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martes, 26 de enero de 2010

¿QUIEN ES EL TRAIDOR?

No es mi ánimo con esta crónica defender a los Generales García Ordoñez, Ruiz Guzmán e Itriago Tineo de la acusación de traidor, indecorosamente deslizada en la conveniente y preparada rueda de prensa realizada en el Comando de la Guarnición Militar de San Cristóbal por el General de División Agüero.

La simple circunstancia de estar ubicados García, Ruiz e Itriago de este lado de la acera civilista, frente al régimen de la Revolución Bolivariana y el Socialismo del siglo XXI les expide un certificado de fidelidad institucional y lealtad democrática, que ya quisieran para sí estos generales rojos rojitos, lacayunos en sus formas, rastreros en la condición, serviles en el culto, sórdidos en sus conductas personales y miserables en el fondo; para quienes el desprecio de la sociedad en la felonía de sus credos, los expone exactamente en la dimensión de pillos de la republica y malandrines más allá del cuartel.

¿Quién es el traidor?

Asumo, por extensión, que todos los militares que hemos dado un paso al frente para oponer los valores y los principios de hogar, consolidados en nuestro proceso de formación académica en los institutos militares de formación profesional – La Academia Militar forma hombres dignos y útiles a la patria – también tenemos el calificativo de traidores y nuestros retratos al oleo en el Salón de Ex Comandantes de las unidades que la republica democrática y civilista de la que ellos abjuran, nos confió de acuerdo a los meritos y expediente profesional; tendrán el ridículo trapito negro que nos tapa, la pueril calavera blanca y arriba el letrero que retrata mas, a los vergonzosos generales y almirantes, actuales integrantes de la nomenclatura chavista, que en quienes se quiere lanzar el cognomento de traidor.

Eso bajo la convicción que fue un hogar de cuatro esquinas donde estos generales y almirantes recibieron las primeras luces de los valores, los candiles iniciales de los principios que encaminan hacia el faro del honor; todo lo que se configura en el Sol de Carabobo que se lleva sobre los hombros como asiento y fundamento de las luces de la libertad, soberanía, independencia. Eso…general es el fulgor de la ética y la moral militar.

Argumento en contrario es que la mayoría de ellos hayan sido alumbrados en esas casas clandestinas de una esquina, cuya única referencia es el bombillito rojo y de allí ese fulgor rojo rojito que los delata en ser depositarios de una gran re-pu-ta-ción revolucionaria. Eso justificaría que aquellos son traidores y estos consecuentes y leales con el oficio más antiguo del mundo, ahora reivindicado con uno, dos, tres y hasta cuatro soles en la constelación del Socialismo del siglo XXI, sobre todo en las dis-pu-tas por jalar más en los escrotos del alto gobierno, lamer más intenso sin esputar en las botas cubanas y com-pu-tar mas en la plenitud de los bolsillos por la traición al ideario bolivariano de la honestidad.

¿Quién es el traidor?

En mi caso, no recuerdo haber jurado lealtad a Hugo Chávez, ni a la Revolución Bolivariana, ni al Socialismo del siglo XXI; mucho menos a Fidel Castro.

Recuerdo esos viejos días de 1.973 en formación de parada y desfile en el Patio de Honor de la Academia Militar de Venezuela, y mi juramento decía "prometéis a Dios y a la Republica, en presencia de la Bandera Nacional, defender la patria y sus instituciones…". Lea bien, General Agüero, juré a Dios y a la República.

Mi compromiso fue con un Dios incorpóreo e inmaterial suscrito en las convicciones de mis propias creencias, que abracé con la virtud de mis valores y la dignidad de mis principios atesorados en el hogar con mis padres, mis escuelas, mis amigos y los compañeros de la ruta democrática. Esa obligación la asumí también, con la republica civilista y el estado de derecho que le servía de plataforma, donde la libertad, la soberanía, la paz, la independencia y la democracia eran los estandartes más visibles. A eso también juraron los generales y almirantes que hoy le sirven de bufones en la corte de Miraflores, donde lo más encumbrado de su traición, más allá del enanismo intelectual y la abstracción de su honor desflorado; es la conducta aleve de jinetera por y para los cubanos.

¿Quién es el traidor?

Es cierto que para usted, en la depravación de su conducta deshonrosa de soldado de una republica que solo existe en la infamia de su ruindad y en la trivialidad de sus dos soles de general de una republica vulgar y volátil; el nuevo Dios bolivariano es Hugo Chávez, la nueva republica es el asiento de las persistentes corrupciones materiales y morales; y las perversiones que han contribuido a erosionar la nación venezolana y que ponen en peligro su continuidad en el tiempo.

Les pido a ustedes, generales y almirantes rojos rojitos, que me señalen ¿en que parte del juramento contraído públicamente por los militares en formación de parada y desfile, está incluido el barbiespeso dictador antillano, opresor vitalicio del pueblo cubano? ¿Por dónde se asoma en ese compromiso el hermanazo Ahdmadinejead y su revolución de Ayatolahs allá en Irán al otro lado del mundo? Me gustaría saber ¿Cuándo se coló en el juramento esa vaina de la cuál ustedes no tienen ni puta idea, que llaman el Socialismo del siglo XXI? ¿Está inscrita clandestinamente en algún párrafo del juramento, la fidelidad a la banda de criminales narcotraficantes que llaman las FARC?

Me imagino que usted; tal cuál como el ignorante de su jefazo lo asumió públicamente en cadena de radio y televisión; tampoco habrá leído El Capital de Carlos Marx, ni tendrá alguna referencia de lo que significa la plusvalía, la lucha de clases, el materialismo histórico y dialectico; tampoco habrá leído la opinión suscrita por Marx en torno a Bolívar; en todo caso su interés será entre el bolívar y el capital amasado en la plenitud de sus bolsillos revolucionarios. Por cierto, tampoco estaba Carlos Marx entre los compromisos que asumí cuando hice el Juramento de Fidelidad.

¿Quién es el traidor?

Pedro Navaja y su descripción urbana del malandrín de colmillo de oro "con el tumbao que tienen los guapos al caminar", de la puta que sale a resolverse, el borrachito sortario del final, la patrulla de policía y lo global del village que describe Rubén Blades en su magnífica canción, lo pinta de cuerpo entero a usted y el cuerpo de generales y almirantes con su navaja guindando en esta maltratada nación. Los 2 pesos ya usted sabe que significan y si lo duda, pálpese en los bolsillos plenos de bolívar fuerte y moral débil en la plusvalía de la institucionalidad militar. Solo que el "38 Smith and Wesson del especial" estaba en la cartera de la prostituta y ya usted sabe que esos disparos suenan como un cañón ¡Ojala que la vida no le de sorpresas, Pedro Navaja con dos soles!

La patria que usted mercadea se asienta en la plenitud de los bolsillos de sus indignidades y la vergüenza de un futuro que huele a muerte, destrucción, división y delitos que se alientan desde las más altas esferas del gobierno que usted, con su traición, ayuda a sostener. Esa es la nueva institucionalidad.

A esa iniquidad no recuerdo haber jurado, y estoy seguro que los generales García, Ruiz e Itriago; tampoco.

Entonces…¿quien es el traidor, General?

Es posible que estas actitudes de velar con liencitos negros los retratos de viejos jefes que cumplieron con su deber constitucional mientras estuvieron en la situación de actividad, de encararlos en el jironcito azabache con bufas calaveras blancas que refieran a la muerte y la inscripción de TRAIDOR que se revierte hacia ustedes con la violencia de un salivazo lanzado al viento; no obedezcan a instrucciones dictadas desde arriba, allá en el Olimpo particular del nuevo Dios Revolucionario y si atiendan a eso que se llama la determinación de las tareas deducidas en su propio Análisis de la Misión.

Yo doy el beneficio de la duda, que haya sido exactamente así y me remito entonces a lo que siempre se ha cocinado aguas afuera de los cuarteles, en estereotipos como el que dice que los militares saben de historia y de geografía, o el que alude a su condición honorable en el comportamiento cotidiano, que defienden la territorialidad de la nación con violencia de leona herida o simplemente que son valientes porque andan desafiando la muerte en sus reales o imaginarias guerras. Eso les confiere una gran reputación.

O mejor, los militares son descendencia de una gran reputación que los acompaña en sus campañas.

Esa reputación ha cambiado bastante en estos últimos once años y quizás en ello haya privado que la inversión de los valores y los principios que acompañaron desde siempre a los militares en una reputación de demócratas, civilistas, pacíficos, constitucionales; en fin, con un Sol de Carabobo que los iluminaba como INS TI TU CIO NA LES; ahora se ha trastocado y ha mutado en el bombillito rojo de las casas clandestinas de las esquinas. ¡Ha nacido una nueva reputación y esta gran reputación ha parido hijos con una nueva reputación!

Sobre esa base y el talante del General Agüero en su patética rueda de prensa, la actitud de los generales y almirantes ante la coyuntura política del país; el harapito negro de los cuadros de excomandantes civilistas, las dos grotescas tibias cruzadas con la calaverita blanca y la inscripción de TRAIDOR que se les estruja a los renegados y felones del 4 de febrero; no queda más remedio que calificarlos a ellos como unos verdaderos hijos de la gran re-pu-ta-cion.

lunes, 25 de enero de 2010

ESCENARIO CHACUMBELE

Poco a poco la alternativa de la participación electoral en el venidero proceso de elección de los diputados a la Asamblea Nacional el 26 de septiembre del corriente ha ido ganando espacio en ese vasto sector de venezolanos que califican en el sector de los no identificados con ninguno de los sectores en pugna.

Aun cuando la mayoría asume como la realidad del grave problema político que aqueja al país, en la figura de Hugo Chávez y su salida del poder político; hay otra conciencia mayoritaria que admite en el hito electoral de este año como la representación de una tajada importante en el desenvolvimiento totalitario que ha asumido este, casi desde el mismo 2 de febrero de 1.999. En ambos casos se sigue enarbolando la bandera de barrer con el presente y poner la visión en el futuro; sin hacer caso al pasado más allá de la referencia. Conquistar parte de ella, es el reto de la oposición.

Esa nueva realidad no ha sido consecuencia de una estrategia política finamente hilada por el sector opositor, aun se vislumbran lagunas de unidad y demasiadas tempestades en la unificación de los criterios disidentes; es parte del largo historial de errores rojos rojitos y pifias revolucionarias, escasamente aprovechadas por la oposición para hacer…oposición.

El síndrome Chacumbele que ha venido caracterizando en estos últimos tres años, al gobierno de Hugo Chávez, al régimen de la Revolución Bolivariana y el Socialismo del siglo XXI ha cultivado un memorial de desaciertos políticos, disparates diplomáticos, tonterías sociales, torpezas económicas , locuras militares y extravagancias nacionalistas dignas de Ripley; que así como desnudan en toda su amplitud a Hugo Chávez y su cáfila de incapaces e ineptos, ponen en evidencia al liderazgo opositor, a la dirigencia de los partidos y a la nomenclatura de la sociedad civil, salvo contadas y menguadas excepciones que descuellan por medios no tradicionales.

Los desatinos gubernamentales que pusieron en la bajada del tobogán a Hugo Chávez y su régimen se iniciaron el 28 de mayo de 2.007 con el cierre arbitrario e ilegal de Radio Caracas Televisión, la confiscación de su señal abierta y el robo descarado de sus equipos de transmisión y antenas; lo que originó un masivo desplazamiento de personal artístico, periodistas, técnicos y administrativo calificado hacia otras estaciones, pero además un estado general de arrebato colectivo e irritación entre sectores opositores y chavistas.

De allí a provocar la movilización estudiantil en todo el país y a descompensarse en materia de respuestas para el control del orden público en las capitales más importantes del país; al régimen no le quedó más alternativa que sacar el trapo rojo de la Reforma Constitucional con 69 artículos a la Constitución Nacional de la República Bolivariana de Venezuela, en el llamado al Referendo Aprobatorio del 2 de diciembre 2.007.

Estudiantes y comunicadores sociales; y en general una mayoría avasallante de venezolanos, lastimados con la arbitraria decisión gubernamental del cierre y las amenazas a otros medios de comunicación como Globovisión, originaron el levantamiento cívico de ese semestre; la banderilla de la reforma constitucional, donde se deslizaba encubierta la extensión indefinida y vitalicia del periodo constitucional de Hugo Chávez alteró los ánimos y desencadenó la derrota electoral que el mismo Presidente de la Republica en arranque de soberbia televisiva, calificó como "pírrica victoria de mierda.

El descenso de los precios petroleros del año 2.008, puso en evidencia la ausencia de conexión moral del líder de la revolución bolivariana con todos los sectores del país. La crisis económica desencadenada por el bajón de los ingresos derivados de la renta petrolera obligó a hacer ajustes en la economía interna que afectaron a todos por igual, pero en particular a los sectores más desposeídos; esos a quienes Hugo Chávez dice amar y en los cuales argumenta todo género de decisiones en materia económica.

La coyuntura fiscal de finales del 2.008 y todo el 2.009 ha tenido incidencia en el bolsillo y el estomago de todos los venezolanos sin ningún tipo de distingo; siendo los sectores populares los más débiles social y económicamente, es obvio que la dura recesión y los altos niveles de inflación, catalizados por el desabastecimiento en algunos de los artículos de la cesta básica; un parque industrial arrasado por los efectos del dólar permuta y la burocracia gobiernera de la matraca en Cadivi; y un aparato productor asolado por un Ministro Samán que no deja lugar para la imaginación en eso de ganar jaladas con su jefe; solo dejan espacio para concluir que los pobres son más pobres y pasan más hambre. Y lo que es peor sin ningún tipo de posibilidad de acceder a empleo digno y estable. Y eso sin hablar de la gravedad de los servicios públicos (Agua y Luz), inseguridad y la corrupción, tres jinetes del apocalipsis revolucionario y rojo rojito en que se han convertido estos once años de gobierno del Socialismo del siglo XXI.

Ese es el Escenario Chacumbele, con un Presidente Chacumbele, unos actores Chacumbeles, unos intereses Chacumbele, con unos partidos políticos Chacumbele y lo que es peor con una oposición Chacumbele, donde afortunadamente cohabita una sociedad civil que puede amontonar dividendos pertinentes, en la coyuntura de recoger los pedazos rotos de ambos sectores, en la contribución de garantizar la restitución de los fueros constitucionales, restablecer la paz ciudadana, restituir la republica aporreada, rehabilitar la unidad interna del país y permitir continuidad de la existencia de la nación.

Esa circunstancia no ha sido producto, lo repetimos, de estrategias diseñadas en el Staff de la Mesa Democrática – no es su rol, a propósito – tampoco forman parte de las delineaciones de planificación de los partidos políticos, ni los esquemas de salas situacionales ad hoc de Organizaciones No Gubernamentales (ONGs) que hacen evaluaciones y apreciaciones políticas de manera permanente; ni siquiera forman parte del inventario de las valoraciones prospectivas de los organismos multilaterales con jurisdicción en Venezuela.

Esas trazas de los desatinos revolucionarios, más que disparos de la incompetencia de sus integrantes y los despropósitos de sus áulicos fanatizados y ensoberbecidos por el poder; son la estela de un régimen que a pesar de estar boqueando política y financieramente, se mantiene aferrado a los aparatos de cuidados intensivos de una legitimidad de desempeño que perdió hace mucho tiempo y la de origen que enterró con violaciones constitucionales abiertas y desembarazadas.

Sus enfermeros de atenciones políticas en las agonías de sus minutos finales serán el grupito de mercenarios que lo apoya dentro de la Fuerza Armada Nacional, los tirapiedras armados convenientemente para defensa de la revolución y un Consejo Nacional Electoral que tiene la oportunidad histórica de apagar la luz y desenchufar los aparatos el 26 de septiembre de 2.010 en las elecciones para la Asamblea Nacional.

Ese es el Escenario Chacumbele en lo que resta de tiempo hasta la fecha definitiva de las elecciones.

El reto y el giro de la sociedad civil será pasarle por encima a las organizaciones políticas y exigir unidad integral, de castigar a los divisionistas y tarifados, de segregar a los colaboracionistas de siempre, de excluir los liderazgos del cretáceo, de demandar el cumplimiento de los plazos en el cronograma de eventos anunciados por el CNE, de ampliar la participación en los aspirantes para llevar los mejores y más calificados nombres, de reivindicar la renovación en los procedimientos, de plantear ingenio y novedad en la aplicación de las estrategias para llevar el mensaje a todos los electores, de solicitar y apremiar ante cualquier foro que sea menester la imparcialidad y el equilibrio del CNE, de exhortar a la FAN a cumplir sus responsabilidades institucionales y sus deberes constitucionales y de animar a todos los electores para que vayan a votar por la paz, la libertad, la independencia, la soberanía y la democracia; pero principalmente por la Unidad de la Nación.

La gran mayoría de los venezolanos ha ido ganado espacio en la idea de la participación en el venidero proceso electoral del 26 de septiembre de 2.010. Eso es bueno a los fines de exteriorizar la conducta democrática y pacifista que ha caracterizado al pueblo venezolano. Por un lado caminará el entusiasmo, la voluntad y el interés de todos los venezolanos para que el venidero proceso electoral sea la expresión fiel y exacta de lo que quiere la mayoría; por otro se deslizará el ojo avizor, la mano presta y el corazón palpitando para enfrentar como el bravo pueblo que somos para que esa voluntad se respete.

"El mismito se mató" es un verso de la guaracha que popularizó Billo´s Caracas Boys hace muchos años y que aplica en esta coyuntura política del país a cualquiera de los sectores protagonistas del Escenario Chacumbele.

Hasta el momento Hugo Chávez ha venido haciéndose el harakiri en su pésima gestión y peores resultados en materia de eso que llaman la distribución justa y equitativa de la riqueza, y la generación del bienestar común…! Ojala que la oposición no se mate ella misma!

 

domingo, 17 de enero de 2010

REVOLUCION, ASIMETRIA Y OPOSICION

Con este régimen hemos probado todo género de formas de lucha para solucionar el grave problema político que arrincona al país. Hablo en primera persona del plural en este momento porque en todos los análisis de la crisis; las conclusiones siempre apuntan hacia una sola persona como responsable. Y eso obliga a incluirse desde el año 2.000 en todas las alternativas que se han manejado hasta este momento. Las ortodoxas, pacificas y constitucionales; y las otras.

Sin hacer una calificación de las conveniencias políticas, la naturaleza de los actores y sus intereses, los escenarios para cada coyuntura, las valoraciones sociales, su incidencia en el plano de las relaciones internacionales; cualquiera de las opciones empleadas inicialmente para retorno de la republica a los cauces de la constitucionalidad; ha debido tener el apoyo integral de la sociedad civil, el soporte organizacional de los partidos políticos y el respaldo consecuente de todos los venezolanos identificados con la paz, la libertad y la democracia.

La legitimación de Hugo Chávez en las elecciones del año 2.000 (Arias contra Chávez); todos los eventos políticos y militares del año 2.002 (11 de abril, Plaza Altamira y Paro Petrolero), el referendo revocatorio del 15 de agosto de 2.004, la estrategia de la abstención del año 2.005 (Elecciones para la Asamblea Nacional); la reelección de 2.006 (Rosales contra Chávez); las movilizaciones estudiantiles del año 2.007 que provocaron el triunfo de la oposición en la propuesta para la reforma constitucional del 2 de diciembre de 2.007; las elecciones regionales del 23 de noviembre de 2.008 y por último la propuesta de la reforma constitucional del 15 de febrero de 2.009; fueron eventos políticos en los cuales no hubo unanimidad de la disidencia al régimen, lo que abrió sobremanera los flancos, a través de los cuales se expusieron demasiadas vulnerabilidades, especialmente las derivadas de una pésima planificación, la ausencia de una estrategia única y unos resultados cuyos análisis siempre han surgido, por vía de los protagonistas, dos y tres años después cuando está corriendo otro escenario, otros actores y otros intereses diametralmente opuestos a los iniciales.

El régimen siempre ha dispuesto de la iniciativa de una manera abierta y la oposición ha tenido una actitud reactiva y predecible. Su accionar no ha sido como producto de la implementación de una política autónoma, una estrategia original, metas independientes y tareas articuladas en la generación de una sinergia política, social, económica y hasta militar de acuerdo a la coyuntura.

Tres oportunidades han lucido como victorias políticas claras y contundentes para la oposición, en el desarrollo de la Revolución Bolivariana.

11 de abril de 2.002, a pesar de los análisis sesgados, las conclusiones precarias y la escasa proporción de las informaciones disponibles; ha sido el único momento donde los adversarios a Hugo Chávez, lo han colocado fuera del poder. Eso es inobjetable. Los errores posteriores que lo regresaron al poder son de otra valoración y consecuencia que proyectan todavía la debilidad del régimen ante eventos flexibles y elásticos en su planificación; y sobremanera cambiantes en su ejecución. Pura doctrina de la guerra asimétrica. Ganamos, cobramos y devolvimos el premio.

La Abstención convocada el 4 de diciembre de 2.005 fue otra victoria para la disidencia en el llamado y la consumación; mas no en la etapa de consolidación de la victoria, posterior a los días de las elecciones; cuando ante el grueso resultado de quienes se expresaron con la renuncia en el sufragio, no consiguieron los mensajes del liderazgo opositor para transformar en realidades de movilización y activismo la potencia expresada en la indiferencia abrumadora ante las urnas. Allí ganamos, pero no cobramos.

La reforma a la Constitución Nacional en sus resultados del 2 de diciembre de 2.007 fue otra sorpresa estratégica que derrumbó el mito de invencibilidad del régimen. La jornada de activismo de calle y movilización de los estudiantes, en los días posteriores al cierre de radio Caracas Televisión obligó al llamado presidencial para activar la consulta en este referéndum, en una suerte de respuesta que compensara la ola rebelde de la juventud en la calle. El país se movilizó y acudió masivamente al llamado del movimiento estudiantil. La victoria pírrica de esa jornada confirmó que las asimetrías en las ejecuciones le han rendido beneficios al sector opositor. El gobierno carece de respuestas ante presiones alternativas no sujetas a la cartesiana planificación militar característica del régimen. En la reforma ganamos, cobramos y el premio caducó el 15 de febrero de 2.009 con la propuesta de la enmienda constitucional a través de un referendum.

Así ha sido a lo largo de once años. El régimen, a través de la sala situacional de Miraflores y las otras organizaciones de Estado Mayor que están activadas de manera permanente en los componentes militares y los organismos de seguridad del estado; toma los referentes de un solo liderazgo, la presión de un solo partido, la integridad de una política, la fuerza en una estrategia única y hace permanentes apreciaciones de la situación política, establece formas de acción, las compara y al final surge una recomendación en línea con el concepto político de la Revolución Bolivariana y el Socialismo del siglo XXI; la permanencia en el poder mas allá de los lapsos constitucionales establecidos en la Constitución Nacional de la Republica Bolivariana.

Mientras tanto…¿Qué ocurre aguas adentro de la oposición?

Los liderazgos plurales, válidos en una democracia formal y civilista se estrellan ante la atomización de las propuestas, el archipiélago de sus políticas desconcierta sobremanera a la sociedad civil, la constelación de estrategias, objetivos y metas pugna por sobrevivir en una carrera absurda que no identifica al adversario, no aclara las estrategias hostiles ni las reconoce y, ante una ausencia de objetivos y la dispersión de las metas políticas; nadie acomete tareas ni se las asigna. En síntesis, un fracaso rotundo y total.

¿Qué hacer?

La Plaza Altamira en sus planteamientos originales, nada que ver con su desenlace lánguido y macilento; el paro petrolero en su desarrollo germinal, el activismo estudiantil del año 2.007 hasta su expresión definitiva del 2 de diciembre, la huelga de hambre estudiantil del año pasado y la de Franklin Brito; han demostrado que el régimen que alardea como estructura de planificación y pensamiento militar en eso que llaman la doctrina de la Guerra Asimétrica; flaquea y recula cuando se le aplica una cucharada de su propia medicina.

La sorpresa táctica y estratégica de todos esos referentes políticos y militares, han evidenciado que el régimen cuando es asediado con iniciativas fuera del librito, pierde tiempo para reaccionar, espacio para maniobrar y sus decisiones se estrellan ante la perplejidad de sus fuerzas propias fuerzas de choque.

¿Será bueno el momento de salirse otra vez de lo convencional?

sábado, 9 de enero de 2010

VIERNES ROJO ROJITO

El viernes 8 de enero de 2.010; el Presidente de la Republica, con toda la parafernalia que ha significado su gobierno que ya va para 11 años; anunció una devaluación del bolívar fuerte y para ello estableció dos tipos de cambio; un dólar oficial para la adquisición de rubros relacionados con la alimentación y la salud; y un dólar petrolero para las compras derivadas hacia el sector automotriz, el comercio y las telecomunicaciones.

La medida, que había venido anunciándose y sugiriéndose por los especialistas desde hace cuatro años; es la materialización y la concreción de la realidad económica de un gobierno inútil e incapaz para atender las exigencias fundamentales de una nación; la distribución equitativa de la riqueza petrolera y la generación de bienestar común para todos los venezolanos, sin hacer algún tipo de distinción.

La medida además, pone de relieve el interés fundamental del régimen de la Revolución Bolivariana y el Socialismo del siglo XXI en términos de lo que significa la permanencia al frente de los destinos de los venezolanos; el mantenimiento de las riendas del poder a costa de cualquier contingencia que pudiera enfrentársele.

En once años de gobierno, el Presidente de la Republica y su régimen han administrado un billón de dólares, mucho más de lo que administraron los gerentes políticos y militares para la recuperación de Europa después de la Segunda Guerra Mundial.

Un billón de dólares que ha ingresado por concepto de la renta petrolera y que se han administrado discrecionalmente por el ejecutivo, cuya tarea fundamental ha sido la confiscación de todos los otros factores de poder que pudieran hacer los contrapesos democráticos y contralores. La prioridad no ha sido el ejercicio democrático, lo ha sido el ejercicio del poder.

Solamente este año que acaba de concluir, el Teniente Coronel Presidente, en una absurda demostración de su desprecio por los venezolanos; ha entregado a otros países dadivas y concesiones del feudo personal en que ha convertido las arcas públicas, recursos ascendientes a la nada despreciable cantidad de casi nueve mil millones de dólares a casi veinte países. ¿Es o no un desprecio para los venezolanos esta actitud de manirrotismo externo? ¡Por supuesto!

Los efectos de este dispendio sin control y con la disipación propia de un incompetente para las altas tareas de la magistratura que se asignaron desde el 6 de diciembre de 1.998, confirman sobremanera que el Teniente Coronel Hugo Chávez y su régimen llevan camino del abismo al pueblo venezolano. El mismo abismo en el que está sumido el pueblo cubano desde hace 52 años.

Inseguridad, servicios públicos, inflación, corrupción son los vectores políticos mas importantes que aporrean al venezolano común en las dos areas que llaman mas a la sensibilidad de todos; el bolsillo y el estomago.

Las medidas devaluatorias que anunció el presidente nos pondrán mas holgados nuestros bolsillos por la limpieza característica de los más bajos niveles de depauperación, pero también ampliaran nuestros estómagos en el vacio de la obtención de la canasta básica. Los artículos de la cesta básica tendrán un encarecimiento contiguo al porcentaje de la devaluación de nuestro bolívar fuerte, una moneda que nació débil desde el mismo momento de su aparición en la economía.

De nada han valido ni valdrán, las medidas espasmódicas y dispersas que ha anunciado el gobierno del Teniente Coronel para equilibrar las cuentas de nuestra economía y encaminar a la nación por senderos de prosperidad. En todas ellas ha privado lo político, lo coyuntural y lo contingente. No se trata de enrumbar al país por los caminos del progreso y el bienestar, como debería de ser la orientación; simplemente las medidas son para inyectarnos a los venezolanos con todo lo que significa, una medicina equivocada, dolorosa y caduca como lo es el Socialismo del siglo XXI en una reedición blanqueada, desmalezada y retocada del feroz extremismo que por 52 años le ha prescrito Fidel Castro al hermano pueblo cubano.

Nunca ha sido la prioridad del régimen la igualdad de los venezolanos, ni la distribución justa y equitativa de la riqueza. La prioridad es el poder y la permanencia en este a costa de cualquier sacrificio que se le pueda exigir e imponer a los venezolanos.

En la misma medida que nos hemos embarcado en las balsas de la pobreza durante estos once años de desgobierno militarista, autocrático y dictatorial; los venezolanos hemos ido desmovilizándonos peligrosamente abriendo los cauces para que el régimen termine de consolidarse definitivamente.

El Teniente Coronel Hugo Chávez no llegó al poder para gobernar, llegó para extender la Revolución Socialista y anacrónica de Fidel Castro y para garantizar su vigencia y reedición cuando el sátrapa antillano termine de desaparecer físicamente. Chávez es la garantía de la permanencia de la trasnochada y cincuentona Revolución Cubana.

El viernes negro del presidente Luis Herrera Campins en 1.983 quedará como una celebración escolar, ante los efectos que se intensificaran en la economía de los venezolanos; con la aplicación de las medidas iniciadas a partir de este viernes rojo del Presidente Hugo Chávez.

Según la interpretación de los analistas rojos rojitos, el viernes negro fue la antesala del sacudón de los días teñidos de sangre del caracazo en febrero de 1.989.

¿Como se teñirá y mutará este viernes rojo rojito después de esta reedición de los días de la devaluación en 1.983?

domingo, 3 de enero de 2010

LA PAZ SEA CONTIGO

El preámbulo de la Constitución Nacional de la República Bolivariana de Venezuela en sus interioridades, señala en el proceso de refundación de la república, la consolidación del nuevo estado venezolano asentado sobre valores como la libertad, la independencia, la paz, la solidaridad y el bien común.

Más adelante en el artículo 1, la Carta Magna señala que la Republica Bolivariana es irrevocablemente libre e independiente y fundamenta su patrimonio moral y sus valores de libertad, igualdad, justicia y paz internacional, en la doctrina de Simón Bolívar, el Libertador. Luego en el artículo 3, la misma constitución indica que el estado tiene como fines esenciales la defensa y el desarrollo de la persona y el respeto a su dignidad, el ejercicio democrático de la voluntad popular, la construcción de una sociedad justa y amante de la paz; entre otras cosas.

Nuestra última guerra interna de verdad, se selló en la Batalla de Ciudad Bolívar cuando el General Juan Vicente Gómez derrotó el caudillismo y enterró definitivamente los levantamientos internos, nucleados en torno a personalismos.

Los intentos de construir una Sierra Maestra en Venezuela en la década de los sesenta, se estrellaron contra una sociedad que negó todo género de apoyo a que esa locura sarampionosa de un grupo de militantes del PCV y del MIR, para tratar de reeditar la revolución cubana en el país. La Guerrilla castro comunista de esa época fue derrotada por el pueblo; las Fuerzas Armadas Nacionales (FF.AA.NN) ejecutaron sus planes operativos con el apoyo solidario y conjunto de la población.

Desde los días de la Batalla de Ciudad Bolívar hasta la fracasada locura de la guerrilla urbana y rural de los años sesenta, han mediado suficientes experiencias políticas en Venezuela que han contribuido a asentar una cultura hacia la paz.

Desde aquellos días, Jefes de estado militares y civiles, han ocupado la primera magistratura del país y en todos ellos, el discurso oficial ha sido el de la construcción y aliento de una sociedad pacifica. Los cuarenta años de democracia representativa amparada en la Constitución Nacional aprobada en 1.961, que precedieron al actual régimen estuvieron signados por gobiernos y presidentes identificados con la cultura de paz que ha sido característica de los venezolanos en cien años de tranquilidad y armonía republicana.

Seremos un pueblo guerrero para defender la soberanía y la integridad territorial; pero más lo seremos para consolidar el valor de la paz, como uno de los pilares fundamentales para proyectar la existencia de la nación venezolana en la armonía con nuestros vecinos y aliados; y sobre todo en robustecer la unidad interna para vigorizar la nación y el estado venezolano. La paz debe privar por encima de la guerra.

La historia contemporánea registra como nuestras fuerzas armadas han trascendido mas allá de sus fronteras para ir a consolidar procesos de desmovilización, en las misiones que se cumplieron en Nicaragua o el desminado en Centroamérica y la observación en el Sahara. Todas esas actividades han contribuido a la pacificación de pueblos hermanos y son experiencias que han contribuido a establecer una mentalidad de paz en la institución armada.

En síntesis, constitucional, histórica, institucional, política y culturalmente somos una sociedad que trasciende mas allá de los llamados a la guerra que se alientan desde los más altos escaños del régimen. Afortunadamente, esas expresiones se han estrellado dentro del pueblo con la más absoluta indiferencia y el más categórico rechazo. La indolencia en la captación del mensaje y la despreocupación en su descifrado, dejan sin interlocución en esos niveles de la población, al régimen. La gente no quiere la guerra, ni quiere hablar de ella. El mensaje se ha quedado sin ningún tipo de eco.

Somos un pueblo pacífico.

Somos un país con una gran cultura de paz. Este año que se está iniciando los venezolanos estamos llamados a contribuir a desmontar toda esa estructura bélica que ha querido mercadear, con el argumento del "si vis pacem parabellum" (Si quieres paz, prepárate para la guerra).

Los venezolanos demócratas e identificados con la educación por, para y hacia la paz, debemos articular todos nuestros esfuerzos para enfrentar con actitud firme el discurso guerrero y agresivo alentado desde las más altas esferas del gobierno.

Nuestra Constitución Nacional señala en efecto que la República Bolivariana es una referencia de la Doctrina de Simón Bolívar, el Libertador; y mas allá de que este en alguna oportunidad haya apelado a que "Venezuela es un cuartel, Colombia una Universidad y Ecuador un convento"; esa fue una expresión para una coyuntura de la que han transcurrido casi los doscientos años.

Pretender reeditar, en el tercer milenio, actitudes, conductas, aptitudes guerreristas y abiertamente confrontacionales sin ningún tipo de justificación y para construir una épica absolutamente desfasada y discordante con la idiosincrasia venezolana; es antagónico a la Constitución Nacional de la Republica Bolivariana de Venezuela, contradictorio con la cultura criolla, incompatible con el sentir venezolano, contrapuesto a nuestra historia republicana, incongruente con los planteamientos regionales, contrapuesto a la mayoría continental, abiertamente hostil a todos nuestros vecinos y negativo para el proceso de consolidar la unidad nacional.

En el año 2.008, Venezuela fue el mayor comprador de armamento en Suramérica, el gasto para la guerra creció más del 50% en los últimos diez años y la línea de pensamiento que se ha tratado de inocular a militares y civiles, es la preparación para la inminencia de un conflicto, que pasa por la invasión por parte de una potencia continental, el ataque por un país vecino o la embestida de los frentes contrarrevolucionarios internos. El régimen mantiene al país en un zafarrancho de combate dialectico y retorico que no va más allá de lo declarativo.

La cultura de la guerra debe enfrentarse con presiones desde todos los sectores para que la inversión hacia el gasto bélico se redireccione hacia el gasto social para combatir la pobreza y construir el andamiaje de la cultura de la paz. Educación, salud, infraestructura, servicios públicos deben ser los receptores prioritarios de un replanteamiento de la inversión significativa que se ha orientado hacia la cultura de la muerte, que es la guerra.

Ese debe ser el discurso de todos los venezolanos en general, sin ningún tipo de distinción, para abonar la senda de la vida y la cultura de la vida, característica prioritaria en este nuevo año que estamos dando comienzo.

La paz sea contigo debe pasar más allá del encuentro fraterno de nuestras parroquias y convertirse en una bandera para enfrentar con realidades y concreciones, la cultura de la muerte y de la guerra, que se ha querido vender desde las más altas esferas.

¡La paz sea con todos los venezolanos!