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martes, 30 de septiembre de 2014

SIMONOVIS ¿CRUELDAD IN EXTREMIS?

Fig. 1.- Los sistemas totalitarios tienen una refinación extrema para aplicar las torturas sicologicas a sus enemigos y reducir moralmente a sus prisioneros y allegados.

 
 
El régimen tiene una refinación exageradamente sublime en eso de aplicar la crueldad oficial. En 15 años de ejercicio se ha demostrado que los retrocesos (Repliegues, acciones retardatrices y retiradas) que ha hecho en las posiciones que había sostenido fuertemente no son más que movimientos retrógrados ejecutados con la idea de buscar mejores condiciones para pasar a la ofensiva.
El día del crucifijo del 13 de abril de 2002 por la derrota de #LaCalle que le hizo la movilización del 11 de abril de 2002 y los coñazos a la pared de Miraflores cuando la “victoria de  mierda” del 2 de diciembre de 2007 en su otro descalabro histórico del referendo aprobatorio de los 69 artículos de la Constitución Nacional,  son ejemplos viejos de esa conducta oficial. El caso Simonovis es otra demostración reciente que la revolución no da puntada política si del otro lado no hay un dedal que le reporte un rédito equivalente al que se le saca un jugoso interés.
Simonovis preso era la joya de la corona de la justicia revolucionaria, pero además era el mensaje permanente de la implacabilidad de los rojos rojitos para una potencial rebelión civil o militar, pasando por encima de cualquier género de escrúpulos con el castigo de la cárcel. Simonovis era el modelo del preso rojo rojito, el escarmiento revolucionario, el coco político para quienes se portaran mal en la oposición y el estandarte de la ergástula chavista importada del régimen cubano. Servía muy bien a los intereses de las filas revolucionarias, pero más a las de la oposición oficial. Hasta que llegó el 12 de febrero de 2014 y todo cambió.
El 12 de febrero de 2014 y toda la movilización que se desarrolló posteriormente en #LaCalle propiciando #LaSalida del régimen  con la #LaRenuncia a la presidencia de la republica de Nicolás Maduro obligó a la revolución a sacar nuevamente la bandera del #Dialogo para dividir en dos aguas el mar rojo rojito del PSUV y las aguas variopintas de la oposición.
La cárcel de Leopoldo Lopez, el desafuero contra Maria Corina Machado, la anulación oficiosa a Antonio Ledezma y las imputaciones al sector estudiantil contribuyeron a abrir más las aguas de la división dentro de la oposición con la pantomima del #Dialogo que se escenificó en Miraflores. Las condiciones de ese #Dialogo pasaban por la libertad de Ivan Simonovis y otro grupo de presos políticos donde el comisario era el banderín de las peticiones hasta que la MUD implosionó.
El reventón de la alianza opositora obligó al régimen a exhibir una prenda de su buena fe en el #Dialogo y para ello echó a #LaCalle a Simonovis con esa crueldad exquisita y en la nada sutil característica de estos sistemas de terror refinado y encubierto.
Ivan Simonovis ahora está preso en su casa compartiendo celda con su familia y los seis efectivos del Sebin a quienes se les habilitó un cuartelito para garantizar que el “prisionero rojo rojito” cumpliera con las medidas sustitutivas de libertad.
La tragedia de esto es que ahora Ramo Verde tiene una sucursal en La Ivanera, donde Simonovis comparte una celda más amplia con el resto de su familia.
Al día siguiente en que llegó a su casa, el TSJ declaró que Simonovis debería regresar de la sucursal al propio Ramo Verde una vez que recuperara su salud. Una primorosa estrategia legal y política para inducir a aquel a continuar enfermo de manera obligada y a reducir moralmente ¿mas? a una familia aporreada espiritualmente durante nueve largos años de reclusión injusta.
Fíjense el dilema familiar. Si mejora regresa a la cárcel en la sede de Ramo Verde y si continua enfermo permanece en la sucursal ahora trasladada a La Ivanera. No puedo entender que desea más la familia en este momento ¿Qué mejore? ¿Qué continúe enfermo?
¿Verdad que son tenues y vaporosos los camaradas en eso de aplicar la venganza?
¿Crueldad in extremis?