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sábado, 27 de febrero de 2010

¡PRESIDENTE, SEA UN VARÓN!

El último incidente internacional donde se ha visto involucrado, cual camorra de botiquín, nuestro presidente, más allá de dejar mal parado al país y terminar de lesionar gravemente eso que pomposamente se llama la majestad presidencial; abre caminos para debatir un asunto que ha venido corriendo fuertemente en las últimas semanas.

El tema de la renuncia presidencial vuelve a colocarse sobre el tapete, como un camino para lograr la gobernabilidad y la unidad nacional en un momento tan crítico de la republica; pero no solamente eso; también para que Hugo Chávez consiga un camino honorable en eso de desprenderse del poder. Este último segmento es una valoración que debe tomar en consideración, él como afectado directo en su ruta de salida.

Cuando el presidente colombiano Álvaro Uribe le exige a Hugo Chávez en la reunión del Grupo de Rio en Cancún, México, "sea un varón"; sin querer queriendo el cachaco le está exigiendo al criollo un acto de niveles heroicos, sobre todo en la política interna venezolana de la coyuntura.

Lo que menos está dispuesto a asumir Chávez en una circunstancia tan crítica para la Revolución Bolivariana y el Socialismo del siglo XXI, como la que se le está presentando en este momento a nivel nacional e internacional; es enfrentar responsabilidades como un varón, cuando estas se exigen desde un foro inoperante tendenciosamente, como lo puede ser en algún momento un organismo multilateral. OEA e Insulza en el caso Honduras es la mejor referencia de eso.

Eso no quiere decir que la presión que debe ejercerse internacionalmente para lograr encaminar a Venezuela por los caminos de la democracia, la libertad, la paz, la independencia y la soberanía, no debe intensificarse; para arrinconar a que Hugo Chávez "sea un varón" y enfrente su responsabilidad mientras ejerza como Presidente de la República Bolivariana de Venezuela; pero también cuando deje de serlo. Allí es donde la alternativa de la renuncia se abre esplendida para que "sea un varón".

La renuncia de un Presidente es un acto político de paralelismos heroicos contiguos al suicidio. La muerte política que apareja una dimisión forzada por las circunstancias de los fracasos en el ejercicio de su alta magistratura, pone a Hugo Chávez en el dilema buscar soluciones terminales a la grave crisis que ha hecho mutación en su revolución, en el socialismo, en la nomenclatura del chavismo, en el gabinete, en los partidos aliados, en los diputados, gobernadores y alcaldes oficialistas que andan buscando brincar la talanquera en cualquier oportunidad, en la relación con sus aliados internacionales y en particular dentro de las filas del chavismo de base.

Realmente para soportar una situación como esa el "sea varón" de Uribe en el cachaco cerrero y verraco, vea usted pues; es la traducción fiel del "aguanta pendejo" tu responsabilidad como un hombrecito o despréndete de ella como tal. A esta última es que queremos referirnos, porque la primera ha sido como mucho camisón pa'petra.

Salvador Allende aguantó homérico y extremo en el Palacio de La Moneda en Chile, las consecuencias de su pésima gestión pública. La reacción de las Fuerzas Armadas chilenas el 11 de septiembre de 1.973 a la descarada intervención en la soberanía del país austral por parte de Cuba y el mecenazgo político de Fidel Castro; mas las erráticas políticas públicas en los sectores de la economía y la sociedad alentaron el golpe de estado militar. El general Augusto Pinochet y su dictadura fueron una consecuencia de aquel estado de cosas, que desgraciadamente estamos reeditando en una versión mejorada y refinada ahora en Venezuela. Sea un varón Presidente Chávez, asúmalo.

La renuncia sigue viva en el abanico de opciones de Hugo Chávez – ya tiró esa parada el 11 abril de 2.002 - Esa alternativa y el llamado a un gobierno de unidad nacional, que ya descartó con eso de que no habrá reconciliación nacional, son las únicas vías disponibles para evitar una grave crisis política que pudiera desencadenarse en una etapa post Chávez y abrir los atajos indeseables de la antesala de una guerra civil.

Hugo Chávez está dotado del suficiente olfato vital para pronosticar cuando no las tiene todas para ganar y además una vocación demostrada para la renuncia. La Sala Situacional al lado de su despacho presidencial ya debe haberlo alertado de las vías estrechas disponibles que derivan de las continuas y permanentes apreciaciones de la situación. Su rendición del 4 de febrero de 1.992 y La experiencia del 11 de abril de 2.002 abren caminos para especular que a medida que la situación política, económica, social, militar e internacional del país empeore, la opción de dejar el pelero y aguardar por mejores condiciones para el retorno al poder será la vía mas a la mano de que dispondrá.

El recule del presidente a la hora de las chiquiticas es proverbial y oportuno en una suerte de aplicación al pie de la letra, de los postulados del Manual de Táctica General, en la sección de los movimientos retrógrados.

En febrero de 1992, Hugo Chávez se rindió cuando no había más alternativas. El peligro de vida que derivaba del bombardeo por la aviación leal a la Constitución Nacional, al Museo Histórico Militar le dejaba expedito el camino de la rendición y esperar mejores condiciones para llegar al poder. La retirada por ahora, anunciada en los 17 segundos concedidos por el Alto Mando Militar de la época, en su polémica alocución al país, le permitió esperar por mejores circunstancias políticas, económicas, sociales y militares. El 6 de diciembre de 1.998 en las elecciones presidenciales, los resultados electorales le favorecieron la victoria y el éxito, que no había llegado con el sangriento golpe de estado de 1.992. La retirada oportuna de aquel entonces con la rendición militar, lo favoreció políticamente seis años después. El fin justifica los medios.

En abril de 2.002, Hugo Chávez renunció cuando todos los caminos se le habían cerrado. El peligro de vida que procedía de la grave crisis social que se manifestaba con todo el pueblo caraqueño en la calle y el crítico enfrentamiento interno en los componentes militares que estaban expresándose mediáticamente en el desconocimiento a su autoridad de Presidente de la Republica y Comandante en Jefe de la Fuerza Armada Nacional; le despejaba la vía de la renuncia y esperar mejores circunstancias que le favorecieran el retorno al poder.

El 13 de abril, los graves errores políticos y militares de los protagonistas de la coyuntura, expresados en la ausencia de coraje personal, una proverbial ignorancia política, otra exponencial ingenuidad grupal, la desproporcionada desubicación histórica y las estúpidas ambiciones de poder de otros oportunistas de oficio; le permitieron a Hugo Chávez confirmar que su trueque de tiempo para reaccionar en la renuncia presentada, por el espacio de maniobra para regresar al poder concedido pávidamente por la aprensiva y babosa conducta de los actores políticos y militares de la ocasión, era la mejor Acción Retardatriz desde los tiempos de la Batalla de Santa Inés. El fin del retorno al poder estaba más que justificado.

Los tres escenarios de más alta probabilidad en el país lo dejan muy mal parado políticamente e incluso en algunos, su riesgo personal pasa por los extremos de sus anillos de seguridad en el cumplimiento de las tareas de resguardo de la integridad física del presidente.

La realización de las elecciones parlamentarias (Primer escenario) del 26 de septiembre de 2.010, proyecta resultados adversos en todas las valoraciones prospectivas que se hacen en las mediciones de las encuestadoras hasta este momento. Cuando esos índices se llevan hasta seis meses después, nada indica que la gestión gubernamental vaya a mejorar en agosto en la eficiencia de los servicios públicos (agua y luz), que la inflación pueda ser controlada, que el poder adquisitivo de todos los venezolanos se incremente, que los niveles de abastecimiento de los productos básicos mejore, que la inseguridad y la corrupción se controle, que la figura presidencial retorne a los fueros de la normalidad en el ejercicio de la función de la primera magistratura. No hay señales en el horizonte inmediato para que eso mejore. El voto castigo funcionará, mas en el chavismo que en el sector opositor. El gran árbitro para el reconocimiento de los resultados en este escenario lo será la Fuerza Armada Nacional (FAN) en el cumplimiento del Plan Republica y otros planes en los que está involucrada institucionalmente.

Luego está un estallido social similar al caracazo de febrero de 1.989 (Segundo escenario). La probabilidad de esta expectativa se incrementará en la medida que los catalizadores que empujan el voto castigo para el primer escenario (Servicios públicos, corrupción, inflación, inseguridad y las loqueras presidenciales) lleguen a niveles de descontrol y afecten indiscriminadamente, como en efecto ya lo están haciendo, a chavistas y opositores. Los choros, el hambre y la limpieza de bolsillos no hace diferencias entre rojos rojitos y opositores; mucho menos la arrechera por la impunidad en la corrupción y por el pésimo servicio de agua y luz. Sigue siendo un factor fundamental para el retorno a la normalidad dentro de las interioridades de este plan, la Fuerza Armada Nacional (FAN) en el cumplimiento de sus responsabilidades operativas (Plan Soberanía a nivel nacional, Plan Ávila en Caracas).

Por último y no por ello deja de ser importante y tener vigencia, un golpe de estado de derecha (Tercer escenario). Los dos primeros escenarios, dependiendo del control del Comandante en Jefe de la autoridad sobre las unidades operativas y especialmente de la autorictas hacia los integrantes de la institución armada en general (está en entredicho), facilitará la concentración, el despliegue y la maniobra de las unidades para el control del orden interno. Lo que no se sabe es, en qué momento las unidades operativas maniobrarán distinto a la planificación prevista y pondrán a reeditar un 11 de septiembre de 1.973. Las Fuerzas Armadas son leales hasta que traicionan, según el decir del común.

Como ven, no es nada fácil la coyuntura política que está viviendo en este momento de sol en las espaldas, Hugo Chávez, su Revolución Bolivariana y su Socialismo del siglo XXI. Los tres escenarios son negros para el futuro personal y político de Hugo Chávez, solo una vía heroica lo puede salvar del camino de la cárcel o la muerte política.

Para que sea varón, hace falta poco que se agarre más allá de la entrepierna y se palpe en la ausencia, bien común, en la hora de las chiquiticas.

El general Llovera Páez en los momentos críticos del 23 de enero de 1.958, le sugirió al dictador de ese entonces "Mi general vámonos…que pescuezo no retoña"

Elecciones, caracazo o golpe…¡Presidente sea un varón…que eso tampoco retoña!

sábado, 20 de febrero de 2010

EL BOLERO DE RAVELL

La idea de esta crónica no es hablar de música y hacer una semblanza de la excelente obra para ballet compuesta por Maurice Ravel en 1.928 en honor a la bailarina Ida Rubinstein; cuyo éxito inmediato y rápida difusión universal la hicieron una de las más famosas obras del compositor y además uno de los exponentes musicales más importantes del siglo XX.

Vamos a abordar un tema político y mediático que ha agarrado bastante cobertura en esta última semana, cuyo desenlace aun se mantiene en vilo.

La procesión sigue por dentro en Globovisión a raíz del ya conocido incidente entre los accionistas principales del canal; Ravell, Zuloaga y Mezerhane. Y continuara en la medida que la conocida línea editorial del medio sea la de no claudicar ante el gigantesco y abusivo aparato de propaganda del gobierno que bombardea en una sola línea a la opinión pública, la de maquillar la verdad, retocarla hasta llevarla hasta niveles de mentira y en otras ocasiones para ocultarla. El régimen hará esfuerzos para callar a Globovisión o que baje su línea y mientras este medio continúe aferrado a ventilar la verdad, aquel mantendrá sus cargas ofensivas para reducirlo.

En esa verdad secuestrada por la maquinaria mediática gubernamental se esconde la violación persistente y continuada de los derechos humanos de una gran cantidad de venezolanos, la ineficiencia en la prestación de los servicios públicos fundamentales, los niveles incontrolables de la inseguridad, la impunidad en la corrupción de los altos funcionarios del gobierno, la politización de la Fuerza Armada Nacional, la entrega sistemática de la soberanía venezolana a factores de la revolución cubana y las reiteradas violaciones a la Constitución Nacional de la República Bolivariana de Venezuela, a que se ha acostumbrado el Teniente Coronel Hugo Rafael Chávez Frías, en su condición de Presidente de la Republica y Comandante en Jefe de la Fuerza Armada Nacional.

Ravell en su rueda de prensa del día 18 de febrero de 2.010 dejó al descubierto muchas heridas en la conducción ejecutiva de la vanguardia comunicacional del país, que un vasto sector de venezolanos ha convertido al canal y su línea editorial; el último reducto institucional mediático que se resiste a las cargas de la caballería de la Revolución Bolivariana y el Socialismo del siglo XXI, en esa Guerra de Cuarta Generación o Asimétrica que está conduciendo el régimen para reducir cualquier iniciativa que saque a flote la verdad verdadera de lo que acontece en el país.

Las cargas de Lina Ron y sus motorizados armados son parte del asedio de violencia a que ha sido sometido el medio; ya eso es historia junto con la artillería del Seniat, el CICCP y la Guardia Nacional, los discursos parlamentarios de Cilia Flores, Iris Varela, Mario Isea, etc. y el escatológico programa nocturno del canal de todos los venezolanos, mas los ataques del presidente en su show dominical. El gobierno ahora pasa a otro nivel de refinamiento asimétrico; se trata de apretarle las mochilas muy sutilmente al socio mas débil poniendo en jaque donde más le duele a este, el bolsillo.

Cuando el gobierno aprieta con Sudeban, Fogade, BCV, Indepabis allá, mas abajo de la cintura y al frente, el dolor se desplaza desde las bolsitas que contienen "los huevos", hacia los lados y se siente con una intensidad más penetrante y punzante en esas bolsitas que contienen "los nuevos" bolívares fuertes; el bolsillo. Allí es donde verdaderamente le duele a Mezerhane.

Nuevamente se pone de relieve el valor fundamental de seguir enfrentando con coraje al régimen en todos los terrenos y la circunstancia de seguir en el liderazgo a venezolanos que en lugar de cuidar sus bolas, las saquen para enfrentar con coraje los continuos y reiterados embates del régimen.

Queda claro en esta nueva escaramuza donde el gobierno se anota un nuevo tanto a favor, que esta coyuntura política del país requiere de venezolanos que trasciendan mas allá de los referentes a que estamos acostumbrados, no solamente en los últimos once años de revolución, podemos incluir también los que se llevaron por delante los cuarenta años de la tan vituperada Cuarta Republica. Las banderas de la dignidad, el honor, la solidaridad, la amistad, la libertad, la independencia, la paz, la unidad nacional, la democracia son las que se deben levantar para poder enfrentar con eficiencia al régimen. Se trata de oponer a la grosera ofensiva del gobierno con sus vanguardias de dinero, los valores y los principios de la ciudadanía. Para eso se requiere coraje.

Lo que estaba en juego, en el conocido impasse entre socios, tal cual como lo califico discreta, moderada y abiertamente velada el ciudadano Leopoldo Castillo era el valor de la verdad; no se trataba del peso de la artillería del paquete accionario de Zuloaga en las decisiones del canal, ni de las relaciones de Mezerhane con el gobierno con sus blindados que representan su mayoría de acciones en relación al pírrico diez por ciento de Ravell que latía en la cueva con la conducción de la línea editorial del medio. La apuesta era la reducción del nivel de influencia de esa misma línea editorial en la opinión pública nacional y como esta influía en la erosión de la popularidad del Presidente de la República; pero más allá de eso, existía la necesidad de cerrar la única ventana comunicacional disponible, más allá de los opositores al gobierno.

El objetivo de reducir a los accionistas del caso Globovisión, Guillermo Zuloaga (Empresario), Nelson Mezerhane (Banquero) y Alberto Federico Ravell (Periodista) abría en la Sala Situacional de Miraflores un espacio para hacer las correspondientes apreciaciones de la situación y determinar las vulnerabilidades a través de las cuales se podía penetrar la línea editorial del canal; para ello había que precisar los intereses del trio en eso de infiltrar y luego poner condiciones que se hicieron públicas. Y acá no hay espacio para las bolas; Guillermo Zuloaga (Empresario-Dinero), Nelson Mezerhane (Banquero-Dinero), Alberto Federico Ravell (Periodista-La verdad), eso resume exactamente los intereses de cada quien en el pleito entre los accionistas del canal por la oferta de compra-venta y las condiciones que derivaban de su finiquito. Lo demás es historia conocida a través de las verdades desabrochadas libremente en la rueda de prensa de Ravell, que detuvieron algunas bolas, soltaron otras y arrugaron a otras en el canal.

La rueda de prensa de Ravell dejó en el aire muchas bolas, dejó al descubierto las de Mezerhane con sus vinculaciones de banquero (el dinero no tiene corazón ni principios, esa es una verdad del tamaño de una catedral); dejó en cueritos a Zuloaga y puso a especular a toda la opinión pública sobre su separación del cargo de Director General de Globovisión.

La rueda de prensa de Alberto Federico Ravell fue un verdadero bolero que deja en el aire un bolero y no precisamente el de Maurice Ravel.

sábado, 13 de febrero de 2010

EL GENERAL MATA

En mi época de actividad releí en diversas oportunidades por exigencias académicas el FM 100-5 (Operations) del US Army. Recuerdo aún entre tantas concepciones doctrinarias que se desprendían de los desarrollos de los contenidos insertos en los niveles de la estrategia militar, una precisión temática que ha persistido en la ciencia y el arte militar a través de la historia; los generales concentran, los coroneles despliegan y los capitanes maniobran.

Allí, en esa sentencia juiciosa esta el resumen de la tradición estratégica, operativa y táctica de la guerra en sus interioridades; sobre todo en ese proceso técnico de producir decisiones antes, durante y después de las acciones de combate, que se llama la Secuencia de las Acciones del Comandante y su Estado Mayor. La forma de arribar a recomendaciones en el staff y de decidir en los jefes militares, es la consecuencia de una técnica que se aprende desde el mismo inicio en las escuelas de formación profesional, que se va puliendo en las escuelas de capacitación y que se termina de refinar en las Escuelas de Comando y Estado Mayor.

A lo largo de la carrera militar, el profesional de las armas se forma, se capacita y se especializa en toma de decisiones. Al final de la misma el profesional militar es un científico y un artista en eso de decidir bajo incertidumbres, riesgos y presiones donde la apuesta es la vida de un pelotón, de una compañía, de un batallón, de una brigada, de una división, de un ejército o de una nación.

Así es el deber ser que se tiene de cómo se manejan las fuerzas armadas de cualquier país serio y medianamente organizado en la concepción de la defensa y la seguridad, bajo criterios lineales, convencionales y atenidos a reglas. Nada de esas zarandajas de Guerra de Cuarta Generación o Asimétrica propia de fanáticos, sorbidos en el seso por la inducción política catalizada por la ignorancia o el culto a la personalidad de un mesías de tornillo flojo e intestinos nerviosos.

Era ese concepto bien resumido, el resultado de las experiencias de dos guerras mundiales, cualquier cantidad de conflictos de mediana y baja intensidad; y la participación activa en misiones de carácter humanitario. Nada de terrorismo generalizado y abierto como el que se mercadea desde la Guerra de Cuarta Generación o asimétrica como se quiere vender desde la Revolución Bolivariana y el Socialismo del siglo XXI; que no es más que la inexperiencia y la incapacidad para organizar, equipar y adiestrar una institución armada con apresto para enfrentar sus amenazas en la esfera del desenvolvimiento geopolítico y geoestratégico de cualquier nación.

Los capitanes maniobran.

Los jefes directos de las tropas son este nivel de la jerarquía castrense. En estos grados se concentra la responsabilidad logística más directa entre el combatiente y sus jefes. Las actividades de abastecimiento como la comida, el agua, las municiones, el armamento individual y colectivo, los uniformes, la atención sanitaria, la recreación, los permisos, los castigos, la seguridad, etc. son el resultado de una vinculación estrecha entre el capitán, los tenientes comandantes de pelotón y los soldados combatientes.

Eso activa una relación de confianza entre el soldado y su jefe directo, como producto del día a día.

La actividad de moverse en el terreno con la cobertura del fuego de las armas y colectivas bajo su control, para llegar hasta la conquista de un objetivo previamente definido en su proceso de planificación, sin la necesidad de una plana mayor formal, sujeto a la ciencia de su conocimiento de capitán y al limitado arte de su experiencia militar; hace de este grado militar, un poder amplio dentro de la estructura militar.

Confinada esta potencia por la restricción política de la jerarquía, los capitanes dedican toda la prioridad de sus esfuerzos institucionales al cumplimiento de su misión y al bienestar de sus soldados. Los capitanes son los dueños de la tropa, en la institución armada; ergo la institución se inclinará hacia donde se incline la maniobra de los capitanes. Esa es una verdad irrebatible. Si a un capitán, se le confiere inducción política e ideológica de una coyuntura; el poder político de las fuerzas armadas no residirá en la decisión de los generales y almirantes, este orbitará en las decisiones de los comandantes de compañía y derivará hacia la maniobra de sus capitanes. El soldado obedece directamente a su capitán.

Los coroneles despliegan.

El despliegue es un concepto más administrativo dentro de la ejecución de los planes militares. Las unidades se desplazan desde las áreas de concentración previamente determinadas y aguardan las condiciones indicadas para la activación de los planes y pasan directamente a la fase operativa desde donde maniobran, es decir, se mueven y disparan.

Realmente en este nivel entran también los tenientes coroneles en la experiencia venezolana. El Comandante de una unidad táctica y sus equivalencias dentro de los otros componentes, es el producto de un proceso de formación como miembro de un estado mayor o simplemente jefe de una unidad, en la cual sus decisiones van acompañadas del resultado de otro proceso que se llama Apreciaciones de Estado Mayor que resultan al final en conclusiones o recomendaciones que le abren un camino expedito para llegar a decisiones viables en su comando.

Ese camino se transita a través de una cadena de procesos de pensamiento, de actividades, de coordinaciones que se llama la Secuencia de las Acciones del Comandante y su Estado Mayor. Al final, el resultado es una decisión, unas acciones y unas órdenes. Estas para llegar hasta el último soldado, deben pasar por el capitán. Así funciona la línea de mando dentro de una organización militar y así se garantiza, ese valor fundamental que es parte de eso que se aprende en el libro de Táctica General, como principio de la guerra; la Unidad de Mando.

Quiebre usted la unidad en el mando, en cualquier organización militar y tendrá garantizada la victoria.

Un coronel mueve administrativamente sus unidades concentradas y las despliega en un área geográfica determinada pero no puede maniobrarlas directamente, sin el concurso y consentimiento institucional de sus capitanes. Esto se logra a través de la autorictas, que es el resultado de la jurisdicción moral y ascendencia personal y profesional sobre los subordinados.

La sorpresa en el campo de batalla se logra desplegando las unidades sin que el enemigo logre detectar estos movimientos; de allí a la maniobra, la variable tiempo cronológico es un factor fundamental. De la misma manera impedir el despliegue de las unidades enemigas es la meta fundamental de toda planificación, antes del inicio de las operaciones.

Una decisión, en una situación de conducción de las operaciones, baja acompañada de acciones y ordenes; desde el coronel o teniente coronel comandante de la unidad directamente al capitán comandante de la compañía y hasta allí reside la posibilidad de que esta se convierta en un grito que no tiene ningún tipo de eco o una maniobra que genere fuego de las armas individuales y colectivas de la compañía y movimiento para controlar y conquistar objetivos militares.

En todo caso, el largo camino que sigue una decisión, unas acciones y unas ordenes desde el Coronel comandante de una unidad hasta el soldado que va a apretar el disparador que va a desarrollar la violencia oficial de la institución armada, es una empinada galería que pasa por la aprobación del comandante de la unidad fundamental. El capitán sigue teniendo la sartén asida por el mango.

Los generales concentran.

Un general es eso…un general. Un profesional de las armas que abarcará mucho profesionalmente en la medida que la generalidad institucional bajo su comando, asuma su autoridad moral y sus referentes personales; como algo propio. Esa magistratura se adquiere con el respeto ganado en las ejecutorias de su trayectoria profesional.

La docencia es un excelente campo de batalla en unas fuerzas armadas signadas por una vida institucional en paz y ajenas a todo desenvolvimiento político aguas adentro de sus cuarteles, los cargos de comando también son referentes obligados para ir atesorando autorictas hacia los subordinados, los iguales y superiores. El comportamiento personal, sus hábitos familiares y amistosos forman parte del patrimonio profesional que adorna a un general. Ese capital honorable va tejiendo una fortaleza de integridad que identifica al general con la institución y a la institución con sus integrantes; y a sus integrantes con el modelo que se exterioriza en ese general. Esa es la autorictas.

Pero además, eso debe permear hacia los otros ámbitos de la vida nacional. Un alto oficial sin alguna opinión o concepto hacia la cultura, la economía, la sociedad en todo su desenvolvimiento, la política, la historia nacional y universal, las relaciones internacionales y el comportamiento planetario es una engañifa profesional y una nulidad corporativa; el general debe manejarse en un ambiente amplio y diverso que le dé nociones para las decisiones de naturaleza militar que van a tener una incidencia nacional, internacional o planetaria.

Cosas de la globalización o mundialización, pero en este momento del manejo de la información en tiempo real, una alta jerarquía militar que desconozca el manejo de las Tecnologías de Información de Comunicaciones (TIC) o tiene un pensamiento y un accionar decimonónico; o se hace el ignorante para medrar políticamente, es una calamidad profesional y un tonto útil al servicio de oscuros intereses. Para el caso que nos ocupa, todos los ejemplos son aplicables.

En todo caso el punto es que en la medida que un general tenga autoridad moral, concentrará unidades, decidirá hacia los coroneles para que estos las desplieguen; pero las maniobras, eso de disparar y moverse, siempre dependerán de los capitanes. Si el camino desde los coroneles era largo y tortuoso hasta los capitanes, más laberintico es cuando las decisiones, las acciones y las órdenes parten desde los generales.

Si hay autoridad moral, en los jefes militares, el camino de las decisiones, es más estrecho y hay tanta contigüidad e identificación con el modelo que se proyecta desde las altas jerarquías de los oficiales; que los capitanes deducen, asumen e interpretan en el modelo que se exterioriza desde los generales.

¿Qué concentran los generales y almirantes en este momento?

En primer lugar un poder militar limitado que se desenvuelve en los ámbitos que le permite el G-2 cubano y la Sala Situacional de Miraflores; luego la riqueza desmedida producto de corruptelas en la administración pública y por último el cúmulo de desprestigio con el que arrastran a una institución armada que aun se resiste a dejarse empujar por el abismo de la ineficiencia corporativa y el incumplimiento de sus misiones constitucionales.

Pero además concentrarán las responsabilidades de permitir la división de la unidad nacional, la politización extrema de la Fuerza Armada Nacional, la invasión abierta y grosera de una nación extranjera a la soberanía nacional, el uso de la violencia oficial del estado a través de la Guardia Nacional de Venezuela para reprimir y hostigar a venezolanos, la lenidad en el combate a las bandas armadas alentadas por el gobierno y a la guerrilla extranjera, la permisividad en el trafico de drogas; todo eso formará parte de la concentración de las responsabilidades de los generales y almirantes de la actual Fuerza Armada Nacional en una etapa post régimen de la Revolución Bolivariana y Socialismo del siglo XXI.

En algún momento, tal cuál como se deriva del patético discurso pronunciado por el General en Jefe Carlos José Mata Figueroa, Ministro del Poder Popular para la Defensa, durante su juramentación fantochesca y circense del 4 de febrero de 2.010; el sector fanatizado en la institución armada, hará armas a la Sociedad Civil para defender la revolución.

Eso tiene una alta probabilidad de ocurrencia con un gobierno que perdió su gancho con el pueblo hace mucho tiempo y se aferra a la desvergüenza de permanecer hasta el 2.030 en el poder; para ello disponen de las bandas armadas urbanas y rurales, los milicianos infiltrados dentro de la FAN, el grupo de cubanos desplegados en todo el país y la permisividad desvergonzada y malinchista de muchos como Mata.

Yo estoy seguro que las decisiones que bajarán desde el general Mata hasta los capitanes seguirán el serpentino y enmarañado camino descrito anteriormente y descargaran en los capitanes; los responsables de maniobrar, es decir disparar y moverse; la decisión de ser genocidas y perseguidos por el Tribunal Penal Internacional (TPI).

En ausencia de moral, de referentes profesionales, académicos y operativos; y con la carga de una gran dosis política en el origen de una decisión impúdica, unas acciones deshonestas y unas órdenes indignas, los capitanes no matarán y dejarán esa responsabilidad en el general Mata.

Probablemente, la historia recogerá; si se activa ese escenario y las bandas armadas estimuladas por el régimen accionan hacia los venezolanos, que el régimen se vaya por el estercolero de la historia, los generales concentrarán toda la responsabilidad y al final el veredicto será irrefutable…! El general mata!

 

Caracas, 13 de febrero de 2.010

sábado, 6 de febrero de 2010

VALDES Y SUS RAMIRITOS

La presencia del Comandante Revolucionario de Cuba Ramiro Valdés en Venezuela, la ha querido encubrir el Presidente Hugo Chávez con el tema del servicio eléctrico y las fallas que ha venido presentando este, en los últimos meses.

Las motivaciones de la aparición de este siniestro personaje, son de otra naturaleza y atienden mas a la oscuridad de la muerte, la represión, las represalias, el hostigamiento y las cárceles; que al funcionamiento de un servicio tan fundamental en una sociedad civilizada y en vías hacia el desarrollo, como el de la energía eléctrica; todo en el engranaje de un sistema de derecho encaminado a la luz de la vida, la paz, la libertad, la independencia y la democracia.

El emisario de Fidel Castro en el gobierno bolivariano es actualmente Ministro de Telecomunicaciones e Informática y miembro del Consejo de Estado de Cuba. El historial político de Valdés lo registra como el Ministro del Interior en el periodo de 1.961 a 1.968, precisamente el lapso de las detenciones, los exiliados, los fusilamientos, las ejecuciones sumarias y las desapariciones forzadas de miles de cubanos disidentes durante la época de la consolidación de la Revolución Cubana.

Ramiro Valdés es el hombre de Fidel Castro en Venezuela y conociendo la subordinación anímica, política y emocional de Hugo Chávez hacia el dictador caribeño, Ramirito es el hombre fuerte en el país. Es una personificación tan macabra políticamente de Fidel en la tierra de gracia, como lo pudiera ser Nerón en la contemplación homicida y sádica de la Roma imperial ardiendo, bajo la pulsación de la lira.

¿Quién es Ramirito?

Es uno de los comandantes históricos y políticos de la revolución cubana. Es uno de los veteranos participantes de la acción militar que dio inicio el 26 de julio de 1953 con el asalto al Cuartel Moncada. Ostenta desde 1976 el grado militar honorífico de Comandante de la Revolución. Es actualmente Vicepresidente del Consejo de Estado y del Consejo de Ministros de Cuba. De manera tal que Ramiro Valdés tiene entidad y peso especifico en el gobierno cubano. Rinde cuentas directamente a Fidel Castro.

El hombre duro del régimen, como se le califica a Ramiro Valdés, es la extensión del brazo largo de la inteligencia y contrainteligencia cubana en cualquier parte del mundo; con un largo historial que pasa por la selección y entrenamiento del personal de seguridad de Fidel Castro en los inicios de la revolución, la organización del todopoderoso buro del G-2 antillano, el contacto directo con la KGB soviética, la oscura represión durante la Playa Girón, fue el factor más importante en la reorganización del famoso DGI, el servicio cubano de inteligencia en el exterior. Pero además, Valdés fue el organizador de las famosas hordas fanáticas de cubanos entrenados para enfrentar internamente la contrarrevolución. Ministro del Interior de la revolución desde 1.961 hasta 1.968 en un momento en que llego a tener casi 70.000 cubanos en las cárceles, perseguidos, hostigados y fusilados.

El expediente militar de Valdés, alias "Ramirito", revela que su experiencia es el espionaje, pues fue el creador de los servicios cubanos de inteligencia y también  Jefe de la Dirección de Investigaciones del Ejército Rebelde (ER).

Su despacho se encarga de las telecomunicaciones, el correo, la industria electrónica, la transmisión de la radiodifusión, la tecnología de la información y el espectro radioeléctrico.

De la entidad depende la Empresa de Telecomunicaciones de Cuba (Etecsa), una compañía cubano-italiana que posee el monopolio de las comunicaciones en la isla, y factura cientos de millones de dólares al año.

Pero ese ministerio tiene también un gran peso político en la denominada "Batalla de las Ideas" impulsada por Fidel Castro, y que incluye varias decenas de programas educativos y de salud que poseen claras connotaciones ideológicas y de inducción política.

Es importante destacar que el actual Vicepresidente del Consejo de Ministros y  Vicepresidente del Consejo de Estado de Cuba, fue el brazo ejecutor de la subversión castrista en el hemisferio. Las incursiones de los sicarios de la revolución cubana en Venezuela, Bolivia, Colombia y el resto de los países del continente contaron con la asesoría de Valdés. La experiencia fallida de Machurucuto se la reivindica ahora Hugo Chávez a Fidel Castro con la permisividad arbitraria de la presencia de Ramiro Valdés en el territorio venezolano con funciones y misiones de procónsul.

Ali Rodríguez Araque (a) Comandante Fausto durante la época de las guerrillas venezolanas fue aventajado alumno de Ramiro Valdés en las largas temporadas que aquel pasó en la isla. Vuelven ahora a trabajar juntos, este como Coordinador de la recuperación eléctrica del país y aquel como Ministro de Electricidad.

Por años Ramiro Valdés, por estar al frente de la policía política, fue más temido que Raúl Castro. La participación de sus hombres como instructores, interrogadores y combatientes en la lucha contra los que enfrentaban al totalitarismo le confirió una triste popularidad por la crueldad de sus métodos. Las redadas, condenas y ejecuciones estaban a cargo de los "Ramiritos" como se conocían a los muchachos de Valdés.

Ramiro es el tercer hombre de poder en la Cuba revolucionaria, algunos analistas y conocedores de la vinculación con Fidel lo colocan por encima de Raúl.

¿Que justifica la presencia de Ramiro Valdés en Venezuela?

El gobierno bolivariano de Chávez ha venido arrastrando la secuela de las movilizaciones estudiantiles durante casi todo el año de 2.009; lo que ha transcurrido del año 2.010 a partir del cierre de la señal de cable de RCTV pronostica que las manifestaciones estudiantiles escalaran peligrosamente hasta los niveles de control del orden publico que amenazarán la ingobernabilidad. Si a ello le agregamos la potencialidad de un estallido social como producto del alto costo de la vida y el desabastecimiento en muchos de los productos de la cesta básica, la ineficiencia en la gerencia de los servicios públicos; especialmente el agua y la luz; los incontrolables niveles de la inseguridad y la impunidad en el combate a la corrupción inserta en la nomenclatura chavista, potencian un escenario inminente, que amenaza con llevarse por delante el gobierno de Hugo Chávez y con ello la Revolución Bolivariana y el régimen del Socialismo del siglo XXI.

Nada se vislumbra en el horizonte que pueda alterar la dinámica de la actual conflictividad social. Las causas de la protesta se han exponenciado hasta niveles irracionales e incontrolables, los servicios públicos han insistido en su colapso inminente; el estomago y los bolsillos de los venezolanos sin ningún tipo de distingo, continúan en su contracción por razones del alto costo de la vida y la disminución del poder adquisitivo; la impunidad en el combate a la corrupción del alto gobierno y la familia presidencial lleva hasta niveles de arrebato colectivo a chavistas y opositores, la delincuencia está obligando a la aplicar en algunos sectores la Ley del Talión. El ojo por ojo y el diente por diente de los sectores populares ha extremado a niveles de culillo del alto gobierno, la posibilidad de la ingobernabilidad hasta las rejas de Miraflores.

El fantasma del caracazo de 1.989, uno de los soportes conceptuales y políticos de la Revolución Bolivariana amenaza con regresarse hacia el régimen rojo rojito con una intensidad mayor a la de la época de Pérez.

Ante este escenario, todo hace concluir que la reedición de los eventos del 11 de abril de 2.002, puedan presentarse con mayor intensidad y experiencia refinada en una suerte de libreto donde todo el mundo dentro de la Fuerza Armada Nacional (FAN) sabe que va a ocurrir, quienes son los actores, cual es el rol de cada quien, que intereses van a atender y quien califica para eso que se llama en una Apreciación de Inteligencia, en el dispositivo, la composición y la fuerza del enemigo.

Esos planes existen dentro de la institución armada; son parte de esos procesos de planificación permanente y continua que existen en los estados mayores y los demás staffs de los organismos de seguridad del estado (DIM y DISIP).

Como parte de la aplicación de la Doctrina de la Guerra Asimétrica y la ejecución de la Guerra de Cuarta Generación el enemigo interno es en este momento la oposición política; eso se ha ventilado públicamente por altos personeros del gobierno; pero en algún momento ese lugar lo va a ocupar el actual régimen. Cuando el control de orden publico desborde la Policia Metropolitana y la Guardia Nacional; y el Plan de Operaciones Soberania en todo el país y en particular el Avila en la jurisdicción de Caracas esté en Alerta Rojo; El Ejército será emplazado para salir a enfrentar la violencia desbordada y las armas institucionales se orientarán hacia otro blanco. Allí está la justificación de la presencia de Ramiro Valdés en Venezuela.

Como avanzada en la Venezuela revolucionaria y roja rojita, los cubanos están en el orden de 65.000 combatientes distribuidos en áreas sensibles del país. Independientemente de la misión primaria que han venido desarrollando en el país; salud, educación, identificación, energía eléctrica, etc; la concepción doctrinaria de la Revolución Cubana en el planteamiento operativo de la Defensa Integral para enfrentar la invasión del Imperio ha sido la preparación militar de todos los cubanos. Ese pensamiento castrense ha sido el referente para la doctrina, organización y equipamiento de las bandas armadas del gobierno que se han activado para la defensa de la Revolución Bolivariana y enfrentamiento permanente de las movilizaciones opositoras.

Grupos armados al margen de la ley como el Colectivo de Trabajo La Piedrita, la Unidad Táctica Néstor Serpa Cartolini, el Movimiento Revolucionario de Liberación Los Carapaicas, el Movimiento Revolucionario Los Tupamaros en el área urbana y las Fuerzas Bolivarianas de Liberación (FBL) en el área rural; con los quinta columnas infiltrados en la Fuerza Armada Nacional de las Milicias Nacionales Bolivarianas tienen la responsabilidad de neutralizar cualquier reacción del sector institucional castrense a la hora de las chiquiticas.

Estos grupos, mas las avanzadas de los contingentes cubanos encubiertos en las áreas de salud, identificación y extranjería, electricidad y la FAN; que ya han levantado el censo de inteligencia en todo el país y con capacidad de replegarse hasta áreas de concentración previamente definidas para constituirse en unidades de combate organizadas, equipadas y adiestradas para disponerse en unidades de ocupación en todo el territorio nacional; es la Fuerza Armada paralela que viene a comandar con la fuerza de la represión, el hostigamiento, la persecución y la cárcel, el Torquemada revolucionario Ramiro Valdés. Todo un ejército de "ramiritos".

¿Qué hacer?

La Constitución Nacional de la Republica Bolivariana de Venezuela establece en el articulo 322 el principio de la corresponsabilidad en las tareas de seguridad y defensa para todos los venezolanos.

Pero además, no debemos olvidar que la principal motivación de Hugo Chávez para solicitar este relevista de alto poder represivo como Ramiro Valdés y sus "ramiritos" es el natural deterioro en su popularidad y la posibilidad casi concreta de una derrota electoral el venidero 26 de septiembre de 2.010.

El régimen siente el sol sobre sus espaldas, presiente que esta de salida y de preaviso, y de allí la presencia del cancerbero de Fidel para tratar de sembrar el miedo entre el vasto sector que va a expresarse en las elecciones para la Asamblea Nacional.

Pero además, los venezolanos deben estar conscientes que la irresponsabilidad homicida de Hugo Chávez pone a las puertas de una carnicería la seguridad de la Nación.

Los criollos debemos alentar con toda el alma el camino del 26 de septiembre de 2.010 para las elecciones del la Asamblea Nacional, pero no debemos olvidar el rumbo siniestro y dictatorial que ha tomado la Revolución Bolivariana, obviando todo margen del estado de derecho y los fueros constitucionales.

Por los momentos, la artillería de las fuerzas de ocupación va a empezar a batir los blancos lucrativos que se encarnan en la vanguardia más importante de la disidencia al régimen en el ciberespacio. Unidades de la batalla comunicacional que aun no han sido controladas por el régimen como Twitter, Facebook, los blogs, los mensajes SMS y MMS, la telefonía celular y el acceso libre y discrecional a Internet empezaran a sentir las bombas de alto calibre para erosionar la iniciativa que deriva de esos reductos, en la emisión de los mensajes de libertad y democracia. Esa es la especialidad de Ramiro Valdés en el despacho que ostenta en la isla. Viene a Venezuela a comandar directamente esas operaciones. Cuando esas posiciones sean batidas, será el momento de los ramiritos. De la web 2.0 vendrán por la oposición en todos los espacios.

La fuerza y el valor de los venezolanos debe salir con el suficiente coraje a enfrentar los ramiritos de Valdés en cualquier escenario donde haya menester defender el honor de la republica y de la Constitución Nacional de la Republica Bolivariana de Venezuela y presentar las respuestas a la violencia de acuerdo a la necesidad, la oportunidad, la pertinencia y la proporcionalidad de una legitima defensa; de Hugo Chávez se encargará el Tribunal Penal Internacional.