CLICK HERE FOR BLOGGER TEMPLATES AND MYSPACE LAYOUTS »

viernes, 14 de septiembre de 2012

EL CAPITAN PAREJO

Fig. 1.- Las Milicias de la Revolución Bolivariana se han formado como un componente militar al margen de la Constitución Nacional.

Hace poco me tropecé en el Ipsfa con un viejo compañero de armas también en situación de retiro. Mi Capitán Parejo (Un apellido ficticio para alguien que en la realidad era un faltón parejo) era uno de esos superiores folclóricos que se conseguían los subtenientes recién graduados de la Academia Militar en los cuarteles. 

 
Parejo, de gorra carmesí, franela de la Misión Vivienda debajo de una costosa chaqueta Tommy Hilfiger y colgando de su cuello, además de la guaya de 24 quilates, una acreditación de algún ministerio revolucionario que no pude precisar; parecía recién salido de un folleto del PSUV y era la personificación del arribismo político.
 
El saludo cordial de entrada y los recuerdos del viejo cuartel fueron el vocativo para las admoniciones socialistas que empezó a lanzar desde su propio pulpito rojo rojito. Estas granadas verbales lo ponían a tratar de venderse como un camarada con un fervor militante digno de alguno de los integrantes de la Gran Marcha de Mao entre 1.934 y 1.935.

Yo lo oía atento en su predica bolchevique y me preguntaba en que momento el továrishch Parejo tuvo esa epifanía revolucionaria que lo convirtió en un combatiente de la lucha de clases y del materialismo histórico, cuando sus únicos combates en las unidades militares donde sirvió, era el asalto a la ración de la tropa.

Recitaba su caletre de "este pueblo despertó" y me era inevitable asociarlo quitándole prestado inmoralmente el carro al subteniente nuevo, para ir de parranda toda la noche a la discoteca La Princesita en Ciudad Bolívar y al día siguiente pasar todo el día encunetado en la habitación del comandante de la compañía sin molestarse siquiera, en elaborar el libro de memorándum.

Pobres, ricos, burguesía bailaban en la boca del discurso del Capitán Parejo con la misma facilidad que se evocaba a Karl Marx y a Friederich Engels y yo me preguntaba con el latiguillo de camarada con que me enfrentaba ¿En que momento de iluminación se leyó El Capital? ¿Cuándo hojeó Mi Capitán ParejoDel socialismo utópico al socialismo científico”?

Disociados, apátridas, pitiyanquis, escuálidos eran comunes en su léxico turbulento y sedicioso durante la breve conversación en la que inventaba un historial revolucionario trasuntado desde el mismo 4 de febrero de 1.992 y me era inevitable asociarlo al Capitán Parejo que cambiaba ayudas económicas en la Comandancia General del Ejército o el Ministerio de la Defensa después de los eventos del golpe de estado del 4F, por soplidos a la oreja de las agencias de inteligencia, que llevaron a muchos de los muchachos de la rebelión a Consejos de Investigación y hasta el retiro.

Ahora resulta que Parejo había mutado en uno de los conjurados de aquella ocasión y después de haber echado dedo parejo a más de uno, su boina escarlata ahora formaba parte de su historial.

¿En que momento se atragantó Parejo con Las venas abiertas de América Latina? ¿Cuándo digirió a Istvan Mestzaros? ¿En que instante de sus ratones etílicos tuvo ocasión de leer a Dieterich aunque sea?

Era cómico ver al Capitán Parejo pontificando sobre el socialismo y sus bondades. Parecía recién bajado de la Sierra Maestra con Fidel, El Che y Camilo y un gran Cohiba en la mano. El mismísimo Parejo, aquel que se escapaba del cuartel en la maletera del carro de un subteniente, cuando el Primer Comandante del Batallón lo arrestaba con tres (3) simples por llevarse los víveres del rancho de la tropa.

Ahora resulta que Parejo era solidario y fraterno con los pobres y la condición humana. “La cuarta no hizo nada por los pobres” sentenciaba el capitán muy remordido y cariacontecido.  Coñoo ¿En que momento me extravié? Este carajo era el mismo que cargaba una vera tocuyana en la mano que apodaba El Catire, con la que flagelaba en castigos corporales a los reclutas con palo parejo. Ahora San Francisco de Asís era un criminal de siete suelas, frente a Mi Capitán Parejo. ¡Que vainas¡

Confieso que cada vez que el Presidente de la Republica amenazaba con el coco de la Guerra Civil, con las bandas armadas del régimen, con la reserva, los milicianos y todos esos colectivos a la oposición, sentía cierto nivel de preocupación. Esta ha ido controlándose.

Cuando Mi Capitán Parejo compartió su satisfacción de ser el flamante comandante de una de esas unidades, proyecte hasta donde puede llegar en la expresión el nivel de la resistencia en la Guerra Popular Prolongada que ha venido vendiendo el régimen.

La última vez que vi en actividad al Capitán Parejo fue en la antesala del despacho del Ministro de la Defensa cuando iba a enfrentar un Consejo de Investigación por haber utilizado un vehículo militar para trasladar un contrabandito de güisqui por Paraguachón. De allí a la vida civil solo medió cuando dio la media vuelta mar… a su Comandante General con la decisión de pase a la situación de retiro.

Estoy seguro que esos personajes tipo Capitán Parejo formaron parte de la excepción de la institución armada. La misma corporación se encargó de segregarlos y no precisamente por injusticias y exclusividades. La regla fue el honor. Estoy seguro que todavía es asi.

Con la llegada del Comandante a la presidencia se sintieron reivindicados todos los Parejo que se fueron y quienes se quedaron larvando institucionalmente. Esa es la historia.

La máxima inspiración de los Parejo socialistas de nuevo cuño – que los hay y mucho mas ahora - para convertirse en comisarios políticos de la Fuerza Armada Nacional es la tonalidad de los Hermanos Arriagada en Nathaly en una rocola del Saratoga en Ciudad Bolivar. El resto es oportunismo parejo.