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viernes, 7 de septiembre de 2012

TALANQUERAS ROJAS ROJITAS


 
 
El salto de talanquera de William Ojeda con su ataque directo al Programa de Gobierno de Henrique Capriles, tiene unas lecturas que algunos sectores de la oposición las han desdeñado con la misma subestimación con que han tratado a Hugo Chávez desde hace casi 30 años.

El Presidente Saliente no da una puntada política si al otro lado no hay un dedal de pendejos que asimilen,  procesen y conviertan en éxitos sus jugadas. Así ha funcionado Fidel Castro durante 54 años en Cuba y de esa forma ha permanecido en el poder Hugo Chávez en Venezuela por 14 años.

Cuando William Ojeda convoca a una rueda de prensa con los medios del SNMP ayuntados con el gobierno, que luego es explotada hasta más no poder a través de VTV y sus programas políticos escatológicos, eso tiene un objetivo muy bien determinado a nivel del manejo de la opinión publica. Si…eso que llaman Operaciones Sicológicas (Opsic).

La denuncia de Ojeda va unida a la que recientemente hizo David De Lima en la cual atacaba el Programa de Gobierno de Henrique Capriles y ambas van directas hacia una audiencia objetivo; el sector de los Ni Ni y “el chavismo blando”. Esos dos sectores son los que van a determinar el resultado de las elecciones del 7 de octubre, en un escenario político donde los dos contendores están en un empate técnico.

¿Qué engancharía a los indecisos y a los “chavistas light” en el Autobús del Progreso?  Básicamente la oferta electoral, siempre que esta se distancie de los errores y los motes del pasado, incluyendo en el pretérito reciente a Hugo Chávez.

Si esta es calificada por un disidente del chavismo (David De Lima) y un diputado opositor en la Asamblea Nacional (también disidente del chavismo como William Ojeda) como una copia fiel y exacta del programa neoliberal del gobierno de Carlos Andrés Pérez del año 1.989, ya Hugo Chávez tiene banderas políticas y electorales para enganchar a los vacilantes electorales de ambos lados.

La estrategia de la campaña electoral de la oposición, es capitalizar el segmento de los indecisos y chavistas fofos que no terminan de brincar la talanquera mientras no se vean identificados con el Programa de Gobierno del candidato Henrique Capriles.

El primer objetivo de estos saltos de talanquera con la denuncia, es disminuir el carácter social del Programa de Gobierno democratico de Capriles. El otro es mas aceitado, bastante preciso y terriblemente inescrupuloso. La incidencia en el ánimo electoral, la motivación hacia la desmovilización el 7 de octubre son al final el blanco del régimen.

En términos bien críticos, la confianza en la dirigencia opositora es uno de los vectores que mas ha desmoralizado y afectado emocionalmente a la Sociedad Civil. En los sectores de la oposición no hemos terminado de aceptar completamente a los disidentes del chavismo. Con todos los tránsfugas ha privado en su aceptación, una reserva en la comunicación, una prudencia en su discurso y bastante resquemor en las convocatorias que hacen.

Las experiencias de Arias Cárdenas, de Marisabel Rodriguez, de Joel Acosta Chirinos, de Reinaldo Armas en el Guárico, ahora de David de Lima y William Ojeda ponen a cerrar filas en términos de la confianza. Eso en lugar de beneficiar política y electoralmente, nos reduce a la atomización. En todas partes vemos al G-2, a la Sala Situacional, la inteligencia social y los chismosos vocacionales. Los Judas son el “coco” de la oposición. Lo peor es que si existen.

Mientras la desconfianza empiece a medrar en la organización viendo renegados acusetas en todos los dirigentes que se han desplazado del chavismo y en quienes tienen tienda montada en la oposición desde los tiempos del 98 (todas las organizaciones políticas de izquierda que hacen vida en la MUD), la desmoralización cundirá en las huestes demócratas si no se cierra filas y se establece una estrategia para vender el Programa de Gobierno de Henrique Capriles como una alternativa hacia el futuro, hacia la democracia y la paz...hacia la Unidad Nacional.

De la desmoralización a la desmovilización y luego a la abstención solo media un paso y allí es donde debe establecerse la estrategia de la oposición para impedir que cunda el abatimiento y la postración.

La moralina de David de Lima y William Ojeda no es importante en la jugada que acaba de hacer el gobierno con la denuncia de neoliberal al Programa de Gobierno de Henrique Capriles, ni siquiera el salto del diputado que estaba anunciado desde los tiempos de las primarias. Las 30 monedas de plata apenas les servirán a ambos para el dogal político.

El régimen continuará bombardeando con muertos políticos y suicidas coyunturales de cara a tratar de capitalizar los votos de los fluctuantes electorales y los camaradas inertes, y para que los sectores opositores se depriman emocionalmente y no asistan el 7 de octubre.

De Lima fue un muyahidín desteñido del rojo bolivariano destinado a detonar una carga explosiva en la oferta electoral de Henrique Capriles y William Ojeda un kamikaze para impactar en el buque de la moral de la oposición.

Ambos son unos muertos políticos desde que se fueron del chavismo. La idea de su sacrificio  era causar bajas en las filas opositoras por efecto de la desmoralización (abstención) y provocar un aluvión hacia el chavismo desde las unidades  de los vacilantes comiciales.

Para una medida de Opsic siempre priva una contramedida. La pelota está en el terreno de la oposición.