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domingo, 21 de marzo de 2010

LA CANDIDATURA IDEAL

¿Que perfila la oposición al régimen de Hugo Chávez cuando establece para la candidatura del Consenso y la Unidad al mejor candidato? ¿En que se piensa cuando hablamos del consenso y la unidad? ¿Pensamos en un hombre o una mujer ideal para encarnar esa candidatura? ¿Le damos a prioridad a una maquinaria organizacional o a una estructura partidista? ¿Qué ubicación le damos en esa escala al pueblo? ¿Es un candidato para los amigotes que nos acompañan en la campaña? ¿Es un candidato para la maquinaria partidista o para la oposición? ¿O realmente es un candidato que representa los intereses del pueblo?

La maquinaria es la estructura organizacional que moviliza recursos humanos, materiales y financieros; que organiza planes, que diseña estrategias, establece políticas y se articula local, regional y nacionalmente. La maquinaria es una entidad perfecta, en tanto y en cuanto quien la conduzca haga armonía con ella.

Un Lamborghini 400 es una belleza inerte de la ingeniería, cuando esta estacionada. Al colocar la llave del encendido y conducirla su perfección se incrementará cuando se conduzca en los limites establecidos; mas allá de eso se transforma automáticamente en una maquina para la destrucción y la muerte.

La energía de la bomba atómica que destruyo a Hiroshima y Nagasaki en 1.945, es la misma que ha servido para encender los motores que han encaminado a la humanidad hacia la construcción y el desarrollo en la medicina y la ingeniería.

Siempre va a ser más importante el hombre que la maquina. Las definiciones de bueno o de malo lo encaminan las acciones del hombre, en sentido general. El hombre es la suma de sus virtudes y sus defectos; en resumen el hombre al final, será el resultado de su reputación.

Si la oposición va a ser seleccionar su candidato ideal para postularlo a la Asamblea Nacional, la prioridad de la decisión debe orientarla hacia el hombre, no hacia la maquinaria. No es lo mismo decidir en torno a una maquinaria ideal y asignar un valor residual y accesorio al hombre, que invertir la carga de la resolución y establecer un estándar de primer orden hacia el hombre.

La situación ideal en una coyuntura política es un candidato con todos los atributos personales, profesionales, académicos y políticos; ayuntado con una maquinaria perfectamente aceitada y con sus piezas en orden. No hay razones para pensar que esa coalición fracase; sin embargo todo orbitará en torno al candidato, el hombre, el ente racional.

Otra situación sería una excelente estructura de campaña, para respaldar a un hombre promedio. Si estamos pensando que la maquinaria lo va a hacer todo y va a conducir al equipo hacia la victoria; estamos destinados a fracasar en la empresa. Por supuesto, que una mala organización con un candidato promedio, es una empresa que va directo al abismo de la derrota.

Sin embargo, el gran elector, el mejor calificador, la mejor encuesta en torno al mejor candidato la decidirá el pueblo al final; de allí que la decisión debemos orientarla para que el pueblo oriente mayoritariamente su resolución hacia el hombre que encarne mejor sus aspiraciones de riqueza y bienestar común. El pueblo no va a votar por la maquinaria que lo respalda, el pueblo va a votar por un hombre.

 

Los últimos sondeos de opinión expresan que los venezolanos están demandando en general una renovación del liderazgo e incluso posicionan por encima de las organizaciones políticas un amplio sector que no se identifica con ninguno de los bloques que se afilian al sector oficial o al sector opositor.

Allí reside precisamente, el objetivo hacia donde debe orientarse el esfuerzo de captación de los electores que decidirán los resultados del venidero 26 de septiembre de 2.010 y desde allí debe emanar el mensaje que debe construirse para que el sector democrático se imponga mayoritariamente en la victoria.

Sin construir un discurso de la anti política, el mismo que proyecto en 1.998 a Hugo Chávez hacia la primera magistratura; en este momento de la unidad nacional para la recuperación de los fueros institucionales y el primer paso para el retorno a la paz, la soberanía, la independencia, la libertad, la democracia y la unidad nacional en la plataforma de la Constitución Nacional de la Republica Bolivariana de Venezuela; el acto electoral del 26 de septiembre de 2.010 debe estar soportado con la selección de los mejores hombres en las listas y los circuitos electorales.

Un momento de desprendimiento de los ambiciones personales y los interés grupales para dar paso al sentimiento nacional que embarga a una gran mayoría de los venezolanos de encaminarnos por los senderos de la democracia eso se alienta seleccionado a los mejores en todo el sentido de la expresión.

Los credenciales personales, los meritos políticos, la trayectoria académica y la experiencia al frente de la gestión pública son las mejores banderas para vender nuestros candidatos y representan el mejor mensaje publicitario durante la campaña electoral. En modo alguno se debe imponer el argumento del soporte financiero y la maquinaria de los partidos por encima de las demandas de los venezolanos que exigen ciudadanos probos, venezolanos honestos, créditos personales, académicos, políticos, intelectuales y fundamentalmente de ciudadanía para acceder a las responsabilidades que demandaran del diputado de la Asamblea Nacional para el periodo 2.010 – 2.015 unas condiciones especiales que van más allá de las cuotas organizacionales históricas y tradicionales en la elaboración de las listas.

No analizar los números que se están expresando en las últimas encuestas, en relación a las demandas de nuevos liderazgos en la sociedad, puede ser el factor más importante en el resultado de las elecciones del venidero 26 de septiembre de 2.010.

Quienes tienen la cuota más alta de responsabilidad, en ese proceso de toma de decisiones son los partidos políticos.

Vamos a esperar a que prive la sensatez y no le demos la responsabilidad de un Lamborghini 400 a un novato…pero tampoco a muchos que han demostrado en su largo ejercicio de pilotos la incompetencia, la inutilidad, la ignorancia y la ausencia de proporción en relación a las responsabilidades que se enfrentaran a partir del nuevo parlamento que saldrá luego del 26 de septiembre de 2.010.

Mas alla de las maquinarias, del soporte financiero, de la experiencia de los partidos…nada va a reemplazar al hombre y su bagaje representado por su historial.

jueves, 11 de marzo de 2010

ROMULEROS, JOVITEROS Y CALDERISTAS.

Hace poco leí un comentario de un dirigente político en Twitter, en el cual se refería a los partidos políticos como un mecanismo de intermediación social "insustituible".

La expresión surgió en una de esas discusiones de la web 2.0 en las que muy pocos de los integrantes de la nomenclatura política local se atreven a asomarse.

Demás está decir que un grueso contingente de tuiteros se agrupó espontáneamente en contra de la expresión y convirtieron en una buena batalla, el debate que se articuló en torno a la expresión.

Esas ventanas de la sociedad en que se han convertido las redes sociales, son una suerte de respiradero de la sociedad civil arrinconada por el régimen y la oposición; y permiten discrecionalmente a los usuarios con un nivel de criticidad y opinión bien formada; ir ocupando unos espacios discretos cuantitativamente, pero alargados en la cualidad y la contundencia argumental.

Pocas figuras, salvo contadas excepciones, se aventuran a lanzarse al ruedo de estos foros para debatir con los participantes. En esos espacios, las reglas del juego son horizontales y dilatadas en las jerarquías; y el riesgo de un revolcón dialectico es tan seguro, que los baños de popularidad tecnológica se revierten en suplicios intensos para los aventureros. Es preferible hacer mutis por el foro.

Es cierto que los partidos políticos son insustituibles hasta el momento, como instrumentos de intermediación entre la sociedad y el poder; pero esa cualidad no puede ni debe transferirse a priori a sus líderes. La renovación y remozamiento del liderazgo es vital para esas organizaciones políticas y para su proyección en el tiempo. Cuando estas se supeditan a los personalismos, sus estructuras sucumben y se entierran con las coyunturas políticas que van surgiendo.

La historia política contemporánea está llena de esos ejemplos en la Venezuela del Pacto de Punto Fijo.

La muerte del periodo político anterior, sustentado en los cuarenta años de la democracia representativa y formalizado por la suscripción del acuerdo firmado en la Quinta Punto Fijo por Rómulo Betancourt, Rafael Caldera y Jovito Villalba es el mejor referente para consolidar el párrafo anterior.

Quienes vivieron sufragando en las tres primeras elecciones desde el año 1.958, por las tarjetas amarillas de Unión Republicana Democrática (URD) lo hacían por el tribuno de Pampatar. El partido empezó a languidecer, en la misma medida que el maestro Villalba lo hacía físicamente. Desaparecido Jovito, su organización política pasó a la historia de los partidos políticos en Venezuela.

El error de los urredistas, fue haber amarrado la vida organizacional del partido a la figura del Doctor Jovito Villalba y no haber abierto los caminos para la reorganización política, conceptual y doctrinaria del partido a las exigencias de la coyuntura. Eso, cerró el camino de la renovación y relevo en el liderazgo.

Unión Republicana Democrática (URD) fue la primera baja mortal del Pacto de Punto Fijo.

La segunda baja en el tiempo, con heridas profundas y pase a la retaguardia, la materializó Acción Democrática. El desagüe de su juventud con la aventura de la guerrilla castro comunista de los años sesenta, la división del año 1.968 y la aparición del Movimiento Electoral del Pueblo (MEP) con el liderazgo de Luis Beltrán Prieto Figueroa y la muerte del líder fundador Rómulo Betancourt en 1.981 abrieron el camino a los personalismos dentro del partido. El carlosandresismo, el lusinchismo, el lepagismo, el alfarismo, etc. abrieron frentes internos que fueron menguando la capacidad de lucha de la organización y extenuaron sus procesos de renovación de la doctrina y la organización.

El partido se desnaturalizó conceptualmente; los dos periodos presidenciales ganados en secuencia con Jaime Lusinchi y Carlos Andrés Pérez (II) en lugar de convertirse en ventajas estratégicas y tácticas para las oportunidades de crecimiento y renovación, abrieron los cauces para la antipolitica, en la cual las heridas políticas abiertas con la muerte del líder fundador, se acentuaron y postraron a las demás organizaciones, junto con el Partido del Pueblo.

Cuando Carlos Andrés Pérez (II) fue despojado constitucionalmente de la banda presidencial, desmovilizaba con la sanción a Acción Democrática y la enviaba a la Zona del Interior, más allá de la reserva. El combate político para el partido del pueblo adquiría otra noción y otra dinámica. La pausa de los procesos de corrupción, las medidas económicas, el tecnicismo de los IESA BOYs del paquetazo y los arrinconamientos militares de los golpes de estado del 4 de febrero de 1.992 y 27 de noviembre de 1.992; sacaron a la luz pública la figura del mesianismo militar.

Hugo Chávez terminaba de quitarle las banderas a Acción Democrática y lo terminaba de desarmar política y organizacionalmente. La consigna de "freírle la cabeza a los adecos en aceite" tuvo un eco significativo en los Juan Bimba del pan en la blusa y el 6 diciembre de 1.998, Acción Democrática y los errores de la semana previa a las elecciones, rindieron las armas a la Revolución Bolivariana y al Socialismo del siglo XXI. No hubo necesidad del caldero, los propios errores adecos entregaron las elecciones al teniente coronel del 4 de febrero de 1.992.

La tercera y última baja rindió sus armas y estandartes a partir de la entrega de la primera presidencia del Doctor Rafael Caldera. Los personalismos en Copei, más allá del representado por la propia figura del líder fundador, se incrementaron desde el mismo momento de la famosa convención copeyana en el Radio City. La famosa figura del hombre del maletín – que puede aparejarse con la del gordo Antonini y su famosa maleta – en el año 1.972 para imponer la candidatura del Doctor Lorenzo Fernández por encima del liderazgo del doctor Luis Herrera.

Los espacios para los partidos políticos en esta coyuntura han sido ocupados por organizaciones e individualidades ajenas a los partidos que han sabido responder a las exigencias de la sociedad civil. Estudiantes, gremios, productores, comerciantes, Organizaciones no gubernamentales, militares activos y retirados, industriales, empresarios en general, vecinos y esa masa nucleada en torno a los consejos comunales; han ido desplazando poco a poco de los espacios reservados a las organizaciones políticas que no han sabido interpretar el momento político ni la coyuntura.

Once años de chavismo, equivalentes en el liderazgo anterior al seguimiento romulero, calderista y jovitero del Pacto de Punto Fijo, han servido para ratificar que los caudillismos de cualquier origen son el más pernicioso germen de la destrucción del corporativismo organizacional y en particular de los partidos políticos. Pero además, abren una oportunidad para que el proceso de recuperación de los partidos políticos, en una etapa post Chavez, sea el camino de la recuperación de la democracia.

Los números que han ido alimentando las encuestas de este último semestre así lo confirman. Las organizaciones políticas se ubican por debajo de las tendencias de las individualidades, de las figuras antipartido, de los indiferentes y abstencionistas históricos.

En la medida que los liderazgos que representan formalmente a las organizaciones políticas, alienten decisiones para reconocer e interpretar los números de las encuestas y cedan temporalmente los espacios de las candidaturas, sin fracturas ni traumas políticos que atenten contra la unidad de la oposición en el venidero proceso electoral del 26 de septiembre de 2.010, sus proyecciones de crecimiento se potenciaran exponencialmente. Esa es la exigencia de la coyuntura.

Cuando se le abren espacios prioritarios en las candidaturas de lista o circuitales a los presos políticos, a los representantes de ONGs, empresarios, productores, periodistas, estudiantes, militares retirados, artistas, etc.; por encima de los representantes de las organizaciones políticas, el gran ganador es el partido político.

En la medida que los partidos abran sus puertas e inviten a todos los sectores de la sociedad para que se monten en su plataforma organizacional y pongan a la orden de esta, sus maquinarias de captación y preservación del voto, en esa intensidad se nutrirán directa e indirectamente de las fuerzas sociales y recogerán los dividendos políticos para iniciar un proceso de recuperación organizacional, necesario y vital para la vida democrática de Venezuela.

No se trata de establecer comparaciones entre los liderazgos de Rómulo, Jovito y Caldera en su desarrollo democrático y su contribución a la democracia civilista de los vituperados cuarenta años previos a la revolución bolivariana, con el de Chávez.

Se trata de estimular para hacer un esfuerzo desde el seno de los partidos políticos, que aliente la incorporación dentro de sus respectivas plataformas, de los liderazgos emergentes que están surgiendo desde la sociedad civil; sin ningún ánimo de secuestrarlos y condicionarlos a la dinámica interna. Mientras no sea así, la antipolitica será la bandera que se enarbolará desde la oposición al régimen, los partidos continuaran estancados y el chavismo continuará ocupando un espacio reservado a las organizaciones.

Mientras el espíritu de Romuleros, Joviteros, Calderistas y ahora Chavistas mantenga cerrados los espacios de la participación a los nuevos liderazgos locales y regionales que pujan por subir de escalafón en las venideras elecciones a la Asamblea Nacional del 26 de septiembre de 2.010, los grandes perdedores continuaran siendo los partidos políticos. En la medida que se nieguen a interpretar las necesidades de la gente y a darle el verdadero significado a los números de las encuestas continuaran en un descenso en las simpatías de los electores.

¿Insustituibles? ¡Hasta el momento se ha demostrado que las figuras de la sociedad civil pueden ocupar los espacios de los partidos políticos!

 

jueves, 4 de marzo de 2010

DEMÉRITOS, MÉRITOS, EMÉRITOS Y BENEMÉRITOS

El anecdotario venezolano recoge en la abundancia de sus cachos políticos, un relato que resume bastante el comportamiento acomodaticio del venezolano en algunas oportunidades, pero que además expresa el nivel de relación que hay entre la lealtad política, no importa a costa de que, que se desprende del gobernante y sus adeptos. Cuando este gobernante se asienta en su régimen sobre las violaciones de elementales derechos humanos y la confiscación de otras libertades para arrinconar a sus enemigos políticos, se abre más fácil el camino para la delación, el chisme, la intriga, la maniobra y la zancadilla política; pero también para que su entorno se vea cada vez, mas colmado de seres inescrupulosos e inútiles dispuestos a vender su alma al diablo y hasta a su mamá, a cambio de las 30 monedas del Judas de la pasión de Cristo.

En tiempos de Cuaresma hablar de Judas es normal, como lo es la pasión en cuestiones atinentes a la política, sin llegar a los niveles de fanatismo y obcecación, característico de estos tiempos de revolución roja rojita y de Socialismo del siglo XXI. A veces sin querer llegamos a la pasión también por razones de naturaleza humana. Digamos que es inevitable.

Los tiempos de los cuarenta días que transcurren desde el Miércoles de Ceniza hasta la antesala de la semana mayor, son tiempos de reflexión intima, de introspección personal y de valoración muy intima y a medida que los días transcurren hasta agotarse en los cuarenta…no queda más que concluir que el tiempo de Dios es perfecto.

Esta secuela en pequeño, que mas a adelante vamos a indicar en líneas bien gruesas para la precisión de ustedes, se puede proyectar desde un evento a nivel local, los Judas chiquitos ayudan a los Judas grandototes en esa tarea innoble de traicionar a las gentes, a los pueblos, etc. hasta el evento nacional de gobernar al país, a la nación.

La anécdota es la siguiente. Durante los tiempos de otra de las dictaduras que ha asolado al país, la más larga; la del General Juan Vicente Gómez; este, para premiar a uno de sus tantos soplones, adulantes, intrigantes que existía, lo esperanzó con premiarlo con un cargo en la administración publica, independientemente de sus méritos; los cuales hasta ese momento se fundamentaban en los chismes que ponía a circular el fulano y que desembocaban luego con un enemigo de la causa con un grillo en La Rotunda; porque mérito, mérito en si no tenia ninguno. Era un bueno para nada.

Resulta que este bueno para nada, tomándole la palabra al general Gómez, que era la representación de la autoridad en ese momento se fue a vagar a la Plaza Bolívar en ese entonces, a pensar en el cargo que le había ofrecido el general y en el momento de la retreta se quedó observando al director de la Banda Marcial y se enamoro del uniforme y de la facilidad con que movía su batuta, aparentemente sin ninguna técnica, sin ningún arte y sin ningún concierto; dentro de la ignorancia de su vivalapepismo de soplón e intrigante sin ningún tipo de escrúpulos.

Con la misma rapidez con que se enamoro del cargo al que le había puesto la vista, más del uniforme y la autoridad que emanaba de este en una época de dictadura, se fue raudo hasta el general Gómez a plantar su solicitud.

.- ¡Aja chico ya viste el cargo para el cual quieres ir! Le preguntó el Dictador con toda la zamarreria de andino que le era característica.

.- ¡Si mi general, yo quiero el cargo del hombre que menea el palito en la Plaza Bolívar!

Resulta que el hombre que meneaba el palito en la Plaza Bolívar, era Pedro Elías Gutiérrez, Director de la Banda Marcial, quien con todos sus meritos de músico era el director que oscilaba inspiración de director la música que agradaba los oídos de los caraqueños que se acercaban a la Plaza Bolívar para la retreta dominical. Para el sátrapa, quien buscaba cualquier cargo por encima de los escrúpulos normales, su delación, su chisme, su intriga y su fanatismo al jefe de aquel entonces, estaba por encima de la ciencia, la técnica, el conocimiento y la experiencia de aquel hombre que meneaba el palito en la Plaza Bolívar.

Los meritos musicales de Pedro Elías Gutiérrez en la oscilación de su batuta de director respaldada por la experiencia atesorada en su ciencia y su arte de música, se rendían ante la meneada de palito con que calificaba el Judas de ocasión el conocimiento y la experticia; es decir el merito. Pero eso de nada vale, cuando está de por medio el inmediatismo de la ignorancia, la rapidez del fanatismo, la traición del chisme, la intriga de la adulancia y la zancadilla profesional para escalar, no importa a costa de que o de quien.

Así funcionan las dictaduras y las autocracias. Se estimula el fanatismo y la obcecación. Se potencia hasta el extremo que las informaciones que difunde el régimen son contiguas a verdades a medias, mentiras magnificadas y la desviación y el escamoteo de la verdad. En la ignorancia, el caldo de cultivo del despotismo se abre intenso con la canalización de la idolatría al líder y la obcecación política que deriva de este. De allí al enfrentamiento entre hermanos solo hay un paso.

El punto es que el mérito, ese perfil que señala que usted tiene valores para un cargo por virtud de sus créditos personales, académicos, profesionales, intelectuales, culturales y la experticia pasan a un segundo plano o simplemente a ninguno; y el peso político de la lealtad al régimen, la adulancia a un jefe, el lamesuelismo a un pendejo que está ocupando un cargote al que arribo sin meritos también, el jalabolismo sin ningún tipo de medidas o escrúpulos, tiene más valor en una dictadura o autocracia.

Y eso tiene una justificación. En las dictaduras el merito, que es conocimiento, experticia, trayectoria académica y profesional; significa también para los sátrapas tener que enfrentarse a la justificación, a los argumentos, a los escrúpulos; es decir al cumplimiento de la ley y a la adecuación de los valores y principios de vivir en una sociedad atenida a los convencionalismo; en cambio la lacra del demérito y la desviación permite la virada, la irregularidad, las lesiones y las maculas que sobrevienen a las carencias, las privaciones y la escasez que derivan de vivir y ejercer al margen de la ley. De allí a la ineficiencia y al delito solo hay un paso y eso es lo conveniente a estos regímenes.

Las dictaduras y autocracias sobreviven al filo de la navaja del delito y la inescrupulosidad, y necesitan secuaces que las acompañen en sus viajes delictuales, con sus mismas taras e inmoralidades.

Esa es la justificación de ver en la Cancillería de la República a Nicolás Maduro, a Cilia Flores en la Presidencia de la Asamblea Nacional, a Luisa Estella Morales en el Tribunal Supremo de Justicia, a Clodosvaldo Russian en la Contraloría General de la República, a Tibisay Lucena en el Consejo Nacional Electoral, a Gabriela Ramírez en la Defensoría del Pueblo o a un General Mata de Jefe de la Fuerza Armada Nacional y con el grado de General en Jefe; y así como estos, tantos otros de la nomenclatura chavista que han pasado por esos cargos con los mismos vacios profesionales, idénticas maculas personales e iguales embalajes de inescrupulosidad.

Si a ello le agregamos de referentes a Carlos Ilich Ramirez Sánchez (a) El Chacal; Saddam Hussein, Manuel Marulanda Vélez (a) Tiro Fijo y quien tiene una estatua detrás de Miraflores; Raúl Reyes y su minuto de silencio en Consejo de Ministros; Omar Al Bashir, Presidente de Sudan con una orden de captura internacional; el pederasta de Nicaragua, Daniel Ortega; esa palomita currucucu en que han convertido en estos últimos tiempos a Fidel Castro; la magnificación a niveles irracionales de la figura del Che Guevara en todo el país; Muammar Al Kaddhafi y la otra casta paloma cubana que nos acaba de visitar el legendario Comandante Revolucionario Ramiro Valdez, ahora convertido en Virrey de la colonia cubana en que se ha convertido a Venezuela; no podemos dejar de concluir que el merito para tener un lugar en el altar revolucionario es ser un delincuente de siete suelas.

Ni hablar de los meritos del jefe mayor, el Teniente Coronel Hugo Rafael Chávez Frías, cuyo referente más importante para acceder a la alta magistratura de la Presidencia de la Republica lo es un sangriento Golpe de Estado, el 4 de febrero de 1.992 con 300 muertos, la secuela de heridos y el retroceso político, económico y social que significa la Revolución Bolivariana y el Socialismo del siglo XXI, desde el 6 de diciembre de 1.998 hasta nuestros actuales días.

11 años de despilfarro, de corrupción, de inseguridad, de ineficiencia en los servicios públicos, de segmentación en la unidad nacional y de manirrotismo en mas un billón de dólares que han ingresado por concepto de la renta petrolera y que pudieran haber servido para contribuir a una distribución equitativa de la riqueza y a la generación del bienestar común en todos los venezolanos.

Son seres cuyos desenfrenos de corrupción personal y depravaciones profesionales les dan la licencia del escándalo y el libertinaje de la maldad y la podredumbre institucional. Solo así sobreviven, mientras los excesos de la disipación y la degeneración, hacen de caldo de cultivo, para que puedan seguir meneando el palito que le arrebatan en el día a día, a la ciencia, el arte y a la técnica que se ha cultivado y se seguirá cultivando en el conocimiento, que a fin de cuentas se impondrá…porque el tiempo de Dios es perfecto.

De sátrapas pequeños hasta sátrapas grandes, las caídas de las grande estructuras empiezan a caerse por pedacitos y poco a poco van desmadejándose hasta que el estrepito de todo el armatoste nos señala, que cayó completa en todo el esplendor de la alegría, de saber que el futuro estaba allí, en un bloque inestable que la sostenía, una viga que la armaba y estaba podrida, una base inestable que se mecía al viento o simplemente en la que se había construido una realidad aparente de una locura circunstancial.

Porque eso son las dictaduras y las autocracias, ficciones levantadas sobre la irracionalidad de la ignorancia.

La escritura del Deuteronomio en el Viejo Testamento se amplía con bastante precisión cuando se refleja "Mas es la venganza y la retribución; a su tiempo el pie de ellos resbalará, porque el día de su calamidad esta cerca, ya se apresura lo que les está preparado" Deuteronomio 32-35

Los tiempos de cuaresma, son tiempos de Judas, de traiciones, de pasiones, de las 30 monedas, de entregas, de coronas de espinas y de crucifixión; pero también de arrepentimiento extremo hasta pasar el mecate por encima de la higuera y debajo del cuello, cuando las culpas arrinconan a los traidores, de los arquetipos de la sociedad que los recibió con los brazos abiertos.

El tiempo de quienes menean el palito revolucionario ya se terminó en su bochinche de instrumentos y su escándalo pendenciero esta vomitando sus últimos compases ayunos de política y de orden. Ya se están empezando a dar los pasos hacia quienes saben mover la batuta con la armonía de ritmos y las cadencias para reorientar a Venezuela hacia la sinfonía de la democracia, la paz, la libertad, la soberanía y la independencia.

11 años de Revolución Bolivariana y de Socialismo del siglo XXI, han demostrado hasta más no poder que el demérito del país en los ámbitos políticos, económicos, sociales, culturales, académicos y científicos, se ha ido hasta los confines decimonónicos con sus matices de ignorancia y de atraso; que los hombres eméritos han brillado por su ausencia en el respaldo a esta revolución de albañal y con un buen surtido de detritus sociales emboinados; y que el mérito que más ha patrocinado los credenciales de la nomenclatura chavista, ha sido el prontuario delictivo y sus morbos personales y profesionales.

En síntesis, la comunión de los rojos rojitos con el mérito, es la misma que tuvo el Benemérito Juan Vicente Gómez, durante 27 años con la idea de una democracia forjada en el trabajo, la unión y la paz.

¡Trabajo en las carreteras, unión en las cárceles y paz en los cementerios!