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viernes, 14 de septiembre de 2012

HISTORIAS DE LA ESPADA Y EL HONOR


 
"A  la caída de Querétaro quedó prisionero de los Juaristas el General don  Severo del Castillo, Jefe del Estado Mayor de Maximiliano. Fue condenado  a muerte, y su custodia se encomendó al Coronel Carlos Fuero. La  víspera de la ejecución dormía el Coronel cuando su asistente lo  despertó. El General Del Castillo, le dijo, deseaba hablar con él. Se  vistió de prisa Fuero y acudió de inmediato a la celda del condenado a  muerte. No olvidaba que don Severo había sido amigo de su padre.
--  Carlos -- le dijo el General, -- perdona que te haya hecho despertar.  Como tú sabes me quedan unas cuantas horas de vida, y necesito que me  hagas un favor. Quiero confesarme y hacer mi testamento. Por favor manda  llamar al padre Montes y al licenciado José María Vázquez.--

-- Mi General-- respondió Fuero, --no creo que sea necesario que vengan esos señores.--
--  ¿Cómo? -- se irritó el General Del Castillo. -- Te estoy diciendo que  deseo arreglar las cosas de mi alma y de mi familia, ¿y me dices que no  es necesario que vengan el sacerdote y el notario? --

-- En  efecto, mi General – repitió el Coronel Republicano. – No hay necesidad  de mandarlos llamar. Usted irá personalmente a arreglar sus asuntos y yo  me quedaré en su lugar hasta que usted regrese. --
Don Severo se quedó estupefacto. La muestra de confianza que le daba el joven Coronel era extraordinaria.

--  Pero, Carlos -- le respondió emocionado. -- ¿Qué garantía tienes de que  regresaré para enfrentarme al pelotón de fusilamiento? --
-- Su PALABRA DE HONOR, mi General -- contestó Fuero.

-- Ya la tienes -- dijo don Severo abrazando al joven Coronel.

Salieron los dos y dijo Fuero al encargado de la guardia:
-- El señor General Del Castillo va a su casa a arreglar unos asuntos.

Yo quedaré en su lugar como prisionero. Cuando él regrese me manda usted despertar. --

A  la mañana siguiente, cuando llegó al cuartel el superior de Fuero,  General Sostenes Rocha, el encargado de la guardia le informó lo  sucedido. Corriendo fue Rocha a la celda en donde estaba Fuero y lo  encontró durmiendo tranquilamente. Lo despertó moviéndolo.

-- ¿Qué hiciste Carlos?, ¿Por qué dejaste ir al General? --

-- Ya volverá -- le contestó Fuero. -- Si no, entonces me fusilas a mí y asunto arreglado. --
En ese preciso momento se escucharon pasos en la acera.

-- ¿Quién vive? -- gritó el centinela.
-- ¡México! -- respondió la vibrante voz del General Del Castillo. -- Y un prisionero de guerra. --

Cumpliendo su PALABRA DE HONOR volvía Don Severo para ser fusilado.
El  final de esta historia es muy feliz. El General Del Castillo no fue  pasado por las armas. Rocha le contó a don Mariano Escobedo lo que había  pasado, y éste a don Benito Juárez. El Benemérito, conmovido por la  magnanimidad de los dos militares, indultó al General y ordenó la  suspensión de cualquier procedimiento contra Fuero. Ambos eran hijos del  COLEGIO MILITAR; ambos hicieron honor a la Gloriosa Institución."
 
TOMADO DEL LIBRO "LA OTRA HISTORIA DE MÉXICO, DÍAZ Y MADERO,  LA ESPADA Y EL ESPÍRITU", DE ARMANDO FUENTES AGUIRRE ¨CATÓN¨, TRANSCRITO TEXTUALMENTE DADA LA IMPORTANCIA DE LOS VALORES ETICOS DE SU CONTENIDO.
 
¿Cuantos hombres de honor como el General Don Severo del Castillo y el Coronel Carlos Rocha quedarán en la actual Fuerza Armada Nacional de Venezuela? Yo siento que estan en el orden del 85 %.