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jueves, 3 de agosto de 2017

LIDERAZGO Y COYUNTURA

Tenemos 18 años de revolución. En ese lapso hemos tenido del lado del régimen un solo liderazgo (Hugo Chavez) y desde este ha habido un solo plan (Permanecer en el poder eternamente), una sola linea estratégica (Socialismo del siglo XXI), una sola vocería (El presidente), una sola consigna (Chavez Vive), un solo soporte armado (La FAN- Poder Popular), una sola referencia política (Cuba) y desde el 2015 un documento que se llama el Plan de la Patria que prácticamente desplazó a la Constitución Nacional. Eso ha sido así durante los años de revolución. De allí no los ha sacado nadie.

En cambio, de nuestro lado en términos de liderazgo hemos pasado desde 1998 hasta hoy por Henrique Salas Röhmer, Francisco Arias Cardenas, Carlos Ortega, Pedro Carmona, Enrique Medina Gomez, Enrique Mendoza, Manuel Rosales, Henrique Capriles, Ramon Guillermo Aveledo, Chuo Torrealba, Leopoldo Lopez, Maria Corina Machado, Julio Borges, Henri Falcon, Henry Ramos Allup, etc. cada uno con planes distintos y diametralmente opuestos entre si y sin ninguna linea estratégica, con cualquier cantidad de vocerías, miles de consignas, con múltiples referencias políticas y sin ningún proyecto de país que venderle a los venezolanos. Esa es la cruda realidad.

Ese panorama, además de beneficiar al régimen en victorias, provocaba con el tiempo la natural desconfianza en el liderazgo opositor que nunca asumió responsabilidad por las derrotas, de allí a la decepción y la desmoralización, y a la depresión colectiva de todo el sector opositor solo medió un paso. Todos estamos en este momento sujetos a la depresión colectiva mas que por las derrotas porque el liderazgo, además de variopinto, no ha sabido estar a la altura de las circunstancias. Es sencillamente un problema de liderazgo.

Yo siempre pongo como el mejor ejemplo de esto que ocurre, el de la segunda guerra mundial. Luminarias como el general Patton, Marshall, Montgomery, Bradley estuvieron a la orden de Ike. Imagínese usted el compromiso de Eisenhower para alinear tantas luminarias y colocarlas en armonía con los planes aliados para derrotar a los alemanes y a los japoneses. Eso se logró. Y se logró porque había un liderazgo único, un solo plan, una linea estratégica, un solo enemigo, una sola vocería, una sola bandera y un solo interés del mundo democrático. Y eso que Ike habia sido subalterno de Marshall.

En la oposición, tenemos muchas estrellas en este momento, muchas luminarias, talentosos todos, con sus virtudes, con sus defectos y con sus seguidores; pero ninguno ha sido capaz de construir un liderazgo fuera de su propia cancha. Quienes siguen a Henrique no quieren nada con los de Leopoldo, los de Henry Ramos nada con los de Julio, a Henri nadie lo traga en la oposición, Rosales es un leproso para los otros sectores, Ledezma tiene un  combo confinado, a Maria Corina la tratan de arrinconar desde varios frentes. Y lo peor ninguno de ellos ha sido capaz de construir un discurso unitario que lo compren los de otro bando opositor. La Mesa de la Unidad es un conjunto de buenas intenciones unitarias, una coalición para lo electoral que no trasciende a lo político ni amarra liderazgos. Ni siquiera con primarias hemos sido capaces de articular un liderazgo único.

Es una oposición completamente deprimida con todas las características de no poder articular nuestras relaciones políticas y afectivas, como consecuencia de tantas derrotas irresponsables (nadie ha asumido la derrota en el liderazgo). Un ejemplo, en el 2004, después del referendo revocatorio del 15 de agosto, Enrique Mendoza desapareció sin ninguna explicación del mapa, año y medio después  apareció con una entrevista al diario El Nacional reconociendo que el fraude que anunció no tenia ninguna explicación, pero sin asumir ninguna responsabilidad de la derrota. Así ha sido hasta el momento.

Sobre ese ambiente colectivo es natural que en este momento, aun, los lideres siguen montándose en conductas que reeditan desconfianza y en lugar de contribuir a la unidad la fragmentan, campo bien fértil para que lo explote el régimen con dos maquinarias excelentes y pulidas con las que dispone, que son la de inteligencia y la de propaganda(donde está incluidas las operaciones psicológicas).

Cuando solucionemos nuestro problema de liderazgo en la oposición, este nos dirá ¡voten! y todos votaremos, ¡No voten! y nadie votará. Habrá confianza. Mientras tanto cada quien hace lo que le da la gana. Henry Ramos acaba de implosionar la MUD para anunciar su candidatura presidencial guillaita, sin que la coalición se haya dado cuenta y ya están viendo como ha sido la reacción en las redes sociales.

Ningún líder le para a lo que la gente dice. Ninguno le da las lecturas correspondientes a lo que son los reclamos colectivos de la oposición. A la gente se le exige marchar y marchan, se le pide trancar las calles y la gente las tranca, se piden paros y la gente se para, se convoca a una consulta popular y la gente asiste de manera mayoritaria y entusiasta, se le pide colaboraciones en dinero y la gente aporta. La gente le ha dado todo a los lideres opositores, pero cuando la gente le pide explicaciones a los lideres, estos se arrechan y buscan cualquier cantidad de argumentos de la manera mas cantinflerica posible.

La famosa teoría de los espacios arranca con el espacio para el líder municipal, el líder regional, y el líder nacional. Los espacios también se proyectan para los partidos y las aspiraciones grupales. El único espacio que no hemos habilitado es el de las grandes mayorías del interés nacional, al que siempre relegamos para priorizar el espacio del archipiélago de los lideres nacionales, regionales y municipales. Por eso dejamos pasar grandes oportunidades para la victoria.

Tenemos un grave problema psicológico en el colectivo opositor. Tenemos dolores en el alma, un cansancio espiritual y una gran arrechera personal acumulada a lo largo de 18 años de decepciones. Esa arrechera es con el régimen, pero también con el liderazgo. 

La depresión nos ha llevado a la desconfianza. Eso se soluciona con un solo Liderazgo que oriente, que direccione y que sea una referencia.

Eso todavía no existe.