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martes, 17 de marzo de 2015

¿SOMOS UNA AMENAZA?

Fig. 1.- El unico protagonista "vivo" de la Crisis de Los Misiles de 1962 es Fidel Castro y en sus dias finales puede poner al mundo nuevamente a las puertas de un holocausto nuclear.




El 1ero de septiembre de 1939, un loquito hiperclorhídrico con delirios de grandeza y de dominio mundial ordenó la invasión a Polonia y se dio comienzo a la Segunda Guerra Mundial. 6 años después con el lanzamiento de dos bombas atómicas en Hiroshima y Nagasaki, con un saldo entre 50  y 70 millones de víctimas, con el deterioro material, económico y moral de las naciones involucradas, un Adolfo Hitler suicidado y la rendición de Japón, el mundo entró en la Guerra Fría.

Al finalizar la 2da Guerra Mundial en 1945, el mundo se dividió en dos grandes bloques políticos, económicos, sociales y militares encabezados por las dos grandes potencias. La amenaza para ambos era el arma nuclear y en torno a ella definieron el concepto estratégico nacional. La disuasión, la contención, la disuasión máxima y la destrucción mutua asegurada fueron parte de las estrategias desarrolladas para evitar la utilización de este tipo de armas, o bien para obtener una hipotética ventaja en caso de una guerra nuclear.

La crisis de los misiles en Cuba en octubre de 1962 – alentada por el Mesías caribeño – puso al mundo al borde del holocausto nuclear. Ha sido la única vez que en los Estados Unidos se ha alcanzado el nivel de DEFCON 2. Una vez solucionada la crisis se activó el llamado teléfono rojo, con el fin de subsanar posibles malentendidos sobre la cuestión nuclear.

La amenaza prioritaria hasta ese momento lo fue el arma nuclear.

A partir del 9 de noviembre de 1989, con la caída del Muro de Berlín, la desaparición de la Unión Soviética y la manifestación estruendosa del fracaso de la revolución soviética después de 70 años, el concepto de la amenaza para los Estados Unidos cambió y se inició un proceso de reformulación de las misiones de las fuerzas armadas occidentales. El arma nuclear pasó a un segundo plano y la amenaza se orientó hacia el terrorismo internacional, el narcotráfico, la corrupción, el medio ambiente y los ataques a la democracia y los derechos humanos.

Dos ejemplos, de cómo los Estados Unidos han reorientado su calificación de la amenaza lo han sido Pablo Escobar y los carteles colombianos de la cocaína a finales de los 80s y después del 11S con Osama Ben Laden y Al Quaeda. La invasión del territorio continental con miles de toneladas de cocaína y la destrucción de las torres gemelas en Nueva York con los ataques suicidas de 2001, se constituyeron en una flagrante amenaza a la sociedad norteamericana y al corazón del american way of life.

A partir de 1998 el régimen de la revolución bolivariana, encabezado por Hugo Chávez ha estimulado la construcción de una alternativa de poder mundial distinta a USA y ha focalizado su esfuerzo en vender política, económica, militar y socialmente la idea de un mundo multipolar. Para ello ha establecido alianzas secretas con China, Rusia, Bielorrusia, Irán, Siria, y prioritariamente con Cuba a nivel global.

A nivel regional ha penetrado con la geopolítica del petróleo, la subregión del Caribe, el sur y el centro del continente americano con la creación de organismos multilaterales como Alba, Unasur, PetroCaribe, Celac con la evidente intención de consolidar un bloque de poder distinto al statu quo.

Pero además, de manera paralela, han sido evidentes sus simpatías con movimientos armados globales, procedentes del medio oriente como Hamás, Hezbollah de abierta calificación terrorista por los Estados Unidos y a nivel regional su afinidad con la organización guerrillera las FARC de Colombia, la cual ha sido también calificada como uno de los más grandes carteles mundiales de la cocaína.

Las denuncias recientes de la detección de  350.000 millones de dólares de un abultado correaje de transacciones que permitían que dinero procedente de la corrupción en Venezuela ingresara al sistema financiero internacional a través de bancos de Andorra, España y Suiza, disparó las alarmas en el centro de las finanzas mundiales. Ese centro gira aun en torno a Estados Unidos, para pesar politico de los camaradas.

Cuando se reúne una cantidad tan exorbitante de dinero procedente de la corrupción, con los escrúpulos del narcotráfico que sirve de puente en Venezuela para exportar cocaína hacia Europa y Estados Unidos, con el terrorismo internacional procedente del medio oriente y el local, y se amarran a las debilidades democráticas de Venezuela en materia de derechos humanos, estado de derecho y de alternabilidad de poder; las posibilidades de concertarse un grupo de estados forajidos desde Venezuela para construir, disponer y disparar un arma nuclear, y servir de cabeza de puente o de playa para cualquier golpe de mano de los enemigos globales de Estados Unidos, son casi una realidad.

Remenber la crisis de los misiles de 1962 y a uno de sus protagonistas extremos, quien aun estando en sus días finales, tiene una peligrosa influencia política directa en Venezuela.

Con esos hechos, un nuevo loquito hiperclorhídrico como el de 1939 puede poner al mundo nuevamente al borde de un holocausto.

¿Somos una amenaza? …Disponga usted de las cámaras.