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miércoles, 27 de julio de 2011

¿ENFERMEDAD O POLITICA?

Hugo

El debate que ha surgido hasta el momento es sobre la veracidad de la enfermedad del presidente de la república. En el dilema de la afección o salud de Hugo Chávez se han centrado las discusiones nacionales y eso le ha permitido al primer mandatario estar como siempre en la cresta de las conversaciones en todos los niveles. Eso, en líneas generales ha desviado temporalmente la atención de los grandes problemas del país y le ha dado prioridad a la figura del Teniente Coronel.

Personalmente creo que el presidente Hugo Chávez está enfermo. Me sumo a la larga lista de creyentes de la gran prensa que se ha permitido la iniciativa de difundir el cáncer presidencial. De ellos El País de España le ha dado una gran cobertura al mal del primer mandatario nacional. Pero además el Washington Post, el Miami Herald, el New York Times para hablar de la prensa del imperio y unos de los más importantes del mundo, le han dado la importancia a la dolencia del Comandante y algunos de sus editoriales han desarrollado las interioridades de la afección.

CNN en español también le ha dedicado algunos segmentos al morbo de Chávez y ha invitado en algunas ocasiones a especialistas y oncólogos para tratar el tema. Los medios subregionales, El Tiempo, El Espectador y Semana de Colombia; El Comercio de Perú, El Clarín de Argentina y por supuesto Granma de Cuba han destinado grandes espacios para opinar y editorializar sobre el tema.

La BBC de Londres también se ha sumado a recoger esta noticia y los grandes articulistas de la gran prensa le han dedicado al tema muchas cuartillas.

Los medios venezolanos también, recogen diariamente la cuestión y en cada una de las apariciones que hace el Presidente Chávez vía Twitter, cadenas o llamadas telefónicas a los programas de VTV plantean la enfermedad desde las dos vertientes de la mejoría o gravedad ¿o mentira? del cáncer presidencial.

En todo caso, hay que partir de una realidad. Fue el mismo presidente quien anunció haber sido operado en dos oportunidades de cáncer, una voz autorizada dentro del régimen como José Vicente Rangel, reconoció en unas declaraciones a la revista colombiana Semana que Chávez tenía un padecimiento oncológico y las figuras más importantes de la nomenclatura roja rojita se han sumado al anuncio presidencial del cáncer.

De manera que es inobjetable en este momento ratificar, Hugo Chávez tiene cáncer, no se sabe dónde, ni el estadio de la enfermedad, ni los pronósticos. Hasta donde los venezolanos comunes, corrientes y molientes están manejando la información que ha surgido de la gran prensa, de los funcionarios, de los familiares en el entorno más íntimo del presidente, y del mismo mandatario es así.

Y para remachar esta la versión, las declaraciones de los mismos mandatarios amigos y por último la voz más autorizada de las cosas políticas y personales de Hugo Chávez, Fidel Castro lo ha confirmado.

Esa es la información.

Luego está el comportamiento personal y político del paciente. En el análisis del contenido de sus apariciones públicas, en lo semiótico de sus apariciones y sus ausencias, los mensajes directos a algunas instituciones, el comportamiento comunicacional y político de algunos sujetos políticos bien estrechos familiarmente, sus últimas decisiones – la libertad de algunos presos políticos –y la ratificación del gabinete ejecutivo a pesar de algunos errores bien graves como la grave crisis penitenciaria expresada en El Rodeo y la gran presión militar que se exterioriza en la ratificación del Alto Mando Militar, proyectan unas incoherencias muy poco consecuentes con la línea política que venía observando el régimen en estos 12 años de Revolución Bolivariana.

La desaparición intempestiva del eufórico y vehemente “Patria, Socialismo o Muerte” como lema que exteriorizaba Hugo Chávez en el cierre de sus discursos con todos sus alardes de animación, permite inferir un comportamiento personal de reserva y temor ante la posibilidad de estar en la antesala de un desenlace por una enfermedad terminal.

Por último, en el análisis de profundidad de sus expresiones, de sus conductas y sus decisiones, está el anuncio de optar por el PSUV a la presidencia de la república para un nuevo periodo constitucional. En ello hay mucho de política, de actitud heroica, de resurrección; pero sobre todo de construir un mito en torno a su figura por encima del mercadeado en la figura del Che Guevara.

Si el Comandante muere en el intento, proyecten ustedes, como la internacional comunista va a convertir a Hugo Chávez en un objeto de consumo que veremos en franelas, llaveros, tazas, slogans, pancartas, folletos, interiores, pantaletas, cajetillas de cigarro y bandanas en una suerte de “Chávez SuperStar” que siguió combatiendo el capitalismo desde las mismas entrañas del mercado por encima de la muerte misma.

Eso se logró con la histórica figura del Che Guevara en la fotografía del año 1.960 de Alberto Korda. Imagínense una de Chávez en este mundo interconectado y globalizado, elevado hasta los altares revolucionarios. Eva Perón y Ernesto “Che” Guevara quedarían en un segundo plano, ante los idiotizados camaradas del mundo, en una imagen que proyecte a Hugo Chávez “adelante por encima de las tumbas” como decía Goethe y le permita “vivir viviendo” en la resurrección del cáncer.

Luego está la alternativa de la mentira en la enfermedad. Para los revolucionarios, lo más importante es trascender más allá de la vida. Chávez debe estar consciente que su mentira en algún momento se levantará irremisiblemente y no habrá manera de impedir el acceso a la verdad. La brevedad de las patas de una simulación como esta no va evitar que más temprano que tarde eso salga a luz pública y se lleve por delante la revolución bolivariana y su proyección internacional.

En algún momento, Chávez morirá – por cáncer u otra cosa – y su régimen no será eterno y allí se confirmará la veracidad de su padecimiento, de la misma manera que él está insistiendo con la hipótesis del “asesinato” de Bolívar en una investigación oficial que provocó el régimen, la cual ha confirmado en la fragilidad de sus conclusiones, lo que dijo Alejandro Prospero Reverend hace 181 años en los 33 boletines redactados y el protocolo de la autopsia, los cuales constituyen el único testimonio histórico y médico de la enfermedad y muerte de Simón Bolívar, causada según su opinión por "Tisis Pulmonar".

De manera que, en lo personal, estoy firmemente convencido de la enfermedad del presidente.

Tiene cáncer. Sabemos que con el cáncer está haciendo política, continuará haciendo lo que más ha aprendido en estos últimos tiempos para perpetuarse en el poder y proyectar la Revolución Bolivariana y el Socialismo del siglo XXI por encima de su muerte, con sus herederos.

Hugo Chávez está haciendo lo que normalmente se hace cuando se está al frente de la experiencia de una enfermedad como el cáncer. Arreglar sus asuntos terrenales y dejarlos en orden, esto le quedará a fulano de tal, aquello a zutano y lo de más allá a mengano. Todo debe quedar ordenado y arreglado.

Hugo Chávez sabe que con su muerte se pueden desatar algunos demonios hacia lo interno del mismo proceso revolucionario y que exteriorizaran hacia toda la sociedad civil, que puede poner a Venezuela en la antesala de una guerra civil y eso es inconveniente para la continuidad de la Revolución Bolivariana y su referencia de insurgencia ante el orden mundial que encabeza el imperialismo, la gran prensa y las grandes finanzas planetarias.

En todo caso, ante la posibilidad de una muerte postrado en la realidad terminal de un cáncer como Evita Perón u otra como la del combate en la Quebrada del Yuro en la elevación heroica y mítica del Che Guevara, era preferible esta última. Demás está decir que se descarta el modo del Camarada Allende. El suicidio debe doler.

Ya veremos a quien, cuando y como le tiraran “el ganso” del magnicidio en una campaña electoral donde todo puede ocurrir.

Muere Chávez, pero no debe morir la revolución.

Hugo Chávez está enfermo con cáncer. Lo que no sabemos es donde, el estadio ni los pronósticos.

Tres fantasmas revolucionarios acosan a Chávez en este momento, con sus tragedias políticas heroicas, sus desenlaces vitales y su tránsito hacia los altares revolucionarios. Eva Perón (Cáncer), Ernesto “Che” Guevara (Combate) y Salvador Allende (Suicidio).

¡Veremos quien llega primero¡

martes, 26 de julio de 2011

ACUERDO DE PRANES

Acuerdo de Pranes

lunes, 25 de julio de 2011

POSTULACION A PRIMARIAS

Postulacion a Primarias

sábado, 23 de julio de 2011

ESO ES LO QUE HAY

Eso es lo que hay

Somos cómodos. Definitivamente somos arrellanados y nos encanta el trabajo en solaz de ser manager de las gradas. Desde estas, con una gélida birra en la mano y en lo mullido de un asiento nos gusta criticar las decisiones que en el fragor del combate asumen quienes tienen responsabilidades en el terreno de juego.

Eso lo hemos trasladado al campo político. En este momento hay un indicativo cercano al 40% de venezolanos desplazados hacia las gradas. No son candidatos a nada, no tienen cargos de dirección y no están encuadrados en alguna estructura política, la gran mayoría ni siquiera opinan en las encuestas; son los famosos NI NI, No sabe/No contesta u otros en las preguntas que le hace el empadronador.

No twittean por miedo a los organismos de inteligencia del régimen, no abren una cuenta en Facebook para no exponerse al chisme, no tienen correo electrónico y si lo tienen es para intercambiar emails asertivos de esos que dicen que la vida les va a durar hasta más allá de la centuria si cumplen esta o aquella indicación, se comen esta fruta o dejan de comer la otra. Son guerreros a la hora de la difusión de las cadenas que llaman a la distribución de la estampa piadosa sin el compromiso de la confrontación. Esta es la hora de la contienda.

No opinan públicamente de nada político que los vaya a comprometer. Lo que es peor, muchos forman parte de esa gran masa abstencionista que en las últimas experiencias electorales rondan por el orden del 50% y hasta más… ¿Son ciudadanos?

Dentro de lo armonioso y placentero de nuestra posición distante, somos agrios en la crítica a quienes están activados en la labor de la reconquista de los espacios. Tras las bambalinas damos indicaciones, hacemos reflexiones de manera encubierta, corregimos entuertos embusacados y amparados por la nocturnidad conquistamos objetivos políticos enmascarados en nuestros temores, pensando que por eso el régimen nos segregará en lugares privilegiados cuando llegue el momento de las cuentas definitivas. Cuando lleguemos a eso que llamó un diputado eufórico rojo rojito de la Asamblea Nacional “la transición del socialismo al comunismo”.

Esos amigos se conocen de memoria la especie que circula profusamente en internet erróneamente atribuida a Bertold Brecht que dice “Primero vinieron a buscar a los comunistas, y yo no hablé porque no era comunista. Después vinieron por los socialistas y los sindicalistas, y yo no hablé porque no era lo uno ni lo otro. Después vinieron por los judíos, y yo no hablé porque no era judío. Después vinieron por mí, y para ese momento ya no quedaba nadie que pudiera hablar por mí “ pero les resbala candorosamente sus derivaciones, en la apatía de sus intereses…hasta que les llega la hora.

Quienes están permanente movilizados en la actividad política, sienten diaria y permanentemente los aguijones del reproche a distancia, del reparo verbal al error previo antes de ser dictado, a la reprobación enérgica desde el bienestar de la hamaca y la prosperidad recreativa del control remoto del televisor. A veces el agrado del aire acondicionado matiza las amonestaciones por una marcha que no se hizo, una vigilia que se pospuso, una huelga de hambre que no llego a sus objetivos o un discurso suave de algunos de nuestros diputados de la Asamblea Nacional.

Somos duros en la recriminación al liderazgo que hace algo, no importa que sea malo pero que algo hace. Las correcciones son más duras y crueles mientras más envejecido es el güisqui que maraqueamos en la tasca de moda.

Eso es lo que hay.

Eso no significa una actitud de conformismo ni de abatimiento. Pero la coyuntura impone una reflexión a los managers de las gradas para que pidan un guante y un chancecito en el roster. Una oportunidad para que participen todos le haría una enorme contribución sinérgica al equipo.

Somos cómodos.

Precisamente por ser acomodaticios es que Chávez estuvo conspirando durante 15 años y no ocurrió nada. Dio un golpe de estado y dentro del desahogo de nuestras casas, la gran mayoría se lo aplaudió. Imploramos a Caldera, según la historia oficial, para que lo indultara y se logró. En la holgura de nuestras posiciones democráticas del año 1.998 permitimos que fuera candidato y lo elegimos los venezolanos (yo no voté por él) Presidente de la Republica, Comandante en Jefe de la Fuerza Armada Nacional, Administrador de la Hacienda Pública y Jefe de la Diplomacia Venezolana. Más tarde le permitimos en la conveniencia de nuestras oportunidades que eliminara de un plumazo la Constitución Nacional de 1.961, se reeligiera en dos oportunidades, violara la nueva carta Magna cuantas veces le diera su real y soberanisima gana (en el sentido estricto de la expresión) y allí está aún, desde la Perla del Caribe, en la convalecencia tecnológica del Twitter y la quimioterapia.

En la lomita han pasado como líderes de la oposición en orden cronológico Henrique Salas Rohmer (Elecciones de 1.998), Francisco Arias Cárdenas (Legitimación 2.000 -dígame esa vaina), Carlos Ortega (Paro 2.001), Pedro Carmona Estanga (11 de abril de 2.002), Enrique Medina Gómez 22 de octubre – Plaza Altamira), Enrique Mendoza (Referendo Revocatorio – 15 de agosto de 2.004), Manuel Rosales (Reelección – 4 de diciembre de 2.006).

Después del año 2.006, los liderazgos se han horizontalizado y achatado. En eso ha contribuido la dispersión. Los estudiantes, después de la heroica jornada del 2 de diciembre de 2.007 se diluyeron hacia adentro de las organizaciones políticas y burocratizaron sus esfuerzos en los algodones soporíferos de los partidos.

Eso era lo que había.

Después de cada uno de esos eventos, esos liderazgos han sido destrozados en los análisis de una manera despiadada en el bienestar de nuestro café con splenda y la larga sobremesa de nuestros almuerzos ejecutivos.

Eso es lo que hay.

En mi pueblo, Zaraza, están lanzados dos precandidatos de la oposición a la Alcaldía para disputar las primarias internas. Desde la sobremesa del almuerzo los sometemos a las más duras murmuraciones y los desnudamos en las miserias personales, profesionales y políticas, olvidándonos de las nuestras.

Criticamos que no haya otros nombres, pero la reserva nos invade cuando somos exigidos para presentar el nuestro como una alternativa. Ni lavamos asumiendo el riesgo de la pelea política, ni prestamos la batea participando en las otras actividades y la movilización que se requiere. Así somos y eso es lo que hay.

La matriz DOFA que hacemos de quienes hacen vida en las distintas mesas de trabajo de la oposición, generalmente la inclinamos y la resaltamos hacia las debilidades y las amenazas, olvidándonos que hay fortalezas y oportunidades.

Cuando uno va a hacer una propuesta para que asuman una responsabilidad en la mesa de trabajo, una candidatura hacia lo interno, un apoyo en una actividad para repotenciar las fuerzas democráticas en la localidad, no hay tiempo, los negocios están a punto de caramelo y exigen nuestra atención, la finca requiere de la supervisión, hay que viajar a buscar a los muchachos que están en el exterior, hay que ir a reclamar las prestaciones sociales, estamos en pleno post grado, la mujer se enfermó, debemos ir a Cumana a retirar el carro que nos llegó, estamos deprimidos con una dolencia del alma y cualquier otra excusa o argumento baladí que nos limita para asumir la responsabilidad.

Eso sí, no se le ocurra fallar en algo a quien le toque. Disparamos desde la cadera, sin apuntar tratando de acertar en el reproche en el “mero centro de la mitad del medio”.

En Zaraza, como en San Juan de los Morros y en Caracas hay gente trabajando para salir de esta pesadilla por cualesquiera de las vías (no me da dentera decir cualesquiera).

Los managers de tribuna deberían de esperar que se abriera la temporada 2.011 – 2.012 o abrir una cuentica en Twitter o Facebook y aportar, o simplemente asistir a las actividades.

Las críticas deben convertirse en contribuciones teniendo muy en claro que la polarización no hace distinciones a la hora de las chiquiticas. Ya les tocará su turno y entonces vendrán a pedir la solidaridad y el apoyo que no dan desde las gradas.

La Vinotinto es el mejor ejemplo que hay emociones que van más allá de lo cotidiano, que permiten en un momento, unir el alma nacional en el sentimiento de la unidad. Eso lo demostramos en el juego contra Paraguay antes, durante y después.

Creo que llegó el momento que los 28 millones de venezolanos pidan un chancecito para participar en el juego. El compromiso de cambio del país así lo exige.

Hay alma, sentimiento y pasión por la patria. Hay voluntad, entusiasmo e interés.

Audaces fortuna juvat. Dicen que la fortuna le sonríe a los audaces. En la política la fortuna es una dama veleidosa que premia a quien lo es. Chávez es el mejor ejemplo.

Eso es lo que hay.

viernes, 22 de julio de 2011

REALIDAD POLITICO-ELECTORAL DE PEDRO ZARAZA

Encuesta de Zaraza-Julio 2011