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martes, 2 de septiembre de 2014

PUNTOS CARDINALES

Fig. 1.- Estados Unidos no parece estar preocupado por las amenazas que están desarrollandose a nivel global

 
 
 
Uno lee los medios extranjeros para escaparse de la monotonía del lenguaje incendiario y belicista de los camaradas del vecindario del septentrión suramericano y se encuentra el mismo panorama agresivo y mortal en la política internacional y la realidad global.
Si bien es cierto el ideal es la búsqueda de la paz global y la salud completa para la humanidad, los terrícolas se conformarían, al menos, que los indicativos se aproximen a niveles de perspectiva cercana en el control de las guerras y con una expectación no más allá del mediano plazo para aumentar su esperanza de vida por encima del promedio actual.
Bien al norte del planeta en el continente europeo (al este de este) el oso ruso se mantiene con la idea de dar un zarpazo a la Ucrania autonomista y respondona. Eso pudiera ser la antesala de una conflagración más intensa por los vientos que se sienten y las decisiones del camarada Putin. Por menos, un loquito hiperclorhídrico ario nos llevó a la segunda guerra mundial y su secuela de 60 millones de muertos. Una estadística que no es ninguna concha de ajo.
En tanto más hacia el este, Corea del Norte cada cierto tiempo le gruñe nuclearmente a su costilla del sur y le lanza amenazas al coloso del norte por intermedio de un gordito achatado hacia los polos y abultado hacia el ecuador, con corte de rapero y guerrera de felpa apretada en el canal de Panamá de su anatomía.
Mientras, bien al medio oriente, el Estado Islámico, un grupo insurgente de naturaleza fundamentalista suní, autoproclamado como un califato, se ha consolidado en un amplio territorio de Irak y Siria, levantando las alarmas del norte y del sur del planeta, especialmente en quienes tienen un estilo de vida occidentalizado.
Irán y sus ayatolas se han aplacado parcialmente, pero su amenaza de borrar de la faz de la tierra a Israel sigue pendiendo de cómo se disperse el conflicto regional fuera de sus fronteras y ellos mismos logren aplacar su propio Satanás político interno.
Mas hacia el oeste, en el África, al suroeste de su propio cuerno, que está situado en su oriente (el de África quiero decir), el virus del Ebola pone a correr a todos los sobrevivientes de la hambruna y el caudillaje tercermundista de esos lares. Son los pobladores de Gabón, Zaire, Sierra Leona y Nigeria que no salen de la pinchada del Aedes Aegypti (Fiebre amarilla, dengue, Chikungunya) sin entrar antes en la picada obligada del Anopheles (Malaria).
En esos mismos predios nigerianos, se ha levantado el Boko Haram, una facción terrorista de base fundamentalista musulmana, para quien el occidente y su estilo de vida es un anatema. Este grupo, cada cierto tiempo secuestra centenas de niñas en edad escolar y las obliga a convertirse al Islam, con la misma talanquera que William Ojeda se desnucó en el redil rojo rojito. Será por eso que a quienes se niegan a la conversión le aplican la Sharia en una demostración africana que “el pescuezo no retoña”.
Es un panorama poco esperanzador hacia la paz mundial y la tranquilidad global. Los demonios de la beligerancia están desatados en toda la bolita del mundo sin ningún control y las pandemias están jineteando tranquilas de norte a sur, y de este a oeste.
La amenaza de un holocausto nuclear parece venderse a la vuelta de la esquina, y los virus y bacterias de lo que pudiera presumirse como ensayos de la guerra biológica de países desarrollados están postrando muchos países y distrayendo la atención de muchos gobiernos.
¿Apocalipsis now? No lo creo. Los dueños del mundo están muy tranquilos. Los chinos dedicados a comprar todo lo que pueden al resto del mundo en ¿paz? Y los norteamericanos pendientes de venderle en guerra al otro resto, todo género de lo que sea.
La pinta de Mr. Obama es una buena imagen de esa realidad.