente a Hugo Chávez y lo ha llevado a una realidad que muy bien puede aparejarse con la imaginación del cine y la excelente película basada en la obra de Frank Baum.

La posibilidad de un desenlace antes del 7 de octubre como consecuencia de su convalecencia terminal, abrió el camino de la especulación en torno al relevo político que proyecte la permanencia en el poder, a factores alineados con la Revolución Bolivariana inicialmente, pero de fidelidad chavista a todo trance.

Nos referimos a personajes con una vinculación afectiva personal y políticamente, a la figura del Teniente Coronel Hugo Chávez.

Es obvio que la primera persona que pudiera aparejarse en el perfil es Adán Chávez por la relación filial, pero se descarta por el bajo ascendiente político hacia lo interno del PSUV, su gris trayectoria en el campo de la gestión como gobernador del estado Barinas y la limitación constitucional que le impide en estos lapsos tan estrechos, ocupar la posición de Vicepresidente. Distinto hubiese sido, si Chávez dispusiera de mas tiempo, pero los lapsos son cortos y los temores crecen a una velocidad mayor a la de los tumores.

Visto así, tres camaradas revolucionarios se encarnan en el peso especifico de garantizarle a Hugo Chávez en su propia evaluación, compañía política y solidaridad personal a prueba de traiciones, en la difícil travesía que le ha tocado.

Jose Vicente Rangel, Nicolás Maduro y Henry Rangel Silva han sido en quienes el Presidente ha descargado el peso de su confianza, basado en los referentes de las virtudes que ponderó el Jefe de Estado.

La actual coyuntura personal y política del Presidente Chávez, la situación interna de la Revolución Bolivariana y la crispación social, económica y militar que esta arrinconando al régimen exige corazón, cerebro y coraje para enfrentar los desafíos políticos que garanticen la permanencia en el poder del proyecto político.

Probablemente Chávez se está rodeando con Jose Vicente Rangel pensando que tiene cerebro político para manejarle la situación interna del país, con Nicolás Maduro apela a su coraje y la firmeza para manejarle con la formalidad de un canciller los embates de la comunidad internacional y los organismos multilaterales para exigirle a Venezuela el cumplimiento de las normas en materia de derechos humanos y las formas democráticas convenidas. A Rangel Silva le reta su corazón de pupilo revolucionario desde los lejanos tiempos de la Academia Militar de Venezuela, la travesía de la conspiración de los años 80 y la rebelión del 4F. Allí, en el corazón revolucionario del Ministro de la Defensa asienta Hugo Chávez la fidelidad del amigo y la lealtad de la FAN a sabiendas de que en esta reside el poder de decisión política al final.

La cruda realidad de Hugo en esta etapa de convalecencia terminal es el error de haber atribuido virtudes a Jose Vicente, Nicolás y Henry en órganos y virtudes que no tienen. O las ha asignado de manera errónea.

Y allí es donde se trastoca en Dorothy, la chamita de la excelente película El Mago de Oz.

La versión roja rojita del film indica la errada asignación de los atributos y virtudes en estos personajes.

Maduro tiene valor revolucionario y corazón político para defender a Chávez, pero no tiene el cerebro para determinar el calibre de los compromisos internacionales que Venezuela ha dejado de honrar en los 14 años de Revolución Bolivariana, sobre todo en materia de derechos humanos, estado de derecho, terrorismo, narcotráfico y democracia.

Rangel, el civil, tiene coraje personal y cerebro maquiavélico, pero no tendrá corazón para dejar de negociar la entrega de la revolución y garantizar su sobrevivencia política en una etapa post Chávez. JVR hará gala de su inescrupulosidad personal y política para pasar por encima de los cadáveres que vaya dejando el proceso político y asumir como el gran negociador de la transición. Su experiencia de enterrador de la Cuarta Republica le servirá para hacer lo mismo con Chávez y su revolución moribunda, y abrirse un espacio en el periodo político que esta naciendo.

En tanto que Rangel, el militar, esta adornado de un gran corazón con el que seguirá expresando su admiración personal y su lealtad al Presidente; pero su cerebro, atascado con la pasión y la gratitud del grado y el cargo para llegar hasta esa alta posición de ministro, no le dejarán ver en los inicios, los puentes tendidos; pero además, no tiene el coraje ni lo tendrá, para impedir que en el momento correspondiente, la FAN se exprese como históricamente lo ha hecho.

El espantapájaros revolucionario, el león del 4F y el hombre de hojalata en los escrúpulos no van a ser muy buenos compañeros del viaje definitivo de Dorothy.

The End.