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viernes, 26 de octubre de 2012

59

 
 
Cuando uno llega a 59 es la antesala del camino real de los 60, pero también significa dejar la autopista de los 58. Esa verdad de Perogrullo tiene muchas reflexiones que se proyectan hacia el timbrazo de entrar oficialmente a la categoría de sexagenario o de la tercera edad y dejar la línea de los cincuentones o del medio cupón.
¿Qué significa eso?
Cumplir 50 años es un momento de reflexión. Cuando se ve en el retrovisor las 5 décadas transcurridas desde el momento del nacimiento, uno sabe que va a ser difícil transcurrir 5 más hacia adelante. La esperanza de vida del venezolano esta en el promedio de los 74 años y en esos veinticuatro que forman parte del saldo de vida, uno hace el firme propósito de vivirlos a plenitud, sin sobresaltos y con la satisfacción de sacarle el jugo a cada detalle vital en la aproximación a la utopia de la felicidad.
Despues de los 50 uno es mas detallista, mas permisivo y mas tolerante. El lastre de lo inútil ya no se confunde con lo cotidiano de las rutinas personales o profesionales. Si no sirve a la tarea de construir definitivamente la tranquilidad se queda en las profundidades del olvido o en la acumulación del acido urico de las articulaciones. Lo demás lo hace el riñon por la desembocadura del uréter en la placidez de las ganas y las aguas contenidas. Asi es estar en la antesala de los 60.
Una melodía se oye con más detalle y se disfruta en el oído evocando los momentos más agradables de los 18.250 días en los que pasaron por los huesecillos del yunque y del martillo, cumbias caleteras, guarachas resbalosas, merengues libidinosos, calipsos agotadores, sambas de infarto, reggaetones bulleros y joropos alborotadores.
No…ya esa época pasó y es el momento de arrinconarse a oir solos de flautas y violines, se descubre el maravilloso mundo de la música clásica y lo que significa refugiarse en la cadencia sugestiva de Yanni, de Enya, de Vangelis, Kitaro o Keith Jarrett, tratando que los niveles del colesterol malo reposen también en sus esquemas controlables.
Ni hablar de un buen güisqui o una buena vitola. La década que queda atrás deja también a la zaga esos momentos de disfrutar un buen trago con una agradable compañía y una mejor conversación, mientras se guillotina certeramente un Cohiba Esplendidos (178 mm de largo y 18,65 mm de cepo).
Pero esas son vainas memorativas que vendrán cuando se enfrenta el raton de las celebraciones y la rumba por los 59. Me conformaré con un buen capitulo repetido del Dr. House o de la nueva temporada de Criminal Minds, mientras salgo apurado a tomarme mi dosis de Maxepa, la Cardipirina diaria y el alcohol preparativo de la inyección de vitaminas.
Un amigo mio me decía que cuando uno llega a los 50, la muerte lo incluye a uno en su radar y el deber de los cincuentones para salirse del rango de La Parca y extender su ciclo es esconderse de los excesos, volar bajito en el trasnocho y dispersar el físico fuera de la pantalla del alcance. Eso entraña tomar su medicina, hacer su rutina física y olvidarse de los sobresaltos de la política, de las preocupaciones de la economía, de la estratificación de lo social y de los golpes militares. Los únicos golpes que deben estar agendados en los que tenemos medio cupòn y mas, son los tres golpes bajos en carbohidratos y sal, pobres de grasas y ricos en proteínas.
Cumplir 59 va más alla de inscribirse en el PPT (Pijamas, Pantuflas y Televisión); se te puede perder el control de la televisión, pero nunca el récipe y el numero de teléfono de tu internista.
Cuando se cumple 59 se esta en la antesala de la edad terciaria. Nunca entendí porque le ponían a esa período de la vida esa calificación de tercera. ¿Será una equivalencia de la 3ra base del beisbol? Despues de la tercera base lo que queda es  el home.
El próximo año podré entrar libremente en el metro sin la angustia que me pidan la cedula, dejar de colarme en el metrobus y tener prioridad en las colas de los bancos sin el bochorno de dármelas de carajito.
Mientras reflexiono sobre esas vainas que aun no han llegado, me preparo para disfrutar mis 59.
Con todo esto, sin embargo, me deseo Feliz Cumpleaños.