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martes, 29 de diciembre de 2009

PODER RELATIVO DE COMBATE ENTRE VENEZUELA Y COLOMBIA

domingo, 27 de diciembre de 2009

CALDERA Y EL SOBRESEIMIENTO

La desaparición física del doctor Rafael Caldera ha permitido pulsar en la opinión pública, la reacción de la gran mayoría de los venezolanos en torno a un tema que gravitaba durante la penosa enfermedad del ilustre jurista y ex presidente.

El sobreseimiento de la causa militar instruida al Teniente Coronel Hugo Chávez por los hechos desencadenados a raíz del Golpe Militar del 4 de febrero de 1.992, fue una decisión tomada por el entonces presidente Caldera en su condición de Presidente de la República y Comandante en Jefe de las Fuerzas Armadas Nacionales.

Desde el punto de vista legal, no existe ninguna objeción que incida en la legitimidad de la decisión de aquella oportunidad. Otras consideraciones políticas influyeron en la resolución del doctor Caldera para favorecer con la medida de gracia al Teniente Coronel Chávez. La que más se ha apelado es la solicitud que hacían los más diversos sectores de la vida pública nacional, para favorecer al Teniente Coronel Hugo Chávez y el grupo de militares participantes de las asonadas del año 1.992, para que fueran beneficiados con disposiciones que interrumpieran el proceso judicial en curso.

Las simpatías mayoritarias que levantaron los golpes en el pueblo animaron a solicitar ante los medios de comunicación, beneficios para los militares felones. Los candidatos presidenciales, para las elecciones hicieron propuestas públicas en ese sentido y tomaron como banderas electorales la ola de inclinación golpista que se levantó en aquella oportunidad. El tema de la pacificación fue el argumento más aludido por el Presidente Caldera para tomar la decisión.

Las virtudes del ex presidente Caldera se han dejado de lado en un momento en que su desaparición debería de elevar sus borlas de Abogado, doctor en Ciencias Políticas, profesor universitario, escritor, articulista, ensayista, diputado, senador, jefe de Estado, caudillo político y demócrata; y los títulos y honores concedidos por más de veinticinco Universidades de América y Europa.

Cuestión de la polarización política de este momento, el arrinconamiento social a que ha llevado la nación la Revolución Bolivariana de Hugo Chávez y el inmediatismo en la valoración de una decisión, que ha debido proyectarse como una medida de gracia para la sociedad venezolana del momento; pero que desgraciadamente no resulto en sus efectos en el tiempo, como se esperaba.

Hugo Chávez no solamente resultó el más grande fraude de la historia política venezolana, también ha puesto al borde de la muerte la proyección de la nación y ha inoculado a un alto porcentaje de venezolanos, el morbo del odio y la división social. La republica que ayudó a construir el doctor Caldera con Rómulo Betancourt y Jovito Villalba por la vía del vituperado Pacto de Punto Fijo, es la misma que se está expresando con los dicterios inoportunos y agravios inadecuados a la memoria del gran estadista - que lo fue - el doctor Rafael Caldera.

En todo caso, lo que se quiere analizar es la decisión que favoreció a Hugo Chávez en aquella oportunidad y que con la muerte del doctor Caldera ha agarrado más opinión pública que los meritos – que son mayores – del ex presidente.

El último libro del doctor Caldera, "De Carabobo a Punto Fijo. Los Causahabientes" publicado por Libros Marcados en un capitulo que prologa el ex guerrillero y periodista editor del diario Tal Cuál, Teodoro Petkoff, abunda en consideraciones para justificar acertadamente la decisión del Presidente Caldera; al final se suscribe en la última edición, un epilogo calzado con la firma de su hijo el Doctor Juan José Caldera, ex senador de la republica donde se justifica la decisión que puso en libertad en aquella oportunidad al militar felón del 4 de febrero de 1.992.

Todas las argumentaciones se orientan hacia el pedido que mayoritariamente hacia la opinión pública venezolana y el liderazgo de la coyuntura para poner en la calle a los militares golpistas y contribuir al proceso de pacificación militar del país.

En la larga nota del ex senador Juan José Caldera se apela a lo que era en aquella oportunidad el sentir de la mayoría de los venezolanos y de todos los candidatos presidenciales en la justa electoral de 1.993.

Todo ello es confirmable y aceptable en las argumentaciones que hace Teodoro y Juan José en los medios de comunicación; y además en el excelente discurso de despedida que hizo el Doctor Asdrúbal Aguiar y la gran mayoría de quienes honran en este momento la memoria del ex presidente fallecido.

El mismo doctor Caldera en una oportunidad señaló "el pueblo no se equivoca" y es el pueblo mayoritario que está haciendo exteriorizar su opinión en torno a la famosa decisión de poner en la calle al actual presidente. Es una manera de refutar las estridentes expresiones que surgen por la vía de la web, en la Radio bemba y el ciudadano común que no deja de tener una opinión en torno a la controvertida decisión.

Los programas de radio cuando abren los micrófonos, los de televisión cuando dejan el paso libre al mensaje de texto o las notas periodísticas de los medios de comunicación virtuales como www.noticias24.com y www.noticierodigital.com recogen aluvionalmente lo que ya es una opinión arrastrada desde hace mucho tiempo.

¡La libertad de Hugo Chávez en aquella oportunidad fue un error!

Simplemente la decisión, a pesar de estar siendo exigida en aquella oportunidad, el tiempo se ha encargado de demostrar que era errada e inoportuna.

Ese mismo tiempo ha demostrado que el actual presidente de la republica, ha sido un beneficiario consecuente de decisiones pifiadas por jefes militares y presidentes de la republica.

Si se hubiesen tomado decisiones oportunas, Hugo Chávez hubiese estado en la calle, fuera del mundo militar, desde el año 1.984.

El mismo desenlace del 4 de febrero de 1.992 fue una derivación de una larga cadena de imprudencias en la cadena de mando, arrancando desde el mismo Comandante en Jefe (Jaime Lusinchi y Carlos Andrés Pérez) hasta la decisión del mes de marzo de 1.994, que puso en la calle a Hugo Chávez desde Yare.

Fue favorecido por una decisión del entonces director de la Academia Militar, el General de Brigada Carlos Julio Peñaloza Zambrano, al ser detectado en actividades conspirativas con parte del personal del Curso Militar, próximo a graduarse. No se le instruyó algún expediente judicial y simplemente fue objeto de una decisión administrativa que lo transfirió a una unidad operacional.

Fue favorecido por una decisión del entonces Comandante en Jefe de las Fuerzas Armadas Nacionales, el doctor Jaime Lusinchi; cuando en un "cuento chino" que le llevaron los oficiales generales y almirantes del Alto Mando Militar al Presidente de la Republica, tergiversaron la información relacionada con el movimiento de un escuadrón de tanques Dragón del Batallón Ayala hacia la sede del Ministerio de relaciones Interiores y la residencia presidencial La Viñeta, el 26 de octubre de 1.988.

Fue favorecido con una decisión del entonces Comandante en Jefe de las Fuerzas Armadas Nacionales, el señor Carlos Andrés Pérez; cuando se detectó una conspiración el 27 de noviembre de 1.989 para secuestrar al grupo de generales que se iba a reunir en el Comando General del Ejército y a un hijo del entonces Comandante General del Ejército. En ese entonces, el Presidente Pérez señaló textualmente "a mí no se me alza ningún Teniente Coronel".

Fue favorecido con la decisión del entonces Ministro de la Defensa, el General de División Fernando Ochoa Antich, al ser asignado a una unidad elite del Ejército, el Batallón de Paracaidistas Antonio Nicolás Briceño, con todos los antecedentes de conspiración disponibles en los archivos de las agencias de inteligencia del estado venezolano.

Pero además de eso, con todas esas referencias conspirativas, el mismo 3 de febrero de 1.992, fue favorecido por la incompetencia y la ineptitud del entonces Comandante General del Ejército, el General de División Pedro Remigio Rangel Rojas; para que los efectos de la felonía se desarrollaran con las consecuencia de muertes y heridos que todos conocemos.

Los detalles de los favores recibidos en el proceso de reclusión y las medidas de gracia dictadas para beneficiar a los felones del 4 de febrero y posteriormente los del 27 de noviembre de 1.992, son parte de un capitulo de Patria Boba que aún se pretende reeditar, cuando se le pide al pueblo no descargar las tropiezos políticos y no drenar los pecados de oportunismo de aquella ocasión.

El favor más grande lo recibió con el sobreseimiento a su causa, de aquel entonces. El tiempo se ha encargado de colocar las cosas en su justa dimensión.

¿Fue un error? ¡Por supuesto que fue un error! Es obvio que este no es el momento para hacer los análisis porque ya se han hecho; la evidencia más concreta es que desde la misma acera del ex presidente fallecido se han iniciado las justificaciones que se han estrellado contra la opinión del populacho.

Una cosa es la inoportunidad para endilgar los pecados terrenales y otra es ir preparando el camino para la indulgencia y el perdón político.

El pueblo es sabio en la penalización de las infracciones de sus líderes y en este momento dada la magnitud de la tragedia política que está viviendo el país, es difícil que al doctor Caldera pueda eludir los resultados de sus fallos como Presidente de la república y Comandante en Jefe de las Fuerzas Armadas Nacionales.

Ya en un artículo anterior me dedique a resaltar las virtudes cívicas y de estadista del Presidente Rafael Caldera y su contribución al proceso de la construcción de la republica civilista que se inició el 23 de enero de 1.958 y que culminó el 6 de diciembre de 1.998.

Es incuestionable que el ex presidente Caldera fue uno de los venezolanos más relevantes del siglo XX.

El mismo pueblo que le pidió a Rafael Caldera la libertad para los militares felones del 4 de febrero de 1.992 y 27 de noviembre de 1.992; es el mismo que ahora con la muerte del ex presidente, le coloca en su carga de pecados mortales, la decisión de sobreseerle la causa militar instruida al teniente Coronel Hugo Chávez, por el Golpe de Estado del 4 de febrero de 1.992.

¡El pueblo no se equivoca!

sábado, 26 de diciembre de 2009

RAFAEL CALDERA

Escribir sobre un hombre cuyo deceso acaba de ocurrir es difícil. Es inevitable la pasión cuando este, es un hombre publico que pasó por mas de cincuenta años de ejercicio político y de influencia en la Venezuela contemporánea; si a ello le incluyes dos periodos presidenciales, es dificil carecer de opinión en torno a su transito terrenal.

Ese hombre es Rafael Caldera.

Es incuestionable que el ex presidente Caldera fue uno de los venezolanos mas relevantes del siglo XX. Abogado, doctor en Ciencias Políticas, profesor universitario, escritor, articulista, ensayista, diputado, senador, jefe de Estado, caudillo político y demócrata; el ex presidente fue un humanista internacionalmente reconocido con títulos y honores concedidos por más de veinticinco Universidades de América y Europa.

Sin hacer demeritos, a los otros sectores que caracterizaron la obra publica de Rafael Caldera, es su trayectoria política la que servirá de referencia fundamental para construir su semblanza de venezolano notable de la segunda mitad del siglo XX.

En Rafael Caldera hay que distinguir varios periodos, claramente definidos en su vida política. Tres sobresalen significativamente.

El Caldera derechista y ortodoxo de sus primeros años de la política, parte de los gobiernos del General Eleazar Lopez Contreras y el General Isaias Medina Angarita; en los cuales fue Sub Director de la Oficina Nacional del Trabajo y Diputado; fundador de varias organizaciones políticas como la Unión Nacional Estudiantil (UNE) y el Movimiento de Acción Nacional (MAN) que precedieron estructuralmente y sirvieron de antesala doctrinaria a su partido emblemático Copei.

El Caldera republicano y socialcristiano de la etapa post perejimenista con la bandera de Copei, iniciador del proceso político de la republica democrática consolidada sobre la Constitucion Nacional de 1.961, periodo en el cuál participó en las elecciones de 1.958 contra Romulo Betancourt y porteriormente en las realizadas en 1.963 contra Raul Leoni; hasta que en 1.968, luego de diez años de hegemonía adeca le gana unas reñidas elecciones a Gonzalo Barrios.

En este periodo presidencial de Caldera se inició un proceso de pacificación política del país, para abrir los caminos democráticos y de la paz, a los integrantes de la guerrilla castro comunista originada desde el Partido Comunista de Venezuela (PCV) y el Movimiento de Izquierda Revolucionario (MIR) que había teñido de violencia a la republica desde el año de 1.960; alentada desde La Habana, Cuba.

Por ultimo, el Caldera bien arrimado a las izquierdas después de la política de pacificación iniciada en su primer gobierno y consolidada en el segundo; y distanciado de su creación política republicana – el partido Copei - cuando su sexta carrera a la Presidencia fue interrumpida por sus delfines politicos en 1988.

En este periodo su carrera política parecía enterrada, pero el 4 de febrero de 1992 con su histórico discurso ante el Congreso Nacional y tras el primero de los dos intentos de golpe de Estado de ese año, emergió con un nuevo liderazgo y una visión política que lo catapultó hacia la segunda presidencia de la república.

La segunda presidencia de Rafael Caldera sirvió de marco para la pacificación militar del país, que se consolidó en el controvertido sobreseimiento a la causa militar que se le seguía al Teniente Coronel Rafael Hugo Chavez Frías, por los hechos violentos del Golpe de Estado del 4 de febrero de 1.992 y le abrieron el camino para su participación política posterior.

La historia de la llegada del militar felón a la primera magistratura, el 6 de diciembre de 1.998, es un evento político sobre el que ahora se abrirán los espacios para la discusión y el debate; con la desaparición física del ex presidente.

Esos tres periodos definen la participación publica de Rafael Caldera en la vida nacional y abren el camino para una valoración objetiva de su aporte a la construcción de la republica civil que se inició el 23 de enero de 1.958; pero también la que se inició el 6 de diciembre de 1.998 con la llegada al poder del Presidente Hugo Chavez y su declaración de la llegada de la Revolución Bolivariana y el Socialismo del siglo XXI.

Es innegable que Caldera fue un gran aliado de Romulo Betancourt en la construcción de la Republica civil que duró hasta la entrega de su gobierno en 1.998. Es, este periodo, su referencia política mas importante y el que servirá de base a la evaluación su trayectoria como político, estadista y constructor al sistema de libertades que caracterizo la etapa republicana surgida después del 23 de enero de 1.958 y consolidada sobre el acuerdo político denominado Pacto de Punto Fijo.

Los grandes pilares de ese acuerdo suscrito en Nueva York el 31 de enero de 1.958 entre Romulo Betancourt, Jovito Villalba y Rafael Caldera, como representantes de los mas importantes partidos políticos en esa coyuntura y para garantizar la estabilidad de la naciente democracia fueron también la vanguardia política mas importante para establecer los referentes al nuevo marco de convivencia de la Sociedad Venezolana. Ese convenio sentó las bases del nacimiento, crecimiento y desarrollo de dos generaciones de venezolanos que cultivaron los arquetipos de la paz, la libertad, los derechos humanos y la democracia.

Con Rafael Caldera si queda enterrado definitivamente el ultimo sobreviviente emblemático del Pacto de Punto Fijo, tan vituperado en estos tiempos de Revolución Bolivariana; pero además, estos once años de Socialismo del siglo XXI reivindican la obra política y social de esos cuarenta años de la democracia republicana y civilista, que disfrutamos los venezolanos con sus errores y aciertos y de la cuál Rafael Caldera fue uno de sus artífices y creadores.

Paz a sus restos

domingo, 20 de diciembre de 2009

PELIGROS Y OPORTUNIDADES

 

Está finalizando el año 2.009 con un gran saldo negativo para el gobierno y otro no menos favorable para la oposición.

La comunicación china y la japonesa en la expresión de sus ideogramas de comunicación, suele representar la expresión de crisis con la yunta de otros que aluden a peligro y oportunidades. En la sabiduría de ambas culturas, los panoramas donde se ciernen peligros, son también momentos para desarrollar oportunidades de crecimiento y exposición de todas las potencialidades.

El año que está finalizando ha representado para las expresiones políticas que hacen vida en la actual coyuntura del país, una gestión de peligro que ha tocado lo más profundo de las realidades intrínsecas de ambas manifestaciones; pero también un giro de oportunidades bien finitas que ponen en riesgo las proyecciones políticas de los dos vectores.

El régimen de la Revolución Bolivariana se ha desenvuelto en los caminos peligrosos del incremento exponencial de la delincuencia y su consecuente incidencia en la seguridad ciudadana, lo que coloca a este problema en uno de los retos más importantes del gobierno.

Igual camino empedrado lo ha representado el grave problema de los niveles inflacionarios que afecta por igual a ambos sectores, lo que se agrava con la postración del aparato productivo del país, los altos niveles de desabastecimiento en muchos de los productos de la cesta básica y la mengua del parque industrial del país; si a ello se le agrega el grave enfrentamiento con nuestros principales socios comerciales, Estados Unidos y Colombia; todo proyecta que en el plano económico; el gobierno viene pisando un camino exageradamente peligroso en términos de la gobernabilidad.

El sendero de la corrupción y su derivación de la impunidad es otros de los riesgos potenciales que ha asumido el Socialismo del siglo XXI. La crisis bancaria y sus secuelas, se advierte como un iceberg del que apenas emerge un porcentaje pírrico en el centimetraje comunicacional.

Si a ello le agregamos el persistente enfrentamiento que ha venido manejando a nivel internacional el Presidente de la Republica, especialmente en las relaciones con su vecino más inmediato – Colombia – y las tormentosas formas diplomáticas que se han manejado con Estados Unidos; el tema internacional ha sembrado de peligros potenciales al régimen bolivariano.

El espinoso tema de las FARC, el narcotráfico, Irán y el terrorismo internacional; han servido de titulares a muchos de los medios internacionales. En todos esos temas hay un trance que levanta suficientes escollos para salvar desde el punto de vista internacional; pero además le ofrece argumentos a la oposición interna, para que esta asuma un rol más activo y para que se adjudique igualmente, iniciativas que le den ventajas tácticas y estratégicas.

Todos estos temas le han generado al gobierno del Presidente Chávez, crisis que se han levantado abruptamente; las cuales con escasos días de diferencia han dado paso a otras. En diez años de revolución, no ha pasado semana en la que no esté ocupando un espacio importante una crisis; sea de orden político interno, internacional, económico, militar, social.

En la gran mayoría de ellas, el Presidente ha transitado el sendero de la ingobernabilidad, de la osadía, del azar y de los riesgos; poniendo en peligro, no pocas veces, el control del poder. Esas oportunidades de peligro han sido obviadas en la mayoría de los casos por los sectores formales de oposición.

Nada indica que en el año 2.010, un año de elecciones a la Asamblea Nacional, los vectores que han sido desarrollados en esta crónica; la inseguridad, la inflación, la corrupción, las relaciones internacionales y en síntesis, el ejercicio del gobierno para generar a la sociedad en general la riqueza y el bienestar común; vayan a transitar el camino de la eficiencia y la gestión.

Todo señala que vamos a continuar en la secuela de crisis que ha sido característico de estos últimos diez años de revolución, con las banderas de los peligros y los riesgos ondeando hasta su máxima expresión.

El gobierno no ha sabido aprovechar el amplio abanico de sus oportunidades, mucho menos la oposición. Los peligros para la democracia continuarán acechándola en cada vuelta de esquina, mientras ambos no terminen de tomar decisiones que favorezcan a las grandes mayorías.

Todo indica que la crisis seguirá viva en el año 2.010, con sus motores en máxima revolución.