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lunes, 19 de agosto de 2013

TRAICIONES BUENAS Y MALAS

Fig. 1.- Las traiciones y los golpes serán malos y buenos mientras el juicio sea unilateral en la valoración,  apasionado en la recolección de los hechos y subjetivo en la conclusión.


Así como hay “golpes de estado buenos” y “golpes de estado malos” – una tesis animada desde las filas del gobierno hacia una audiencia definida- desde la oposición ahora se alienta otra teoría más bastarda y ruin que aquella. Hay “traiciones buenas” y “traiciones malas”. En ambos casos está perfilado un objetivo Opsic que ha contribuido abiertamente a polarizar la coyuntura política con resultados explícitamente favorables al régimen y una incidencia negativa hacia la oposición.

Los juicios de los golpes de estado malos arrancan con la idea que el golpe de estado del 4 de febrero de 1.992 fue el asalto al Cuartel Moncada particular de Hugo Chávez y su entrada a la historiografía oficial que lo eleva a los altares de la adoración revolucionaria. En tanto que el 11 de abril de 2.002 fue la aventura auspiciada por la CIA, el Departamento de Estado, Fedecamaras y los partidos políticos opositores con la malsana idea de asesinar a Hugo Chávez y su ¿legado?

Con ese mismo concepto salido de las más eficientes maquinarias del régimen –propaganda e inteligencia – la misma oposición ahora alienta la tesis que quien disienta desde adentro, de las prácticas de la revolución bolivariana y critica al régimen abiertamente es un traidor bueno; mientras que todo opositor que discrepe de las líneas de la Mesa Unitaria Democrática (MUD) es un traidor maluco, un vendido al régimen y le hace el caldo gordo al G-2 cubano.

La oposición al régimen tiene el deber de convertirse en una alternativa válida a los venezolanos que no están de acuerdo con las prácticas que se han venido desarrollando durante estos últimos 15 años de revolución bolivariana. Para ello debe diferenciar sus políticas, sus acuerdos, su ejercicio partidista y el manejo de la disidencia estableciendo una marcada diferencia entre el modelo autocrático, autoritario y represivo del modelo rojo rojito y las banderas de la libertad, la soberanía, la independencia, el estado de derecho, el libre ejercicio de la opinión, la paz y la unidad que se mercadea desde las filas de la coalición democrática.

Una de las pautas de esa línea diferenciadora debe ser el respeto al ejercicio de la libertad de expresión aguas adentro de sus filas. No podemos criticar al régimen por la imposición de líneas cerradas, por el chantaje oficial a la opinión de sus cuadros con las misiones, los cargos públicos y las ayudas oficiales; mientras nos aferramos a una trinchera similar para estigmatizar a los opositores que se salen de lo acordado en los cenáculos de la MUD con el cognomento de vendidos al régimen, fichas del G-2 y otras lindezas que distancian más que acercar.

En ambos casos de esa errada apreciación – el traidor bueno y el traidor malo – lo que debe privar en la decisión del camarada que salte la talanquera desde las filas rojas rojitas y el “escuálido” que se radicalice con las decisiones de la MUD, es el firme convencimiento que en la coalición democrática se lleva el camino correcto para llevar a la sociedad venezolana por los senderos de la paz y de la unidad nacional.

Mientras no se venda convicción y el mensaje del liderazgo opositor no llegue con la suficiente contundencia hacia ambos lados de la audiencia y se siga arrastrando por la cola el gato muerto de los errores, no habrá “traidor bueno” desde las filas revolucionarias que se anime a comprar la oferta de la MUD y lo que es peor, se continuará alimentando la convicción de los “traidores malos” que no terminan de asimilar el ¿Qué? ¿Quién? ¿Cuándo? ¿Cómo? ¿Dónde? de la estrategia que ha venido desarrollando la coalición democrática y se fomentará la cantidad de sus componentes.

Las traiciones y los golpes serán malos y buenos mientras el juicio sea unilateral en la valoración,  apasionado en la recolección de los hechos y subjetivo en la conclusión.

Conceptualmente todo golpe debería ser malo en relación a los acuerdos de la convivencia del estado derecho y toda traición es una perversión a la conducta concertada socialmente. En ambos casos priva la conciencia individual y el libre albedrío.


¿Traidores buenos y traidores malos? ¡ Depende de quien lo diga