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miércoles, 5 de febrero de 2014

ESCENARIO DE PERRO MUERTO

Fig. 1.- Como van las cosas en el país, la realidad económica y la inseguridad obligará a la gente a pasar por encima de la ineficiencia del régimen y de la oposición.


Tenemos que poner los pies sobre la tierra en la oposición. Quienes no tenemos compromisos ni anclajes políticos-partidistas y no tenemos necesidad de matizar las opiniones y transformar nuestros sentimientos de la coyuntura en un torneo de esgrima verbal y florituras dialecticas, debemos volcar a través de cualquier medio de comunicación, formal o no, el análisis de la disidencia.

La realidad del liderazgo opositor, de la coalición opuesta al régimen que hace vida en la MUD, de los partidos y su dirigencia, y de quienes han venido haciendo comparsa opinática desde el 8 de diciembre de 2013 diseña un escenario en ebullición al que se le pasa por el lado, como quien ve un perro muerto en la esquina. Sacamos el pañuelo, volteamos para otro lado y caminamos rapidito para eludir la pestilencia. Pero los despojos seguirán allí, en descomposición, hasta que la osamenta sin la corrupción del cuerpo, sea una marca bien visible en el pavimento y le llegue el momento de las cenizas… de la nada. Luego llega un vendaval oportuno y la chorrera de agua, en este caso de la historia, barre con los vestigios.  

Ese pareciera que es el camino que hasta ahora se transita en la oposición

Estamos mal, vamos peor y hasta el momento no hay nada en el ambiente que permita ser optimista en que las cosas, al menos, se van a mantener estables para darle un empujón eficiente cuando se pueda.

Afortunadamente, del otro lado, en las filas del adversario, pareciera también que las cosas se hacen con el espíritu, el propósito y la razón de hacerlo peor que en la oposición. En una suerte de competencia hacia la catástrofe, con el norte franco de la destrucción inscrito en la brújula del Socialismo del siglo XXI que levanta la bandera de la Revolución Bolivariana, el régimen aprueba leyes, inscribe discursos y ejecuta operativos para reducir a polvo cósmico lo que queda de institucionalidad, de poder público y de formalidad democrática.

La maquinaria roja rojita ya destruyó el gobierno y ha continuado vapuleando el estado en una andanada que está poniendo en riesgo, en este momento, la nacionalidad.

Este desbarajuste de opciones, esta carrera loca de alternativas y de opciones descabelladas que presentan tanto el régimen como la oposición, abren un camino peligrosamente similar a los años de finales de la década de los 80s e inicios de los 90s.

Hay medios de comunicación, empresarios, políticos, ONGs, países amigos, partidos políticos, sociedad civil y gente para tirar para arriba ganada para formar comparsa y voltear para otro lado y no ver los despojos de ambos mestizos del gobierno y oposición, atropellados por la cacharra de la actual historia de Venezuela. Simplemente no supieron estar a la altura de las circunstancias. Solo faltan Los Notables civiles y militares.

Como quien dice…No sabemos ¿Cómo? tampoco ¿Quién? ni ¿Cuándo? ni ¿Dónde? pero el ¿Qué? lo podemos dibujar en el aire y hasta tocarlo.

En aquella ocasión la culpa fue del gobierno que se puso sordo. Parece que ahora el tímpano roto es el de la oposición.

Solo falta ponerle nombres y apellidos.