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sábado, 23 de agosto de 2014

BIOMETRIA POLITICA

Fig. 1.- El regimen le ha venido conociendo y monitoreando la huella a todos los venezolanos, para poder perpetuarse  en el poder.

La Biometría en Venezuela en este momento es sinónimo de control individual. En el caso nuestro por encima de la métrica individual en el abastecimiento y la compra de los alimentos lo será también en el control social. Después de 15 años de bombardeo permanente de mensajes a través del pulido aparato de propaganda y de intervención nacional por intermedio de la más refinada maquinaria de inteligencia del régimen, el control se ha anidado en las emociones del venezolano.
Los controles biométricos se utilizan en seguridad corporativa para registrar los accesos e identificar con precisión los movimientos individuales de un empleado con una exactitud matemática. Cuando el trabajador coloca el dedo en el panel, automáticamente queda asentado su movimiento como una evidencia de naturaleza tecnológica. Si trasladamos eso al plano político tenemos la posibilidad hacerle seguimiento a un ciudadano con un rigor policial y le podemos dar un uso político a esos registros. El uso inescrupuloso de esos reconocimientos abre un abanico de posibilidades que confiscan las libertades individuales y el libre albedrio del ciudadano.
El común siente en este momento, que el estado lo olfatea todo, le oye todo género de ruidos políticos, le palpa los bolsillos y también los sentimientos, pero además le detecta los movimientos del venezolano donde esté echando el carro o conspirando, le observa donde se come sus arepas y es capaz de averiguar la cantidad de picante que se le echó a la sopa dominical del ratón.
Coexiste en el inconsciente del común del venezolano, que todos sus pasos son detectados, las conversaciones pinchadas, que las reuniones son monitoreadas y notificadas en tiempo real a las salas situacionales de Fuerte Tiuna y Miraflores y que el régimen es capaz de jugarle a la disidencia en posición adelantada para anotar una suerte de gol político, análogo a “la mano de Dios”. Y es verdad.
Pero todavía hay gente escéptica en relación al rol que juegan conserjes de edificios, gente del servicio domestico, el vendedor de periódicos de la esquina, el mecánico de confianza y nuestro bodeguero que nos fía el queso habitual, en algunos conductores de taxis y vigilantes en eso que el régimen llama muy acertadamente la inteligencia social. Eso funciona al pelo y hay gente roja rojita que dentro de su fanatismo político es capaz de sapear hasta a su mamá para cumplir con sus tareas operativas dentro de  la vanguardia del combate político.
El gobierno es mañoso y lo seguirá siendo en la medida que la misma oposición lo permita. Un régimen sin escrúpulos y ganado para perpetuarse en el poder sin tener los referentes democráticos normales y las barandas morales, siempre apelará a la zancadilla, a la tierrita en los ojos y a la tracalería encubierta para poder jugar en posición adelantada y con la ventaja para perpetuarse en el poder.
De manera que inteligencia social, listas de misiones, captahuellas, Unidades de Batalla Bolívar/Chávez (UBBCH)  y ahora con la biometría en la adquisición de los alimentos, todo eso deja en su blanca palidez a las listas “Tascon” y “Maisanta”. El régimen se colocó por encima del Gran Hermano.
¿Qué obtiene ahora el régimen con la biometría? Según lo declarado, reducirá el desabastecimiento, eliminará el contrabando y contribuirá a que los anaqueles estén full siempre, limitando el acaparamiento de la coyuntura. Esa es la mampara.
Lo cierto es que si usted apareja, la biometría de la adquisición de los alimentos con las maquinas captahuellas del CNE allí estará la clave del control social cuando se crucen ambas datas. No todo el mundo está inscrito en el REP, pero todo el mundo si come. Esto menos aquello origina un resultado político que en términos electorales da para cualquier especulación.
Echen números y letras, pongan a volar la imaginación con cualquier tipo de resultado electoral o político, proyecten eso con las elecciones parlamentarias del 2015, el posible referendo del 2016 y las elecciones presidenciales del 2018 y allí estará la clave de la biometría. Desde allí hasta el dosmil siempre hay abiertas todo género de posibilidades.
Más allá de reducir los niveles de desabastecimiento y contrabando, la biometría será un gran reductor de libertades y posibilidades.