EL HURACAN BLINDADO

El ataque a las instalaciones de la Brigada Blindada, por un grupo de Comandos liderizado por El Capitán (GN) Juan Carlos Caguaripano, representó para mí inicialmente un acto de cordiales reminiscencias de cadete. 

4 años de cadete pasaron frente a mí en la tarde dominical cuándo me empezaron a llamar y a joder los colegas de la benemérita Guardia Nacional con la chanza de ¿esa era la joya de la corona del Ejército? ¿La Brigada Chatarra? y otras vainas que me arrinconaron en vergüenzas corporativas, hasta que busqué la forma de sacarme el clavo. Un poco para drenar la arrechera institucional derivada del eterno enfrentamiento Ejército- Guardia Nacional en el ejercicio de las funciones constitucionales y en los juegos interinstitutos militares entre la Academia Militar y la Efofac. Arrechera que se contrastaba con la alegría política por el coñazo que representaba ese ataque en la coyuntura política del país. 

Cómo infante, integrante de la reina de las batallas, para bajar tensión, no me quedó más remedio que llamar por teléfono a mis colegas del Ejército integrantes del arma de la decisión, los efectos psicológicos y la alta movilidad estratégica, los blindados, y joderlos con los mismos argumentos con que los guardias me estuvieron haciendo bullying toda la tarde de ayer. Al final de la noche, cuando me puse a hacer el inventario del día ya listo para enrollarme, caí en una inevitable conclusión más moderada y más seria, más institucional y profesional, más venezolana, después de evaluar la presencia en Valencia del comandante general del Ejército, ver su atuendo rocambolesco, la corte de generales disfrazados de rambos de circo que lo rodeó, y el lamentable discurso en cadena nacional que corre libre en las redes sociales para escarnio del Ejército y mofa del sol de Carabobo. 

Resulta que el general Suárez Chourio nos hizo una morisqueta tratando de hacer una gracia. Y me da pena porque debo confesar que fue mi alumno y ustedes saben…aquello de que los alumnos se parecen a su profesor. Me excuso por la parte que me toca. 

El punto es que la semiótica proyectada por el negrito Chourio fue lamentable como comandante general del componente y como general en honor a la jerarquía. 

Ayer domingo quedamos mal todos los venezolanos y voy a explicar por qué. 

¿Recuerdan el video de Vladimir Padrino en la mini cancha de tiro de combate? Sumen esa imagen que derivó de un combatiente con la lengua afuera a mitad de cancha, el ministro de guerra de Venezuela, que disparó con el seguro atravesado y otras vainas del pasaje que lo rasparon en los resultados. Incluyan la lamentable alocución y la imagen de ayer del comandante general del ejército y el episodio de un guardia en el corazón del Huracán Blindado y ubiquen todo eso en un ligero análisis que haga cualquier dragoneante cachaco espabilao, como furriel en la división que está en Santa Marta, frente a su tinto recien colao, en la valoración del PRC (Poder Relativo de Combate) para incluirlo en la actualización de la Apreciación de Inteligencia, para atacarnos en cualquier momento. 

Imagínense una manifestación algo así. “Vea usted mi general. Estos venecos culicagaos juepuu que antes nos estrujaban está Brigada Blindada como toda una vaina de otro mundo y bacana. Un guardia, si, un guardia ¡Oiga! De estos que están aquí mismito en Paraguachon, se les metió y le llegó directo a las guacas y las caletas del parque. Y luego salió el morocho cumbiero del comandante general declarando, que mire, oiga, mejor lo hacia bailando la morrocoya en la playa. Esto, con ese ministro que tienen que es incapaz de hacer una vuelta y la embarra cada rato, para que voy a escribir nada en este documento, mi general. Esos man están marcando calavera. Con esta misma verraquera, vámonos directo al golfo y le volvemos a meter la Caldas. Esos están dando papaya. Hágale, hágale.”  
Mejor exposición de inteligencia para ilustrar el Orden de Batalla venezolano ¿para que? 

Y así, lo que empezó con una jodedera de los guardias hacia el Ejército, por el ataque en Valencia, terminó con una Apreciación de Inteligencia bien jodia de Colombia hacia Venezuela, que los favorece en cualquier ataque. 

 Hágale, hágale mi general.

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