CLICK HERE FOR BLOGGER TEMPLATES AND MYSPACE LAYOUTS »

domingo, 22 de marzo de 2015

EPICA MILITAR BOLIVARIANA

Fig. 1.- La corrupción, el narcotráfico y al final, el terrorismo van a derrotar a la actual Fuerza Armada Nacional, en los campos de batalla de la moral y los principios.

La victoria política y militar de las FF.AA.NN en la década de los 60s contra la fuerza castro-guerrillera y la movilización militar con motivo de la incursión de la corbeta colombiana Caldas en el golfo de Venezuela fueron los más importantes pegamentos morales de la institución armada venezolana.

Quienes formaban parte de las unidades de cazadores portaban orgullosos sus boinas del verde matizado que los diferenciaban emocional y organizacionalmente del resto de sus compañeros de armas; en tanto el resto de las armas y los servicios del Ejército se nutrían moralmente del entrenamiento para la hipótesis "Verde" del conflicto con Colombia.

Así se nuclearon moral y emocionalmente los integrantes del Ejército y los demás componentes de las FF.AA.NN durante los cuarenta años de la democracia instituida a partir del 23 de enero de 1958. La cohesión de sus responsabilidades constitucionales establecidas en la carta magna aprobada en 1961 le dio la proyección de una institución "al servicio de la república".

Esos dos anclajes del sentido de pertenencia de la institución armada - La experiencia de combate y el entrenamiento profesional - fueron borrados tendenciosamente por el nuevo régimen establecido a partir de 1998 con la llegada del Teniente Coronel  Hugo Chávez al poder. Solo una fuerza militar aferrada al cumplimiento de sus deberes fundamentales podía poner en peligro, la estabilidad de un régimen orientado a perpetuarse en poder en una violación abierta a la constitución nacional.

En ausencia de una épica construida sobre el cumplimiento de sus propios deberes constitucionales, la actual institución armada ha venido trabajando empujada por la cúpula politizada de sus generales y almirantes para escribir una crónica absurda e insensata de una organización al servicio de una persona y de una parcialidad política.

La gesta que está sustituyendo los arquetipos de la boina de cazador y el uniforme de campaña en el Ejercito y el resto de los componentes es la gorra tricolor con el logo del 4F a un lado y la franela roja con la cara boceteada de Chávez. Las comisiones hacia los teatros de operaciones antiguerrilleros y hacia las bases de protección fronteriza han sido sustituidas por desatinadas marchas cívico-militares para oír consignas y discursos de cliché de los años 60s. La oposición política ocupó el lugar del enemigo interno que se alzaba en armas contra la constitución y la república, y el imperio relevó a Colombia en el enemigo externo en magnitud de sus fuerzas, cercanía y composición de sus vectores políticos, económicos, sociales y militares. Las emboscadas ya no son en las montañas del Turimiquire, El Bachiller o en las serranías de Falcón, todo eso es una rutina urbana que se agazapa en plazas, esquinas y pasos peatonales. Los bandoleros ahora, no se atrincheran a orillas de carreteras y en lo profundo de las vaguadas a esperar el paso de los "convoyes" y las patrullas para detonar las cargas mortales de la balalaika, ahora simplemente jinetean sus motocicletas con el amparo de los colectivos y desde una esquina, en yunta con la Guardia del Pueblo, descargan sus fusiles y pistolas ante una marcha política inerme.

El Cepo, Salistral, La Gloria, El Mortero, El Potrero, El Cucharo, El Jobo y otras emboscadas emblemáticas de los combates de los teatros de operaciones anti-guerrilleras han trasladado sus fosos de tiradores hacia las esquinas de nuestras principales ciudades, para que un puñado de venezolanos puedan masacrar a otros venezolanos, bajo la complicidad de los jefes militares.

Las movilizaciones no son ahora para la defensa de la soberanía y la integridad territorial en el territorio del Esequivo y si, para salvaguardar del largo brazo de la justicia a criminales, sindicados de robar dineros públicos, imputados de alianzas con el terrorismo y convictos del tráfico de cocaína.

Las proezas militares no son ahora para defender la constitución y la nación en general, las hazañas se construyen en estos tiempos revolucionarios para defender el legado de Chávez, la imposición del socialismo y la derrota del imperialismo planetario. No me jodan.

Mientras esas pamplinadas ocurren, también se van concretando derrotas bien sustantivas en torno a valores y principios ancestrales que si hicieron que Venezuela tuviera uno de los mejores ejércitos equipados en Latinoamérica.

Las batallas en las explanadas de la legalidad, los escrúpulos y la moral han rendido sus estandartes al general corrupción, al mariscal narcotráfico y poco a poco con delicadeza de relojero,  el comandante terrorismo ha consolidado su cabeza de playa o de puente entre Castillete y Punta de Playa, la isla de Aves y la catarata de Huá, para que Hamás, Hezbollah, FARC y otras fuerzas asimétricas proyecten sus planificaciones paramilitares hacia el norte del continente.

Cuando los estandartes militares terminen de rendirse ante estas tres fuerzas letales (Corrupción, narcotráfico y terrorismo) y se imponga la potencia de la nacionalidad, se debe abrir otro camino para el resarcimiento institucional y constitucional de una nueva Fuerza Armada Nacional.

Entretanto, esa es la institucionalidad militar construida en torno a una persona y una parcialidad política.

Pero… ¿tiene bases sólidas? ¿Tendrá futuro? Yo creo que no.