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miércoles, 29 de diciembre de 2010

EL CID Y CAP

El Cid

¿En qué momento los restos mortales de una persona se convierten en un asunto de estado y de unidad nacional? La pregunta es por la polémica legal desatada entre las familias Pérez-Rodríguez y Pérez -Matos por el lugar del sepelio del ex presidente Carlos Andrés Pérez.

Hay un momento en que los dolores familiares se repliegan ante el dolor de la nación. Creo que la tragedia venezolana va más allá de la tragedia familiar de ambas familias.

Los venezolanos necesitamos en este momento emblemas y referentes que unan la lucha política que trascienda a los partidos.

La muerte de Carlos Andrés Pérez representa en este momento un buen punto alrededor del cual, la mayoría de los venezolanos que está ubicado en la acera del frente de este gobierno, puede nuclearse y servir de soporte a un gran concepto de lucha y de resistencia. Su vida fue así, porque no encarnarlo en la muerte; y sobre todo cuando esta ocurre en un gran momento de la vida nacional que se proyecta hacia la muerte de la nación.

No se trata del dolor familiar, de la tragedia social ni del trauma organizacional a su partido Acción Democrática. En un momento de alarma en el cuerpo social, de fractura hacia la unidad familiar propiciada por el régimen de Hugo Chávez y la Revolución Bolivariana, de crisis en la republica; los restos mortales de CARLOS ANDRES PEREZ pueden ganar una nueva batalla en la lucha para la restitución de la paz, la libertad, la democracia y el valor de la Constitución Nacional de la Republica Bolivariana de Venezuela.

No se trata de subir a CAP a un caballo y forzarlo en su espada desde la cima de una colina para obligar a la huida de los villanos, como lo hizo en su tiempo Rodrigo Díaz de Vivar (El Cid Campeador). Es el retorno de los referentes de lucha contra las dictaduras, contra el oprobio, el vasallaje y el escarnio que se representa en este gobierno y que tanto necesitan los venezolanos que no están de acuerdo con las continuas violaciones a la constitución por parte de Hugo Chávez y su claque revolucionaria.

Ante el dolor de la patria, ambas familias deben ceder sus espacios para el dolor de Venezuela.

¿Vale la pena subir los restos mortales de CAP al caballo blanco del escudo nacional de Venezuela y ceñirlo con las armas de la Constitución Nacional de la Republica Bolivariana de Venezuela para que libre su última batalla por la democracia y la libertad contra los moros rojos rojitos?

¡La nación bien lo merece!

sábado, 25 de diciembre de 2010

LA MUERTE DE CAP

CAP

El fallecimiento de Carlos Andrés Pérez debería de ser el punto de encuentro de todos los venezolanos. Demostró haber sido un demócrata a carta cabal, el funcionamiento de la institucionalidad de la Cuarta Republica lo defenestro políticamente y el tiempo se ha encargado de reivindicarlo. Principalmente el actual régimen de Hugo Chávez Frías y la Revolución Bolivariana, y el del extinto Presidente Rafael Caldera, han abierto caminos para ubicar a CAP en una posición institucional distinta a la de hace 20 años. Pienso que debería ser velado y enterrado en el país, los miembros de su Casa Militar rendirle los honores correspondientes y todo el país político hacer una manifestación publica por la muerte de un hombre que mereció un destino político mejor, en vida.

En este momento de orfandad de liderazgo y de ausencia de referentes de actuación ante la dictadura de Hugo Chávez, la muerte de CAP debe ser el inicio de la nueva vida democrática de la Republica y de la nación.

La actual coyuntura nos pone a todos a dejar de lado las parcelas y los colores y alentar la verdadera unidad nacional.

Este es un buen momento para construir la unidad de todos y el modelo de resistencia para preservar los restos de Venezuela.

Paz a los restos de Carlos Andrés Pérez, un hombre que en vida le hizo la guerra a las dictaduras.

viernes, 24 de diciembre de 2010

Jose Feliciano - Feliz Navidad

CHUCHO Y HUGO

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Chucho Melean es un hombre de negocios y un prospero empresario. No es político. Su comportamiento en los eventos que se iniciaron con la expropiación de las 47 fincas en el sur del lago de Maracaibo, lo convirtieron en fracción de segundos en el hombre de la coyuntura para la oposición política.

En ningún momento se oyó a Chucho Melean hacer algún comentario de naturaleza política ni hacer algún pronunciamiento a favor o en contra del régimen. Como hombre de empresa y responsable de un negocio se limito a defender su propiedad.

Los medios en general y en particular en la web 2.0 (Facebook, Twitter, SMS, blogs, etc.) convirtieron al señor Melean en una referencia política cuando se filtró a la opinión pública la posición de la defensa de su propiedad. Eso lo elevó a niveles de popularidad y heroicidad dentro de la oposición al régimen. Chucho era el hombre que necesitaba la disidencia para encabezar el liderazgo político y enfrentar al régimen.

Lo que ocurrió posteriormente, también en la línea de un hombre de negocios, es que el señor Melean acepto una propuesta del gobierno, que le pareció aceptable y eso no es censurable en un empresario. El señor Melean no es político. Simplemente se montó sobre una coyuntura política para hacer un tremendo negocio con el gobierno, y al final en una relación ganar-ganar ambos (Chucho y Hugo) obtuvieron lo que aspiraban. Eso en teoría de juegos se llama juego de suma variable.

Hugo desmontó un vector que podía convertírsele en un foco de perturbación para la estabilidad del gobierno y Chucho materializó su exigencia como hombre de negocios. Ambos ganaron. No hay garantía de que el sur del lago no se convierta en un desencadenante de la crisis política, así como no la hay para que el gobierno le pague a Chucho su aspiración. Pero, ambos, en la mesa salieron conformes.

En menos de 72 horas el señor Melean fue desmontado del pedestal y paso de héroe a villano. Eso tiene una explicación.

Cuando el señor Melean exterioriza “De aquí me sacaran muerto y yo disparare el primer tiro” lo está haciendo como empresario y hombre de negocios con coraje, firmeza, consecuencia y resistencia en la defensa de sus propiedades. Así ha sido la tradición y la historia del ejercicio empresarial en esa zona del sur del lago y esa postura obligo al régimen a negociar con Chucho Melean. Lo demás fue el desenvolvimiento de una reunión de negocios entre Chucho y Hugo.

Al menos el señor Melean fue sincero y abierto cuando dijo a la opinión pública que si había una buena negociación él entregaba la tierra. Eso fue público.

Un hombre de negocios, que se sentó en una mesa a hacer negocios públicamente con el gobierno, la posición que debe asumir es la de…un hombre de negocios. Insistimos, el señor Melean no es político.

Dicen que el dinero no tiene corazón, sino que lo diga la conducta política de estos últimos doce años.

¿Desde cuándo venimos oyendo, en estos últimos doce años en los mentideros políticos, de líderes opositores que negocian abiertamente contratos del gobierno a cambio de posturas políticas?

¿Que diferencia a la actitud de Chucho Melean con la de Gustavo Cisneros en el año 2.004? cuando cambió en 180 grados la línea editorial de Venevisión para asumir una postura “equilibrada” en la coyuntura política ¡Ninguna¡ Ambos asumieron esa negociación, prácticamente de manera pública.

¿Es distinta la posición de Chucho a la de Mezerhane y Zuloaga (Empresarios ambos) cuando hicieron aquella jugada con el gobierno para sacar del juego de Globovision a Alberto Federico Ravell? Yo creo que no hay diferencia, lo que marco contraste fue el criterio encubierto de la negociación. Pero eso no es censurable, son empresarios que atienden sus negocios tratando de sacar el mejor partido posible en una negociación.

Mientras tanto, en los sectores democráticos siguen a la búsqueda de políticos que asuman con desprendimiento de la visión empresarial, las tareas de liderazgo y los riesgos que son inherentes al ejercicio de encausar la resistencia al régimen.

Es difícil pedirle a un empresario que asuma comportamiento de político, cuando toda su trayectoria ha sido completamente empresarial. Lo reprochable es cuando los empresarios asumen conductas políticas para conseguir sus fines empresariales y dejan en la estacada a la masa que ha depositado sus esperanzas políticas de la coyuntura.

Censurable es cuando los políticos se meten a empresarios y de manera encubierta negocian con el régimen el mantenimiento del statu quo.

Lo que se evidencia con estos eventos en el sur del Lago de Maracaibo y este comportamiento de la masa opositora es la orfandad en materia de liderazgo y la ausencia de una dirigencia que se articule en el perfil de la coyuntura de acuerdo a las exigencias de la crisis política. Coraje, firmeza, consecuencia y resistencia al tenor de la respuesta que se le debe dar al gobierno y al régimen de acuerdo a la necesidad, la proporción, la oportunidad y la conveniencia son las guías para el liderazgo de la ocasión.

Los factores mayoritarios de la oposición estamos a la búsqueda de un liderazgo político que sea capaz de enfrentar a Hugo en todos los terrenos y que asuma los riesgos que son inherentes al ejercicio de liderazgo (Cárcel y muerte).

Hemos tenido políticos con comportamientos de empresarios que han sido incapaces de asumir con coraje, resistencia, firmeza y consecuencia la tarea de llevar a la nación a los fueros de la democracia y la libertad. En ellos ha privado más el Código de Comercio que la Constitución Nacional de la Republica Bolivariana de Venezuela.

Hasta el momento las libertades empresariales han prelado por encima de las libertades políticas.

La empresa personal ha tenido prioridad ante las necesidades de todo el colectivo que se resume en la Republica Bolivariana de Venezuela.

Vamos a continuar esperando un político que diga a los cuatro vientos “De aquí me sacaran muerto y yo disparare el primer tiro”

domingo, 19 de diciembre de 2010

LA CAIDA

laCaida

En 1.928, en plena dictadura del general Juan Vicente Gómez y en la celebración de la Semana del Estudiante que se había organizado durante el carnaval de ese año, el régimen ordenó detener a los principales líderes organizadores del acto, entre ellos Pio Tamayo un antiguo exiliado político. Los jóvenes fueron remitidos a la tenebrosa cárcel de La Rotunda.

Generacion del 28Ante la inesperada reacción oficial y en actitud solidaria frente a lo que consideraban un injusto cautiverio, el resto de los estudiantes se entregó de manera voluntaria a la policía, lo que resultó una maniobra que desconcertó completamente a los cuerpos represivos. Posteriormente, el Gobierno los trasladó al castillo de Puerto Cabello, permaneciendo allí detenidos 214 estudiantes, durante 12 días, hecho que hasta entonces nunca había ocurrido en el país.

Como siempre, los estudiantes han estado a la vanguardia de las coyunturas políticas del país. Desde aquella entrega voluntaria y solidaria con los estudiantes detenidos de la histórica Generación del 28 en la dictadura del general Juan Vicente Gómez; se afinca su participación en la caída del régimen dictatorial del general Marcos Pérez Jiménez, hasta su vanguardia de activismo y movilización que desembocó en la primera derrota electoral del régimen el 2 de diciembre de 2.007, ante la propuesta de la reforma constitucional del Teniente Coronel Hugo Chávez.

Ante tres gobiernos duros de orientación militarista y de vocación dictatorial, los jóvenes estudiantes han planteado propuestas originales que han tenido resultados más allá de lo convencional.

Los estudiantes han tenido un protagonismo indiscutible en estos últimos tiempos. La caída electoral del 2 de diciembre de 2.007 fue una consecuencia de las movilizaciones que se iniciaron después del 27 de mayo de ese año, inmediatamente del cierre de Radio Caracas Televisión. Los jóvenes calentaron la calle y eso arrinconó al régimen, que en un acto desesperado trató de tapar el error del cierre del canal con la llamada a un referendo.

La campaña electoral de esa ocasión fue de Hugo Chávez contra los jóvenes estudiantes. Al final, la “victoria de mierda” reconocida contra su voluntad, ratificaba los lauros para el liderazgo estudiantil de esa ocasión.

Una de las enseñanzas de esa oportunidad, fue el carácter no lineal, que se impone en la actual confrontación política. La estrategia de la aproximación indirecta de Lidell Hart, en la aplicación de la fuerza social actual, para generar un rendimiento político distinto a los resultados generados en una confrontación directa, propone un cambio en el diseño de las líneas políticas y el actual diseño estratégico para enfrentar al régimen de la Revolución Bolivariana y el Socialismo del siglo XXI.

Mientras se siga aplicando el modelo lineal para hacer oposición a Hugo Chávez y su régimen, la ventaja la llevara el gobierno. Hay que rescatar la iniciativa y la libertad de acción. Para ello debemos establecer propuestas novedosas que desconcierten al régimen, tareas originales que generen desbarajuste y confusión dentro de sus filas; pero que además permitan transferir la reacción a las filas rojas rojitas. Hasta el momento ellos han tenido el monopolio de la acción.

El gobierno ha demostrado en 12 años de ejercicio, su incompetencia para gerenciar las crisis que ha tenido. La ineptitud para el enfrentamiento de contingencias siempre lo agarra de sorpresa. Eso que llaman las eventualidades de los planes, que militarmente se llaman apreciaciones de la situación de conducción, se ha determinado que no es el fuerte de los responsables de las decisiones.

Conscientes como estamos todos los venezolanos, del camino trajinado por la Revolución Bolivariana y el Socialismo del siglo XXI; de la mano de su líder el Teniente Coronel Hugo Chávez la Venezuela del futuro ha hipotecado el legado que se le ha de transferir a las generaciones de relevo. Más allá de la republica, del gobierno y del estado venezolano, es la unidad de la nación lo que está en juego. En consecuencia es el momento de hacer grandes sacrificios asumiendo grandes riesgos.

Una primera propuesta no lineal que pudiera generar algún embrollo en los planes del gobierno, es el regreso inmediato y espontaneo de todos los exiliados políticos. Sobre todo de quienes tienen la responsabilidad de ser calificados como líderes en cada uno de sus orígenes.

Manuel Rosales y Carlos Ortega deben formar parte de ese retorno, son parte de los líderes mas importantes de un partido político. Nelson Mezerhane, Eligio Cedeño y Guillermo Zuloaga son líderes empresariales y se convirtieron en una referencia dentro del país, en la actual coyuntura. Los generales Enrique Medina Gómez, Néstor González González, Pedro Pereira, el Vicealmirante Héctor Ramírez Pérez, el Contralmirante Daniel Comisso Urdaneta y otros militares exiliados deberían regresar al país y enfrentar la cárcel abiertamente. Nixon Moreno y Oscar Pérez también deberían sumarse a esa repatriación espontánea. Patricia y Rafael Poleo, y Orlando Urdaneta son imprescindibles en una iniciativa de esta naturaleza. En general, todos los exiliados deberían de regresar al país en este momento.

Pero además, la cabeza visible de esta vuelta a la patria de estos líderes, cada uno en su área, debería asumirla Pedro Carmona Estanga. Sería una excelente vía de retomar los cauces de su liderazgo del año 2.002 y reencontrarse con la venezolanidad con la que está en deuda desde los días de abril.

La llegada de nuestros exiliados sería una excelente manera de solidarizarse estos líderes con nuestros presos políticos, pero además es el reencuentro con los 28 millones de venezolanos presos entre Castillete, Punta Playa, Isla de Aves y la Catarata de Huá.

¿Es un riesgo? Los riesgos son inherentes al ejercicio de liderazgo.

¿Es una temeridad? Más que eso, es una iniciativa no lineal. Cuando estos líderes se dejen caer por el país, puede ser que su caída genere otra caída.

¿Es una propuesta ingenua?... ¡Puede ser! Lo fueron también en 1.928 la solidaridad de los 214 jóvenes que se fueron a entregar a los carceleros del General Juan Vicente Gómez en las puertas de La Rotunda, así como lo fueron los capitanes de abril en la Revolución de los claveles de Portugal en 1.974.

¡Peor es no hacer nada!

miércoles, 15 de diciembre de 2010

PIRATAS, CORSARIOS, BUCANEROS Y FILIBUSTEROS



bandera_pirata
“Con diez cañones por banda,
viento en popa a toda vela,
no corta el mar, sino vuela,
un velero bergantín:
bajel pirata que llaman
por su bravura el Temido,
en todo mar conocido
del uno al otro confín.”

(José de Espronceda. Poesías. 1840. La canción del pirata)


La canción del pirata», poema escrito por José de Espronceda y publicado en Poesías (1840) exalta a un pirata como ejemplo de personalidad original, que vive al margen de la sociedad, despreciando las convenciones y los bienes materiales; y levantando la bandera de su máximo ideal: La libertad.

Hacia la libertad es que navegamos en este momento la mayoría de los venezolanos, sorteando todo género de ataques a los navíos de la unidad y la paz; y esperanzados de llegar a buen puerto con la carga del futuro en las bodegas de la democracia y la libertad.

La travesía opondrá el mismo vandalismo oportunista de corsarios que facilitaron irresponsablemente el arribo del gobierno del pirata rojo rojito. Mientras la bandera negra con las dos tibias cruzadas y la calavera, símbolo del atraso al que nos empuja la revolución, se levante irreflexivamente desde ambos bandos políticos, estaremos destinados a continuar bajo el sable de Hugo, rey de los mares, entre ellos el de la felicidad.

¿Son honestos, serios y responsables los militares venezolanos? ¡Por supuesto…lo son en la misma intensidad que lo son ingenieros, curas, arquitectos, periodistas, abogados, médicos, internacionalistas, contadores, maestros y todo tipo de profesiones venezolanas.

¿Es inherente la planificación y la gerencia a los militares? Lo son en el mismo grado en que lo son para todos los profesionales venezolanos.

La gerencia nació en un vivac de la guerra, creció con los procedimientos del estado mayor y dio referencias para que más tarde, la gerencia pública se hiciera una especialidad abierta para todos.

Usted apareja los procedimientos de la gerencia a la secuencia de las acciones del comandante y su estado mayor y los puede resumir elementalmente para ambos en; problema, análisis, formas de acción, comparación de las formas de acción, conclusiones, recomendación, decisión.

¿Qué estudia un militar en la Academia Militar y en general en todos los institutos de formación profesional? La ciencia y el arte de la guerra. Eso debe entrañar plomo y técnicas de matar. Hasta eso se gerencia para hacer más eficiente los resultados de la guerra.

La improvisación no es exclusiva del sector militar. Los piratas que egresaron del sector militar para ir a formar gobierno, lo hicieron en yunta con piratas, corsarios, filibusteros y bucaneros civiles. Eso forma parte de la historia.

Piratas e improvisados existen en todas las profesiones.

La llegada de Hugo Chávez al poder es la máxima exposición de piratería e irresponsabilidad en que han incurrido los venezolanos en doscientos años de vida republicana desde 1810. Ni siquiera las cabriolas parranderas del General Cipriano Castro en los nueve años de la Revolución Liberal Restauradora son comparables a las piruetas bipolares y los brincos oportunistas de doce años de Revolución Bolivariana y Socialismos del siglo XXI.

Estos doce años de rebotes políticos, de giros económicos, volteretas militares y una enorme fractura social, son la acumulación de las ambiciones desmedidas de muchos piratas militares; pero también del oportunismo de una variopinta de corsarios procedentes de otras profesiones, especialmente de filibusteros de ocasión y amparados por las encrucijadas del patrocinio encubierto, refugiados en la práctica política y la experticia de sus profesiones.

Treinta años atrás, bucaneros de la pluma y de la espada, en todos los sectores del país (Políticos, económicos, sociales, culturales, etc. y procedentes de todas las profesiones) le hicieron la cama del poder a Hugo Chávez.

Los piratas militares trataron de hacer el abordaje el 4 de febrero de 1.992; la constitución de 1.961 y sus instituciones reaccionaron a cañonazo limpio e impidieron el asalto al poder, pero mas tarde los corsarios de la política indultaron a los piratas y le abrieron el camino electoral a los pata e`palo de lorito en el hombro.
Eso también es historia.

La insuficiencia de la acumulación de errores de los cuarenta años de la democracia representativa, que podían resolverse política y democráticamente abrieron una brecha en los derroteros de la institucionalidad, para que ciertos sectores de la intelectualidad venezolana de la década de los 80 y parte de los 90, se expidieran la correspondiente patente de corso para capturar y saquear los caminos constitucionales.

Arturo UslarLa democracia de esa oportunidad certificó la actividad corsaria de personalidades de la talla de Arturo Uslar Pietri, Jacinto Convit, Miguel Angel Burelli Rivas, Ernesto Mayz Vallenilla, José Vicente Rangel, Rafael Alfonzo Ravard, Alfredo Boulton y otros integrantes de Los Notables; para que en una famosa carta fechada el 10 de agosto de 1.990 se abordara a la larga el buque de la Constitución de 1.961. Todo era cuestión de tiempo y de viento.

La misiva en cuestión señalaba al final, después de valorar algunas interioridades del funcionamiento irregular del estado en el encrespado mar de la crisis, lo siguiente:

“Esperamos que esta gestión de buena voluntad pueda contribuir a señalar vías de solución a la grave situación nacional y que ofrezca a todos los venezolanos formas prácticas y realizables para responder razonablemente a las amenazas que se acumulan contra la democracia venezolana, que nuestro pueblo ni quiere, ni debe, ni puede dejar perder.”

Mientras la inteligencia venezolana agrupada notablemente, llamaba al alerta y sugería entrar en zafarrancho de combate, “las formas practicas y realizables para responder razonablemente a las amenazas” ya se habían constituido en movimiento de tanques Dragoon, reuniones de militares con políticos, empresarios, ingenieros, periodistas, médicos, abogados, internacionalistas y conspiradores profesionales.

Se intrigaba de manera encubierta contra la democracia que públicamente se decía defender para que otro grupo de venezolanos dentro de los cuarteles, se articulara política y arteramente bajo el beneficio de la ignorancia, la cobardía, el oportunismo, la ineptitud y hasta la ingenuidad de los altos mandos de la época. Eso también es historia.

rafael_alfonso_ravardLa historia de Los Notables, militares que todo el mundo conoce en el medio castrense de los años 80 y 90 fue pública y notoria. Pudiéramos incluso darle connotación de hecho comunicacional sobre la base de las actividades que permearon hacia los medios de comunicación, por virtud de sus enfrentamientos por el poder. Dentro de ellos, algunos fueron piratas, otros corsarios, algunos filibusteros y muy pocos ejercieron de bucaneros.

Para las calificaciones de piratas, corsarios, filibusteros y bucaneros solo hay que revisar quienes tienen vara alta en el régimen en eso que llaman el Estado Mayor Presidencial y asociarlos; quienes ocuparon cargos de significación dentro del régimen desde 1.998 y quienes habiendo ocupado cargos, aun ejercen alguna significación dentro del sector opositor al régimen.

La diferencia entre el pirata y el corsario es el carácter. Mientras aquel ejerce una práctica de saqueo organizado o bandolerismo marítimo de una manera unilateral y autónoma, probablemente tan antigua como la navegación misma; este lo hacia en virtud del permiso concedido por un gobierno en una carta de marca o patente de corso. Con eso capturaban y saqueaban el tráfico mercante de las naciones enemigas de ese gobierno.

Los Notables militares piratearon la erosión del gobierno constitucional de la época y saquearon la Constitución Nacional; mientras que los corsarios agrupados en la inteligencia venezolana de Los Notables de la carta de 1.990 abordaron la institucionalidad vigente. De allí al golpe de estado del 4 de febrero de 1.992 solo medió levantar la enseña negra de las tibias cruzadas y la calavera.

Pero hay más. La confluencia de venezolanos, orientados a erosionar las instituciones democráticas para acabar con todo rasgo del poder de la democracia iniciada a partir de 1.958, dejó de lado todo género de escrúpulos. El tiempo se ha encargado de confirmar unas alianzas políticas que se establecieron maquiavélicamente.

Precisamente, cada crisis de aquella ocasión lo que hizo fue desnudar con mayor amplitud, la piratería política de la coyuntura; tan igual a como se ha venido evidenciando en esta grave crisis política de los últimos doce años.

Repetimos, la simplificación de las acciones del estado mayor y la gerencia son para arribar a la mejor decisión. Desafortunadamente las decisiones en la mayoría de los casos no han sido las más viables. Veamos algunos ejemplos.

La decisión de no investigar a profundidad el caso de la salida de los tanques Dragoon el 26 de octubre de 1.988 desde Fuerte Tiuna al Ministerio del Interior ¿Fue un acto de piratería militar o una razonada decisión política civil?

La permanencia de Hugo Chávez en las filas militares, después de tantas reuniones conspirativas y expedientes instruidos durante la década de los 80 e inicios de los 90 ¿Fue una planificada gerencia de la crisis por factores militares o una deliberada piratería de los políticos de la época?

El 4 de febrero de 1.992, especialmente la fase antes de la crisis y la etapa durante el desarrollo del golpe de estado en los errores del proceso de toma decisiones ¿son consecuencia de la piratería militar de los altos mandos de la época o del filibusterismo político responsable?

¿Qué calificación puede atribuírsele al entonces senador Rafael Caldera en su famoso discurso del 4 de febrero de 1.992 en el Congreso Nacional? Húmedas como estaban las calles de Caracas, con la sangre de venezolanos inocentes que cayeron bajo las balas de los militares felones de aquella ocasión y en plena gerencia de la crisis, el ex presidente en lugar de defender la democracia, justificó el golpe.

La patente de corso que le expidió la misma democracia que contribuyo a establecer, la constitución de 1.961 que refrendó y su condición de senador, le sirvieron para justificar el golpe de estado, bajo el argumento del hambre. El mismo, por cierto, que uso el Teniente Coronel Chávez en su condición de presidente el 2 de febrero de 1.999, para justificar que un venezolano robara.

La decisión de sobreseer a muchos de los involucrados en el golpe del 4 de febrero de 1.992 y su reincorporación a las filas militares ¿fue acertada en el tiempo? Esta variable se ha encargado de confirmar que fue un error. Esa piratería es atribuible ¿a quién?

Caldera-Chavez¿Qué calificación puede atribuírsele al entonces Presidente de la Republica Rafael Caldera en su famoso sobreseimiento del mes de marzo de 1.994 mediante el cual Hugo Chávez salía de la cárcel? ¿Fue una piratería esta decisión? ¿Un acto de gobierno bajo la patente de corso del Comandante en Jefe, para que Hugo Chávez asaltara la Presidencia de la Republica por la vía electoral el 6 de diciembre de 1.998?

Las opiniones de todos los sectores en aquella oportunidad fueron favorables al sobreseimiento de Hugo Chávez y validaron una decisión que otra vez el tiempo se encargo de colocarle la bandera de las tibias cruzadas y certificar que el pueblo en algunas ocasiones no tiene la razón.

Pero además, cuantos venezolanos ayudaron abiertamente después del resultado electoral del 6 de diciembre de 1.998, para que la piratería asaltara la republica y desmontara el estado de derecho amparado en la Constitución de 1.961 ¿Quién le dio luz verde al proceso constituyente de 1.999? Destacados constitucionalistas de tronío, brillantes abogados, enjundiosos periodistas, refulgentes bi, tri y tetra borlados de ilustres universidades y de distintas profesiones se encargaron de argumentar las decisiones de aquella oportunidad y de abrirle el camino de la dictadura constitucional a Hugo Chávez.

Así como estas decisiones anteriores, hay una variopinta de errores que no son exclusividad del sector militar, los cuales han permitido el oxigeno político al régimen de la Revolución Bolivariana y del Socialismo del siglo XXI.

La decisión conclusiva y terminal que pondrá el sello final a esta coyuntura política corresponderá a todos, pero aunque a muchos duela sea cual fuere el camino (electoral o constitucional), el fiel de la balanza estará en el peso de las decisiones institucionales de la Fuerza Armada Nacional.

Por eso es que, ojo, hay que tener mucho cuidado cuando se generaliza en atribuirle el poder y el ejercicio del Teniente Coronel Presidente a los militares; estos simplemente prestaron el origen profesional, su ignorancia en algunas ocasiones, la cobardía en muchas, la ineptitud y la ingenuidad en las mas de las oportunidades. Simplemente fueron el medio para los fines de otros, que no son precisamente los piratas militares.

Los piratas militares del 4 de febrero de 1.992 son ahora los corsarios de la 5ta Republica, con la licencia para gobernar y ejercer obscenamente en la nomenclatura roja rojita, pero la patente se la expidieron los mandos civiles en aquella oportunidad. Eso es más que historia.

Mientras eso ocurre, hay mucho venezolano comiéndose su carne al bucán, esperando su oportunidad de buen viento y buena mar.

martes, 7 de diciembre de 2010

LA REINSTITUCIONALIZACION DE LA FAN

Chavez Fidel

¿Qué va a pasar con la Fuerza Armada Nacional (FAN), una vez que solucionemos el grave problema de salir del régimen de Hugo Chávez Frías? Me imagino que esa gran pregunta tendrá varios orígenes y diversas respuestas dependiendo de la fuente de sus procedencias.

Primero que nada de sus integrantes; y en ellos se incluyen profesionales en situación de actividad y en la honrosa situación de retiro; y todos aquellos venezolanos que se han identificado con la vida institucional de la Fuerza Armada Nacional (FAN).

En segundo lugar de la sociedad “civil”, propiamente dicha, como la denominan los uniformados. Y dentro de ella se consiguen diversos planteamientos dependiendo también de la fauna política que representen, del análisis de la actuación de la institución militar en esta coyuntura, de los efectos de sus actuaciones y del impacto derivado de la contaminación política que exteriorizan sus jerarcas, en sus enfrentamientos con la opinión publica a través de los medios de comunicación social.

De tal forma, que es difícil conseguirse un venezolano en este momento, que carezca de opinión, de referencias, de posición y hasta de la visión que le asigna al estamento castrense en una etapa post Chávez.

En todo caso, los análisis se orientan a definir varias líneas gruesas en torno al misionamiento corporativo de la Fuerza Armada Nacional (FAN) cuando se solucionen los actuales problemas políticos del país. Es decir, después de la extinción política del chavismo como fuerza de gobierno... ¿Qué va a hacer la Fuerza Armada Nacional? ¿Qué misiones van a cumplir? ¿Cómo las van a cumplir? ¿Cuál será su estructura? ¿Cuáles serán las amenazas que definirán sus hipótesis de conflicto? ¿Cuál será el despliegue estratégico que orientará su crecimiento institucional? Esas preguntas - repito - tienen distintos desarrollos, dependiendo del origen político del emisor.

¿Por qué no deben tener participación prioritaria los militares en el proceso de redefinición del rol de las Fuerzas Armadas Nacionales (FAN)? ¡Es sencillo! No hay institución con mayor espíritu de cuerpo y mayor ejercicio de la necesidad de pertenecer, que la institución armada. Una vez que se superen los problemas políticos de la coyuntura, probablemente los valores de la solidaridad, la amistad y la consecuencia vayan paulatinamente invadiendo los espacios que dieron paso temporal al odio político estimulado por las líneas de pensamiento asentadas en el resentimiento chavista.

La contaminación de esas subjetividades en un proceso que implicará pases a la situación de retiro, juicios, cárcel, reducción de privilegios, equilibrio social e institucional, sinceracion presupuestaria, reducciones organizacionales, modificaciones de la estructura y hasta el manejo objetivo de la desaparición como institución, es decir la eliminación de la Fuerza Armada Nacional enfrentará resistencias sutiles, oposiciones legales, obstáculos personales y estorbos corporativos; la mayoría de estas argumentaciones serán vacías e inconsistentes desde el punto de vista político y no atenderán al reclamo social.

En todo eso subyace una materia bien critica, en la que incluso, la sociedad civil como un todo, debe emitir su opinión, de tal forma que el destino de la Fuerza Armada Nacional (FAN) puede, muy bien, ser sujeto de un Referendo Consultivo, para que quienes pagan los sueldos y salarios de los uniformados, decidan su suerte.

El artículo 71 de la Constitución Nacional de la Republica Bolivariana de Venezuela señala que podrán ser sometidas a referendo consultivo...las materias de especial trascendencia nacional. ¿Es el destino de la Fuerza Armada Nacional una materia de especial trascendencia nacional?

¿Deben opinar los civiles sobre la suerte de los uniformados? ¿El nuevo rol de la Fuerza Armada Nacional debe ser sometido a una consulta pública? ¿La actuación de los militares en esta coyuntura merece una evaluación objetiva por parte de todos los sectores de la sociedad?

Me parece que la respuesta es afirmativa; al fin y al cabo son los civiles quienes pagan con los impuestos el servicio que proporciona la organización castrense. ¡Y esa decisión debe abarcar todas las alternativas posibles, dependiendo de la valoración que se le haga a su desempeño! ¡Especialmente la actuación desarrollada en esta circunstancia política!

Una primera línea de las decisiones, se identifica con un proceso de mantener el statu quo y otra, la reestructuración. Igualmente dentro de este proceso hay matices; unos de línea dura que arranca de un proceso de reestructuración que se inicia desde la revisión y modificación de las diferentes estructuras castrenses, hasta uno muy sutil que impone únicamente el descabezamiento de los mandos que actualmente están identificados con el chavismo militante, hasta la decisión terminal y conclusiva de eliminar a la Fuerza Armada Nacional.

Nos imaginamos un proceso referendario para toda la población en el que la pregunta esté desarrollada en los siguientes términos:

¿Cuál es el destino que debe darse desea a un proceso de evaluación y redefinición del rol de la Fuerza Armada Nacional?

1. El statu quo.

2. La Reestructuración.

3. La eliminación

Una simple rayita o equis mayoritaria, en cualquiera de las alternativas planteadas decidirá el destino y la suerte de quienes constitucionalmente, son los responsables de la seguridad y la defensa de la nación y que desgraciadamente no han sabido estar a la altura de las circunstancias, para el cumplimiento de sus deberes.

Tal cuál como se orienta la valoración de la actuación institucional, como producto de la actual situación política, abrumadoramente arrasaría el ítem. número 3

¡No hay que olvidar que en una gran porción mayoritaria de la población civil, subsistía la tesis del parasitismo de los militares durante la Cuarta Republica y eso esta siendo alimentado por la cómoda posición de Las Jineteras de la Revolución Bolivariana (Los Militares Ex - Institucionalistas) en esta circunstancia de enfrentar al régimen de la Revolución Bolivariana, por su abierta actitud violatoria de la Constitución Nacional! ¡Esta será la ocasión en que se pasará una gran factura institucional, con intereses y todo!

EL STATU QUO DE LA DEMOCRACIA

FAN

El statu quo era el proceso que se seguía en la Cuarta Republica y en todos los países desarrollados con Fuerzas Armadas Nacionales institucionales, de relevar de los cargos de confianza, a aquellos altos mandos del régimen anterior y colocar al frente de ellos a cuadros identificados con las nuevas políticas que se iban a implementar en el nuevo gobierno.

Generalmente ello entrañaba designaciones bien reducidas y no iba mas allá de lo que se conoce como el Alto mando Militar y cargos inmediatos. En modo alguno eso alcanzaba hasta los cuadros altos con comandos directos de tropa (Comandos de División, Brigadas, Direcciones de Escuela, Estado Mayor General de los componentes, Comandos de batallón, etc.) y por supuesto, nada para abajo. Eso era lógico, aceptable y fluía sin ningún tipo de traumas dentro de la organización castrense.

Esta alternativa, en una situación normal es la mas lógica y aceptable. Es una forma de acción viable, al cumplirse con todos los cometidos institucionales de hacer los relevos orgánicos, seguir cumpliendo las misiones, y no generar trauma alguno de naturaleza organizacional.

Una vez superado el escollo de salir del régimen chavista, ¿quien puede pensar en dejar al frente de los mandos de Divisiones, Brigadas, Bases Aéreas, Regionales, Batallones, Unidades de Superficie, Unidades Aéreas, etc. - asumiendo que lógicamente todo el Alto Mando Militar debe ser defenestrado - a Comandantes, Segundos Comandantes, Jefes, Directores, Estados Mayores y cuadros medios y bajos; y cuando estamos refiriéndonos a niveles bajos, estamos hablando de tenientes, subtenientes, sargentos, cadetes, tropa alistada, con compromisos políticos abiertamente orientados hacia el régimen ?

Unidades enteras y completas tendrán que licenciar (dar de baja) a todo su personal de tropa. La respuesta lógica es... Nadie. ¡A no ser que quieran dormir con el enemigo!

Ese razonamiento, por la vía de los hechos obliga a segregar la alternativa del Statu quo (Forma de acción número 1) y orientar la decisión colectiva hacia la reestructuración (Forma de acción número 2) o la eliminación (Forma de acción número 3).

LA REESTRUCTURACION EN LOS ANIMOS

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La reestructuración atiende fundamentalmente a un proceso de revisión de la actual constitución de la organización y proponer maneras de funcionamiento, distintas a las vigentes. Lo que las nuevas líneas gerenciales y las modernas posturas de la administración contemporánea señalan como una reingeniería organizacional, se encuadraría en un procedimiento de analizar ¿como funciona? ¿Con que funciona? ¿Para que funciona? ¿Con quienes funciona? y simplemente determinar la eficiencia de los procesos orgánicos en la elaboración del servicio que proporciona esa empresa: La Seguridad y la Defensa de la Nación.

El proceso de la reingeniería de la Fuerza Armada Nacional entrañará cambios fundamentales en la manera como es manejada la organización para ayudar a lidiar con un nuevo ambiente de mercado corporativo y las nuevas exigencias surgidas como producto de la circunstancia política del post chavismo.

La primera pregunta que deben plantearse los responsables políticos de determinar el destino de las Fuerzas Armadas Nacionales es... ¿Qué significa ser una institución? ¿Cuál era el perfil de la institución armada antes de la llegada de Hugo Chávez al poder? ¿Regresamos al estándar anterior o aprovechamos la ocasión para modernizarla, adecuarla a los nuevos tiempos? O simplemente...! La eliminamos!

La institución mas favorecida de los efectos constituyentes de 1999 fue sin lugar a dudas la Fuerza Armada Nacional.

La Fuerza Armada Nacional producto de la Constituyente de 1999 se nutrió prioritariamente de derechos y se deslastró del mas importante deber que tenía asignado en la Constitución de 1961, la moribunda o la extinta.

En particular, dejó de lado su deber fundamental de cuidar la propia esencia de la Constitución Nacional el cuál señalaba en el articulo 132 textualmente:

Las Fuerzas Armadas Nacionales forman una institución apolítica, obediente y no deliberante, organizada por el estado para asegurar la defensa nacional, la estabilidad de las instituciones democráticas y el respeto a la Constitución y a las leyes, cuyo acatamiento estará siempre por encima de cualquier otra obligación. Las Fuerzas Armadas Nacionales estarán al servicio de la Republica, y en ningún caso al de una persona o parcialidad política”.

La Constitución Nacional de la Republica Bolivariana de Venezuela de 1999, prevé en el artículo 328 las funciones básicas atribuidas a la Fuerza Armada Nacional (FAN), el cual reza textualmente:

La Fuerza Armada Nacional constituye una institución esencialmente profesional, sin militancia política, organizada por el estado para garantizar la independencia y soberanía de la nación y asegurar la integridad del espacio geográfico, mediante la defensa militar, la cooperación en el mantenimiento del orden interno y la participación activa en el desarrollo nacional, de acuerdo con esta constitución y la ley. En el cumplimiento de sus funciones, está al servicio exclusivo de la nación y en ningún caso al de persona o parcialidad política alguna. Sus pilares fundamentales son la disciplina, la obediencia y la subordinación. La Fuerza Armada Nacional está integrada por el Ejercito, la Armada, la Aviación y la Guardia Nacional, que funcionan de manera integral dentro del marco de su competencia para el cumplimiento de su misión, con un régimen de seguridad social integral propio según lo establezca su respectiva ley orgánica

Entonces, ese proceso constituyente le asignó a la Fuerza Armada Nacional la posibilidad de intervenir activamente en política interna al quitarle la condición de apolítica y la no deliberancia, y dejar de lado la función de policía constitucional que tenía atribuida. Esta última función se diluye con el resto de la sociedad en el artículo 333 de la nueva constitución.

Las consecuencias de quitarle los frenos constitucionales a la Fuerza Armada Nacional de participar activamente en la política domestica se están sintiendo hasta lo mas profundo de la sociedad y ya tendrán sus repercusiones institucionales, una vez que el régimen anárquico de Hugo Rafael Chávez Frías forme parte del estercolero de la historia.

El proceso de ascensos únicamente a nivel ejecutivo es otra historia bufa de esta mala experiencia política del país. La Constitución de 1961 señalaba en el Capitulo II Del Senado artículo 150.

“Son atribuciones del Senado, Ordinal Quinto: Autorizar el ascenso de Oficiales de las Fuerzas Armadas, desde Coronel o Capitán de Navío, inclusive.”

La Bicha de 1999 señala en el articulo 236 ordinal sexto como atribuciones del Presidente de la Republica:

Ejercer el mando supremo de la Fuerza Armada Nacional, promover sus oficiales a partir del grado de Coronel o Coronela o Capitán o Capitana de Navío, y nombrarlos o nombrarlas para los cargos que les son privativos”.

¿Qué ha hecho Chávez con esta facultad constitucional? Simplemente cubrir todas las plazas vacantes con afectos al régimen e iniciar un proceso de descomposición y desmantelamiento institucional de la Fuerza Armada Nacional, erosionando los pilares fundamentales de la organización, como son la disciplina, la obediencia y la subordinación; al promocionar y estimular los antivalores (La mentira, la hipocresía, la traición, la felonía, la apostasía, la vileza, la mediocridad, la intriga, la cobardía, el desapego, la deslealtad, la inconsecuencia, el malinchismo, el deshonor, la enemistad, la informalidad, la indiscreción, la aflicción, etc.)de la corporación militar.

Otro de los incidentes para orientar, en la decisión de la sociedad civil, será la seguridad social de los militares, la cuál también alcanzó niveles constitucionales en el año 1999 (Régimen de seguridad social integral propio, etc.). A estas alturas del funcionamiento del Instituto de Previsión Social de las Fuerzas Armadas (IPSFA) – mas de cincuenta años – el ente de previsión social de los militares debería haber iniciado un proceso de autogestión o cogestión para deslastrarse del ayuntamiento con el estado, con la gran carga que significa depender del fondo de pensiones, fondo del cuidado integral de salud, fondo de fideicomiso de prestaciones sociales y cualquier otro fondo con el que muchas veces se alimentan las corruptelas de los jerarcas militares y a veces hasta el alto gobierno, sin ningún atisbo de eficiencia para la misión original .

En cuanto al beneficio del antejuicio de merito (Articulo 266. Son atribuciones del Tribunal Supremo de Justicia; ordinal tercero de la Constitución de la Republica Bolivariana:

“Declarar si hay o no merito para el enjuiciamiento del Vicepresidente o Vicepresidenta de la Republica, de los o las integrantes de la Asamblea Nacional o del propio Tribunal Supremo de Justicia, de los Ministros o Ministras, del Procurador o Procuradora General, del Fiscal o Fiscala General, del Contralor o Contralora General de la Republica, del Defensor o Defensora del Pueblo, los gobernadores o Gobernadoras, Oficiales u Oficialas generales y almirantes de la Fuerza Armada Nacional, etc.”.)

Ni hablar. Fue peor el remedio que la enfermedad.

Un beneficio que ha debido ser para aquellos oficiales generales y almirantes que por virtud de cargo debían mantener el beneficio procesal, ha servido para escudar hasta los embates de las demandas de divorcio y los choques de los vehículos, de nuestros oficiales generales y almirantes. Este ha sido el peor referente en materia de liderazgo que no se determinó en el mediano y el largo plazo.

Lo peor no es eso, sino ¿Cómo quedarán los heroicos generales y almirantes chavistas, una vez que salgamos del régimen y les toque enfrentar los juicios por corrupción, lesa humanidad, traición a la patria, abuso de autoridad, usurpación de funciones, etc.? ¡Que no son precisamente para pagar presentaciones[1] por no cargar dos pañuelos, peine, cortaúñas y Código de Honor en el bolsillo! ¡No pisarán tribunal alguno de la Republica, amparados por ese adefesio jurídico y abiertamente discriminatorio que hábilmente insertó el Fuhrer Llanero en la Constitución Nacional, que se llama el beneficio del antejuicio de merito!

¡Sin mencionar la actual realidad del estado de apresto de la maquinaria militar, que está en niveles realmente de postración; estamos hablando de la organización, el equipamiento y ni hablar del entrenamiento. Tal cual como estamos en los niveles de apresto, no somos capaces de ganarle una partida de dominó a los arubanos, con el perdón de la organización de seguridad de los arubanos!

El liderazgo de los jefes está al ras del suelo, la moral institucional más abajo del subsuelo, el equipamiento se ha orientado a la dotación de sacos, huacales, montacargas, cavas refrigeradas; la experiencia de los líderes no pasa más allá de valorar la carne, los pollos, las verduras y la charcutería, casi al nivel de los amigos portugueses del Central Madeirense, hemos sustituido en la Fuerza Armada Nacional el fusil por el peso y la balanza, la bufanda por el saco, el sable por el cuchillo carnicero, la bayoneta por la caja registradora; no les interesa si el enemigo adelanta las posiciones de artillería o intensifica el patrullaje mas allá de la línea fronteriza; es mas interesante como sube el valor del queso y de que manera pueden nuestros efectivos aliviar el costo de la leche recién ordeñada a puerta de corral.

Todo ello sin hablar profundamente y darle uso justificado a todas las instalaciones militares que se devolverían a la nación, los terrenos militares que se destinarían para un uso productivo y la reorientación del presupuesto de gastos que se recortaría al Ministerio de la Defensa, componentes, direcciones, comandos, reparticiones, etc. consumidos ineficientemente por la organización militar; y que pudiera racionalizarse y direccionarse para hospitales, escuelas, universidades, infraestructura vial, mantenimiento, obras publicas, investigación, desarrollo, etc.

Hasta allí la justificación para hacer una reestructuración a fondo de los procesos de la Fuerza Armada Nacional.

¿LA ELIMINACION DE QUE?

Milicia

En cuanto a la eliminación de la Fuerza Armada Nacional, remítase a la argumentación anterior y encontrara suficientes razones para decidirse, mas que por la reestructuración, por la eliminación y poner en este ítem, una rayota bien grandotota, una gran equis en la que descargue toda la tinta de su bolígrafo, con toda la fuerza de su rabia contenida, de no ver nada en el horizonte político, que le señale una modificación a la aberrante conducta institucional que ha arrastrado hasta el momento, esta organización militar.

En todo caso, como estoy seguro que todas las soluciones para el gran problema político del país (Electoral o la aplicación del articulo 350 de la Constitución Nacional de la Republica Bolivariana de Venezuela); pasan al final, lease bien, todas; por la decisión de la Fuerza Armada Nacional (FAN), los niveles emocionales de la Sociedad Civil en términos de la decisión terminal para el futuro de la corporación armada, como agradecimiento, se reducirán a niveles de tolerancia, consecuencia e interpretación de la coyuntura que le correspondió vivir a la institución en el momento de la extirpación del cáncer rojo rojito y descartaran esta opción en un alto porcentaje.

La historia de las emociones de la Sociedad Civil así lo proyectan.

Los grandes mimados de la Carta Magna no han sido capaces de defender, hasta el momento, los mismos privilegios que les previó la misma Constitución Nacional de la Republica Bolivariana de Venezuela; al final, en las horas de las chiquiticas, fijaran una posición para defenderlos.


[1] Castigos previstos en el Reglamento de Castigos Disciplinarios número 6.

sábado, 27 de noviembre de 2010

¿INSTITUCIONALISTAS O MERCENARIOS?

Los 2 comandantes en La Habana en 1.994

Hace años, en un famoso informe publicado por la Dirección General Sectorial de Inteligencia Militar (DGSIM) que publicó el diario Tal Cual, el régimen chavista había clasificado a los militares en tres grupos claramente diferenciados. Chavistas, Antichavistas e institucionalistas.

Era la época de los novenarios de la Constitución de 1961, la cuál había pasado de moribunda a extinta. Los deudos políticos aún se negaban a aceptar la realidad de la desaparición y recordaban con gran pesar, mas sus virtudes que sus defectos, ante los logros aparentes de la recién nacida.

Los eventos políticos desarrollados desde aquella ocasión, hasta esta oportunidad han diluido y segregado a los antichavistas de la institución armada, quedando únicamente dos facciones claramente diferenciadas, y conviviendo solidaria y armónicamente, dentro de la corporación militar.

Los acontecimientos del 11 de abril de 2002, facilitaron al régimen la segregación vertiginosa y expedita de los militares más emblemáticos de la facción antichavista. La gran mayoría enfrentó procesos judiciales, otros enfrentaron Consejos de Investigación que los pasaron raudamente y sin formulismos a la situación de retiro, los menos están desarrollando tareas domesticas en sus hogares y otros fueron a ocupar cargos de segundones, cercanamente vigilados por sicarios y sigüises del régimen.

En este momento en la institución armada, existen dos grupos claramente diferenciados por el mismo Hugo Chávez. Los que están con el en un regimen con el sol a las espaldas; y quienes se siguen aferrando inútilmente a las faldas de una institución aporreada y postrada a los pies del líder único y dios viviente de la revolución.

El grupo de los que apoyan al Presidente Hugo Chávez es calificado por la sociedad civil democrática como mercenarios. Mientras que el otro grupo es calificado como institucionalista.

En tanto Chávez califica a los militares que están con él como revolucionarios y representantes de la nueva institución que esta naciendo con la Revolución Bolivariana ¡Son institucionalistas ¡ y al otro grupo como contrarrevolucionarios y opuestos pasivamente a la nueva institucionalidad revolucionaria, en la cuál la Fuerza Armada es remplazada por milicias bolivarianas y las instituciones ancestrales son recuerdos efímeros y volátiles de presencia.

¿Quién tiene la razón? Veamos.

Ambos grupos piensan que arrastran su razón y tratan de empujársela al otro valiéndose de cualquier argucia legal o no.

Un militar institucionalista o profesional es lo opuesto a un mercenario. Detallemos ambos conceptos y dejemos, que la razón derivada del análisis apunte a los verdaderos mercenarios y aísle los verdaderos institucionalistas.

Un mercenario, por defecto idiomático, es un aventurero que por un cierto estipendio, sirve y combate al servicio de un grupo o nación extranjera[1]. Un mercedario que es la expresión original, sirve a un soberano extranjero de manera voluntaria, en su propio territorio.

¿En que momento alguno de los grupos señalados se embarcó en una aventura? ¡En el momento que se aparto del cuerpo de normas que le sirven de referencia¡

Es claro que el documento fundamental para referencia, en la actuación de la Fuerza Armada Nacional es la Constitución Nacional, al fin y al cabo, la Fuerza Armada Nacional es una institución del Estado venezolano que tiene rango constitucional.

El texto constitucional de 1961, en el artículo 132 señalaba textualmente cual era la función constitucional de las Fuerzas Armadas Nacionales al indicar:

“Las Fuerzas Armadas Nacionales forman una institución apolítica, obediente y no deliberante, organizada por el estado para asegurar la defensa nacional, la estabilidad de las instituciones democráticas y el respeto a la Constitución y a las leyes, cuyo acatamiento estará siempre por encima de cualquier otra obligación. Las Fuerzas Armadas estarán al servicio de la republica, y en ningún caso al de una persona o parcialidad política”.

Esta norma señalaba el carácter no deliberante y apolítico de la institución, e igualmente le indicaba tres funciones constitucionales claramente definidas, que debía asegurar;

1. La defensa nacional como función básica de todo cuerpo militar,

2. La estabilidad de las instituciones democráticas, con lo cual se diseñaba a la corporación militar como una estructura de carácter democrático, y

3. El respeto a la Constitución Nacional y toda la arquitectura legal de la Republica.

La Constitución de la Republica Bolivariana de Venezuela, aprobada el 16 de diciembre de 1999 señala en el articulo 328 la función de la Fuerza Armada Nacional:

“La Fuerza Armada Nacional constituye una institución esencialmente profesional, sin militancia política, organizada por el Estado para garantizar la independencia y soberanía de la Nación y asegurar la integridad del espacio geográfico, mediante la defensa militar, la cooperación en el mantenimiento del orden interno y la participación activa en el desarrollo nacional, de acuerdo con esta Constitución y la ley. En cumplimiento de sus funciones esta al servicio exclusivo de la nación y en ningún caso al de persona o parcialidad política alguna. Sus pilares fundamentales son la disciplina, la obediencia y la subordinación. La Fuerza Armada esta integrada por el Ejercito, la Armada, la Aviación y la Guardia Nacional, que funcionan de manera integral dentro del marco de su competencia para el cumplimiento de su misión, con un régimen de seguridad social integral propio, según lo establezca su respectiva ley orgánica”.

La diferencia fundamental entre ambos textos en las funciones atribuidas constitucionalmente a la Fuerza Armada Nacional estaban orientadas hacia; garantizar la independencia y soberanía de la Nación y asegurar la integridad del espacio geográfico mediante;

1. La defensa militar,

2. La cooperación en el mantenimiento del Orden Interno y

3. La participación activa en el desarrollo nacional.

Estas tres concepciones forman parte del modelo de Defensa Integral de la Nación y realmente lo que se hace es segregarlos del concepto general y definirlos.

En ningún momento, el texto constitucional apunta a la Fuerza Armada Nacional, como garante del cumplimiento de sus normas; ni le impone aseguramiento de la estabilidad de las instituciones democráticas.

En el texto de 1961 las Fuerzas Armadas Nacionales tenían una definición de apolíticas, la de 1999 las señala como...”sin militancia política.” ¿Cuál es la diferencia entre ser apolíticas y sin militancia política?

El apoliticismo en las Fuerzas Armadas Nacionales regidas por la Constitución de 1961, se iniciaba con la firma de un documento denominado Declaración de Apoliticismo por el cadete, cuando ingresaba a los institutos de formación militar.

El apoliticismo entrañaba el equilibrio y la objetividad en el tratamiento de los asuntos de estado por la institución militar, en todos los niveles de la organización. Ya se había definido una cultura organizacional en el tratamiento de los asuntos de alto nivel político, militar, económico y social de la Nación, por parte de las Fuerzas Armadas Nacionales, sobre la base de la abstracción a los gobiernos de turno.

Si las Fuerzas Armadas Nacionales no hubieran actuado apolíticamente durante toda vida institucional; en el año de 1981 se hubiese firmado la celebre Hipótesis de Caraballeda presentada por el gobierno de Luis Herrera Campins, al margen de las ventajas o desventajas de la misma; no hubiesen derrotado militar y políticamente a los intentos de la guerrilla castro-comunista de los años sesenta y no hubieran enfrentado institucionalmente todos los intentos de golpe de estado del Porteñazo, Barcelonazo, Carupanazo, 4 de Febrero y 27 de noviembre de 1.992, y el intento de la insurrección popular del 27 y 28 de febrero de 1989, cuya actuación esta siendo estigmatizada en estos momentos.

Todas estas actuaciones de la institución fueron en bloque, sin defender el gobierno de turno sino la institucionalidad democrática, el estado de derecho y la paz social; y contaron con el respaldo de todos los cuadros organizacionales y los mandos en todos sus niveles.

El ... “sin militancia política” de la Fuerza Armada Nacional, de la Constitución de 1999, le da a la Fuerza Armada Nacional, la misma connotación del independiente de nuestra política domestica. No esta afiliado a ninguna tolda política, no tiene limitaciones para deliberar y actuar políticamente; y además, tiene derecho a ejercer el sufragio. ¡Debe tener su corazoncito ¡Si, a eso le agregamos como ingrediente fundamental una revolución a la cual servir, entonces allí reside toda la base del funcionamiento institucional de la actual Fuerza Armada Nacional.

¡Son independientes políticamente, pero; por supuesto, afectas completamente con el gobierno¡ Ese caso nunca se presentó en la cuarta republica. Los corazoncitos eran la excepción, nunca la regla.

En el caso de presentarse coyunturas como las reseñadas anteriormente ¿Cómo será la postura de la Fuerza Armada Nacional? Por supuesto que de solidaridad automática con el gobierno, con la revolución y con el régimen totalitario en que estamos embarcados desde cierto tiempo. No importa que ello nos afecte como Republica, como País, como estado y lo que es más importante como Nación. Las disidencias ya quedaron el camino.

Desaparece, igualmente, como función constitucional, la responsabilidad de la Fuerza Armada Nacional de velar por el cumplimiento de la Constitución Nacional, previsto en la Constitución de 1961 y esta función se le diluye a la corporación militar con el resto de la sociedad en el artículo 333 cuando se indica: “Esta Constitución no perderá su vigencia si dejare de observarse por acto de fuerza o porque fuera derogada por cualquier otro medio distinto al previsto en ella: En tal eventualidad, todo ciudadano investido o ciudadana investida o no de autoridad, tendrá el deber de colaborar en el restablecimiento de su efectiva vigencia”.

Hasta este momento podemos concluir que los militares venezolanos no tienen una responsabilidad constitucional de manera específica, como en la Constitución de 1961, de velar por el cumplimiento del texto fundamental y tampoco los confina funcionalmente hacia el cumplimiento de deberes eminentemente militares de manera integral.

De la misma manera los obliga a participar activamente en la política domestica y a alinearse con el proyecto político del Presidente Hugo Chávez Frías. Pero eso no es lo importante, en el año 2021, cuando este abandone el gobierno (es un decir), la Fuerza Armada Nacional habrá desarrollado una cultura organizacional de participación activa en la política del país que obligara al nuevo régimen entrante, a iniciar un proceso de reestructuración de la institución militar, que puede pasar, incluso, por soluciones blandas como el replanteamiento de sus funciones y la sinceracion de la misma, hasta su desaparición como organización, para dar paso a una Fuerza de Defensa como las de Panamá, hasta la extrema como su desaparición en el caso de Costa Rica.

Los militares venezolanos para formalizar simbólicamente el compromiso constitucional, prestan un juramento ante la Bandera Nacional, el cuál señala entre otras cosas:

Prometéis a Dios y a la Republica, en presencia de la Bandera, defender la Patria y sus instituciones hasta perder la vida y no abandonar jamás a vuestros superiores

Dos cosas importantes se asumen como compromiso en ese momento, defender la patria y sus instituciones, es la primera. La otra es no abandonar jamás a los superiores.

Ambas cosas no están señaladas en la Constitución de 1999. La defensa de las instituciones desapareció de un plumazo, la vela por el cumplimiento de la Constitución y las leyes pasaron a ser una quimera.

¿Cuáles son las instituciones fundamentales de la democracia occidental? Los poderes públicos, la Presidencia de la Republica, la Asamblea Nacional, el Tribunal Supremo de Justicia, la Fiscalia General, el Consejo Nacional Electoral, los Partidos Políticos, la familia, la sociedad, la iglesia, las Fuerzas Armadas, el Estado de Derecho, el matrimonio, los medios de comunicación; son instituciones fundamentales para el funcionamiento equilibrado de la sociedad.

Esas instituciones fueron derrotadas, aniquiladas, arrinconadas, menguadas y reducidas; otras, simplemente remplazadas por el huracán revolucionario.

Habiendo desaparecido algunas y otras simplemente boqueando por sobrevivir, no existe en el horizonte bolivariano del proceso, ninguna cosa establecida que haga contrapeso y facilite el funcionamiento equilibrado de los poderes públicos.

En este momento la institución fundamental de la Revolución Bolivariana es Hugo Rafael Chávez Frías, como Presidente de la Republica y Comandante en Jefe de la Fuerza Armada Nacional.

¡Quienes siguen de cerca y están demostrando lealtad al proceso revolucionario y fundamentalmente a la institución del proyecto, Hugo Chávez Frías, son los verdaderos institucionalistas¡

Los oficiales generales y almirantes que le hicieron el caldo gordo a la revolucion al inicio del regimen tuvieron y tienen la calificación de institucionalistas; juraron lealtad a la institución Hugo Chávez Frías mientras estuvieron activos algunos, y otros en plena actividad.

Ahora... ¿Que calificación se le puede dar a los que se mantienen ambiguos e indecisos y se atribuyen ellos mismos calificaciones como institucionalistas? !Simplemente son mercenarios¡

¿Por qué son mercenarios? ¿O mercedarios?

La mayoría de quienes se autocalifican como institucionalistas, levantan la bandera de la institucionalidad mientras el cajero automático, les reporte al final de mes la entrada de sus haberes. La primera condición se está cumpliendo.

Es bien conocida la relación filio-amistosa-político-militar del régimen de Hugo Chávez Frías con el proceso revolucionario de la Cuba fidelista. Así como también es de dominio público que los asuntos del gobierno venezolano se deciden con la misma frecuencia que Hugo Chávez hace sus viajes a la antilla marxista-leninista. Eso nos hace dar una connotación de colonia de Cuba o la Provincia numero 15 del Estado Cubano. ¡Somos el apéndice de un gobierno extranjero¡

Entonces...si no se comparten los ideales de la revolución bolivariana y se sigue manteniendo el status de defensor - con las armas de la republica - de los postulados de la Quinta Republica y el Socialismo del siglo XXI; si se practican indiferentemente los postulados políticos y militares del líder único, y se espera borregamente una reacción inicial de los civiles; se pasa de la condición de militar profesional e institucionalista, a la de mercenario en su propio territorio.

Como se ve, la mayoría de nuestros militares que se autocalifican como institucionalistas, están ejerciendo un malinchismo[2] ingenioso y manifiesto. Se están entregando a los cubanos groseramente y permitiendo la invasión pacifica y completa del territorio venezolano

¿Estarán asegurando la integridad territorial?

 


[1] Diccionario Militar, Estratégico y Político. Fernando de Bordeje Morencos. San Martín Historia del Siglo de la violencia. Editorial San Martín 1981. Pagina. 105

[2] De La Malinche (fallecida c. 1527), indígena mesoamericana, intérprete y compañera de Hernán Cortés, cuya labor fue fundamental en el proceso de conquista de México.

lunes, 22 de noviembre de 2010

UNA RESPUESTA A LA PASTORAL DE CARRATU

Frankestein

Señalando(Por considerar que esta carta, remitida el 14 de diciembre de 2.007 al VA Carratú Molina, tiene alguna vigencia en este momento; la estoy repitiendo en el blog)¡Chócala!

 

«En la obra literaria de la escritora inglesa Mary Wollstonecraft Shelley “Frankenstein o el moderno Prometeo” un joven suizo estudiante de medicina obsesionado por conocer los secretos entre el cielo y la tierra; y en su afán por desentrañar "la misteriosa alma del hombre" crea un cuerpo a partir de la unión de distintas partes de cadáveres diseccionados. El experimento concluye con éxito cuando Frankenstein le da vida al monstruoso cuerpo.»

Ciudadano
Vicealmirante Mario Iván Carratú Molina
En el ciberespacio

Tengo el deber de dirigirme a usted en la ocasión de hacerle referencia a su “pastoral” y por supuesto a la respuesta que hace el también Vicealmirante German Rodríguez Citraro. De antemano debo decirle que esta será una larga epístola y aunque no estoy obligado a hacerlo porque no soy el destinatario original, si soy el consignatario directo; en primer lugar porque fui y sigo siendo militar por convicción y formación y aún me afecta todo lo que tenga que ver con las Fuerzas Armadas Nacionales y en segundo lugar, porque soy testigo directo de muchas de las cosas a que se aluden en ambas correspondencias y cualquier valoración elemental desemboca en que aquellos polvos de la incompetencia, la ineptitud, la intriga, la cobardía y el oportunismo de los mandos militares de aquella oportunidad, trajeron los barros de la Revolución Bolivariana en los que se encuentra atascada Venezuela.

Por ambos lados estoy afectado como muchos de los venezolanos que no se sienten identificados con este proceso político, pero que cada vez que emergen de los albañales institucionales de las Fuerzas Armadas Nacionales, historias como las que usted sugiere en la misiva y la que abiertamente desentraña el Vicealmirante Rodríguez, los militares profanos de aquella época encuentran punto de apoyo para justificar a Chávez y su carnaval político y los “civiles” dejan lugar en su capacidad de asombro para medir el rol institucional de la corporación militar de la vituperada Cuarta Republica.

Cada vez que se desentrañan historias menudas, que aún no son del dominio publico en su plenitud, hay espacio sobremanera para el asombro para los “civiles” y para un grupo numeroso de militares que desconocen ese periodo que arrancó desde 1.988 hasta 1.998 con la llegada de Chávez al poder; se le consigue espacio también para argumentar y justificar el ascenso político de Hugo Chávez; pero mas allá de eso, como en los intríngulis la plataforma conspirativa de Hugo Chávez fue ocupando espacios dentro del Ejercito, mas que por las virtudes organizativas y el esquema de seguridad de la conspiración, por la incompetencia de los generales del Ejército de la ocasión, por la ineptitud organizaciónal, por la postración servil de los elementos militares de los organismos de inteligencia estratégica del estado, por la cobardía de otros, por el oportunismo intrigante y maniobrero de un grupito de generales y almirantes que de “notables” degeneraron en el gran tumor organizacional que concibieron y que se va magnificando en la medida en que Hugo Chávez va avanzando con su revolución bolivariana.

Es “notable” a estas alturas de la Revolución Bolivariana, que toda la historia del 4 de febrero de 1.992 no se ha contado aún. Queda bastante tela para cortar en la elaboración de ese traje histórico para ese pasaje de patria boba que abarca diez años desde 1.988, en la etapa culminante del gobierno de Jaime Lusinchi y la victoria de Carlos Andrés Pérez, hasta el 6 de diciembre de 1.998 con la victoria electoral de Hugo Chávez Frías.

Cuando realmente se levante la alfombra y observemos el detalle de la cronología de los hechos, la secuencia de los eventos, la presencia de los personajes protagonistas y los de reparto, las tramas que se urdieron, el aparato escenografito, los nudos que se formaron bajo el manto de la intriga, la pasión, la maniobra y la zancadilla para llegar al poder (Miraflores, el Ministerio de la Defensa o los Comandos Generales de Fuerza, etc.); Tom Clancy, John Grisham, Agatha Christie, Isaac Asimov o en todo caso nuestro José Ignacio Cabrujas quedarán como niños de pecho ante la capacidad de imaginación y la fertilidad en la generación de eventos novelescos de nuestros generales y almirantes de esa década, que se convirtieron en realidad por virtud de la ignorancia, la soberbia y la cobardía de quienes debían tomar decisiones. Una perfecta tragicomedia.

Es tal la dimensión de la basura organizacional acumulada debajo de la alfombra de la historia en esa década, que aún muchos de los protagonistas (civiles y militares) continúan medrando en los pocos intersticios que dejan otros zamuros bolivarianos de convicción original.

El 26 de octubre de 1.988 un sorprendido Doctor Simón Alberto Consalvi, entonces Presidente de la Republica, encargado por un viaje al exterior del Dr Jaime Lusinchi, observo preocupado como al frente de su oficina un escuadron de tanques Dragoon al mando del Mayor José Domingo Soler Zambrano, ocupaba posiciones frente al edificio del Ministerio de Relaciones Interiores en la esquina de Carmelitas y se desplegaba para maniobrar.

Este incidente, que a la larga originó un breve periodo de prisión para el Mayor Soler no fue investigado en toda su magnitud y lo expreso con la propiedad de descargar cualquier desarrollo lógico del incidente, que aún veinte años después no ha sido posible expresarle a la opinión publica. Yo estuve en esa ocasión en la Ayudantía de la Jefatura del Estado Mayor General del Ejército y puedo dar fe que mas allá de la salida candorosa de las “tanquetas” como coloquialmente se denomina en la opinión publica a las unidades militares de esas características; desde Fuerte Tiuna hasta el centro de Caracas, las decisiones que se tomaron no estuvieron sustentadas en una investigación contundente con la determinación de responsabilidades desde el Mayor José Domingo Soler Zambrano, pasando por el Comandante del Batallón de Tanques Ayala, el Comandante de la 31 Brigada de Infantería, el Comandante de la Tercera División de Infantería hasta llegar al Comandante General del Ejército, sin obviar cualquier derivación de las responsabilidades hacia otros niveles no incluidos en la línea de mando.

Eso no ocurrió así y por simple y elemental solidaridad entre los generales y almirantes de la época, el Mayor Soler hizo el papel del “chinito” de Recadi. Para apuntalar, los remito a aquel incidente del 28 de mayo de 1.987 del aterrizaje de una avioneta en plena Plaza Roja de Moscú en plena guerra fría. Esa aventura donairosa y ocurrente de Mathias Rust en un vuelo de película, le costó 4 años de prisión (Mas tarde fue indultado) y el descabezamiento de toda la estructura militar desde el Ministro de la Defensa Serguei Sokolov, el Comandante de la Defensa Aérea Alexander Sulkonov por incapaces, hasta los responsables por operar los radares.

Si se hubiese hecho una “notable” investigación en aquella oportunidad, estableciendo las responsabilidades hasta el nivel a que hubiere lugar, sin limitaciones de ninguna clase, la historia hubiese sido otra; a lo mejor el General de División José María Troconis Peraza hubiese sido Ministro de la Defensa o ratificado en el cargo, o el General de División Juan José Bastardo Velásquez, entonces Inspector General del Ejercito hubiera reemplazado en el Ejército al General Troconis Peraza. En todo caso, creo sin lugar a equivocarme que la historia institucional del Ejército y por supuesto de las Fuerzas Armadas Nacionales y del país, hubiese sido otra si las investigaciones del incidente del 26 de octubre de 1.988 se hubieran profundizado.

Hasta el momento, ese episodio de la movilización de un escuadrón de tanques Dragoon, originado por una supuesta llamada del General Bastardo Velásquez, Inspector General del Ejercito, directamente al Mayor Soler Zambrano, Segundo Comandante del Batallón de Tanques Ayala, con un recorrido desde Fuerte Tiuna hasta la Avenida Urdaneta, en tiempo record y sin haberse disparado las alarmas de seguridad correspondientes, en ninguna de las instalaciones de los organismos de seguridad del estado, continua siendo un misterio para la gran mayoría de los venezolanos. Yo estoy notablemente claro en esos hechos.

El 4 de Febrero de 1.992 yo estaba haciendo el XXXIII Curso de Comando y Estado Mayor en la Escuela Superior del Ejército. Debo decir que fui sorprendido como la mayoría de mis compañeros de curso por los acontecimientos que se habían desencadenado el día anterior. Ese mismo día en la tarde fuimos invitados varios compañeros de curso por el Ministro de la Defensa el General de División (Ej.) Fernando Ochoa Antich a la casa ministerial para intercambiar sobre los eventos del golpe de estado. El canal para la invitación fue el entonces Capitán Fernando Falcón Veloz, quien hacia las veces en el Ministerio, de ayudante personal del ministro. Recuerdo presentes entre otros a Raúl Baduel, Méndez Orozco y otros. Entendí, de esa reunión que el General Ochoa quería conocer de primera mano y con profesionales militares de nivel intermedio (Teniente Coroneles y Mayores) y con capacidad y criterio político, las impresiones del golpe militar que aun no había sido controlado por completo a pesar de que ya el teniente Coronel Chávez estaba en ese momento en la Dirección de Inteligencia Militar rindiendo declaración..Debo confesar que en ese momento no apelé a la malicia para estructurar una conclusión contundente sobre los objetivos de esa reunión. Quince años después, puedo disponer de una notable deducción después de poner a encajar cada pieza histórica en el lugar que corresponde.

Previa a esa reunión, ya todos los oficiales del Ejército de la Guarnición Militar de Caracas, habíamos asistido a una reunión explicativa en el Teatro de la Academia Militar de Venezuela; donde un lloroso y compungido (Literalmente, lo certifico) Comandante general del Ejercito, el General de División Pedro Remigio Rangel Rojas; públicamente y con lagrimas hipeantes se lamentaba de haber visto truncadas sus aspiraciones de llegar al Ministerio de la Defensa, por la aventura de un grupo de muchachos del Ejército. No hay que olvidar que el dia 3 de febrero de 1.992 en horas del mediodía el Director de la Academia Militar de Venezuela, el General de Brigada Delgado Gainza y el Capitán Gimon se le habían presentado en su despacho y lo habían informado del golpe, el General Rangel con esa información en la mano no tomó ninguna decisión, no ejecutó ninguna acción ni dicto alguna orden; sin embargo fue ratificado en el cargo después del incidente; incluso finalizo su tiempo de servicio activo al frente del Comando General ¿Cómo se llama eso? ¿Soberbia? ¿Incompetencia? ¿Debilidad? ¿Ineptitud? ¿Cobardía? ¿De quien?

Los días posteriores al golpe, el Ejercito ordenó hacer una investigación en todos los ordenes y unas evaluaciones institucionales para ponderar las debilidades, para detectar el hueco corporativo a través del cual, los valores y principios democráticos del Ejercito Venezolano, Forjador de Libertades se habían desangrado. Recuerdo como puntas de lanza de esa iniciativa del componente al entonces Coronel Raúl Salazar Rodríguez, al Mayor Fonseca Sandoval y al Mayor y Sicólogo Ray Figueroa. Mas de trescientas (puedo equivocarme en el numero) detenciones ocasionó el golpe del 4 de febrero de 1.992, especialmente en los niveles de oficiales subalternos y con lo mas exclusivo en materia profesional, dentro de la fuerza. Profesionales excelentemente calificados y con una trayectoria institucional impecable, los primeros de su promoción y mejor referidos dentro de sus unidades estuvieron comprometidos en la felonía. Es justicia reconocerlo y puede ser que ello privó a la hora de tomar decisiones de irlos reincorporando paulatinamente a la institución, sin cargos de comando; pero ello a la larga demostró que fue un error de naturaleza estratégica que privó para las posiciones militares y políticas que actualmente ostentan todos ellos y que sirven de soporte interno en la Fuerza Armada Nacional a la Revolución Bolivariana.

En todo caso, lo importante es que del 4 de febrero de 1.992 se derivan unas responsabilidades institucionales atribuibles a generales y almirantes (Especialmente al Alto Mando Militar) de la época y seria bueno, visto el actual estado de cosas en la Republica Bolivariana de Venezuela y el camino por el cual nos lleva arreados el Teniente Coronel Hugo Chávez, que sus integrantes tuvieran la fortaleza institucional, el valor cívico y el coraje personal de endosarse públicamente sus debilidades como jefes. ¿Cómo se llama eso? ¿Soberbia? ¿Incompetencia? ¿Debilidad? ¿Ineptitud? ¿Cobardía? ¿De quien?

El 26 de marzo de 1.994 Hugo Chávez Frías fue indultado por el Presidente Rafael Caldera. Tenia el anciano presidente en la primera magistratura apenas dos meses ejerciendo y primera decisión de estado que tomó, fue lanzar a la calle a Hugo Chávez Frías. Pero con el mismo impulso que indulta a Chávez, designa en el Consulado de Venezuela en Vigo al Teniente Coronel Jesús Urdaneta Hernández, al frente del PAMI al Teniente Coronel Francisco Arias Cárdenas y el Teniente Coronel Jesús Miguel Ortiz Contreras y para el Ministerio de Infraestructura al teniente Coronel Joel Acosta Chirinos. Cuatro Reyes de la baraja de la Revolución Bolivariana en el gobierno de Caldera y el mono (Joker) del mazo llamando a la abstención inicialmente y luego presentándose victoriosamente en la contienda electoral de 1.998.

Entiendo que cada vez que se va a indultar a un preso militar debe oírse la opinión de las autoridades judiciales y penales en los niveles correspondientes; seria bueno leer para formarse un buen juicio critico para la posteridad, la postura del juez de la causa, del director del anexo militar de Yare, del Director de Justicia Militar de esa oportunidad, del Comandante de la Guarnición Militar de Caracas, del Presidente de la Corte Marcial de aquella oportunidad, del Comandante General del Ejercito, del Alto Mando Militar, del cuerpo de generales y almirantes del año 1.992. Que bueno seria leer la opinión en aquel entonces del General de División Fernando Ochoa Antich, del General de División Carlos Peñaloza Zambrano. ¿Hubo alguna posición institucional por parte del Cuerpo de Generales y Almirantes del año 1.994? ¿Fue cierto que el General de División Raúl Salazar Rodríguez le envió un carro oficial a Hugo Chávez para que presenciara el desfile militar del 5 de julio de 1.995 en la Avenida Los Próceres? ¿Cómo se llama eso? ¿Soberbia? ¿Incompetencia? ¿Debilidad? ¿Ineptitud? ¿Cobardía? ¿Ingenuidad? ¿Oportunismo? ¿De quien?

El 6 de diciembre de 1.998 Hugo Rafael Chávez Frías gana limpiamente las elecciones presidenciales con un amplio porcentaje de votación sobre su mas cercano competidor, el Señor Luis Alfaro Ucero. La expresión de Hugo Chávez en uno de sus mítines públicos de “tener una mano en la calle y otra en los cuarteles” estaba fundamentada en que así como se había ganado a la opinión publica con potencialidad electoral, dentro de los cuarteles había estructurado una Alto Mando Militar, desde el mes de julio que funcionaba a la sombra y encabezado desde Washington por el General de División Raúl Alejandro Salazar Rodríguez, entonces Agregado Militar en Estados Unidos. Formaban parte de ese Staff militar ad hoc, el General de División Noel Enrique Martínez Ochoa en el Comando Unificado de las Fuerzas Armadas, el General de Brigada Víctor Cruz Weffer en el Comando de la Tercera División de Infantería y Guarnición Militar de Caracas y otros jefes militares en los otros componentes, que fueron a integrar la estructura cupular de las Fuerzas Armadas Nacionales, después del 2 de febrero de 1.999. Lo medular de esto, es que los espacios ocupados paulatinamente por los quinta columnas institucionales nucleados en torno al grupo numeroso de profesionales militares comprometidos con Hugo Chávez en el golpe del 4 de febrero de 1.992 (Los reincorporados y los que no salieron) y los segregados por las estúpidas decisiones político militares que le inducia el General de División Rubén Matías Rojas Pérez a su suegro el Presidente Caldera para favorecerse en los cargos; le permitieron al General Salazar Rodríguez y sus seguidores, estructurar una organización de reacción en caso tal de que los resultados electorales no favorecieran a Chávez o que habiéndolo favorecido estos no le fueran reconocidos. Es allí donde surge, la historia absurda del Golpe de Estado orquestado por Rojas Pérez y de la cuál fui afectado directamente junto con un grupo numeroso de profesionales militares.

Era yo en esa oportunidad Comandante del 82 Regimiento de Apoyo Logístico “José María Carreño”, una de las unidades militares mas importantes del Comando Logístico, desplegada en la ciudad de Caracas y cumpliendo una misión de reserva durante el Plan Republica de esa ocasión. Bajo el mando de casi 3.000 hombres y con una maquinaria operacional lista para el combate, si se hubiesen activado los supuestos contemplados en la planificación, especialmente el que se refería a la desestabilización por los seguidores del candidato Hugo Chávez y específicamente los que formaban parte de las Fuerzas Armadas Nacionales, mi estructura de Comando y Estado Mayor estuvo lista para actuar sobre la plataforma de mis decisiones, mis acciones y mis ordenes. Debo hacer abstracción de falsa modestia y humildad, pero en aquella ocasión me esmeré en los detalles de mi planificación y creo que tenia cubiertas todas las hipótesis de planificación que normalmente surgen en el juego de guerra, cuando se realiza una apreciación. Afortunadamente, todo no pasó de las tensiones propias de un momento de expectativa y al otro día reuní mis unidades y las arengué en el sentido de reconocer el nuevo tiempo institucional que se iniciaba. Dos meses después estaba entregando el cargo operativo y se me asignaba a un cargo administrativo sin ningún tipo de posibilidad de proyección profesional y con el sambenito de arrastrar una supuesta participación en un golpe de estado que, para desgracia mía, realmente quienes lo tenían montado están haciendo gobierno en este momento. Son testigos de esto los entonces Teniente Coroneles Hugo Armando Carvajal Barrios, administrador de la unidad; Ramiro Acosta Chirinos, Jefe de Operaciones de la Unidad y Carlos Alcalá Cordones, observador operativo enviado por la Escuela Superior del Ejercito; hoy todos ellos son generales de la republica y con vara alta dentro del régimen.

Lo medular de esto es que un grupo de Jefes Militares de la mas alta graduación le hicieron la cama institucional dentro de las Fuerzas Armadas Nacionales al candidato Hugo Rafael Chávez Frías, sin que eso signifique objeción a su triunfo electoral, mas por lo errático de sus decisiones y sus omisiones, que por la pertinencia y precisión de las acciones de los infiltrados. ¿Cómo se llama eso? ¿Soberbia? ¿Incompetencia? ¿Debilidad? ¿Ineptitud? ¿Cobardía? ¿Ingenuidad? ¿Oportunismo? ¿De quien?

Lo demás, después del 6 de diciembre de 1.998 hasta nuestros actuales días, es historia harto conocida y el poco margen desconocido puede agotarse haciendo un ejercicio de realidad y hacerle seguimiento a la trayectoria de cada uno de los protagonistas de esa década, que debe pasar por un capitulo de patria boba.

Mientras mas aclara el panorama el general Ochoa Antich para justificar sus decisiones del 4 de febrero de 1.992 y responder a las imputaciones publicas de su taimada y socarrona participación en la felonía Chavista; mas abre caminos para la duda y la vacilación; y abre muchos senderos para los reparos a sus medidas, pero mucho mas a sus omisiones. La Escuela Superior del Ejercito y en general todos los institutos de formación y capacitación militar, hacen mucho énfasis en el proceso de toma de decisiones; es obvio que un análisis elemental al desenvolvimiento del General Ochoa Antich en aquella ocasión del 4 de febrero de 1.992, deja bastante espacio para el lápiz rojo, a no ser que lo haya hecho exprofeso.

Un articulo publicado por el General Ochoa en Opinión y Análisis el 14 de mayo de 2.005 en Analítica.com señala claramente su responsabilidad al expresar
"el general Carlos Julio Peñaloza, el día que recibí el ministerio de la Defensa me visitó acompañado por el mayor Orlando Madrid Benítez. Este oficial le había informado de unas reuniones supuestamente conspirativas que, desde hace algunos meses, se realizaban en la Escuela Superior del Ejército. El propio general Peñaloza, acompañado por mí, había informado sobre ese hecho al presidente Pérez, antes de entregar el Comando del Ejército,
A los pocos días, el presidente Pérez y yo evaluamos esta información. No la consideramos suficiente para tomar medidas disciplinarias. Debe recordarse que ese grupo ya había sido investigado sobre hechos más concretos como fueron la noche de los tanques y el rumor sobre un posible golpe durante las elecciones para gobernadores y alcaldes en diciembre de 1989, sin podérsele demostrar nada.”

Esto es rigurosamente cierto, tan cierto es que el Mayor Orlando Madriz Benítez aun permanece asilado en Estados Unidos desde aquella oportunidad por el temor a las represalias y era la segunda vez que entregaba evidencias de la conspiración de Hugo Chávez dentro del Ejército, eso me consta porque yo estaba de Ayudante en la Comandancia General del Ejercito. Sin animo a polemizar, pero este articulo del General Ochoa Antich es un mea culpa, lo que yo no se es la profundidad y hasta donde llega el nivel de compromiso. Lo que ocurrió posteriormente, las interioridades, la estructura, los ensambles y otras cosas escabrosas que pudieran achacársele al General Ochoa en esto del 4 de febrero de 1.992 da para escribir toda una biblioteca de Alejandría.

En relación al famoso Grupo de Los Notables dentro de la institución militar, sin animo de hacer una calificación al mismo para no prejuiciar y generar posturas tendenciosas en la apreciación, al hacer una valoración de sus integrantes, lo que esta a la vista no necesita anteojos, no hay lugar a dudas que algo debe estar oliendo mal en Dinamarca:

El General de Brigada Ramón Guillermo Santeliz Ruiz, compañero de promoción del General Ochoa Antich, fue el General quien en compañía del Ingeniero Fernán Altuve Febres y por instrucciones del Ministro de la Defensa se dirigió al Museo Histórico Militar a negociar la rendición de Hugo Chávez el 4 de Febrero de 1.992. Hoy es uno de los cerebros dentro del Consejo Nacional Electoral, estratega de comicios y sufragios; y responsable de todo lo que tenga que ver con el registro electoral desde hace años. Fue el factótum del General Ochoa durante su época ministerial y Venerable Maestro de todos los triunfos electorales del Invicto de Sabaneta.

El General de Brigada de la Guardia Nacional José Nicolás Albornoz Tineo, compañero de promoción del General Ochoa Antich es actualmente miembro del Estado Mayor Presidencial, reincorporado por merced de la gracia presidencial, disfruta de la cercanía y las bendiciones del Presidente Hugo Chávez Frías y es responsable directo de todas las decisiones político militares que surgen del Comandante en Jefe. Arquitecto de la intriga, Summa Cum Laude de las componendas, Supremo armador de los chanchullos y contubernios del grupo, era la inteligencia al servicio del mal, el cerebro gris de todo. Ayer, un gran estructurador de la red de los emplastos del grupo para armar las cabezas de playa ante Lusinchi, Carlos Andrés Pérez y Caldera; hoy, esta sentado a la derecha del Dios Padre omnipotente de la Revolución Bolivariana.

El General de División Carlos Julio Peñaloza Zambrano, fue Comandante General del Ejercito, conoció de la denuncia de la conspiración de Hugo Chávez mientras este fue oficial de planta en la Academia Militar de Venezuela y él, Director del instituto. Durante su ejercicio como Comandante general del Ejercito ordenó una investigación a nivel de la Inspectoría General del Ejercito en el año 1.989 en la que tuvo participación el General Ochoa Antich como Comandante de la Tercera División de Infantería y el General Heinz Azpurua como Inspector General del Ejercito; mas tarde le consignó al entonces Ministro de Relaciones Interiores el Dr. Alejandro Izaguirre para que le hiciera llegar al Presidente Carlos Andrés Pérez los resultados de esa investigación. Por una diferencia con el Presidente Carlos Andrés Pérez relacionada con la adquisición de municiones para el Ejercito, donde estuvo involucrada la tristemente celebre Gardenia Martínez y el jefe de seguridad de CAP, el señor Orlando García; sale del cargo en junio de 1.991 y lo entrega al General de División Pedro Remigio Rangel Rojas, mientras que Ochoa pasa de la Tercera División al Ministerio de la Defensa y Heinz Azpurua se va de la Inspectoría General del Ejercito a la Disip. No tengo evidencias a la mano para confirmar la especie que circula en el sentido de que, luego de haber iniciado la investigación formal para imputar a Hugo Chávez Frías y sus camaradas de conspiración, el general Peñaloza Zambrano junto con sus socios de grupo se montaron paralelamente en la conspiración, dejándole el trabajo sucio a Hugo Chávez. Si fue así, craso error en el que se embarcaron al subestimar al teniente coronel. La historia se ha encargado de estrujarle a él y a quienes han subestimado a Chávez, que esa no era no la opción.

Repito, carezco de la suficiente contundencia documental y de mucha información de terceros; pero hay unas realidades que dan paso a muchas especulaciones y que ponen entredicho la responsabilidad del general Peñaloza en ese entonces y hasta el momento. En la trayectoria académica e institucional de las funciones dentro de las Fuerzas Armadas Nacionales se enseña que la responsabilidad en los cargos es antes, durante y después. Es verdad, el General Peñaloza develó la conspiración chavista antes de asumir el cargo de Comandante General del Ejercito, la enfrentó durante su ejercicio como jefe del componente; pero después de entregar su cargo y mucho antes de generarse la crisis del 4 de febrero de 1.992, hizo mutis por el foro; y aún a estas alturas del proceso de consolidación y profundización de la Revolución Bolivariana, su mutismo comunicacional y su sigilo publico es notorio. ¿Tiene algo que aportar para el conocimiento y la interpretación del proceso histórico y político de la década transcurrida entre 1.988 y el 1.998? ¡Por supuesto! ¿Por qué no lo hace? ¿Soberbia? ¿Incompetencia? ¿Debilidad? ¿Ineptitud? ¿Cobardía? ¿Ingenuidad? ¿Oportunismo? ¿Cohabitación? ¿Entendimiento?

El General de División (Ej.) Carlos Rodolfo Santiago Ramírez , ex embajador del Gobierno de la Republica Bolivariana de Venezuela en Colombia, eterno aspirante al despacho del Ministerio de la Defensa. Arriba al chavismo, mas que por convicción y consecuencia con sus arquetipos ideológicos y conceptuales, por elemental sentido de lo practico. Arribista compulsivo y trepador consuetudinario, pero carente de las formas y la inteligencia que rezuman José Nicolás y Santeliz; fue el centro de la diatriba en julio del año 1.991, por su enfrentamiento con el General Ochoa por el cetro del quinto piso del Ministerio de la Defensa. Todos los presentes costosos y exquisitos, incluidos cuadros de alta factura, que llegaron al palacete de El Marques por la mano de la señora Marbella, para obsequiar a Cecilia Matos y a Doña Victoria, se quedaron fríos, ante la gran calentera del General Santiago Ramírez, por la designación de Ochoa en el despacho de la Defensa. En todo caso, el tiempo se ha encargado de demostrar que ambas decisiones (Ochoa en la realidad y Santiago en un supuesto) no eran felices ni acertadas por parte del Presidente Pérez.

El Vicealmirante German Gustavo Rodríguez Citraro fue otro integrante del grupo. Yo recuerdo aún, sus entradas ostentosas y faraónicas al despacho del Comandante General del Ejercito en los años 1.988 y 1.989, esgrimiendo su Cohíba Presidente de 14.000 bolívares la unidad y certeramente guillotinado, con su alba indumentaria de marino. No conozco la trayectoria profesional del Vicealmirante Rodríguez Citraro, pero de su paso por la Dirección General Sectorial de Inteligencia Militar (DGSIM) en esos años turbulentos y críticos desde 1.984 hasta 1.989 si se pueden inferir algunas cosas que se extraen con las pinzas institucionales y con criterios eminentemente incisivos.

 

El Vicealmirante era director del organismo de inteligencia durante la famosa noche de los tanques a que hice alusión en párrafos anteriores, yo también como usted ratifico que ese episodio no fue lo suficientemente investigado y la mejor ratificación de eso es que el único responsable citado fue el mayor Soler, el menos comprometido. La complicidad y el interés a que hace cita usted en su “pastoral” es lo que quedó en el ambiente de aquella ocasión y aún flota en los pasillos de la Comandancia General del Ejercito, de la Inspectoría General del Ejercito y de la Jefatura del Estado Mayor General del Ejercito.

 

Una opinión que nunca ha sido tomada en cuenta y que sería interesante consultarla, seria la del General de División Juan José Bastardo Velásquez, entonces Inspector General y a quien con ese evento le mataron en la cabeza el gallo de sus aspiraciones en el Ejercito. ¿Quién salió afectado? ¿Quién salió beneficiado? Repito, para este incidente yo he cubierto sobremanera desde la primera oportunidad, todas las preguntas que pudieran planteárseme.

El Vicealmirante Rodríguez en la respuesta a usted, le indica que el arrime a los políticos en la vituperada Cuarta Republica era exclusivo de los profesionales militares del Ejercito y la Guardia Nacional. Eso es tan absurdo y estúpido como alimentar la tesis de los astigmatismos estratégicos (Los navales son los que ganan la guerra desde una posición cómoda, los aviadores son los papaupa porque doblegan la voluntad del enemigo, los del Ejercito son los chéveres porque conquistan el terreno, etc.) y aquella tesis de que los del Ejercito son brutos, los de la Armada finos, inteligentes y “culitos”, los aviadores son “civiles” y los guardias son corruptos; sin embargo se contradice mas adelante cuando reseña la manera como utilizo la escalera de su familiar el Doctor Simón Alberto Consalvi para ascender al grado de Contralmirante.

Estoy completamente seguro que ese episodio no se investigo a profundidad, si es así como lo dice Rodríguez Citraro de que se hizo una investigación y se presentaron unas recomendaciones; entonces la misma fue mal orientada y las recomendaciones fueron chucutas, porque el único “chinito” fue Soler. Es así tan de cierto, que casi 20 años después todavía no se tiene una precisión de los responsables de aquella aventura ni sus alcances y si es cierto que ello fue un coletazo inicial de lo que hizo crisis el 4 de febrero de 1.992, con mucha mas razón el Vicealmirante Rodríguez esta errado. Yo estoy muy claro.
Coincido plenamente con Rodríguez Citraro en que en ese periodo comprendido entre 1.980 y 1.990 fue perverso donde…
“Lamentablemente fue imposible hacerlo (Lo que tenían que hacer el grupo de notables para el fortalecimiento de la institución armada) en ese oscuro período de descomposición que se produjo en la Institución Armada a finales de la década de los 80 y principios de los 90, reflejo del deterioro general ocurrido en el país, propiciado por una dirigencia política corrompida e incapaz, cuya cabeza perversa Caldera/Alfaro Ucero, extendió sus tentáculos hacia la institución armada fragmentando y destruyendo cualquier posibilidad de alcanzar aquel objetivo de mejora de la institución militar y concluyó con las peleas intestinas y acusaciones de todo tipo en los Altos Mandos de las cuatro Fuerzas, principalmente en el Ejército y en los intentos de algunos Jefes Militares, incluidos Ministros de la Defensa para imponer sus "Proyectos Políticos", hasta llegar al golpe de Estado del 4 de febrero de 1992. Lo ocurrido después cuando este dúo de políticos ancianos perversos se aliaron para iniciar el principio del fin, es harto conocido de todos nosotros”.

Este párrafo de la carta del Vicealmirante Rodríguez Citraro es un mea culpa de mayor intensidad al del General Ochoa de los párrafos anteriores. Si el grupo de oficiales generales y almirantes de la etapa comprendida entre 1.988 y 1.998, no fueron capaces de hacer las evaluaciones correspondientes, de presentar las apreciaciones estratégicas y los consiguientes estudios para ilustrar al Comandante en Jefe (Llámese Lusinchi, Pérez o Caldera) sobre la situación interna de las Fuerzas Armadas Nacionales y el posterior proceso de descomposición institucional (Estamos hablando de Ministros de la Defensa, Comandantes Generales de Fuerza, Directores de Inteligencia, etc. integrantes de esa logia llamada Los Notables) allí esta la clave de porque Hugo Rafael Chávez Frías filtró abiertamente su proceso conspirativo con la complacencia del grupo, la simpatía de los cófrades y el deleite de los ilustres e iluminados compañeros de armas, como siempre fueron calificados los integrantes del Grupo Los Notables.

Entonces es valido concluir, que Hugo Rafael Chávez Frías es hechura maliciosa, tendenciosa, sibilina y velada del General de División (Ej.) Carlos Julio Peñaloza Zambrano, ex Comandante General del Ejercito en el periodo 1.989 – 1.991, del Vicealmirante German Gustavo Rodríguez Citraro, Director General Sectorial de Inteligencia Militar en el periodo 1.984 – 1.989, del General de División (Ej.) Fernando Ochoa Antich, Ministro de la Defensa entre 1.991 y 1.992; y de los otros integrantes del grupo de Notables, quienes no ocupaban cargos cupulares en la organización militar, pero si tenían poder e influencia en las decisiones que se tomaron en ese periodo. Todo eso arrastra una maraña de complicidades siniestras, de connivencias a la luz de la luna, de complots bajo el aullido lastimero de los perros y de alianzas maquiavélicas de toda laya, que contribuyeron a remendar y estructurar eso que se llama Revolución Bolivariana.

Con la llegada de José Vicente Rangel al Ministerio de la Defensa, le he conseguido explicación a unas misteriosas y furtivas salidas de un ex comandante general del Ejército, solo y sin ningún margen de seguridad personal, para dejarle en el buzón de la casa de Miguel Ángel Capriles sobres de Manila con información privilegiada relacionada a la adquisición de material de guerra, para ser publicadas en los diarios de la Cadena Capriles y provocar una guerra comercial entre los Perros de la Guerra; posteriormente ese mismo sobre, con esa misma mano se iba luego a la casa de José Vicente Rangel en La Florida para alimentar la columna de Jotavé “Los hechos y los días” en el diario El Universal. ¿Como se llama eso? ¿Soberbia? ¿Incompetencia? ¿Debilidad? ¿Ineptitud? ¿Cobardía? ¿Ingenuidad? ¿Oportunismo? ¿De quien?

Lo que se estimuló artificialmente como una conspiración política y militar para la toma del poder político; no pasaba mas allá de un gran montaje que se le vendía a los presidentes y comandantes en jefe de turno, para motivar las compras militares de la ocasión y las consecuentes comisiones y al mismo tiempo para orientar y canalizar las decisiones presidenciales hacia unos jefes militares pertenecientes al grupo. Mientras eso ocurría, Hugo Chávez se desenvolvía a sus anchas con su conspiración a cielo abierto con el regodeo de los jefes militares y el paladeo orgiástico de futuras posiciones de poder. Y allí entramos en el terreno de la subestimación con la que siempre los generales y almirantes observaron al grupo de bolivarianos, pretendiendo darle cancha para que estos hicieran el trabajo sucio y luego aquellos encaramarse de acuerdo a la oportunidad y el tiempo estratégico.

A propósito, me llama poderosamente la atención que entre los políticos culpables de la desinstitucionalización de las Fuerzas Armadas Nacionales, el Vicealmirante Rodríguez Citrato no incluya a Jaime Lusinchi y su Evita de alpargatas, la señora Blanca Ibáñez.

Como se ve, mi almirante, aun quedan cosas en aire en las que no se ha logrado establecer una estructura coherente y armónica que le de sentido y dirección a los detalles, pero en general la gran mayoría coincide en que todo este proceso político y militar que esta sufriendo el país actualmente, tiene una responsabilidad que desemboca irremisiblemente en el liderazgo de las décadas de 1.980 y 1.990, léase generales y almirantes; todos han sido mencionados en esta extensa carta y faltan muchos.

Esta misiva no pretende ser una pastoral realmente y si una contribución modesta al esclarecimiento de muchos episodios políticos y militares.

En la novela de la creación del monstruo “El moderno Prometeo”, la autora Mary Shelley refleja un terror mucho peor que el monstruo en si; la desmedida ambición de Víctor Frankenstein, su creador. Cualquier analogía con la realidad política, social, económica y militar del país se hace con la mas pura intención.

Mis saludos y mis respetos, mi almirante.

 

ANTONIO MARIA GUEVARA FERNANDEZ

Coronel (Ej.)