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lunes, 19 de agosto de 2013

HOMO FOBIA

Fig. 1.- El comportamiento politico de algunos homos, no proyecta mucho sobre su estado de evolución.

Pedro se fijó coquetamente en la sombra que proyectaba su figura en las paredes con el sol que empezaba a salir a las primeras horas del dia y se filtraba por las cuevas de Altamira y pensaba “Soy el propio homo erectus”. Lo de Pedro es una referencia para identificar al homínido de raza extinta cuya sobrevivencia era una delicia paleontológica para especialistas y curiosos que se acercaba a esa asamblea de clanes de accion del pleistoceno medio.

Mientras Pedro eructaba ruidosamente la comida de la noche anterior y se rascaba las rodillas sin doblar su robusto esqueleto de pelvis ancha, sus cortas y robustas extremidades inferiores lo asentaban en el piso con la seguridad de macho alfa de la manada que dominaba el fuego y con el ejercicio exclusivo de herramientas rusticas fabricadas con huesos y piedras.

Así era Pedro. Alzándose sobre la carroña que había devorado gracias a las grandes mascadas de alimentos, producto de una mayor apertura bucal y unas mandíbulas capaces de destrozar el muslo de un mamífero de gran tamaño, se adentró en un una línea bien corta de pensamiento. Rumiaba en su anterior víctima del canibalismo antropofágico ritual, del cual aun mantenía el remezón de los eructos atronadores y las pedorreras ásperas y nauseabundas.

Pedro mutaba desde el homo erectus al homo neandarthalensis y lo único que perduraba en ese tránsito eran sus arcos supraorbitarios resaltados y la escasa fonética que proyectaba eufóricamente y con espíritu de guerrear después de cada apareamiento…”Chávez vive”.

Lo empujaba el espíritu de la confrontación. Sobre todo cuando sintió la amenaza de sobrevivencia  y extinción para cambiar a Homo Sapiens. Su desarrollado olfato telegrafió a su voluminoso cráneo la posibilidad de un ambiente hostil, congruente con la última glaciación a la que había sobrevivido con su manada. No quería formar parte de las sapiadas y los sapiados. Para ello debería tomar la iniciativa.

Durante todo el dia organizó su clan para la recolección y la caza, a fin de prepararse para la confrontación contra el Homo Sapiens, mientras su restringida expresión se ayudaba desde la laringe para expresar guturalmente “viviremos y venceremos”.

Cuando cayó la noche en la cueva donde se refugiaba con su clan se enfurecía de solo pensar de pasar de Homo Habilis u Homo Corruptus a Homo Sapiens.

No era fácil, sobre todo en la evolución de sus costumbres de carnívoro oportunista. Prefería un regreso hacia sus ancestros de Australopithecus y sus pininos de bipedismo.

Así era Pedro a pesar de su taparrabos diseñado con el cuero del último mamut que devoró.


¿Sapiens él? Le tenía fobia a esos homos.