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viernes, 13 de marzo de 2015

LOS SIETE

Fig. 1.- Manuel Antonio Noriega en plena efervescencia politica blande un machete para amenazar cualquier injerencia extraña en Panamá.


Un buen análisis de contenido a la Orden Ejecutiva dictada el día 9 de marzo de 2015 por el presidente de los Estados Unidos, Barack Obama expresa muchas cosas. En primer lugar la constitución de Venezuela como  “una inusual y extraordinaria amenaza a la seguridad nacional y política exterior de los Estados Unidos” es algo que debe analizarse más allá de las líneas de la orden. Luego está lo que realmente deriva de lo inusual de desatar una crisis no tan cercana a la de los misiles del año 1962, pero sí muy estrecha a la de Panamá en 1989. La coyuntura política de Venezuela con Maduro no se parece a la Cuba de Fidel Castro de aquel entonces y si tiene mucho de contigüidad con la Panamá de Manuel Antonio Noriega.

Las sustancias de la orden son completamente de naturaleza económica y se esmeran en “los bienes e intereses de propiedad (De los siete afectados) que se encuentran en los Estados Unidos”. Debemos recordar que todo el sistema financiero mundial pasa, reside y permanece en el gigante del norte a pesar de lo que digan tendenciosamente los camaradas. Los derechos humanos en Venezuela son parte de la causa.

Veamos. El jueves 12 de marzo de 2015, unas declaraciones del General John Kelly, Jefe del Comando Sur de USA destacan  que Venezuela está “cerca del colapso y de implosionar” debido a su “triste” situación económica.

Sigamos viendo. Cuando desmenuzamos el origen institucional de los siete afectados conseguimos la siguiente distribución 3 son oficiales de la GNB (Noguera, Benavides, Vivas), 2 son oficiales del Ejército (González, Bernal), uno es integrante de la PNB (Pérez) y la dama es integrante del ministerio público (Harrington). Esa lista y su distribución en el origen, no es casualidad.

Los gringos saben que el escenario más potencial es el de la explosión social peor que el del Caracazo del año 1989 y en esa proyección saben que los actores más importantes serán la Guardia Nacional inicialmente con la Policía Nacional Bolivariana y el SEBIN, y posteriormente de acuerdo a la escalada de la violencia, el Ejército en la calle con todo el poder de fuego que significa su salida a reprimir. Durante el desarrollo de ese libreto, al final todo se inclinará hacia donde digan los líderes del Ejército, fundamentalmente empujados por los resultados de esa violencia (Muertos, heridos, prisioneros, etc.) y lo que significa en el futuro por la punibilidad (Ministerio Publico) en la violación de los derechos humanos. Nicolás Maduro y la nomenclatura del régimen, en este momento, son prisioneros de esa posibilidad. Allí reside la fundamentación de la inclusión de “los siete” en la orden ejecutiva.

Además, recordemos la sensibilidad que existe en la sociedad norteamericana, por los ataques del 11S a todo lo que huela al terrorismo. A pesar de que la orden ejecutiva es de naturaleza económica y su etiqueta al final es la corrupción todo proyecta – entre líneas – que su objetivo es alertar en algunas instituciones sobre el terrorismo que se está incubando en Venezuela procedente del medio oriente. Solo allí se justifica una orden ejecutiva para declarar a Venezuela como una amenaza a la seguridad de Estados Unidos.

Los dineros recientemente encontrados en el sistema bancario suizo y de Andorra, que ocultan fortunas individuales y corporativas de camaradas y entidades del estado (PDVSA) y de la revolución roja rojita en Venezuela, vinculadas al tráfico de drogas, metales preciosos, corrupción, armas y seguidores del terrorismo internacional en el eje del mal (Corea del Norte, Bielorrusia, Irán, y sorpresa…el Ejército Islámico) han disparado las alarmas en el sistema financiero internacional, léase Estados Unidos.

Entre lo que está y no está incluido en la orden ejecutiva del presidente Barack Obama hay terrorismo, narcotráfico y corrupción montados en el tema de los derechos humanos en Venezuela y los bienes con ese origen, propiedad de venezolanos con poder en instituciones fundamentales.

Ante la posibilidad de un nuevo “Carajazo” que active un escenario de violación a los derechos humanos con protagonistas dentro de la Guardia Nacional Bolivariana, Ejército, SEBIN, Policía Nacional Bolivariana y el Ministerio Publico, allí tienen un buen mensaje.

Manuel Antonio Noriega pasó 20 años en una cárcel federal norteamericana.


Los siete son el mensaje. Los destinatarios ya ustedes saben quienes son.