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miércoles, 5 de agosto de 2015

FUERTE TIUNA DRY CLEANING

Fig. 1.- Los jefes militares saben que solo un pronunciamiento militar en la coyuntura les permitiría lavar sus culpas institucionales parcialmente ante la historia.
Creo que estamos en la antesala de una gigantesca operación de lavado de dinero. La situación política, económica, social y militar del país es inaguantable. La presión popular y los morbos planificados y alentados desde el alto gobierno para mantenerse en el poder, como la inseguridad, el desabastecimiento, la inflación y el alto costo de la vida están empujando hacia la alta probabilidad de un estallido social.

Sí la situación se prolonga como ha venido desarrollándose en los últimos seis meses las elecciones parlamentarias del 6 de diciembre de este año, se guindan de cualquier incidente que estalle en el bachaqueo de la cola de un supermercado o en el saqueo de una gandola accidentada y volcada de pollos beneficiados en cualquier carretera del país, que genere enfrentamientos de calle entre venezolanos y precipite una espiral de violencia.

De allí a la activación de un estado de excepción y a la suspensión de algunas de las garantías constitucionales en la previsión de la reedición de un caracazo del siglo XXI que obligue a la FAN a salir a la calle a poner orden, solo media la planificación prevista. Eso se llama el carajazo militar a un tris
.
En este momento los más interesados en que el país caiga en un escenario de confrontación entre venezolanos son los mismos miembros de la nomenclatura militar enchufada en la administración pública y con acceso a vergonzosos mecanismos de corrupción.
  
No alientan, en esa prospección, la posibilidad estrecha de ejecutar un golpe militar ortodoxo y de librito. Y si estiman una salida que obligue a la muerte del actual régimen donde una cuota parte del protagonismo de la coyuntura la encarne varios de los generales y almirantes (el actual ministro incluido) con participación incluso en juntas de gobierno cívico - militar con algunos de ellos figurando. Los mismos militares enchufados desean desenchufar de la máquina de respiración, al régimen.

Eso solo se vislumbra en un contexto de estallido social donde los saqueos, la intensidad de la violencia, el descontrol parcial de los colectivos, algunos sectores internos descontentos y en general el orden interno del país, con la estrecha posibilidad de una guerra civil y la intervención inmediata de organismos multilaterales “obligue” a la Fuerza Armada Nacional a salir y ejecutar las planificaciones previstas ¿Plan Ávila o Guarairarepano?

Las salas situacionales de todos los componentes y de los organismos de seguridad del estado deben haberse paseado por esa contingencia política, militar y fundamentalmente operativa que pondría en peligro real la estabilidad del régimen, dependiendo del rol que asuman en las chiquiticas los miembros del Alto Mando Militar o un grupo influyente de generales y almirantes.

Sin necesidad de especular estas eventualidades en un gabinete o como parte de una conspiración, estoy completamente seguro que cada uno de esos altos oficiales, en la intimidad de su almohada o en la soledad de sus miedos corporativos e institucionales ha manejado esa eventualidad cuando la agonía y la caída del régimen empiece a estallar en sus costuras y el futuro personal de cada uno de ellos se proyecte en juicios, exilios, persecuciones y rendición de cuentas.

¿Qué se pierde y que se gana en la FAN en un pronunciamiento militar?
  
La FAN pierde poder político parcialmente al ceder la exclusividad que disfruta en este momento y asume un rol protagónico compartido que diluirá sus responsabilidades de 17 años de excesos en la administración pública.
  
El grupo militar que se pronuncie gana impunidad temporal (tiempo) y la licencia coyuntural de disfrutar de las simpatías populares al ayudar a destruir un gobierno que acumuló odios y resentimientos atizados desde las altas esferas. Pero además obtienen la patente legal enmascarada por la transición política (espacio), para disfrutar de los dineros mal habidos durante el régimen.

Eso ocurrió el 23 de enero de 1958 y el 11 de abril de 2002.
  
Palabras más palabras menos es el equivalente a una gigantesca lavadora de dinero.

La condición fundamental de este escenario es la gente en la calle, solo así y en ese orden, saldrá la tropa. 

Eso es histórico.
  
No hay leal no hay lopa.